El Equus de hoy

equus
No aparecen en cualquier guía de la semana de Madrid y, sin embargo, las mejores producciones de teatro que he tenido ocasión de disfrutar en los últimos tiempos han tenido lugar en algunas de esas salas a menudo ignoradas. Concretamente Arte y Desmayo me ha dado no pocas alegrías y me ha devuelto la fe en el teatro como género merecedor de aprecio y de dedicación. Hace pocos días acudí a esta sala de Carabanchel a ver y escuchar la reposición después de muchos años de Equus, obra de Peter Shaffer que había desaparecido de mi memoria y que ahora vuelve a esta sala aparentemente marginal en un momento inmportante para mí.

No voy a extenderme en elogios sobre las virtudes de la puesta en escena y la habilidad de los actores y actrices. No es esa hoy mi intención en esta tarde de domingo. Lo que desearía es ser capaz de comunicar es que me abrieron los ojos hacia la necesidad de reconocer el deseo de galopar de cualquira de nosotros más allá de la exigencia de normalidad que parece que se nos exige en cualquier ámbito.

Y cuando yo hablo de galopar no me estoy refiriendo al rasgo de caracter del jóven personaje central que padece una especie de desviación sexual hacia el género equino que le lleva, empujado por sus padres ante un psicoanalista que se ve a sí mismo, con cierta tristeza, como alguien encargado por la sociedad a llevar por el camino de la normalidad a aquellas personas que se desvían por senderos desconocidos.Me estoy refiriendo más bien a ese deseo ireprimible de libertad y de autenticidad que, con palabras de Alberti, expresaba Paco Ibañez en aquellos tiempos de emoción política: «a galopar, a galopar hasta enterrarlos en el mar…».

Desde luego no puedo obviar la crítica al psicoanálisis allá por el comienzo de los años 70 coincidiendo con otro tipo de terapias menos freudianas, más relacionadas con lo zen y más acordes con las formas americanas del deseo de libertad que explotó en el 68 y acudió para expresarse a la terapia de la Gestalt de Fritz Pearls y vivía en lugares como el Instituto Esalen de Big Sur. Pero no es por estos caminos tan queridos para mí por donde me lleva hoy mi deseo de expresarme. Este deseo me conduce justamente por el terreno que el espectador puede leer en la presentación de la obra:

Todo lo que «Equus» tiene que contarnos ha multiplicado sus significados en todo este tiempo. Ahora hemos perdido un poco en libertad individual, qué es lo que nos permitimos hacer, hasta qué punto somos libres para decidir, cómo es esto de ser políticamente correctos, qué debe ser un código de conducta… Todo ello nos pone a un nivel en el que nos vemos obligados a buscar constantemente la línea roja infranqueable…. Nos encontramos pues en un mundo en el que no se prohibe nada, pero en el que reina la «autocensura». De ahí que con este montaje busquen una pregunta con la que los espectadores se vayan a sus casa: ¿Es lo normal lo que nos interesa?

Y es justamente a esta pregunta a la que me gustaría dar mi respuesta en este post con un a rotunda negativa. No, no es la normalidad lo que nos interesa. Lo que hace años que trato de entender es la calidad de punto de silla de todo lo interesante y también desde luego el equilibrio entre la brutalidad individual y la normalidad social. Es hora de reflexionar en serio sobre las tendencias brutales del nazi o del stalinista que anidan en todos nosotros y sobre la forma de frenarlas inteligentemente más allá de su condena constante o de la referencia acrítica sobre el populismo como el ogro que nos desvía de la única senda por donde puede ir la civilización. Es ya hora de redefinir la normalidad en el mundo de la política y de evitar la condena de cualquiera que no comulgue de lleno con los lugares comunes.

Peripatetismo digital

movil aristóteles y platonSe puede tratar del oído interno, en cuyo caso estaríamos hablando del Vértigo Menier, pero el otorrino no detecta nada en mis oídos. O se puede tratar de la pastilla con cortisona que me ha recetado el dermatólogo y que se añade a todas las medicinas que tomo contra el azúcar, el exceso de colesterol así como para prevenir la subida inesperada de la tensión arterial. O quizá es que la lectura con estos ojos descataratizados me marea o que el aparato digestivo protesta con señales imposibles de descodificar o yo qué sé qué. Pero el hecho es que en cuanto paso unos minutos delante del ordenador la cabeza me da vueltas pero no me atrevo a levantarme para tumbarme en el sofá. Y si a tientas lo consigo cuando me levanto de éste el mareo empeora. Curiosamente la única forma de librarme del mareo es caminar al aire libre con la mochila a la espalada, con el cuello bien estirado y con pasos ligeramente más rápidos de lo normal.

