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Expertos y diversidad

russell keynes strachey
Enredando en los borradores de este blog me encuentro con este post sobre Expertos y Diversidad que es posible que apareciera en la revista mensual Capital; pero como, aunque así fuera, no soy capaz de encontrarlo, me permito subirlo al blog, con mínimos retoques, pues no creo que haya perdido actualidad.

¿A quién le importa la diversidad? La observación casual del entorno más inmediato nos llevaría a pensar que lo normal es aborrecerla a juzgar por la xenofobia, de cada día mayor intensidad, que se nota por la calle y sobre la que leemos en los periódicos. Y, sin embargo, Santo Tomás de Aquino en su Summa contra Gentiles dice que

un ángel es más valioso que una piedra. No se sigue, sin embargo, que dos ángeles sean más valiosos que un ángel y una piedra.

Debe haber alguien por ahí que, en lugar de aborrecer la diversidad, la aprecie incluso si no ha leído a Santo Tomás. Pero no es fácil encontrar personas que, por poner un ejemplo tonto, aprecien Nueva York, no tanto por ser todavía el centro del mundo cultural o financiero, como por la variedad de razas, idiomas o colores de las personas que nos cruzamos en una cualquiera de sus avenidas o calles o por la variedad de la comida étnica que nos ofrecen sus restaurantes. Quizá merezca la pena por lo tanto dedicar unas líneas a tratar de entender al Doctor Angélico desde una esquina de nuestro mundo de hoy que tanto aprecia a los expertos y su pericia nada diversa.

La cita del párrafo anterior abre la primera investigación teórico-económica seria de la que soy consciente sobre la diversidad y ya tiene más de diez años, casi trece. Se trata del trabajo de K. Nehring y C. Puppe aparecido en el número 50 de Econometrica el 3 de mayo del 2002. Estos autores prueban, en efecto, que bajo la vigencia de ciertos axiomas, más o menos familiares para los economistas, existen unas denominadas funciones de diversidad cuyo valor alcanzado puede entenderse como el grado de diversidad del conjunto al que se aplican y que, en consecuencia, pueden asimismo ordenar cualquier subconjunto de acuerdo con ese grado de diversidad.

Y ¿para que nos sirve esta medida de la diversidad y esta capacidad de ordenación? Pues, entre otras cosas, para ordenar comunidades identitarias distintas y concluir, por ejemplo, que Cataluña es más diversa que Euskadi lo que culturalmente puede ser muy importante pero económicamente es ambiguo pues los vascos serían más homogéneos y enfrentarían menos problemas para la asignación óptima de bienes públicos, mientras que los catalanes se aprovecharían mejor de las complementariedades productivas y podrían mostrar una mayor productividad. Estas mediciones tienen su interés a efectos, por ejemplo, del diseño de la estrategia de política económica para cada una de estas CCAAs en España y, también sin ninguna duda, pueden aplicarse a problemas de organización política en general o al diseño de instituciones.

Pero hay otras razones menos obvias para prestar atención a la medida de la diversidad y que deben ser destacadas. Se me antoja que la ciencia, tan importante para la innovación y el desarrollo de nuevos productos, sería más potente si se desarrollara en una atmósfera mucho más heterogénea que la que percibo a mi alrededor aunque en estos últimos, y muy recientes, tiempos comienzo a vislumbrar una cierta defensa de la heterogeneidad especialmente para la gestión. Como dije en este otro post sobre esta diversidad en la que insisto:

..si el monoteísmo científico moderno creía en el espesor de una realidad que hay que perforar, el politeísmo posmoderno vislumbra más bien una superficie plana inmensamente grande que hay que ir descubriendo. Disciplina contra orgía, en esa oposición veo yo el interés del asunto de la diversidad aplicado a la reflexión sobre la ciencia

Y a mí, contrariamente al espíritu de sacrificio con el que hoy nos fustigan, la orgía me gusta mucho más que el rigor de la disciplina. O visto de otra manera, y por utilizar la famosa dicotomía de Isaías Berlin, siempre me he decantado por la zorra, que sabe de todo un poco, frente al erizo que sabe mucho de una sola cosa. Pero percibo que últimamente, y contrariamente al posmodernismo presuntamente reinante, lo que importa es la pericia,entendiendo por tal ese conocimiento de los expertos que tanto se reclama ahora para casi cualquier discusión política o social sin advertir, pienso yo, que en la pericia está siempre presente la homogeneidad del pensamiento y la consiguiente sospecha de esterilidad. Al menos por mi parte.

