Tratamiento del Mal de Paget

Ironman

Ayer contaba en este blog que, a pesar de mi Paget pensábamos ir con unos viejos amigos de Los Angeles a Biarritz. Después de comentarles que ya teníamos las reservas, me encuentro horas más tarde con el siguiente texto enviado por Joe sobre el tratamiento del Page. Es un texto muy largo y en la traducción procuraré simplificarlo.

El Tratamiento puede controlar este mal; pero no hay cura «disponible». En cualquier caso lo primero del tratamiento son los biofosfonatos y quizá también la vitamina D y el calcio como suplementos. La ODS (Ofice of Dietory Supplements) recomienda para pacientes mayores de 70 años que tomen diariamente 1.200 mgs de calcio y 800 unidades internacionales de vitamina D.

Los Doctores también recomiendan la exposicion al sol, pues esto incrementa la generación de vitamina D por el cuerpo. Biofosfonatos y calcio deben ser tomados con dos horas de separación. Y continúan comentando las posibilidades de operar algún hueso y de tratamiento general de la persona afectada.

Esta información sorprendente ha tenido efectos ambiguos en mi espíritu. Por un lado me hace sentirme viejo y por otro justo lo contrario.

La noche de San Juan

Fuego - San Juan

Hace un calor excesivo y, por ello, no puedo salir de casa a pasear hasta que el sol se desplace unos grados hacia el horizonte de occidente. Ayer pagué bien mi inexperiencia esperando en la agencia de viajes del Corte Inglés a que llegara mi turno para despachar con mi agente favorita que en poco tiempo nos reservó el hotel que queríamos para nosotros y nuestros amigos en Biarritz a mediados de julio. Esperé sentado bajo el aire acondicionado con mis papeles en la mano. Creí que estaba venciendo al calor; pero para cuando terminé mi encomienda y salí a la calle sentí dolor de garganta y el comienzo de un extraño constipado que aun me dura.

Creo pues que no voy a poder acudir a la celebración de la noche de San Juan y saltar hogueras en el día más largo del año. Esto es algo que hacía de pequeño en Getxo y mucho más tarde cuando mi hija menor la celebraba en su colegio ya en Madrid. Dentro de unos días se casa y me parece que, en esa situación ya no me apetece insistir en costumbres sin sentido.

Y efectivamente celebrar lo que sea no me tienta estos días pues ese matrimonio que, si bien celebro por ser de su elección, a mi me hace sentir como si «todo hubiese terminado». He hecho muchas cosas en la vida y algunas me han salido bien y me han proporcionado alegrías. Pero ahora ya a mi edad no siento que tenga algo por hacer y lo único que se me ocurre es decir «ya está». Para esos no necesito saltar hoguera alguna.

Un día agotador

Ayer pasé el día en Barcelona o mejor dicho en la UAB que no está propiamente hablando en Barcelona; sino en Bellaterra o en San Cugat. Se trataba del estar presente en el patronato de MOVE del que soy presidente, reunión en la que tendríamos que examinar y aprobar las cuentas del año 2018 más otros muchos puntos importantes para el desempeño de esta institución.

El AVE permite ir y venir en el día sin excesivo cansancio y con tempo suficiente para, además de cumplir con la función charlar con jóvenes viejos amigos y disfrutar de un pica-pica estupendo. A pesar de todo volvía a estación de Sants con tiempo suficiente como para cambiar el billete reservado a uno que me permitiera tomar uno anterior. Pero, para mi sorpresa estaban todos llenos.

Así que tenía casi tres horas para pensar en mi ausencia de la Universidad y en las razones de dicha ausencia, algo que ya es conocido por los viejos lectores de este blog y que no pienso explicar a los nuevos.

Vuelta a mi vida

Mis experiencias con los miserables ya han dado de sí tanto como es posible y he superar las enfermedades y otras cosas chungas para reincorporarme a la casa y el patrimonio que nuca quemé. Resulta suficiente como para ir construyendo mi presente y preguntándome por él.