Una Pausa

Aniversario

AniversarioPor primera vez en muchos años, a partir de mañana estaré más de una semana sin mi ordenador portátil. No es que no pueda llevarlo en la maleta al sur de Tenerife y utilizarlo allí mientras conmemoramos, Marisa y yo, nuestras bodas de oro. Fue el 3 de enero del año 1968, nada menos que el sesenta y ocho, año mítico donde los haya. Podría, pero no quiero pues lo que deseo en fecha tan señalada es acercarme a aquella época lo más posible y en aquel entonces no existía esta tecnología digital.

En cualquier caso estaremos acompañados por hijos y nietos y tanto Rafa como Itziar seguro que no se desprenderán de sus tablets por lo que tendré que hacer un gran esfuerzo para no pedirles permiso para utilizarlas y entrar en mi ordenador por si ha llegado alguna de esas noticias que no me llegan al teléfono móvil. Espero ser capaz de no hacerlo y de volver cincuenta años atrás y recuperar parte del entusiasmo con el que enfrentábamos una nueva manera de vivir.

Estar en medio del océano y alejado de toda tentación de pertenencia a nada es el equivalente espacial de la pausa en el tiempo y ambos juntos conforman una forma de entrar en una nueva vida totalmente alejada de nostalgia alguna. No, no cabe la nostalgia pues se necesita en estos días toda la energía posible para enfrentar un mundo en pleno cambio, al menos tan pleno como el de aquel año mítico que marcó nuestra juventud y nuestra vida adulta por lo menos hasta ahora.

Ni (tan) siquiera

Palabras RAE

Palabras RAEEstos últimos días se nos ha contado por todos los medios que la RAE ha permitido la inclusión de muchas palabras nuevas que aparecerán en breve en la edición impresa del correspondiente diccionario. Basta con examinar algunas que aparecen en la red como, por ejemplo aquí, aquí y aquí, para admitir que, en todo caso y sean o no refinadas, son bien reconocibles.

Pero notemos que, con la excepción de algunos verbos, se trata de sustantivos, esos elementos del lenguaje, de cualquier lenguaje, que son fáciles de aprender y asimilar. De acuerdo; pero ¿qué pasa con adverbios como ese «ni tan siquiera»? que yo uso tanto. En mi paseo de esta mañana me he vuelto loco pensando en esa expresión a la que no encontraba sentido ninguno y que, al cabo de un largo tiempo de repetírmela, ni tan siquiera me sonaba.

Ya lo dije

Llevamos una buena temporada encerrados en la celda conversacional del independentismo catalán. Sin embargo, al menos en los medios que yo manejo, en esa celda solo se habla de las nuevas elecciones de dentro de una semana y de la aplicación del 155. Me parece una lástima que no se aproveche la ocasión para hablar de cosas de más enjundia que bien podrían pasar por la modificación de la Constitución del 78. En cualquier caso todo esto me ha traído a la cabeza recuerdos antiguos sobre discusiones en épocas bastantes difíciles para mi.

El 3 de febrero del 2004 escribí en Expansión, cuyo Consejo Editorial presidía, una columna sobre el libro de Alesina y Spolaore y, basándome en él, aproveché para enfatizar la oportunidad histórica que tenía España de influir en Europa en el camino hacia la Confederación basándose en el sistema autonómico vigente en la Constitución. Me divirtió a la sazón la airada reacción de una prensa económica que aprovechaba la ocasión para meterse conmigo. He aquí un bonito ejemplo debido a Alberto Recarte en Libertad Digital :

El pasado martes, el periódico Expansión publicó un artículo de Juan Urrutia, un nacionalista del PNV, en el que, confusamente, arteramente, se abogaba por la ruptura de España. Hasta aquí, nada extraordinario, pues su autor fue consejero de Educación en el gobierno de Garaicoechea, y como tal colaboró para discriminar y perseguir a los no nacionalistas. La tesis del artículo, la defensa de la secesión del País Vasco, utiliza argumentos falsificados, que justificarían la ruptura de España en aras de la flexibilidad económica necesaria en un mundo globalizado

Hay más ejemplos con nombres bien conocidos; pero creo que es mejor olvidarlos ya que estas confrontaciones no me hicieron cambiar de opinión y así en el año 2006, el 11 de enero, volvía a la carga con esa idea de Confederación que no he abandonado. Con el título de Confederalismo marcha atrás pretendía hacer ver que las nuevas condiciones del mundo como la globalización y la digitalización, así como la facilidad para generar redes de sujetos, hacían posible revertir el camino histórico hacia la formación de grandes Estados y volver hacia un mundo de pequeñas comunidades identificadas por rasgos, llamados aveces «memes», que hacen disminuir los costes de producción y de transacción.