Hoy parece que estoy mejor y este primer párrafo no ha hecho girar las letras en mi cabeza. Lo sensato es que me aproveche de esta mejoría que no creo sea duradera para pensar en cómo organizarme para vivir mareado y seguir contando mis reflexiones en este blog y enterándome de las de otros que responden aquí o en el Correo de las Indias con sus comentarios enriquecedores.

Me parece que no voy a tener más remedio que convertirme en un filósofo peripatético de la era digital. No puedo esperar que mis discípulos me acompañen en mis paseos tomando notas de mis palabras ni que las pasen a limpio y me las lean luego para continuar con la elucubración correspondiente que de origen a nuevas notas cuya lectura me haga ir ganando nuvos discípulos. ¿Estoy pues acabado?

Quizá no si mi faceta aristotélica hace surgir en mí soluciones prácticas. Y esto no es tan dificil en la era digital pues solo voy a necesitar un/a ayudante con horario raro y pocas pretensiones de cobrar bien. Este/a ayudante preparará unos cuantos bien elegidos TED talks podcasts en el ordenador por la noche para que nada más despertarme, y después de un vaso de zumo de naranja para ayudarme a tragar todas las medicinas recetadas por todos y cada uno los médicos más la común a todos ellos que sirve para que la mezcla de todas las demás no me siente mal, los escuche con la cabeza libre de vueltas fuera de lugar. Con estas ideas en la cabeza la higiene será una ayuda reconfortante y estaré listo para el paseo de la mañana.

En la ríaNo puedo esperar que cada mañana mi ayudante acuda a pasear conmigo pues ha de tener su tiempo para escuchar también los correspondientes TEDTalks y seguir su rastro. Así que en este primer paseo hablaré a un dictáfono conectado directamente con el secretario o secretaria que aprovecha el poco trabajo que le asignan en una oficina perteneciente a mi mecenas para que transcriba mis reflexiones y las reenvíe al ayudante.

Para cuando despierto de la siesta este ayudante ya puede acompañarme al paseo de la tarde durante el cual me pone al día de dónde estamos y a partir de ahí discutimos tranquilamente hasta que nos separamos hasta el día siguiente.

Creo que, de esta forma, una persona de una cierta edad, como yo, puede continuar aportando algo de su sabiduría y de su manera de robar la de los demás. Y tampoco me parece un mal plan para ayudantes y secretarios. Pienso que incluso esta idea puede trabajarse un poco y transformarse en una aplicación de éxito que ayude a muchos a hacerse con este peripatetismo actualizado por un precio módico y nos reporte a los inventores el suficiente dinero para seguir divagando.

Naturalmente cualquiera que lleve a la práctica esta idea tendrá que abonarme unos derechos de propiedad intelectual que no sobrepasen mi pensión de jubilación.

Herri txikia….

la vida es un punto de sillaAsí que no soy yo solo el que piensa en la universalización! Según leo en el post de David de ayer:

Ben Gurion … sorprendió a todos con un discurso… donde proponía el kibutz como un modelo universal basado en un principio universal de libre asociación cooperativa

Entiendo que Ben Gurion pensaba en la universalización del Kibutz como una forma de organizar la producción en el mundo. Algo entre la producción estatal y el cooperativismo.

Y, llevado por mi tendencia a llevar la contraria pienso en este «brillante» aforismo euskerico : Herri txikia, infernu handia. Es, en efecto, muy difícil mantener la distancia mínima necesaria para ser uno mismo en los pueblos pequeños en los que todo el mundo conoce las interioridades de cada familia vecina y todo el mundo machaca a todo el mundo: un gran infierno.

Pero por otro lado, y aunque algunas veces me entusiasme con la soledad en la que me veo a mí mismo por ejemplo en Manhattan y saliendo a cenar cada día solo, la anonimidad de una gran ciudad puede llegar a ser un poco deprimente y, más allá del mercado, seguramente uno acaba añorando el trueque.

Se me antoja evidente que, tal como titulé un día un trabajito que nunca publiqué, pues era solo para un pequeño grupo de amigos, y cuya copia no encuentro, «todo lo interesante es un punto de silla». Esto, el punto de silla, es un «lugar» súmamente interesante pues cualquier movimiento fuera de él te precipita en un abismo u otro convencido de que tu caída es el camino al paraíso.

Pienso que la mejor manera de que una comunidad se mantenga firme en un punto de silla es que elabore una manera de que cada miembro de esa comunidad pueda, por así decirlo, salir a cenar solo de vez en cuando.

