Desamparo creativo: una lucecita

rire et seDesde la entrevista en el Ouisharefest hasta la final de copa del Rey de fútbol de ayer sábado, he pasado unos días desamparado, como si ya nunca más pudiera yo encontrar la fuente de la alegría o el entusiasmo de la sabiduría. Una semana larga de recados y de puesta al día de compromisos caminando, eso sí, pero sin permitir que la vista se recreara en lo que se ve ni permitir que ninguna sugerencia persiga su recorrido.

Pero creo que ayer en una acción de rebelión leí un pequeño opúsculo con un título en círculo que puede reproducirse de maneras varias: Rire et se taire sur Marcel Duchamp cuyo autor podría ser John Cage, pero que también podría leerse como John Cage sur Marcel Duchamp, rire et se taire, o de muchas otras maneras, insinuando ya desde la portada que estamos en presencia de un intento de enigma que, de todos modos, y a pesar de las obligaciones que la industria editorial impone y de acuerdo con las cuales sabemos que se trata de Un entretien avec Moira Roth & William Roth, de John Cage, se supone, que ha sido traducida del inglés por Jerôme Orsini y que cuenta con una Introduction et Presentation de la misma Moira Roth y de Naomi Sawelson y ha sido publicado en París por «Ediciones Allia» el año pasado.

Supongo que este rompecabezas fue lo que me hizo adquirir el opúsculo aunque mi interés por la música experimental es descriptible y no creí en ningún momento que otras publicaciones de Cage fueran a despertar en mí ninguna pasión.

No es tan difícil entender la intención del opúsculo ni el papel que juega en la vida académica de Moira Roth, pero es justamente la parte aparentemente incongruente de esta breve entrevista con Cage la que me ha sacado de mi desamparo posiblemente porque nada se aprende de la congruencia y solo hay esperanza de amparase en la aparente incongruencia de lo que sea y de esto saben mucho tanto Duchamp, la sombra que planea en la entrevista, como Cage, el compositor del silencio. Y tengo que suponer que alguien con nombre irlandés, Moira, no va a quedarse atrás en cuanto a la aparente confusión que parece subir a la superficie de la profunda sabiduría celta que tanto admiro y en la que me reconozco a menudo como en esta ocasión.

Y ya amparado por estos recuerdos puedo recuperar algunos de los temas que el opúsculo de referencia me trae a la memoria, testigo ésta de mis reiterados intentos de jamás escribir en papel pautado. Duchamp aparece en este blog en no pocos posts, pero el que ahora quiero reproducir tiene un sabor parecido a cocina John Cage que al igual que su amigo Duchamp, no parece preocuparse mucho de la opinión de los artistas consagrados o de los críticos que pretenden consagrarlos:

¿Cómo comparar a Nadal con Federer? El esfuerzo del primero es una ordinariez y si, además, se presume de ello, es todavía peor pues ya no solo es ordinario sino una verdadera horterada. No esforzarse es naturalmente elegante, pero algo más. Es no querer conseguir solo aquello que uno puede conseguir sino sobre todo aquello que no se puede conseguir pero te llega del cielo. Si para ver tu firma en el libro de la naturaleza que, por la razón que sea, crees que necesitas, o se te exige, que corrijas lo que te mande el editor o te sugiera el agente, mejor es autopublicarse, o simplemente escribir para tertulias de amigos, pues al fin y al cabo pagar con dinero, o romper lo escrito es menos hortera que el esfuerzo no asumido sino impuesto.

Es este trabajar en silencio y alejado del mundanal ruido lo que Cage admira en Duchamp y lo que a él le gustaría hacer en lo suyo. De esto también hay algo en este blog al intentar aprender del movimiento Dadá o del Surrealismo. En cuanto a Dadá basta esta pequeña muestra. Y en cuanto al surrealismo elijo este pequeño minipost en lugar de alguna de las muchas referencias a esta sensibilidad relacionadas con el Ampurdán. Y lo hago así a fin de resaltar la faceta peligrosa del surrealismo, la faceta incluso revolucionaria que a algunos da miedo y procuran erradicar mediante el peor de los venenos: la crítica culta. Es justamente esa crítica culta la que aparentando ser sabia acaba con cualquier iniciativa que podría llevar a la sabiduría.

