CETA

CETA («Comprehensive Economic and Trade Agreement») es un acuerdo para, hablando de manera muy general, la la liberación del Comercio, entre Canadá y los Estados de la Unión Europea que, para entrar en vigor, debe ser aprobado por todos los Estados miembros. El anunció del PSOE de no votar a su favor en el Congreso ha levantado un escándalo del que se habla mucho estos días.

Sin embargo se mira bajo la lente política y se olvidan los fundamentos económicos de la libertad de comercio a pesar de ser esta una idea iniciática en el estudio de la Economía. Se supone que abrir los mercados podría mejorar a todo el mundo en cada país. Sin embargo esta es una cuestión que habría que mirar en cada caso y en cada situación macroeconómica general. Esta es la aportación que hizo Mas Colell e EL PAÍS en el año 2010 cuando se trataba de denigrar las ides proteccionistas del momento teniendo en cuenta problemas epistemológicos que surgen en cuanto nos salimos del conocimiento común.

Por mi parte volví muy recientemente a estas ideas en este post que vuelve a citar y reproducir algunas de las ideas de Andreu. Me parece indignante que en relación a la posición del PSOE ante el CETA no haya habido todavía ningún economista serio, o al menos enterado, que no haya dicho algo más allá de la politiquería.

Gedankenexperimente

No hace mucho tiempo leí con rapidez y no mucha atención el libro de Dani Rodrik sobre las leyes de la Economía, una muy mala traducción pues en el original no se hablaba de leyes sino de rules (reglas) con lo que ya sabemos desde el pincipio que este autor no considera a la Economía como una verdadera ciencia por la sencilla razón de que no contiene leyes cuya verdad puede ser establecida experimentalmente sino solo modelos que en ciertos casos pueden constituir una teoría que contiene sugerencias que, de momento, no pueden ser experimentalemente establecidas como verdades pues no pueden contrastarse con una realidad que se acepta como tal. Y, claro está, solo en ese caso cabría hablar de causalidad.

Hasta aquí yo creía tener las cosas claras, pero este ya no es el caso a partir de la lectura de la página 70 del «The Economist» del 10 al 16 de junio en la sección de Ciencia y tecnología y titulada con letra negra Does one thing lead to another? y subtitulada Quantum mechanics and relativity theory. A partir de los experimentos mentales de Einstein la física llegó a la teoría de la relatividad y, a partir del origen de los experimentos mentales de la física cuántica, Shödinger llegó muy lejos y como bien se sabe a la idea nada intuitiva de que un gato puede estar muerto y vivo a la vez.

Después de esta introducción The Economist nos cuenta experimentos mentales más recientes que ya realizados o en camino de realizarse por el equipo de Caslay Bruckner pueden llegar a poner en juego la naturaleza misma del tiempo. Y, de esta manera podríamos recordar el principio de incertidumbre de Heisenberg al mismo tiempo que parecería dificil hablar de causalidad en las mismísimas ciencias duras.

Y para hablar de ello habla The Economist de lo que llama, como ya he mencionado, Gedankenexperimente que, para mis finalidades de economista, nosotros llamaríamos modelos, aunque cuando se habla de ellos no se suele mencionar a la Economía. En esta especie de aspirante a ciencia blanda siempre hemos sabido que lo interesante es que los modelos son esos gedankenexperimente y que los resultados de uno no nos permite hablar sobre causalidad aunque nos vayan aleccionando sobre ciertas ideas que soñamos regulares.

Si realmente estamos ya cerca de ser suspicaces sobre la idea de verdad en las ciencias duras me parecería adecuado que la Economía pueda conformarse como cualquier otra ciencia o, lo que a mí me agradaría más, dejar de sacralizar las llamadas ciencias duras.Y a fin de ir satifaciendo mis inclinizaciones me gustaría recobrar ahoa un viejo trabajito cuya idea principal aparece en parte de este post que, en algún momento dice que:

What does concern me about my discipline, however, is that its current core —by which I mainly mean the so-called dynamic stochastic general equilibrium approach—has become so mesmerized with its own internal logic that it has begun to confuse the precision it has achieved about its own world with the precision that it has about the real one.

Y continúa con las siguientes ideas.

Es un párrafo que sugiere no confundir el mundo que creemos está ahí afuera y el mundo de nuestros modelos. Nuestros modelos macroeconómicos son siempre agregados y reflejan mundos imaginarios distintos según sea la forma de agregar. Lo que mi propio trabajo citado trataba de hacer ver es que hay formas alternativas de agregar (en nuestro caso los activos financieros) que nos llevan a efectos de política económica contradictorios en el mundo imaginario o modelo y que, aunque disipemos la contradicción mediante apelaciones al mundo real, nos llevarán necesariamente a sesgos en la evaluación de la política económica adecuada para ese mundo real.

