¿Se acabó la discusión?

mercado
Recordemos que el FT apoyaba hace unos días, y como siempre con prudencia, la idea del impago parcial o retardado de la deuda que pretende Podemos en forma de reestructuración de dicha deuda. Como además y tal como decía en el último post parece que la explicación de lo que pasa se ha hecho totalmente convencional, creo que se podría decir que ya no hay discusión.

Ha vencido, en efecto, la idea más cercana a la tradicional, pero seguramente Woolf lo cuenta mejor y con mayor autoridad en su columna del pasado día 26 de noviembre de la que destaco los siguientes dos párrafos. Este es el primero:

The [preferred] alternative is to address the sources of structurally weak demand. One policy would be to redistribute incomes from savers to spenders. Another would be to promote spending. This is why Japan’s consumption tax increase was so misconceived. Japan should tax savings instead. This violates the prejudice that thrift is valuable. But in a world suffering from demand deficiency syndrome, it is not. Unproductive savings should be discouraged

Esto es evidente en el caso de Japón y la medida resultó incomprensible desde el mismo momento que se tomó. Sin embargo no se trata solo de que la paradox of thrift esté vigente sino que, además, en Japón no parece haber problema con el endeudamiento porque son los propios japoneses quien se hacen cargo de él y porque seguramente sigue vigente las ideas de Leijonhufvud tal como las explique en este post en el que se añade algo que merece la pena recordar en palabras del propio Axel quien insiste en que fuera del Corredor Neoclásico es imposible poder decir de manera creíble algo de este tenor: «tengo este proyecto de inversión que rendirá sus frutos en el futuro y desearía intercambiar hoy esa perspectiva por factores de producción que me permitan producir hoy los bienes futuro». Y continúa: «y es ahí donde llegamos cuando el sistema financiero está totalmente atorado con préstamos malos».

No cabe duda de que este ha sido el caso en Japón y en Europa, pero ahora en este último continente no se trata de que el sistema financiero no haya mejorado, pues sí que lo ha hecho al menos un poco, se trata de que no solo estamos en una situación de fallos de demanda efectiva, sino que también tenemos problemas de oferta. Es aquí donde conviene recordar un segundo párrafo de Woolf:

[T]he possibility of structurally weak supply [also exists]. The solution is encouragement to work, invest and innovate. But policies designed to promote supply must not simultaneously weaken demand.

Este es el problema, cómo encontrar esas políticas de oferta que no dañen a la demanda agregada. Para reflexionar sobre este punto de una forma inicial quizá debiéramos detenernos un segundo sobre la tasa natural de desempleo y sobre el llamado output gap o Ley de Okun. Si la primera aumenta porque el diseño del mercado de trabajo es defectuoso y se reduce la intensidad de búsqueda debería ser cierto que el output gap disminuiría y en ese momento se comenzara a generar empleo a poco que se creciera. Podríamos decir que como ya «nadie» busca activamente empleo un pequeño empujoncito a las oportunidades de crecimiento se topa con un paseante descorazonado que igual contesta que sí a una oferta como quien admite un descuento inesperado, por revestir una forma nueva, en forma de puntos por ejemplo, en un supermercado.

He aquí pues el problema intelectual, cómo diseñar políticas micro que incentiven no solo la financiación bancaria sino también el mercado de trabajo. Mientras lo pensamos quizá podemos comenzar una nueva línea de pensamiento que ponga el foco en la forma de vida que va surgir después de que se hayan practicado todas las curas de choque. Mi apuesta es que cuando ya podamos decir que estamos fuera de peligro de una nueva recesión, no solo tengamos los europeos que repensar la política de nuestras instituciones, sino que estemos en disposición de iniciar una nueva forma de vida. Por mucho que nos anuncien que las primeras señales de la recuperación son los incrementos en las compras de bienes de lujo -como automóviles caros y yates de lujo- no creo que esto anuncie un nuevo estilo de vida. Creo más bien que ahora que Alemania no tiene más remedio que ceder, llega su triunfo en términos de austeridad en la manera de vivir apartándonos de los excesos de los que hemos sido testigos al principio de este este siglo.

Y si esto es cierto parecería que quizá fuera bueno mirar a la desigualdad resaltada por Picketty más allá de la forma de medir el capital de los impuestos a los muy ricos. Pero esto es otra cosa en la que ahora no voy a entrar. Pero si puedo terminar diciendo que no, no se ha acabado la discusión.