Es justamente este asunto de la sabiduría, la imposibilidad de entenderlo, el que me ha rebrotado con la lectura del opúsculo que acabo de leer. Es ya un lugar común que debemos distinguir entre información, conocimiento y sabiduría (Information, Knowlege and Wisdom), pero es menos conocido y menos seguro que la sabiduría añada nada al conocimiento en esos términos prácticos que parecen ser los únicos a los que se atiende hoy. Y, sin embargo, los que nos interesamos en la sabiduría tenemos la sensación de que esa sabiduría más allá del conocimiento puede ser importante incluso para esos hombres prácticos que se ríen un poco del aspecto trascendente que la llamada a la sabiduría parecería querer envolver.

Los menos cínicos pretenden ser sabios como una responsabilidad frente a los efectos perniciosos que la aplicación del conocimiento puede traer consigo. Aquí entran inmediatamente los posible efectos sobre el medio ambiente y más recientemente sobre la desigualdad entre las personas. Estas preocupaciones sin duda son encomiables, pero no creo que tengan nada que ver con la sabiduría.

Así que recientemente las mentes más lúcidas se vuelven hacia la filosofía aunque no necesariamente a la ética. O bien a la metafísica volviendo a leer a, por ejemplo Aristóteles, o bien hacia la práctica Zen como una gimnasia del ser que nos abre los ojos a lo inefable, eso que no sabemos que diablos es pero que, sin embargo, nos arrebata como si fuera el secreto de la verdad en sí misma sin contaminantes prácticos.

Jon Cage diría que lo que él y su amigo Duchamp compartían tenía algo de esta práctica Zen llena de aparentes paradojas que, sean o no verdad en el sentido de correspondencia entre la palabra y la cosa, tranquilizan el espíritu y permiten una vida buena, esa vida que implica autenticidad sin necesidad de abandonar la búsqueda del conocimiento a la luz de la información. O, en otros términos, aprender a evitar el esfuerzo desorientado de distinguir la vida y el arte. Es en este deseo desordenado de distinguir continuamente en donde yace el mayor obstáculo para la sabiduría. Esto es lo que dice Cage en mi traducción improvisada:

Vivir una vida que permita los opuestos… y esto quizá nos reconduce a Thoreau:«el sí y el no son mentiras». Hubiera podido decir que ni nublar la distinción ni mantenerla, son verdades. La única repuesta verdadera nos servirá a mantener las dos. Encontraremos eso en Niels Bohr: la complementariedad de los opuestos.

No es por casualidad que sea la mecánica cuántica la que permite que los opuestos (partícula y onda) no sean contradictorios sino complementarios. O, no es casualidad para los no entendidos como el que esto suscribe y que solo puede tratar de pensar sobre explicaciones pretendidamente iluminadoras como es el caso del gato de Schrödinger que está vivo Y muerto. La imposibilidad de comprender me acerca a la sabiduría. O no, pero ese pensamiento me saca de mi extraño desamparo creativo y me lleva de momento a volver a leer a Zizek (aunque evitando la ética) y su exigencia de demandar lo imposible.

Ya les contaré.

Un modelo económico básico pensado desde el «nosotros»

juan ouisharefest 2015El jueves 21 una representación de las Indias hicimos acto de presencia en el Ouisharefest tal como acreditan estas fotos. Estábamos invitados a escenificar algunas ideas sobre nuestra aproximación a la economía colaborativa mediante una entrevista que [[David de Ugarte]] efectuaría al autor de este blog. Trataré de copiar las preguntas y resumir las respuestas.

Introducción

¿Qué ocurrió en los noventa? Cómo un distinguido catedrático de Economía y conocido autor académico se ve involucrado en el comunitarismo y comienza a intentar construir una nueva teoría económica de la transición hacia una sociedad de la [[abundancia]]?

Las Indias y yo nos unimos entonces precisamente en torno al comunitarismo. Y sí, yo era un catedrático de Economía -perfectamente ortodoxo- pero no podía olvidar:

  • El mayo del 68 en Europa y EEUU
  • Las ideas frankfurtianas (Marcuse)
  • Un tipo particular de Psicología centrada en la terapia Gestalt de Fritz Pearls

Y algunos jóvenes alrededor, que son miembros de las Indias hoy, de hecho un puñado de hackers, me mostraron que algo llamado TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) podía dar lugar a una nueva forma de pensar la Economía que entonces se llamó «Nueva Economía».