Para aclarar estas ideas continúo con lo que entonces dije en la segunda parte del artículo.

De acuerdo con la buena práctica teórica comenzamos construyendo un modelo sencillo de equilibrio general temporario (con expectativas racionales) y con dinero que, además y a efectos didácticos, cuenta no solo con dinero, trabajo y capital, sino que, además, permitimos que contenga un mercado de futuro, el de manzanas mañana y dos biene sustitutivos tales como son una docena de huevos grandes y dos docenas de huevos pequeños. Como tenemos en cuenta un bien de capital resulta que podemos hablar de acciones como un activo finaciero con su precio y, como tenemos un bien de futuro, contamos también con algo como un bono y un tipo de interés de dicho bono que se construye comparando las manzanas de hoy y las de mañana. Recordemos que además contamos con dinero cuyo precio podemos tomar como fijo en la unidad.

Y continúo en el artículo.

Creo que podemos prescindir hoy de los problemas de agregar individuos (que, como sabemos, equivale a grandes rasgos a presumir que todos los individuos son iguales eliminando toda posibilidad de examinar posibles efectos distributivos de cualquier medida de política económica en nuestro mundo imaginario) o sobre bienes (sabiendo que solo lo podemos hacer cuando los bienes son perfectamente sustitutivos como serían la docena de huevos grandes o las dos docenas de huevos pequeños que siempre tendrán el mismo precio relativo si existen suficientes comedores de tortilla) y concentrarnos en distintas formas de agregación de los tres activos según sean el grado y el tipo de riesgo y el comportamiento de los especuladores, equivalentes a los comedores de tortilla.

Consideremos dos alternativas. En la primera, que asociamos a Keynes, agregamos las acciones y los bonos y en la segunda, que asociamos a Tobin, agregamos el dinero y los bonos. Usaremos una u otra forma de agregación y, por lo tanto, un modelo u otro, dependiendo de la situación del mundo real que queremos analizar.

El trabajo examina ahora un ejemplo debido a Leijonhufvud en su famoso libro de 1968 «On Keynesian Economics and the Economics of Keynes».

Si no hay restricciones de liquidez las posibilidades de arbitraje existen en todas las direcciones y plazos y por lo tanto se pueden agrupar acciones y bonos (AB). En cambio si hay restricciones a la liquidez puede que no haya posibilidades de arbitraje en todos los plazos de renta fija de forma que sería más conveniente no confundir acciones y bonos y agregar estos últimos con el Dinero (BM). Pensemos ahora en que la autoridad monetaria decide incrementar la oferta monetaria M utlizando la recaudación fiscal para retirar bonos del mercado. En el primer modelo agregado de los dos construidos pensaríamos que M aumenta relativamente a AB y deduciríamos una caida del tipo de interés. En el segundo caso, es posible que A aumente relativamente a BM al aumentar M aunque haya disminuído B, de forma que el precio de A disminuya o lo que es lo mismo su tipo de rendimiento, igual al tipo de interés, aumente

.

Esta aparente discrepancia en los dos modelos no significa discrepancia cualitativa en el mundo real, pues en ambos casos predeciríamos un incremento de la inversión y en el empleo y en la demanda agregada. En el primer caso porque la inversión real depende inversamente del tipo de interés, en el segundo caso porque la inversión en acciones aumentaría financiando así los nuevos proyectos de inversión real. Pero la discrepancia observada pude generar problemas en la evaluación en el mundo real de la medida estudiada. Esto se debe a que, bajo la HER, la estimación de los parámetros del modelo estructural es distinto en un caso y en el otro y, por lo tanto, uno y otro ofrecerán estimaciones distintas de los efectos de la medida tomada pudiendo subestimar o sobreestimar sus efectos.

Y vayamos concluyendo.

Notemos que la ambigüedad anterior así como el consecuente sesgo predictivo son independientes de cualquier otra consideración sobre la familia de modelos a la que pertenece el utilizado en el artículo glosado aquí, de forma y manera que la concentración en un tipo de modelo, como podría ser el DSGE, no garantiza mejores estimaciones de los resultados de las medidas de política económica. Insistir en ese modelo, o en cualquier otro, dentro de la familia hoy aceptable, no sería sino un Pretence-of-Knowledge Syndrome. En una situación así, que parecería insuperable con los instrumentos analíticos que poseemos hoy, no nos queda otra que utilizar el olfato que poseamos acerca del mundo real. El resto es wisfull thinking cuando estamos hablando del núcleo central de lo que llamamos ciencia económica.

