Desaliento

La Verdad sobre el caso Harry Quebert

Ayer leí en Babelia, de El País, la intervención de Muñoz Molina sobre el ensayo de Tony Judt titulado Postguerra. En el párrafo inicial este colaborador imprescindible en este periódico nos dice lo siguiente:

..leer una novela muy buena desmoraliza al que se encuentra en las primeras fases de un empeño que puede no llegar a nada, o quedarse en un logro mediocre.

Creo que eso me puede estar pasando a mi en el intento de engordar y mejorar esa continuación de El Síndrome del Capataz que he titulado Conocimiento y Sabiduría. Breves Memorias Falsas. Como ya he escrito en esta diminuta colección de posts de este verano, no encuentro la manera de alargar significativamente el número de páginas.

Espero que este aparente fracaso se deba a que he estado dedicado a terminar de leer La Verdad sobre el caso Harry Quebert del escritor suizo y francófono Joël Dicker. Primero pensé que era una mezcla de Nabokov y Agatha Christy; pero luego su riqueza se fue ampliando hasta llegar a alcanzar diferentes temas y, especialmente, el oficio de escritor y la industria de la edición.

Hoy ya estoy libre y, a pesar del calor, voy a tratar de volver a mi trabajo.

¿Cabe la ampliación?

Durante estos días he leído aproximadamente la mitad de Conocimiento y Sabiduría. He hecho no pocas correcciones de todo tipo, pero no he encontrado ninguna ocasión de introducir nuevo párrafos que vinieran a cuento. Ya veremos lo que encuentro en la segunda mitad; pero poco a poco voy resignándome a que el relato será corto.

Extraño entusiasmo

Esta normalidad y el entusiasmo, aunque éste no muy grande tienen algo de misterio pues no parece que en general vayan juntos. La normalidad genera más bien un cierto tedio y el entusiasmo parecería más bien algo ocasional. Sin embargo en este caso de Juan y Machalen es como si en los próximos años se fueran a ver de una forma siempre imprevisible y que esa época de imprevisibilidad se iba alargar mucho más de lo esperado. No es de extrañar por lo tanto que la vida de uno y otra fueran un tanto irregualares. Ni Machalen en su éxito artístico ni Juan en su proceso de cambio y su carrera docente e investigadora, vivírían una paz capaz de generar una vida entregada a otra persona casi siempre ausente.

Vacaciones de escritor

Foixá

Hoy a mediodía hemos llegado a Foixà y lo primero que he hecho es colocar el ordenador en su sitio. La sorpresa es que, a diferencia de otros veranos, ha funcionado inmediatamente sin necesidad de acceder al técnico correspondiente. Por lo tanto no tengo disculpa y tengo casi mes y medio para completar el primer borrador de otra novela que completa https://www.amazon.es/El-s%C3%ADndrome-del-capataz-novela-ebook/dp/B00VU7DSZQ/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1531903506&sr=8-1&keywords=El+S%C3%ADndrome+del+Capataz cuya 2ª edición está ya disponible en Amazon con una introducción muy inteligente de María Lozano.

Esta nueva novela tiene ya título, Conocimiento y Sabiduría. Breves Memorias Falsas, y trata de contar las aventuras del protagonista de la anterior tanto en Latininoamérica como en su vuelta a España con un nuevo rostro y un nuevo nombre. Tengo delante de mí unos 120 folios completamente llenos pues de momento este esbozo de novela no tiene diálogo. Debo aumentar el número de páginas de esa futura de novela; pero no necesariamente a base de diálogos sino de historias de ficción inventadas.

De momento tengo 20 capítulos con una media de 8 paginas por capítulo, es decir como 160 páginas. Y como cada pagina en un folio tiene como 300 palabras, tengo ya unas 48.000 palabras. Lo que pretendo estas vacaciones es incrementar la media de páginas por capítulo desde 8 a 10, de forma que tendré unas 60.000 palabras, es decir unas 200 páginas en la novela. Esto lo conseguiré si escribo una adición media por capítulo de 600 palabras. Es decir un total de 12.000 palabras nuevas. No es tarea fácil; pero tampoco es imposible. Eso quiere decir que, cada día útil de estas vacaciones debo redactar unas 400 palabras. Es posible que si me falla la cabeza y ando flojo de imaginación tendré que adaptar cosas ya escritas, especialmente las escritas aquí en Foixà.

Bruselas salva la libertad y me da la vida

Dominio publico

Me he encontrado con que la última entrada ha levantado una enorme suspicacia en mucha gente que no se atreve a añadirle un comentario porque creen que estaba anunciando mi muerte, prefieren llamar alguien que me conoce y ellos también conocen para ponerse al día de mi estado de salud. En algunos casos me ha llenado de sorpresa y me parecen que esas personas no distinguen la realidad de la literatura a pesar de los muchos escritos que se centran en la cercanía de la muerte del propio autor y en la manera que tiene de enfocarla.

No se cómo actuaré yo en esas circunstancias aunque me estoy empezando a enterar a medida que con la edad mi cuerpo parece adquirir una cierta autonomía para el mal. No me produce nostalgia ni miedo; simplemente un enorme cabreo que se trasluce en mi forma de escribir en este blog o en otros muchos lugares bajo mi nombre propio o tomando el papel de «negro», cosa que ya he confesado en otras ocasiones, como, por ejemplo, esta ya vieja.

Esta figura del «negro» está claramente relacionada con el copyright, esa figura legal que tanto cabreo generó en mí cuando concentré mi atención en los derechos de propiedad en general. Y ahora resulta que no pocos autores querían reforzarla en esta época de Internet cuando parecía que ya habíamos alcanzado cierta libertad. Por eso la negativa de Bruselas a aceptar ese refuerzo me ha producido una gran alegría.

¿Ha sido obligada esta última pausa?

Monasterio de San Michele

En este curso he hecho al menos dos pausas en este blog. Ambas estaban justificadas, creo yo, por circunstancias exteriores, pero esta última que hoy trato de romper, se debe al desarrollo natural de los males de mi rodilla izquierda que me permití hacer públicos en el último post.

El músculo y el tendón que describí en aquel post se han puesto realmente tensos y como ambos confluyen en la rodilla ésta está muy dolorida y exporta el exceso de dolor hacia abajo llegando hasta el tobillo y hacia arriba hasta la nalga izquierda. Es como si toda la parte izquierda de mi cuerpo se hubiera desmandado e intentara independizarse a costa de un terrible dolor. Es difícil entender la causa de este segregacionismo y tampoco parece existir una explicación profunda de su surgimiento; pero hace ya casi tres semanas se detectó en mi cuerpo otros lugares donde reina el mal, o enfermedad, de Paget. Mi explicación nada técnica de esta extensión se encuentra en el cambio de mi manera de caminar a causa del surgimiento de dicho mal en la cadera izquierda.

Pero sea cual sea la causa de esta pausa más reciente lo que es completamente cierto es que nada me libra de la sensación de que el tiempo que me queda es escaso. ¿Para qué pues tratar de crear algo? Hasta hoy me ha parecido que mejor retirarse a la soledad de uno mismo y comenzar a releer los miles de libros que me rodean. Pero resulta que ninguno de los que han constituido mis primeros intentos de consuelo ha cumplido con su misión.