Nanociencia vs. Astronomía y Micro vs. Macro

Ondas gravitacionalesLa noticia de la observación de ondas gravitacionales correspondientes al choque y unión de dos agujeros negros ha ocupado los periódicos con explicaciones poco claras, al menos para legos, y con dos ideas centrales: a partir de ahora la exploración del espacio, Astrononmía, se hará más fácil y Einstein tenía razón. Y esto en medio de noticias casi diarias sobre las muchísimas posibilidades de la Nanociencia y la Nanotecnología. Me pregunto si hay o podría haber alguna conexión entre una rama y otra en el campo, por ejemplo, de la Física. Y, claro, también quiero preguntarme si de existir, podría enseñarnos algo sobre la verdadera conexión entre la Microeconomía y la Macroeconomía.

Un anuncio revelador

mitEmpecemos por un anuncio del descubrimiento que no explica seriamente de lo que se trata, pero que refleja varios aspectos de lo que quiero escribir hoy. Esto que sigue es lo que ha dicho el Presidente del MIT, una institución universitaria que ésta ligada a LIGO (Laser Interferometer Gravitational-W)) refiriéndose a un profesor de la casa que ha sido el Alma de LIGO, es decir de este inmenso grupo de trabajo.

Su anuncio a los miembros del MIT (que me llega a través de un colega cuya hija se doctora en el MIT) es previo al anuncio oficial y tiene dos partes bien separadas. En la primera parte trata de hacernos entender no solo la naturaleza del descubrimiento, sino sobre todo lo curiosa que es la ciencia y el extraño empeño de los científicos por descubrir la verdad:

… with his theory of general relativity, Einstein correctly predicted the behavior of gravitational waves, space-time ripples that travel to us from places in the universe where gravity is immensely strong. Those rippling messages are imperceptibly faint; until now, they had defied direct observation. Because LIGO succeeded in detecting these faint messages – from two black holes that crashed together to form a still larger one – we have remarkable evidence that the system behaves exactly as Einstein foretold.

With even the most advanced telescopes that rely on light, we could not have seen this spectacular collision, because we expect black holes to emit no light at all. With LIGO’s instrumentation, however, we now have the «ears» to hear it. Equipped with this new sense, the LIGO team encountered and recorded a fundamental truth about nature that no one ever has before.

La segunda parte del anuncio me es especialmente interesante pues tiene más que ver con la ciencia y cómo se hace que con sus descubrimientos. Se refiere sobre todo a la terquedad de los científicos y a la belleza de lo que con eso se consigue así como a sus posibles aplicaciones:

(This is a) story (is) of human achievement. It begins with Einstein: an expansive human consciousness that could form a concept so far beyond the experimental capabilities of his day that inventing the tools to prove its validity took a hundred years.

That story extends to the scientific creativity and perseverance of Rai Weiss and his collaborators. Working for decades at the edge of what was technologically possible, against the odds Rai led a global collaboration to turn a brilliant thought experiment into a triumph of scientific discovery.

Important characters in that narrative include the dozens of outside scientists and NSF administrators who, also over decades, systematically assessed the merits of this ambitious project and determined the grand investment was worth it. The most recent chapter recounts the scrupulous care the LIGO team took in presenting these findings to the physics community. Through the sacred step-by-step process of careful analysis and peer-reviewed publication, they brought us the confidence to share this news – and they opened a frontier of exploration.

Y continúa:

At a place like MIT, where so many are engaged in solving real-world problems, we sometimes justify our nation’s investment in basic science by its practical byproducts. In this case, that appears nearly irrelevant.

What’s more, the LIGO team’s technological inventiveness and creative appropriation of tools from other fields produced instrumentation of unprecedented precision. As we know so well at MIT, human beings cannot resist the lure of a new tool. LIGO technology will surely be adapted and developed, «paying off» in ways no one can yet predict. It will be fun to see where this goes.

Pero hay una tercera parte que no es parte del anuncio del descubrimiento sino más bien de la despedida del Presidente que escribe el anuncio y que quiero destacar. En efecto, en tercer lugar:

The discovery we celebrate today embodies the paradox of fundamental science: that it is painstaking, rigorous and slow – and electrifying, revolutionary and catalytic. Without basic science, our best guess never gets any better, and «innovation» is tinkering around the edges. With the advance of basic science, society advances, too.