Y entre estas dos fechas tendría que mencionar otros artículos relevantes también en Expansión; pero aquí hoy me limitaré al de de septiembre 2005 sobre disipación de rentas a través de la promiscuidad o la tolerancia a la diferencia. En un contexto un tanto diferente como es el de las empresas tecnológicas trataba yo de hacer ver que con la aceptación de las características de los otros se alcanzarían formas de hacer las cosas mucho más productivas. Y ahora añado que esa tolerancia o promiscuidad florece en estados confederales y en el límite en un mundo confederal.

Pues bien, el caso de Cataluña, como en su día el del País Vasco con Ibarreche humillado en el Congreso, debería hoy hacernos pensar sobre estas cosas a fin de aprovechar la ocasión para cambiar la Constitución del 78 y elaborar otra en la que, por ejemplo, se extendiera la posibilidad del Concierto Económico vasco y su correspondiente Cupo a todas las Comunidades que lo desearan. La productividad de España aumentaría si mis razonamientos son correctos. El camino no sería fácil pues el centro (Madrid) vería algunas de sus rentas (las de capitalidad) reducidas. Pero finalmente triunfaría la razón y yo tendría la oportunidad de entonar un sonoro Ya lo dije

Polimatía

Polimatias Estudio DBSContrariamente a mi costumbre reciente un día de esta semana pasada acudí curioso a la DBS en Madrid para asistir a la presentación del Estudio que esta Business School, junto con la empresa 3M, ha elaborado recientemente sobre la Polimatía o variedad de saberes y su importancia para la gestión empresarial.

Me gustó enterarme de que, desde las empresas o desde muchas de ellas, la especialización es ya una antigualla. Es esto lo que defendí hasta el final de mi vida académica en contra de la opinión de muchos compañeros preocupados por la posición de nuestra universidad en el ranking de todas ellas en el mundo y, desde luego, frontalmente contrario a la opinión de casi todos los miembros de las distintas instituciones que nos apoyaban que insistían en que la Universidad, contrariamente al significado de su nombre, debería especializarse en aquellos saberes demandados hoy por las empresas. En este sentido me gustó saber que en donde está la verdadera inteligencia no es ni en el hemisferio izquierdo del cerebro, en donde radica lo racional, ni en el derecho, donde están alojadas las neuronas especializadas en lo emocional. Esa verdadera inteligencia está en ese cuerpo calloso que es lo que une ambos hemisferios: se necesita saber de muchas cosas y usar ambos lados del cerebro para triunfar en el mundo que viene en el que el exceso de especialización puede acabar con nosotros.

Mientras escuchaba la exposición de cada uno de los autores del estudio no pude dejar de pensar en las relaciones entre esta Polimatía ahora deseada y dos asuntos que siempre he defendido.

El primero es la diversidad sobre la que no solamente he escrito sino sobre la que, en su día, la FUE creó un premio especial para economistas que revelaran diversidad en su obra y parte de cuya historia puede verse aquí. La FUE suspendió este premio cuando vio con bastante claridad que no era herramienta para triunfar en la profesión de economista tal como se entiende por aquellos que creen estar en la lista de enterados.

El segundo de estos asuntos es la relación de esta Polimatía y la elegancia en la expresión del hombre renacentista que siempre se toma como ejemplo de lo que es ser un polímata. Es esta elegancia la que siempre he asociado a Federer frente a Nadal en el mundo del tenis y que es lo que le hace acreedor a mi preferencia tal como mostré en este post en el que enfrento a la gracia con el esfuerzo.