Lo que me interesa resaltar es que la verdad de lo que dice un modelo depende de la de otro modelo y así hasta el infinito de forma que nunca podremos saber sobre la verdad de ninguno. Pero no importa y me permito acabar con un toque de acracia. Lo que importa es el (sub)conjunto que más «mola» a la mayoría de los estudiosos. Exactamente lo mismo que en los trabajos de ficción.

Generosidad y demagogia

Cuando escribí este post sobre la discutida donación de la Fundación de Amancio Ortega lo que pretendía era poner mal a unos tertulianos que insularon a la señora María Luisa Lores por repudiar esa donación. No pensé que el asunto se transformaría en una discusión sobre el mecenazgo; pero es por donde se ha cogido el asunto en prácticamente todos los periódicos digitales que, sin caer en la grosería y el insulto, tal como hicieron algunos tertulianos, han defendido el mecenazgo y el mérito del hacer dinero si luego se emplea bien.

Si Ortega gestiona bien su empresa, trata más o menos bien a los niños que trabajan para él y paga sus impuestos, ¿qué crítica puede hacerse a esa donación reciente de 320 millones para aparataje destinado a la detección y el tratamiento del cáncer? En NesG está la mejor defensa de Amancio Ortega que he leído escrita por Gerard Llobet, un reconocido economista, y que lleva el mismo título que este post. Su autor se limita a explicar la inadecuación de los tres argumentos principales utilizados por los contrarios a esta donación finalista: 1. La sanidad debe ser pública; 2. Los equipos no son necesarios y 3. Es su obligación (la de del dueño de Inditex).

Dejando a un lado el punto 3 pues no parece pertinente hoy aquí, parecería que la cuestión estaría zanjada pero, en el recentísimo post mencionado, traté de establecer un cierto paralelismo entre esta cuestión del mecenazgo y la relacionada con la propiedad intelectual aplicada a la industria farmacéutica. Paralelismo que nos debería hacer pensar que la crítica de la donación no está del todo descaminada.

Se defiende la llamada [[propiedad intelectual]] como un incentivo a la innovación que trae consigo mejores fármacos que resultan en una mayor tasa de curación de ciertas enfermedades y en una mejoría de la salud en general. Pero aquí también cabe la crítica que asociamos a la señora Lores y a la Federación que representa y que nos llevaría a no sentirnos obligados a aceptar la propiedad intelectual, algo bien conocido desde hace tiempo.

Por lo tanto cierro esta pequeña crítica al post de NesG tal como terminaba el mío

No debía extrañarnos que, en buena parte, el incremento en el número de cánceres detectados por los nuevos aparatos se deba a que no se presta suficiente atención a los primeros síntomas por falta de financiación para la atención primaria. Y en este sentido no es tonto defender una mayor financiación a favor de esa atención primaria. Financiación esta que podría venir de una menor inversión en problemas sanitarios más sofisticados.

Una posible discusión interesante

Hace dos días decía en un micropost que ciertas obligaciones me iban a impedir escribir sobre algo que me dió que pensar. Se trataba de una tertulia esperpéntica sobre la donación de Amancio Ortega que ha dedicado 300 millones de euros para la adquisición en cada Comunidad Autónoma de aparatos sofisticados para el diagnóstico y el tratamiento del cáncer. Creo recordar que la tertulia tuvo lugar en 13TV por la noche, del miércoles supongo.

Los tertulianos comenzaron por alabar la mágnífica sanidad que tiene España y alabando la generosidad de el dueño de Inditex y uno de los hombres más ricos del mundo. Y al coro se unió el invitado de la noche que algo tenía que ver con el Ministerio de Sanidad pero cuyo nombre no recuerdo. Este coro rompió la dignidad de esa música cuando, por teléfono, fue entrevistada una señora llamada Mª Luisa Lores y que pertenece a la «Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública», federación formada por las correspondientes asociaciones de las Comunidades Autónomas todas ellas con muchos años encima de defensa de esta sanidad pública que muchas veces parece atacada por la sanidad privada. Esta señora, radióloga y antigua directora del Complejo Hospitalario de Pontevedra, puso en duda la utilidad de esa inversión:

Amancio Ortega da ese dinero para comprar equipos, igual ese dinero no nos interesa, porque derivará mucho más dinero a la tecnología, y mucho menos a la atención primaria