¿Un paralelismo con la Economía?

macroeconomiaY leído este anuncio previo al oficial quiero ahora volver mi atención a los posibles aprendizajes que el comentario del MIT nos puede proporcionar a la ratificación de mis propias convicciones. Esto que he llamado tercera parte me ratifica, en efecto, sobre la importancia de la ciencia básica y explica mi tristeza de que, en momentos de crisis económico-financieras, los fondos a ella dedicados escaseen. Sin ella es muy difícil que las innovaciones prácticas florezcan. Esto es importante para distribuir bien los fondos públicos y privados destinados a la ciencia. Dejo esto aquí pues mis ideas no han cambiado desde que me despaché a gusto en este post sobre científicos y dinero.

Pero, más allá de este comentario airado y desencantado del pasado, quisiera analizar ahora un poco por encima las posibles similitudes que se pueden dar entre estas ciencias duras y la Economía. La primera parte del escrito del Presidente del MIT tiene que ver con la comunidad de los científicos y administrativos muy bien representados por esas aproximadamente 1500 personas que trabajan en LIGO. ¿Qué tipo de comunidades son estas? ¿cuáles son los incentivos de cada una de ellas? Creo que merecería la pena detenerse en la desmitificación del científico, a menudo representado como un héroe del conocimiento, cuando quizás comparta con cualquier otro ser humano muchos de sus sesgos psicológicos.

La segunda parte me lleva más bien a la relación entre la Micro y la Macro aunque no sé muy bien cómo aplicar las diferencias detectadas entre la Nanociencia y la Micro o la Astronomía y la Macro.

Pensemos sobre la Macro como el intento de la Economía de acercarse a una noción similar a la del espacio (universo con su dimensión espacio-tiempo). En este sentido la Macro se parece a la Astronomía en el sentido que la Macro intenta explicar cómo los datos que definen una economía oscilan formando ciclos más o menos regulares. Y lo hace mejorando, en primer lugar, los instrumentos conceptuales básicos que cada vez enriquecen más el conocimiento del comportamiento de los individuos pasando de un entorno simple a uno en el que contamos con instituciones, incluyendo empresas, bienes públicos así como con las políticas creadas por esos individuos, incluyendo las de regulación. Esta escena microeconómica crece y se enriquece cada vez más en un sentido determinado debido a la proliferación de datos que permiten aclarar comportamientos antes tomados como dados, algo parecido a las mejoras nanotecnológicas que nos permiten mejorar nuestra percepción del objeto de estudio. Pero hay otro sentido en el que no sabemos muy bien cómo estos nuevos datos y los cambios comportamentales correspondientes se integran en nuestra visión del comportamiento agregado. No hemos mejorado mucho en este punto desde que ejemplificamos un día cómo la agregación puede disturbar nuestra visión macroeconómica.

Pero no puedo ir mucho más lejos en la analogía que persigo. Sí que podría pero me metería en la discusión entre la Macro de Equilibrio y la de Desequilibrio sobre la que no he dejado de escribir con ocasión de homenajes o aniversarios pues la considero fundamental, pero que ahora me llevaría demasiado lejos. Pero desde luego tengo varias dudas más sobre la analogía que he tratado de explotar a raíz del descubrimiento de las ondas gravitacionales. Todas ellas basadas naturalmente en que el esfuerzo investigador se complica en Economía porque los observadores forman parte de lo observado cosa que no parece ser cierta en la Astronomía y que es el origen de todos los males de la Economía.

Ideas finales

microeconomiaAun así sería de agradecer que los economistas no se abandonaran a una profesión vulgar y recuperaran un espíritu realmente creativo y abundante en diversidad y no abandonado al seguidismo premiado con buenas posiciones en los rankings que a su vez generan un mayor seguidismo.

Termino con dos cosillas. Mi premio a la diversidad (noción esta a la que se refiere el Presidente del MIT) se originó como una manera de llamar la atención sobre ese peligro del seguidismo pero no creo que pueda ser recompensado un día con un descubrimiento justamente por la influencia entre los observadores y lo observado en Economía. Y para terminar llamaré la atención sobre la deriva de esa Microeconomía que debiera, como en el caso de la Nanociencia, estar perfilando instrumentos para entender las oscilaciones y ciclos, pero que se concentra cada vez más en la labor rutinaria de recoger encuestas y analizarlas estadísticamente para trata de entender aspectos muy puntuales de los componentes de la Micro sin teoría subyacente ni aplicaciones posteriores.

Nahid

Nahid

NahidAyer tuve el placer de ver otra película iraní, después de heber disfrutado hace ya años de Nader y Simin y hace solo un mes de Taxi Teheran. El placer proviene en primer lugar del disfrute de buenas realizaciones de contenidos poco pretenciosos y sencillos que revelan la forma de vida de un país estigmatizado hasta hace poco y que, sin embargo y a pesar del duro marcaje del clero, mantiene unos niveles cultural, intelectuales y científicos notables. Pero en segundo lugar, y pensando ahora solo en Nahid, el disfrute va más allá de lo estético y/o documental y llega a alcanzar lo intelectual.