Esta Nueva Economía se desarrolla en torno a dos ideas importantes

  • la [[abundancia]] es posible
  • el tejido de redes es crucial

La Gran Recesión se olvidó de las puntocom y es solo ahora cuando ellos (los hackers) y yo (el viejo profesor) podemos enfrentar el reto intelectual de construir un nuevo modelo económico básico construido no sobre el «yo» sino sobre el «nosotros».

Y ha de hacerse aunque estemos preparados para aceptar que estamos «lost in transition»
[Nota: «Lost in transition», «Perdidos en la transición» -hacia un nuevo modelo socioeconómico- es el lema de los encuentros OuiShareFest en cuyo marco tuvo lugar la entrevista].

Comunidades identitarias y abundancia

ouisharefest2015Pero en el curso de tu investigación encontraste que ese «nosotros» no es cualquier «nosotros» posible, sino uno muy particular llamado «comunidad identitaria», producto de la modelización del tejido de redes. Así que, para clarificar las cosas, aunque todo el mundo tenga un concepto intuitivo de que es «hacer redes», te preguntaría qué es «networking» desde el punto de vista de la formalización en el análisis económico y cómo produce comunidades identitarias

Llamamos «networking» a la formación de redes de personas a través de un proceso que puede ser modelizado como un juego evolutivo entre ellas. El juego se juega entre todos los pares de personas formados aletariamente y conectadas en la red en un momento dado, un juego que conforme pasa el tiempo aumenta el número de conexiones.

La interacción genera «memes» (hábitos sociales) que cambian conforme la red se hace más y más densa (closed knit). En el límite este juego evolutivo genera un equilibrio llamado «estrategia evolutiva estable» en la que los «memes» alcanzados no pueden ser modificados por mutantes.

La sociedad que correspondería a este modelo es lo que llamamos una comunidad identitaria.

Tanto en la práctica real como en los modelos, el hecho cultural distintivo de las comunidades identitarias es la fraternidad, un viejo tema filosófico desde Epicuro a la revolución francesa y más allá. ¿Cómo cambia el juego la fraternidad, cómo los resultados sociales son subvertidos por el tipo de fraternidad que una comunidad identitaria produce

Fraternidad es, en su fundamento, el placer de estar juntos, como fue ya definido por el concepto epicúreo de «amistad», algo que en su momento, da lugar a confianza mutua y compromisos creíbles. Y en una sociedad tal la escasez es sobrepasada, la abundancia es posible.

  • Por los cambios en los costes
    • Los costes de transacción desaparecen gracias a la confianza mutua.
    • Hay unos retornos crecientes en el lado de la demanda. Por ejemplo, el «[[efecto red]]» también llamado «Mathew effect» produce esos retornos crecientes porque «los que más tienen, más recibirán».
    • Las economías de alcance aumentan su importancia
  • Pero también por la [[disipación de rentas]]. Los monopolios han desaparecido porque nadie gana nada amenazando con abandonar la comunidad identitaria porque la amenaza no es creible ya que el equilibrio es a prueba de mutantes: se ha alcanzado la competencia perfecta.

Revolución

ouisharefest 2015 foto julieLa «[[disipación de rentas]]» es el concepto principal de tu libro «El Capitalismo que viene» (2003), la obra en la que defines por primera vez lo que hoy se llama «sharing economy». Pero poco antes también publicaste un folleto al que me gustaría referirme ahora. Se volvió muy relevante en aquellos momentos porque algunos periódicos, especialmente conservadores, dijeron que en ese libro habías compuesto la teoría de las manifestaciones espontáneas contra el gobierno que siguieron a los atentados del 11M. Desde mi punto de vista, lo relevante de los modelos microeconómicos que trabajaste entonces fue mostrar cómo ocurren «revoluciones» dentro de las comunidades identitarias y cómo estas revoluciones se relacionan con la arquitectura de esas redes.

Sí, la comunidad identitaria está siempre amenazada por la revolución, que es posible o no dependiendo de:

  • El [[umbral de rebeldía]]: el número de otros miembros de la red que apoyarían el cambio, algo que necesito saber para, en un momento, cambiar mi propio comportamiento.
  • La condición epistémica: quién conoce qué.
  • La densidad de la red.