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Comentario

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20 Comentarios

  1. Y si los expertos son sospechosos de esterilidad -precisamente porque tienen pericia a base de hacer siempre lo mismo y entender los procedimientos más que los contextos- en época de crisis y cambio, la carga de la prueba debería operar en su contra. Aunque solo sea porque: «tout ce qui n’est point nouveau dans un temp d’innovation est pernicieux»

  2. Muy interesante leerte con este artículo en un tiempo en el que parece que la especialización extrema es tendencia arrasadora.

    Hoy parece que solo hay cabida para que quien ha dedicado todo su esfuerzo vital a dominar una sola materia hasta el extremo. Lo que no sé si es malo o no, pero sin duda por propia definición me parece que produce opiniones y conocimientos con menor perspectiva.
    Y en mi opinión, para entender el mundo y cualquier materia hace falta tener contexto incluso de temas que a simple vista pueden parecer no tener una conexión estrecha.

  3. @david @voylinux Me vienen a la cabeza otros post tuyos y conversaciones sobre el pensamiento abstracto (tb conocido como astrato en ciertos lugares). Recuerdo que en su momento me gustó muchísimo tu reflexión sobre paisaje y abstracción http://juan.lasindias.com/el-paisaje-y-la-abstraccion

    «El paisaje en la pintura nace asociado a los animales, de ahí­ que cuando hablo de paisaje esté reamente hablando de naturaleza de forma que la pregunta es porqué la naturaleza, con independencia de erudiciones varias, lleva a la abstracción?

    La respuesta deberí­a ser obvia para cualquier cientí­fico natural y todos hoy tenemos algo de eso en nuestro ADN. No hay manera, en efecto, de entender nada de lo que nos rodea si queremos entenderlo todo en toda su minuciosidad. La clave está en organizar esa naturaleza en categorí­as más o menos amplias que conforman el explanandum que ya, para empezar, se refiere a la realidad de una manera por lo tanto abstracta.»

  4. @juan Como si el aprender y el descubrir, y sobre todo el poner en cuestión, no requiriesen disciplina!! Al revés, requieren mucha más, pero la honorable, la que permite ser sistemático, la que permite profundizar en las cosas. No confundamos la fértil y gozosa autodisciplina del filósofo aprendiendo con la del chamán que sigue un ritual y no sabe lo que está haciendo (esta última es la que enseñan en los coles, ahora universidades, privadas, especialmente las curiles).

  5. @juan dicho de otro modo: el «experto» es un chamán que repite una rutina mágica cuando a lo mejor ya no responde al fondo, el filósofo en cambio ha de tener la disciplina suficiente como para cuestionar todo cada vez, volver a explicarlo y hacer un relato coherente

  6. @david @juan @voylinux Según Epicuro, filosofar es una urgencia vital en un mundo caótico y alienante. Una actividad que con palabras y razonamientos proporciona una vida feliz. Esa concepción de la filosofía como una forma de realización personal permite centrar la filosofía en el propio individuo. La finalidad es no es tanto llegar a descubrimientos para el colectivo universal, sino poner en práctica una disciplina basada en la búsqueda continua del conocimiento.

    Y esto me lleva de nuevo a enlazar con la idea de entender la comunidad como un fin en si mismo y no como un medio para satisfacer una causa «superior» http://lasindias.com/puede-ser-la-comunidad-el-instrumento-de-una-causa-mas-alta #experienciacomunitaria