La lección intelectual a la que me refiero exige un mínimo conocimiento de la sinopsis del film:

Nahid narra el conflicto de una jóven mujer divorciada que vive con su hijo en una pequeña ciudad al norte de Irán y desea casarse con el hombre del que se ha enamorado. De acuerdo con las leyes de su país, el padre tiene la custodia del niño, pero sin embargo, su exmarido le ha garantizado a ella el derecho a la patria potestad de su hijo bajo la condición de que jamás se volverá a casar. Luchando por no perder a sus dos seres queridos, ella tendrá que valorar una tercera opción: un matrimonio temporal. Sin embargo, esto le pondrá en un apuro, puesto que a pesar de ser legal, no es algo bien recibido por la sociedad que le rodea. ¿Será una buena solución para ella?

Lo que parecería, en efecto, una buena solución que le permitiría alcanzar sus dos sueños, se trunca pues el padre del hijo descubre el engaño legal y hace la vida imposible al niño y a su madre basándose precisamente en la escasa penetración de esa legislación digamos que progresista en las costumbres ancestrales representadas por su propia familia también conservadora. Y es su familia, su hermano en concreto, el que por medios no fáciles de entender para el espectador pero que son sin duda expeditivos, consigue que el padre desaparezca de su vida.
La lección que yo saqué es fácil de comunicar. La situación degradante de la mujer, su manera de vestir obligatoria y la libertad ciudadana en general se conseguirán, antes de por la aplicación de una legislación sin enraizamiento cultural, por la confrontación sabia, aunque quizá no muy civilizada, entre dos familias estructuradas a la antigua, pero que son un ejemplo de dos comunidades reales y no parte de una comunidad ficticia por muy civilizada que esta sea.

Vayan a ver esta película, pero no solo por esta reflexión posiblemente sesgada, sino por su calidad cinematográfica y por otros muchos detalles adicionales que no caben en este minipost.

Platón, Nietzsche y el Eterno Presente

giovanezza
El sábado pasado disfruté de un cineforum en minatura posterior a la visualización de la última película de Sorrentino, «La Juventud» (Giovanezza en el original). La pareja de amigos que nos acompañaba no había visto La Grande Bellezza de hace un par de temporadas así que no cabía el fácil recurso a las comparaciones y había que meterse de lleno en la apreciación directa de los 124 minutos de exhibicionismo estético de «La Juventud».

Comezamos por dividirnos en dos bandos. Por un lado los dos que odiamos los balnearios pues nos recuerdan a la muerte dada la edad de los que pueden permitirse el lujo de pasar unos días en uno localizado en los Alpes suizos y suministrador de servicios saludables en el sentido médico y también en otros, desde el gastronómico y hasta casi el sexual, al menos para los viejos clientes que echan de menos una próstata menos grande, como la de su juventud. Y, por el otro lado, los dos que aspiran a la serenidad e imbuídos de recuerdos literarios echan de menos La Montaña Mágica de T. Mann y la obra de Walser por el final de su autor recluído en un manicomio al final de sus días y que, como recuerda Jose Luis Merino, amigo de los cuatro en la juventud, caminaba todos los días y quien además postula que

en esos compulsivos paseos no trataba tanto de gozar del paisaje, como de ser en cada paso otro, y otro y otro Robert Walser (soy el espacio donde estoy)

Y, añade Merino, «buscaba con ello el cambio constante».

La mirada científica, la mirada artística

giovanezza 2Pero esta discusión sobre lugares irreales nos llevó inmediatamente a comparar las dos formas de mirar al mundo que estaban representadas en nuestro pequeño cineforum. La que llamamos, para no perder el tiempo, científica que cree que ahí fuera hay una realidad a descubrir, y la que llamamos artística que cree que no hay realidad preestablecida sino que ésta realidad se va conformando con nuestros actos. Y, ahora, yo me atrevería a añadir que, entre estos actos propios debemos incluir nuestra pripia reflexión sobre la realidad. Y es esta reflexión sobre la realidad la que anima la manera artística de mirar a esa realidad tratando de reflejarla en diversas direcciones mediante la materialiación de nuestros pensamientos.