Esta señora no estuvo muy clara en su intervención y mezcló diversos temas desde un punto de vista que indignó a los tertulianos. Este punto de vista es el correspondiente a los defensores politizados de esta sanidad pública que funciona tan bien en general, pero que últimamente ha sufrido los ataques de la sanidad privada allí donde manda la derecha. Su punto de vista era que la sanidad pública tiene que funcionar con fondos púbicos y no de la caridad, de forma que Amancio Ortega debería haber dedicado ese dinero a otras cosas. Aquí se inició el follón pues los tertulianos no podían entender que alguién rechazara un dinero que iba a mejorar claramente el diagnóstico y el tratamiento del cáncer. Rechazar el dinero resultaba idiota para todos y cada uno de los miembros de la tertulia que se extendía poniendo ejemplos triviales.

El tono general obligó a Mª Luisa Lores a cambiar de tercio y acusar a Ortega de no pagar los impuestos que debía pagar de acuerdo con su fortuna y sus ingresos, impuestos estos que luego podrían ser dedicados a lo que los representantes del pueblo decidieran. Nadie, sin embargo, supo responder que este dinero es de la Fundación correspondiente que, con certeza hará su declaración de renta correspondiente, y todos se limitaron a tratar de hacer ver que ese rechazo de una donación era una locura que solo revelaba lo que era una ideología de izquierdas en la peor de sus versiones. Entre estas diatribas la señora Lores pretendía añadir algo por el teléfono a través del que intervenía en el programa. Y, entre otras cosas, dio los datos de cómo habían aumentado enormemente los casos de diversos cánceres que ya se detectan, datos estos que aumnetaron el desconcierto de los tertulianos que casi de golpe elevaron el tono de la discusión a niveles para mí desconocidos por su falta de respeto y su incapacidad de ver más allá de lo aparentemente obvio.

En estas condiciones tenía que salir la presunta explotación de Inditex a niños en países lejanos que, al cobrar tan poco, explicaban los precios bajos que Inditex se podía permitir cargar a sus clientes y, desde luego, las trampas fiscales que los ricos se pueden permitir. Nada de esto parecía tener relación directa con la donación con la que se inició la discusión; pero nadie fue capaz de encauzar la discusión por caminos menos trillados, ni siquiera el señor relacionado con el Minsterio de Sanidad que, hasta donde yo recuerdo, se limitó a glosar sus propios títulos y la indubitable superioridad de sus opiniones.

Y, sin embargo, en el fondo de este tema, hay un debate potencial que no deberíamos orillar y que, de mala manera, se podía inducir de los comentarios de la representante de la asociación de defensores de la sanidad pública. Léase con atención lo siguiente:

María Luisa Lores, radióloga y antigua directora del Complejo Hospitalario de Pontevedra, y ha puesto en duda la utilidad de esa inversión: «Amancio Ortega da ese dinero para comprar equipos, igual ese dinero no nos interesa, porque derivará mucho más dinero a la tecnología, y mucho menos a la atención primaria»

De repente me saltó a la cabeza la ya eterna discusión de la propiedad intelectual en el campo de la industria farmacéutica. Se arguye, a menudo por gente no versada, que ese copyright es necesario para incentivar la investigación sin la cual los medicamentos no mejorarían y la gente tendría peor salud. En otros lugares que ahora no vienen a cuento yo mismo me he hecho eco de ideas un poco más sofisticadas que muestran que la eliminación de la propiedad intelectual y la correspondiente propiedad pública de las innovaciones intelectuales puede muy bien incrementar el conocimiento.

Ni que decir tiene que estas ideas elaboradas en primer lugar por Boldrin y Levine no han sido suficientes para cambiar la situación en materia de [[propiedad intelectual]]; pero, si algún día ésta mejora, será obvio que en buena parte será debido a esas ideas novedosas. En principio no hay paralelismo obvio entre esta propiedad intelectual y el asunto que nos concierne sobre la adecuada o inadecuada generosidad de los ricos más allá de la presunta falta de generosidad de estos que solo mirarían a su propio interés lo mismo que las firmas farmacéuticas.

Y sin embargo, pienso que en ambos casos se trata de una cuestión de incentivos que puede solventarse de mejor manera que la presuntamente obvia. No debía extrañarnos que, en buena parte, el incremento en el número de cánceres detectados por los nuevos aparatos se deba a que no se presta suficiente atención a los primeros síntomas por falta de financiación para la atención primaria. Y en este sentido no es tonto defender una mayor financiación a favor de esa atención primaria. Financiación esta que podría venir de una menor inversión en problemas sanitarios más sofisticados.