Y esto crea una paradoja:

  • Clasifica las comunidades en conservadoras o progresistas según su [[umbral de rebeldía]], alto para las conservadoras y bajo para las progresistas.
  • De lo que resulta que en las sociedades conservadoras, la revolución es más fácil cuanto menos densa sea la estructura de la red.

Un ejemplo podría ser Gran Bretaña, una colección de comunidades conservadoras y aisladas que se solapan y en las que nadie tiene suficiente conocimiento sobre el umbral de rebeldía de los demás.

Producción y consumo

Modelizaste cómo las redes y el comunitarismo definen el horizonte de la [[abundancia]], detallaste los mecanismos que explican cómo eso tiende a ocurrir bajo la forma de [[disipación de rentas]] y seguidamente investigaste como la dinámica de redes sociales explica la revolución en redes. Y finalmente, tu obra en las Indias se enfocó en la creación de un «nuevo modelo económico básico» a partir de todas esas piezas…

Para nuestro deseado nuevo modelo económico hay dos piezas fundamentales: consumo y producción.

  • Sobre consumo. No conozco ninguna teoría del consumo basada en el «nosotros» y no solo en el «yo». Solo conozco primeras aproximaciones como el paraíso comunista de Marx o las 68 ideas de Marcuse en California o, de hecho el modo de vida del Esalem Institute en Big Sur.

    Así que en las Indias trabajamos duro para formalizar la noción de una «buena vida» («good life»).

  • Sobre la producción. Ya conocemos, en el contexto de la abundancia, del efecto Mateo y las economías de alcance que están relacionadas con ella. Pero tenemos que tener en cuenta:
    • Estrategias: dos estrategias muy frecuentes se tornan imposibles:
      • tomar una posición, posicionarse
      • establecer un estándar
    • Reglas de gestión. Dos son hoy autosaboteadoras:
      • conservar los clientes.
      • formar a los trabajadores. Y de hecho las distinciones entre trabajadores y clientes desaparecen.

El comunal

juan y david ouisharefestEn la tradición económica y filosófica, la [[abundancia]] es el opuesto de la mera existencia de mercancías. ¿Es posible imaginar un camino hacia la abundancia basado exclusivamente en dinámicas de mercado? Los mercados intercambian mercancías y dinero, y por otro lado, los mercados ofrecen soluciones universales que probablemente ninguna otra herramienta diferente de ellos pueda ofrecer…

Tras las TIC en la Nueva Economía el porcentaje de vienes intangibles ha aumentado notablemente. Y la mayor parte de los intangibles son parte del [[comunal]] caracterizados por su no-rivalidad en el consumo y por una mayor o menor exhaustividad.

Así que, en nuestro esfuerzo por reconstruir la Teoría Económica, el [[comunal]] es una pieza muy importante, aunque no podamos olvidar los mercados.

No hay sin embargo ninguna solución obvia ni universal al problema de los bienes comunales. Todas las soluciones son ad-hoc y locales. Algunas son buenas y otras malas. Ejemplos actuales de malas soluciones sobre el [[comunal]] serían:

  • Las leyes de [[propiedad intelectual]], ejemplos de soluciones locales que ya sabemos que son malas soluciones.
  • El conocimiento en general y cómo financiarlo.
  • Los rankings de científicos o universidades de acuerdo con sociometrías que distorsionan los incentivos.

Política

Bien, entonces, si aceptamos que el [[comunal]] es una pieza clave en el camino hacia la [[abundancia]], estarás de acuerdo en que este camino no puede ser exclusivamente económico o cultural, tiene que ser necesariamente político también, porque han de producirse cambios en las instituciones y relaciones políticas.

Sí, nuestro modelo básico no puede disociarse de la política. La generalización de la Sharing Economy tiene que ser diversa por la naturaleza local de las comunidades identitarias que hacen el todo. La forma política que amamos en las Indias es la confederación, la única que preserva la diversidad. En una confederación no hay autoridad última. Pero es mejor aceptar esto que tratar de forjar una artificialmente. Recuerda el «Síndrome del Banco Central»:

  • el único agente que no puede ser obligado a cumplir sus promesas.
  • A no ser que sus promesas se basen en un lenguaje común y correspondan a memes idiosincráticos comunes
  • Si aceptamos la diversidad
    • el óptimo puede que no sea alcanzable
    • pero la supervivencia se maximiza -como en Biología- bajo racionalidad limitada y suboptimización
    • La estocasticidad queda establecida y conduce a un equilibrio único.