Señales malas

Malas SeñalesHe pasado unos días retirado bajo el poder de los antibióticos y solo me he enterado de lo que pasa en la calle a través de la televisión o internet cada vez más alejados ambos de las señales que uno capta cuando va y viene del trabajo. Seguramente me picó un bicho en el oído y probablemente fue en el tren. Renfe no es lo que era hasta antes de ayer, el tren estaba sucio, se olvidaron de ofrecerme auriculares y la puerta del servicio no cerraba bien. Unas señales no muy alentadoras respecto a la situación económica por mucho que los medios nos quieran hacer creer que vamos mejor.

Tumbado en mi chaise longue he vuelto a oír al chatarrero original ofrecer sus servicios. Servicios dirigidos hacia los hogares que ya no pueden sostenerse y tienen que vender algo viejo que sea de hierro. Y simultáneamente he notado la desaparición del tapicero que un día también voceó ofreciendo este otro tipo de servicio que parecería más a tono con una recuperación que da alas a la imaginación aplicada a la redecoración de una casa que estaba pidiéndolo a gritos después de unos cuantos años de austeridad. Pero cuando ya he vuelto a salir, más o menos recuperado creo haber notado otras malas señales.

Son malas tanto porque no se trata de señales técnicamente correctas como porque no creo que anuncien nada bueno. No solo he detectado una mayor mendicidad contradiciendo así los signos de recuperación que nos proporcionan las estadísticas macro voceadas por los medios, sino también un incremento notable de la mendicidad vergonzante. Señoras bien ataviadas con abrigos de hace unos años pero que todavía hacen su papel y que se acercan a uno con cortesía y musitan que les ayudes-que tengas piedad. Sigo preparado para mi rumanita a la que todas las mañanas le doy algo aunque sospeche que es parte de una mafia, pero no lo estoy para estas señoras arregladas que dirías acaban de salir de la peluquería. Es como si fueran las últimas víctimas de una contienda bélica y generan la misma especial tristeza por haber recibido la última bala del último disparo antes del armisticio.

Inflación y Eurobonos una vez más

globosMe permito comenzar recordando que la Crónica de una Crisis que termina más o menos a finales del año 2013 ya contenía la receta semikeynesiana de Inflación y Eurobonos. Desde el principio parecía lo obvio por lo que «Hacia un Nuevo Relato» se inició aquí como una serie de más de ochenta posts tratando de focalizar la forma nueva de pensar y no únicamente en macroeconomía. La idea era solo semi- keynesiana pues no consistía solo en gasto público financiado por deuda y bajadas de tipos de interés en caso de que la trampa de liquidez no las esterilizara, sino que ponía el énfasis en generar inflación para hacer más llevadero el proceso de endeudamiento, es decir en una combinación inteligente de política monetaria y de política fiscal.

Tal como explican con gran claridad Peter Temin y David Vines este tipo de solución hoy ha de tener en cuenta lo que hoy ya sabemos sobre la equivalencia ricardiana y el tamaño de los multiplicadores del gasto para calibrar bien el tamaño de gasto adecuado pero, por lo demás, la receta es la de siempre. Así se aplicó en los EE.UU. desde el principio de esta Gran Recesión todavía bajo la presidencia de Bush con el apoyo decidido de su Secretario de Estado Paulson. Pero parecía que no hacía falta o que la receta no era adecuada.

La cosa pareció que se solucionaba hacia el 2010, pero los problemas financieros de todo el mundo estaban ahí latentes y la actividad volvió a ralentizarse para reactivarse de nuevo hasta hace poco cuando hemos topado con el problema de Europa, que no se atrevió a seguir la receta de siempre aunque no por antigua sino a fin de aplicar la cataplasma todavía más antigua de aguantar el chaparrón con austeridad, es decir, envolviéndose entre las mantas de la cama no nos fuera a pasar como a los japoneses que solo se libraron del shock del enorme peso de la deuda porque casi toda la deuda era interna y porque los japoneses son seres humanos muy civilizados capaces de acomodarse a largos periodos de languidez.

Tuvo que venir Draghi y enfrentarse con la rigidez europea y las crisis financieras, como la resaca de la griega, mediante una finta que amenazaba con saltarse informalmente su mandato mediante una frase mágica («todo lo que sea necesario») para ir acercándose hacia la receta de siempre y que seguía funcionando. Pero tuvo que hacerlo poquito a poco y con la vigilancia continua de Alemania y su Banco Central. Han sido necesarios casi dos años, pero a pesar de esta oposición parece que ya no caben dudas de que hay que generar inflación mediante la compra condicionada de ciertos tipos de deuda para que, finalmente, y a través del G-20, hasta Alemania acepte la intervención del BCI para construir infraestructuras, una aceptación frente a la cual alguien como Joaquín Estefanía se muestra un tanto escéptico en su ya diaria columna de El País correspondiente al reciente día 16.

