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    Ayudante de hostal

    Llegar a un acuerdo con mi mujer respecto a mi estancia en casa y a mis noches experimentales no fue tarea fácil. Ella recordaba mi vieja propuesta de pasar un mes al año pasando cada noche en un hotel de buena calidad distinto en el que, además de dormir, pasásemos el día en él desayunando, almorzando y cenando, desplazándonos al siguiente hotel de nuestra lista a media mañana. Y nunca le pareció muy apetecible por lo que no es de extrañar que la nueva propuesta le diera unas enormes ganas de llorar. Mi intención era seguir durmiendo en paradas de autobús dentro de una especie de ataúd de cartón, vestido…