Estos dos bandos cruzados generaron una bonita discusión sobre los méritos de «La Juventud». Los jóvenes tienden a ver todo como parte de una realidad cercana y a descubrir en su vida y, en este sentido serían más bien platónicos y creyentes en que en nuestra mente está la realidad verdadera pero que para descubrirla tenemos que ejercer la memoria pues algún día estuvimos en la caverna y miramos con atención a las sombras. Los viejos seríamos los que ya no cremos que haya una realidad subyacente única y fija, pero que no tenemos más remedio que imaginarla mediante la creación de un marco dado en el que tratamos de localizar nuestra idea siempre revisable de lo que es esa realidad.

Como corresponde a una cenita de sábado entre amigos, acabamos concediéndonos unos otros parte de la razón entendiendo, por un lado, que los que nos quejábamos de detalles que sobraban en la película (Maradona y la pareja muda, por ejemplo) éramos los científicos ya que esos detalles no encajaban en el cuadro dentro del que tenemos que ratificar nuestra memoria de la realidad y, por otro lado, los que expresaban su satisfacción con la ensoñación arbitraria como forma de creación, eran los artistas que esperaban estar creando un mundo que quizá nunca pueda estar terminado.

En general no suelo proseguir esas disquisiciones ni pienso en ellas más allá de la ocasión que las acoje pues no sé si estoy realmente interesado en ellas dada mi edad que me inclina hacia la postura que he denominado artística. Pero esta vez vino a mi mente un recuerdo de juventud. En el último año de Bachiller, con 17 años, creo que respodí bien a la pregunta del profesor que nos preparaba para el examen oficial de preuniversitario y que nos sorprendió con la simple cuestión de cómo creíamos nosotros que el hombre llegaba a alcanzar sus ideas. Yo me atreví a levantar la mano y responder con Platón que es la memoria de lo que aprendimos en la caverna la que «constituye» nuestras ideas, una improvisación que mereció la aprobación del profesor.

El eterno presente

friedrich nietzscheMás adelante en mi carrera académica me dejé llevar por dudas epistemológicas y de hecho, en un libro que, bajo el disfraz de la historia del pensamiento económico era más bien biográfico y un ejercicio en la duda de cómo se descubre la verdad («Economía Neoclásica: Seducción y Verdad»), traté de enmendar la plana a mi, a la sazón admirado, Fernando Savater defendiendo que el eterno retorno de Nietzsche no era tal sino el eterno presente que es el que es por circunstancias que lo han aislado de muchos otros posibles, todos ellos conformados por secuencias infinitas de hechos reales. Una concepción esta última que convierte en estático todo lo dinámico y que finalmente me da la razón como parte de los que tienen una actitud científica frente a los artistas. Pero esta pequeña historia continúa.

Ayer domingo en un extrañamente abierto kiosko me llamó la tención que parece que vuelve a salir la colección de grandes filósofos y que los dos libros que allí estaban, como el Alpha y el Omega, eran justamente Platón y Nietzsche. Y no sé porqué pensé que enfrentarlos no sirve solo para un cineforum sino que uno y otro pueden ser como las dos ideas básicas que acaban entremezclándose para entender todas las demás ideas filosóficas que yo siempre había pensado tienen su origen en Parménides o en Heráclito. No es que haya dos maneras de entender la realidad, una esencialista y la otra hecha de detalles captados aquí o allí, de esta manera o aquella. Lo que hay es esa multitud de detalles que, en el fondo, no son sino parte de la descripción de la eterna trayectoria en la que vivimos.

Solo a partir de una idea así tiene sentido lo que hacemos aunque no queramos dotar de sentido a eso que hacemos. Si siguiendo mi propia sugerencia los miembros del Congreso me eligen Presidente del Gobierno que no quepa duda que haré mi tarea siguiendo mis propias recomendaciones de entender las pequeños accidentes dinámicos como parte de la visión estática platónico-nietzscheana.

Tom, Percy y Harry

IMG-20150912-WA0000Hoy quiero escribir brevemente sobre tres novelitas del Padre Finn S.J. que hicieron de mí un niño distinto. Como estos tres personajillos del título yo también fui a un colegio de jesuitas y allí, me doy cuenta ahora, forjé mi carácter para siempre, un carácter mezcla de tres, el componedor que odia el juego sucio, el ganador que se gana el respeto y el aterrorizado por el más allá que aprende a no dejarse amedrentar por la muerte. La influencia sobre mí de estas tres novelitas se canalizó no solo por su contenido que solo recuerdo a grandes rasgos, sino también, y quizá sobre todo, por la cadencia de la voz de la señorita Carmen que no solo elegía los libros que yo podía leer sino que, además, me los leía con una cadencia y un tono que no puedo olvidar y que creo son los mismos con los que he crecido en todos y diversos ámbitos en los que la vida me ha puesto.