Me pareció entonces, y me sigue pareciendo ahora, que el lío que se montó en el cascabel de 13TV y que llegó al punto del insulto por parte de un tertuliano a la persona menos capaz de defender su punto de vista, no solo no es propio de un país desarrollado, sino que muestra una de las mayores dificultades para progresar, la incapacidad para sobrepasar lo que parece obvio.

Acumulación de actividades

Llevo unos días muy atareado de forma que no consigo un momento de sosiego para pensar sobre algunos temas que me resultan interesantes, pero que no son fáciles de atender ni entender. Las razones de mi incapacidad y/o de mi ausencia mental son varias, pero entre ella brillan dos.

La primera es la organización del viaje a Bilbao para celebrar el 50 aniversario de mi promoción en la Comercial de Deusto. Hay que transportar y acomodar a no pocos que de otra forma no se tomarían la molestia de caer en la melancolía.

La segunda y más importante de las dos razones es la relativa a Cosme y Juan, mis dos nietos mellizos que, por fin, ya han podido trasladarse a su casa despúes de casi cuatro semanas de estancia en la clínica para no incurrir en los riesgos asociados a ser prematuros.

Pero ambas cosas están a punto de solucionarse satisfactoriamente y espero poder utilizar el próximo fin de semana para desgranar los argumentos que he oído y leído sobre la generosa donación de Amancio Ortega para adquirir nuevos aparatos de diagnóstico del cáncer cuando, dicen otros, el problema está hoy en la prevención de esta enfermedad.

Hasta pronto.

Piscis

Dice Karin Silveira en el horóscopo del ABC del viernes en referencia a Piscis que:

A partir del próximo otoño hasta otoño 2018, sabrosísimo un año entero con éxito, ventura profesional y/o personal!

No puedo dejar de relacionar este futuro halagüeño con la llegada de Juan y Cosme, mellizos apellidados Urrutia Antón.

La trama Lezo y Blas de Lezo

Nunca he sabido cómo se ponen los nombres a las operaciones policiales, tramas corruptas o similares y,en buena medida, debe de ser porque no me interesa casi nada; pero también porque esos nombres no me suelen sonar a nada cercano: Gürtell, Púnica o Lezo entre otros son los ejemplos en los que estoy pensando. Sin embargo este último, Lezo, nombre aplicado a la investigación que la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) sigue contra la presunta corrupción de un cierto círculo de gente influyente que rodea a Ignacio Gozalez, entre otras cosas expresidente de la CA de Madrid, se me quedó grabado porque tengo un amigo que me ha contado con todo detalle y mil veces las azañas de Blas de Lezo y Olabarrieta, Capitán General de la Armada Española y, por lo que se sabe de su vida, un magnífico marino que, natural de Pasajes San Pedro (Guipuzcoa), llegó a alcanzar los máximos honores que podía haber soñado gracias a su pericia marinera.

A él se debe el bombardeo de Barcelona durante la guerra de Sucesión por un lado y la defensa de Cartagena de Indias rompiendo el asedio al que la tenía sometida la armada inglesa. Supongo que es por esta fidelidad a los Borbones que no hace mucho tiempo se erigió un monumento en su honor en la Plaza de Colón de Madrid en una especie de rincón que lo hace casi invisible; pero en el que se ve que era cojo y manco por heridas de guerra así como tuerto, acidentes estos que no le impidieron ser un un marino de una habilidad que se recuerda con admiración, monumento éste que, dicho sea de paso, no soy capaz de saber si debe su existencia a Juan Carlos I o a Felipe VI.

Si estos dos últimos reyes borbones tuvieran que elegir hoy entre Francia e Inglaterra supongo que sus simpatía naturales, estarían con el Reino Unido, por eso de Reino, pero quizá el Brexit despierte en ellos sentimientos encontrados que podría llevarles a trabajar un poco en serio por la conformación de una UE. Pero no soy capaz de unir esta reflexión con la denominación de esa trama corrupta que parece va a rebajar sensiblemente la fama de no pocas personas cercanas al poder. En esta entrada se elucubra con la relación de González con Cartagena de Indias, pero no creo que sus actividades allí tengan nada que ver con otros aspectos de la vida de Blas de Lezo a no ser que se quiera cantar su habilidad de vencer en batallas en las que se encontraba en minoría.

Entre Cartagena de Indias al final de su vida y el asedio a Barcelona en su comienzo se curtió en mil batallas y me pregunto si el nombre de esta Operación Lezo no responderá de momento a estas escaramuzas y no tanto a una visión general a largo plazo de nuestros gobernantes o nuestros reyes.