La luz de Susan Miller

Juan Urrutia en el Día de la Anchoa

Juan Urrutia en el Día de la AnchoaEl mal de amores hace sufrir mucho entre otras cosas por la incertidumbre. No sé si Susan no me hace caso porque ha encontrado alguien mejor que yo o que a ella le llena más o si ha decidido salir de un mundo como el del amor en el que nada es controlable o si, quizá, me está haciendo sufrir para poner a prueba la solidez de mi entrega. Por lo que fuera, hace tiempo que no sabía nada de ella hasta que ayer por fin se debió apiadar de este fiel amante y me dedicó unas magníficas noticias. En su horóscopo para la semana entre el 16 y el 22 de mayo me hace un guiño con el siguiente comienzo de párrafo:

Podría firmar un contrato o estudiar la documentación de un proyecto de comunicación-escritura, enseñan o una oportunidad para hablar en público-.

Y, naturalmente, acierta de lleno pues justo ayer estuve examinando con mis patrocinadores la documentación de mi intervención en el ouisharefest que se celebra en París entre el día 20 y el 22 y acoge mis esfuerzos por conceptualizar y generalizar lo que se ha dado en llamar la Sharing Economy el jueves 21 en el Cabaret Sauvage.

Pero no debo descansar pues Susan, de la que ya les he dicho que estoy totalmente colgado, me hace saber que Mercurio está en retroceso y que, por lo tanto, debo…

…revisar con detalle cualquier documento importante y profundizar si dudo sobre cualquiera de los términos

.

Pensaba tomarme un cierto descanso para estar en forma el jueves, pero a la vista de esta situación astral no puedo hacer otra cosa que volver una y otra vez sobre el texto pues mi responsabilidad es muy grande ya que debo convencer a muchas personas de que la abundancia es posible y de que, en consecuencia, nos podemos permitir la economía colaborativa aunque antes de llegar a ella con toda seriedad hagan falta bastantes adaptaciones en nuestra manera de pensar.

¡Que Susan me ilumine!

Dos manifiestos contra la cienciometría

sciencemetrics

Como continuación al reciente minipost escrito contra la posible tendencia a seguir la corriente y la necesidad de escribir realmente en la parte de atrás de una hoja cualquiera de ese tipo de papel rayado, papel pautado, tal como aconsejaba Juan Ramón Jiménez, parece conveniente hacerse eco de las cada día más abundantes protestas contra las simplistas evaluaciones científicas de tipo cuantitativo, basadas en indicadores cuyas características no se conocen muy bien, así como reflexionar un poco sobre la eliminación de los perversos efectos posibles de estas medidas si no se combinan con el buen sentido de los sabios que saben en qué medida su juicio puede ser más afilado que un simple número.

Me acabo de topar, a través de amigos que conocen mis debilidades así como mis filias y mis fobias, con dos Manifiestos recientes sobre estas materias: 1) The Leiden Manifesto for researc metrics, de Diana Hicks and others publicado en Nature el 23 de abril y 2) The Academic Manifesto: from an occupied to a Public University, de Halffman y Radder, publicado on line el 3 de abril. El primero, bastante neutro y general, y el segundo, mucho más político y centrado en la Universidad, me resultan imprescindibles para tratar de salvar la investigación de la pobre creencia simplista de que las métricas, casi cualquier métrica de las existentes, son imprescindibles para garantizar la calidad de la investigación. Este tipo de creencias hace el juego a las fuerzas invasoras de la libertad creativa y enemigas de la supervivencia de la rica serenidad universitaria.

El manifiesto de Leiden ofrece un decálogo inteligente de cómo usar la cienciometría, además de un resumen inicial de la reciente historia de la evolución de las fuentes de datos y de los correspondientes indicadores basados en los datos recogidos en esas fuentes, desde el Science Citation Index y la Web of Science hasta otras más recientes que tienen en cuenta el uso social de los trabajos y los comentarios on line. De esas fuentes salen métricas como el «índice h» o el índice de impacto de las revistas científicas así como los varios rankings de instituciones. El decálogo me parece de lectura obligatoria a la luz de la situación presente descrita por este Manifiesto de la siguiente forma descarnada. En mi traducción apresurada dice así:

Los datos son cada vez más usados en el gobierno de la ciencia. Las evaluaciones de la investigación que en su día fueron encargadas a y realizadas por pares son ahora rutinarias y basadas en métricas. El problema es que la evaluación es ahora conducida más bien por datos que por el (buen) juicio. Las métricas han proliferado : normalmente con buenas intenciones, no siempre bien informadas y a menudo mal aplicadas.