El que más disfruté fue el primer libro de esta trilogía, Tom Playfair, el que comenzaba por una llamada que se me grabó en el cerebro en donde compite con el “Call me Ismael”al que me he referido en otras ocasiones: «Tom, Tomasito, Tom». A imitación de este Tomasito yo también me convertí en un defensor de los compañeros en los que se notaba alguna debilidad por la que eran despreciados, humillados y quizá acosados por los grandullones del curso. Yo no era grandullón pero sí había dado un estirón bastante temprano y era habilidoso jugando al fútbol y ambas cosas me permitieron convertirme en el defensor de los débiles hasta el punto de ganar con ellos todo concurso que se organizara en cualquier deporte colectivo. Así me convertí en un jugador limpio que no permitía abusos y estaba siempre dispuesto a participar sin reparar en las probabilidades de victoria. Esto me trajo el respeto de casi todos, la envidia de algunos y la amistad de los débiles.

Percy Win podría haber sido uno de estos débiles quizá un poco afeminado. No capté a la sazón este aspecto de la novela, pero sí recuerdo mi alegría cuando este chico rubio y de ojos azules con aspecto de «nena» se convertía, con el apoyo de Tom, en un velocista importante que de nadie se vengó y que siguió con su aspecto poco viril. No puedo decir nada de mi aspecto antes de la adolescencia, pero desde luego yo también era rápido no solo con el balón sino en una simple carrera de sesenta metros lisos que son los que podíamos correr en línea recta en el patio del colegio.

IMG-20150912-WA0004Entre él y Tom lograron sacar al pobre Harry Dee de sus miedos de endemoniado y hacer de él una persona dueña de sí misma y capaz de desarrollar, uno cree intuir, una vida normal sin miedo a la parte oscura de la vida. O esto es lo poco que recuerdo de esta tercera novela que ya no me interesó demasiado.

Así que me quedo con el apoyo a los débiles, la naturalidad en el éxito y la serenidad ante lo desconocido como las tres características básicas de mi manera de ser. Y si las he recordado es por la situación política de la que disfrutamos estos días, complicada sin duda pero de la se puede salir con una mezcla bien dosificada de Tom, Percy y Harry. Termino pues diciendo que aquí estoy yo como un óptimo presidente de gobierno que sabría frenar al poderoso, comprender en sí mismo al rarito y sanar los problemas mentales del endemoniado. Lástima que, además de todas esas características notables, me domine la urgencia de cambiar de oficio a menudo debido al aburrimiento que me produce la celebración del éxito. Pero quizá esto también sea adecuado a estos próximos meses.

Diversidad vs multidisciplinariedad

Palas Atenea imponiendo la paz entre el oficio y la industria, por Federico Amutio y Amil
Hace unos años la Fundación Urrutia Elejalde creó un Premio a la Diversidad para investigadores que trabajaran en el ámbito de ASSET. Esta iniciativa ha funcionado durante años pero el premio fue declarado desierto por falta de candidatos que cumplieran las reglas establecidas para la nominación. ¿Que debería hacer la FUE este curso? Buenos amigos me sugieren que quizá debería ser sustituído por un premio a la multidisciplinariedad; pero yo pienso que eso no es una buena idea y quiero exponer mis pensamientos antes de tomar una decisión al respecto.

Para comenzar creo que, a efectos de la siguiente reunión de ASSET, la FUE debería financiar una mesa redonda con todos los ganadores del Premio a la Diversidad en el pasado para que discutan sobre la importancia de la diversidad en la investigación económica y solo después de escucharles, tomar una decisión. De momento quiero contarme a mí mismo por qué yo pienso que que efectivamente la diversidad es muy importante para el desarrollo de la ciencia económica.

Economías de escala vs Economías de alcance

economías-de-alcance-personalizacion-masivaLa cuestión no es fácil especialmente para un economista que ha aprendido sobre las ventajas de la división del trabajo, ventajas que exigen la especialización de uno en algo concreto que implique un incremento de la productividad, es decir del output por hora trabajada. Esta implicación no parece dudosa en entornos industriales en lo cuales los costes fijos son muy altos, como por ejemplo una fábrica de aviones. A medida que se producen más aviones cada trabajador aprende a realizar las tareas diarias de manera más eficiente consiguiendo hacer la tarea concreta de que se trate en menos tiempo. Así se generan las economías de escala («scale economies») produciendo aviones menos y menos costosos a medida que aumenta el número de aviones producidos. Si ahora hacemos un esfuerzo por imaginar la investigación en Economía como una fábrica de aviones se podría argumentar que a medida que produces más y más trabajos en una cierta área eres más y más productivo en el sentido de que escribes un artículo publicable cada vez en menos tiempo o cada vez en un journal de mayor calidad.

Pero tanto en el caso de los aviones como en el caso de los artículos cabe la duda de si eso seguirá siendo cierto a medida de que los journals o las áreas de conocimiento van alcanzando un cierto límite en su número. En ese momento la atención de los especialistas en eficiencia se vuelve hacia las economías de [[alcance]] (scope economies) según las cuales el coste unitario se reduce a medida que aumentan las variedades producidas cuya demanda se ha hecho mayor a partir del alcance de los límites de producción con unos costes fijos dados.

Llegados a este punto cabría pensar que, en la medida en que la diversidad de tareas fuera real, una empresa determinada o bien se divide de una u otra forma jurídica en varias en cada una de las cuales se puede seguir aplicando la idea de economías de escala o bien la multidisciplinariedad de la producción exigiría esa misma propiedad en sus trabajadores si no quiere incrementar mucho sus costes. El problema interesante surge cuando , debido a que poco a poco las inversiones físicas se van reduciendo a bits y todo se convierte en información prácticamente gratuita. Parece evidente que con costes fijos nulos no necesitamos aumentar la escala para aumentar la productividad, sino en todo caso el alcance aumentando las sutiles diferencias entre las distintas variantes del output. Es posible que, en ese caso,también se necesite la multidisciplinariedad en la fuerza de trabajo aunque quizá las diferencias entre líneas de trabajo no sean muy grandes. Pero en este punto chocamos con otro problema crucial, el problema laboral.

Pluriespecialismo

capitalismo1En uno u otro de los casos descritos el trabajo no solo es alienante sino que puede llegar a causar daños psíquicos que pueden dañar la fuerza de trabajo tanto cuando hablamos de escala como cuando pensamos en las economías de alcance. Y es finalmente en este punto en el que cabe hablar de las ventajas de la [[pluriespecialismo|pluriespecialización]] que también es relevante, en forma de diversidad cuando hablamos de investigación y las publicaciones. Esta es una cita de «El Capitalismo que Viene» que se utiliza en la entrada de la Indianopedia:

Si las empresas necesitan más pluriespecialistas y las personas queremos atender todas las facetas de nuestra personalidad, cada vez estaremos más cerca de observar el empleo de personas capaces de mezclar en sí mismas las maneras de pensar de especialidades diversas y los reflejos variados de experiencias múltiples. Cabe la posibilidad de que una empresa esté dispuesta a pagar mucho por una persona con estas características, pero también puede darse el caso de que estas personas pluriespecializadas consigan ingresos altos trabajando a tiempo parcial en varias empresas distintas recibiendo de cada una de ellas un salario mayor que la cuarta parte de uno normal, premiando así la sinergia que aporta. El mercado de trabajo, desestructurado en la postguerra del pluriempleo vergonzante, quizá pueda hoy estructurarse de manera suficientemente flexible como para acomodar a estos pluriespecialistas que empiezan a emerger. El dulce encanto del pluriempleo parece cada vez más posible y cercano. Pero no para todo el mundo. Deben abstenerse tanto los especialistas, que experimentan unos enormes costes al cambiar de onda o son muy arriesgados en su apuesta por el éxito, como los generalistas que no saben de nada en concreto. Estos señores seguirán teniendo un solo empleo cuando lo consigan. Quienes disfrutarán de la seguridad y de la dulzura de jugar en diversos campos serán los pluriespecialistas y éstos, en el mundo postmoderno que se nos viene encima, recibirán un salario total acumulado muy alto que, si bien es verdad que contrastado con el gran capital humano que han tenido que acumular sólo les proporcionará una tasa de rendimiento normal, también es muy cierto que lo reciben para realizar un trabajo o un conjunto de trabajos que les permiten cultivar todas, o al menos muchas, de su manías.

Y así llego al final de este post en el que nos encontramos con la abundancia de la que tanto hablamos últimamente y que nos permite disfrutar de nuestra personalidad o acercarnos a hacer lo que nos da la gana o, en otros términos, nos permite desalienarnos.

Conclusiones

O sea que ya sé lo que hacer con el Premio a la Diversidad en la investigación económica. Nunca se apreciará hasta que la idea de pluriespecialidad no se capte como la dirección hacia la que nos empuja la cuarta revolución industrial o, lo que es lo mismo, hasta que no nos demos cuenta de que estamos en disposición de liberarnos a través de la abundancia. Y es así que este post conecta con el anterior en el se decía que «el origen de las ideas válidas está en la autoconcesión de tiempo libre insospechado más allá del cumplimiento de las obligaciones que nos exige la convivencia».