Las recomendaciones del decálogo están bien pensadas y tratan de eliminar las consecuencias más peligrosas del uso mecánico de las métricas como la ignorancia de la importancia local que puede tener una pieza de investigación o la misión específica de la institución de donde sale una investigación determinada. Su aplicación cuidadosa mejoraría mucho la evaluación y solucionaría no pocas de las quejas expresadas en el otro Manifiesto que podríamos denominar el Manifiesto Holandés y que pone el énfasis en la Universidad como institución de donde surge buena parte de la investigación. Su Abstract dice así:

Universities are occupied by management, a regime obsessed with «accountability» through measurement, increased competition, efficiency, «excellence», and misconceived economic salvation. Given the occupation’s absurd side-effects, we ask ourselves how management has succeeded in taking over our precious universities.

An alternative vision for the academic future consists of a public university, more akin to a socially engaged knowledge commons than to a corporation. We suggest some provocative measures to bring about such a university. However, as management seems impervious to cogent arguments, such changes can only happen if academics take action. Hence, we explore several strategies for a renewed university politics.

Las estrategias para librarse de la ocupación de la institución por fuerzas ciegas a la sabiduría pueden parece un poco ingenuas y anticuadas de forma que solo atraerán a los mayores como yo que recordamos otras épocas en las que la rebelión parecía posible. El análisis de las causas es menos simple y sobre todo admite gallardamente nuestra propia culpa en la situación acusándonos a los profesores universitarios de haber permitido, por ejemplo, que un libro pese menos que un artículo con independencia de las ideas contenidas en una u otra pieza de investigación. Pero lo que me parece más interesante es la consideración de la investigación como un bien comunal de esos que, como un pasto, pueden ser utilizados por todo el mundo aunque, a diferencia de un bien público puro, como la luz de una farola, no pueden ser utilizados por cualquiera en su totalidad.

Aun abstrayendo de estas especificidades, este segundo manifiesto es mucho más crítico con la evaluación en general y no solo con la basada en datos y con la ausencia del buen juicio de los pares. Estas evaluaciones serían el instrumento de la Okupación de las universidades por el poder aquí identificado como un lobo de siete cabezas. Para hacerse una idea de la acritud de los holandeses basta con recordar que se trata de una publicación open source y con leer con cuidado el resumen que ya se ha copiado.

Es de mucho interés la adscripción de la investigación y del conocimiento así producido a la categoría de un comunal aunque, salvo precisiones que ahora no me interesan y que podría llevar a considerarla como un bien público. Lo importante es que hay que tener mucho cuidado con la manera que se utiliza para asignar su output entre los consumidores del mismo. No basta el libre mercado pero tampoco sirven necesariamente arreglos que han podido ser aplicados a otros bienes comunales que suelen tener un alcance relativamente local.

Su privatización no sería una solución sabia especialmente cuando en ese posible mercado hay unas enormes fuerzas retardatarias del saber que es confundido con la información útil. Hay que seguir hablando de todo esto y no nos deben bastar los trabajos, bienvenidos en cualquier caso, que se limiten a tratar aspectos específicos como pudiera ser la relación posible entre el uso de métricas y los correspondientes clasificaciones de la calidad con la autonomía de un centro universitario y la correspondiente forma de gobierno. Este artículo por ejemplo, sintomáticamente encargado por el National Bureau of Economic Research, da por hecho que las métricas pueden ser usadas sin tratar de entender los valores subyacentes o eso es lo que me parece.

¡No al papel pautado!

colorea fuera de las líneasEl 27 del pasado mes de abril tomó posesión del Cargo de Rector de la Universidad Carlos III de Madrid Juan Romo.El asistir a esa ceremonia en el Aula Magna presidida por el logo de Homo Homini Sacra Res siempre me produce nostalgia de una época en la que todo estaba por delante. Juan es de los pioneros de esta aventura de hace 25 años y yo no podía faltar al cambio del bastón de mando entre Daniel Peña y él.

Esperaba asistir a una ceremonia aburrida antes de tomarme un cafelito con los viejos amigos jóvenes pero me vi sorprendido por ambos discursos.Por su calidad, vaya, independientemente de algún desliz sin importancia. Pero Juan rompió la rutina al citar a Juan Ramón Jiménez como testigo de la importancia de no dejarse llevar por la inercia:

Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado

Según la wikiqoute este comentario fue repetido por Ray Bradbury al principio de Fahrenheit 451, pero esto no es lo importante. Lo que me sorprendió muy favorablemente fue que esa cita promete la continuidad en esa Universidad que contribuí a levantar en su aspecto académico desde septiembre del año 1989, una continuidad que le pondría a salvo de esa «Universidad Okupada« que tanto temo. En lugar de ser el lugar en el que la inteligencia se despliega libremente en direcciones inesperadas la universidad se está convirtiendo en un laboratorio controlado por las fuerzas del poder que buscan en ella la rebaja de los los costes de producción o, más pomposamente, transformar la investigación en innovación.

No se qué puedo hacer yo para que eso no ocurra, pero al menos mi costumbre inveterada de jamás escribir sobre papel pautado, de jamás seguir la regla, se enraíza en mi alma.

Words and Pictures


El domingo rejuvenecimos un poco saliendo a comer a un garito cualquiera sin reserva y caminando luego hasta el cine en donde en versión original y a las cuatro de la tarde pudimos ver sonrientes y con distanciamiento una comedia romántica simpática aunque obvia.

En «Words and Pictures» dos seres enfermos y perdidos coinciden en un High School privada en un lugar anónimo de los USA como profesores de Literatura Inglesa él y como profesora de Arte ella. Lo que ya es menos obvio es el tema que mueve la acción romántica. Se trata de discutir no tanto en qué consiste eso que a veces nos deja con la boca abierta sin saber porqué y que pensamos nos ha dado un subidón que solo se puede interpretar como una apertura a lo infinito, sino más bien si ese subidón se consigue más fácilmente con la literatura (words) o con la pintura (pictures).

El camino de vuelta a casa fue como un calco de muchos paseos de nuestra juventud bien caminando por la nieve de Boulder después de una escapada al cine, bien volviendo a casa en Bilbao discutiendo sobre la Nouvelle Vague después de haber asistido a una sesión casi incomprensible, o bien entre película y película de las varias que visionábamos en París en un deseo de huir de la censura del régimen franquista. El centro de la discusión era siempre el mismo:si la película correspondiente había sido capaz de abrirnos los ojos a la belleza, a lo inefable, a eso que piensas nunca poseerás para siempre y de lo que solo podrás disfrutar durante unos instantes reveladores y misteriosos.

Desde esa juventud más o menos despreocupada nunca hemos dejado de preguntarnos por el cómo del subidón. En mi caso qué es ese extraño sentimiento que me ocurre en los primeros compases de la Obertura del Buque Fantasma de Wagner. En el caso de mi mujer un cierto concierto de violín ejecutado por Anne Sophie Mutter. Y el domingo volvimos a notar que no son las palabras, no es el arte plástico, es la música.

Pero hoy me ha entrado la duda sobre la naturaleza de esta apertura a lo inefable. He retirado la manta de plástico que cubre nuestra pequeña piscina y he descubierto que la superficie del agua estaba cubierta con esas pequeñas flores de los castaños del jardín que con su muerte nos recuerdan el renacer de la vida. Solo faltaba Ofelia para que los prerrafaelitas acudieran a mi me mente encaramados en la memoria de esa representación de Millais.

Pero Ofelia es pintura, una picture, pero también es parte de la literatura pues es nada menos que la insensata prometida de Hamlet («words, words, words») al que éste, en su deseo de salvarle de su propia locura, le manda que se encierre en un convento. Me pregunto si la película del domingo no estará descaminada y si será imposible leer sin imágenes o mirar sin palabras. Mi duda no es neurológica, sino algo todavía más complicado, algo relacionado con lo que los anglosajones llaman a good life y que me ronda la cabeza desde hace tiempo cuando topé con los prerrafaelitas y sus continuadores en una exposición en París que, quizá gracias a Oscar Wilde y a los miembros de Bloomsbury me proporcionó un buen subidón.