Por fin hemos llegado a la receta por la que yo abogaba: Inflación y Eurobonos. Pero hoy cabe preguntarse: ¿Incluso con esta enorme deuda que Europa ha acumulado por no actuar antes? El optimismo me lleva a pensar que se puede inflar la economía mediante una especie de QE, versión open markets operations, siempre que sepamos construir un bono especial y ponderado de acuerdo con el peso en Europa de sus componentes. Por fin encuentro, no imagino yo, y más tarde de lo deseado, la clave para que funcione algo así como los eurobonos. Se halla en un articulito obligatorio de dos mentes claras, las de L. Garicano y L.Reichlin, sobre como crear un «bono europeo» que premia el funcionamiento del QE que nos saque del peligro de Devaluación en Europa. La idea de un bono ponderado es tan sencilla que uno se pregunta cómo no se le había ocurrido a alguien.

Dos gemelos

ibarra y petitboEl otoño y la edad son dos factores que, juntos, producen una cierta tristeza y, en mi caso, una merma de mis facultades mentales. Hoy no quiero insistir en mis lloros de viejo, sino hacerles ver que no he perdido todas mis facultades. Hay una que continúa tan viva como siempre. Me refiero a esa capacidad fisiognómica mía que acentúa cada vez más su poder de, no solo reconocer parecidos físicos, y sobre todo faciales, sino de revelar otras afinidades. Fijémonos primero en Amadeo Petitbo y a continuación en Juan Carlos Rodriguez Ibarra. Aproximadamente de la misma edad ambos han sido profesores de universidad a un nivel u otro y mientras el segundo ejercía de político de primera fila el otro pasó por el Tribunal de defensa de la Competencia para recalar luego en el mundo de las Fundaciones. Sus facciones, especialmente la barbilla muestra en ambos determinación y sentido de la realidad.

Enrique, Jon y Johann W.

GoetheQue Johann W. Goethe es un escritor vasco es algo que ya sabemos al menos desde hace años según nos cuenta Juan José Miralles, físico del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Castilla La Mancha, en un post inquietante al que yo enlazaba años ha porque hacía referencia a un amigo muy querido y que pueden leer aquí. Esta certeza, continúo yo tongue in cheek, se refuerza por si fuera necesario con su parecido conmigo tal como resalté aquí con ocasión de mi visita a la Neue Pinakoteke de Munich el verano pasado.

Si se toman el trabajo de rastrear las señales en la arena del post enlazado dentro del blog inquietante al que me refiero encontrarán una especie de primer esbozo de lo que luego sería un ejemplo de teoría conspiratoria referida a los acontecimientos del 11M. Tal como explica Jon Juaristi en el prólogo del libro de Rosa María Rodríguez Magda, mi amigo Enrique, compañero de despacho de Jon en la UPV sería, de acuerdo con la autora del libro, no solo un enrabietado antiespañolista sino también un converso al Islam a través de las enseñanzas de Ian Dallas supuestamente recibidas en la Universidad de Colorado en el campus de Boulder a donde llegamos tanto Enrique como yo (¡ya casado) al final de los años sesenta.

El profesor de física aplicada Miralles interesado en redes y sistemas complejos que abocan al caos ve aquí un hilo del que tirar a fin de documentar las posible conexiones entre ETA y el Islamismo que, coordinados en red, podrían estar socavando la civilización occidental a través del terrorismo que lleva no solo al 11M sino que también llevó tres años antes al 11S. Una de las posibles pruebas estaba en el homenaje que se le hizo a Jünger en la UPV a raíz de la concesión del doctorado Honoris Causa. Esta teoría conspiratoria aplicada al 11M dejó paso a otras menos ad-hoc pero tan iluminadas como esta. Ya para siempre tanto Enrique como yo (en mucha menor medida) seremos sospechosos de conspiradores pero lo que quiero destacar es que nadie podrá decir que somos nacionalistas identitarios pues, aun sabiendo que el origen de todo somos nosotros los vascos, admitimos el entramado con gente que aparece en la historia mucho más tarde como serían los discípulos de Mahoma y, en mi caso y para incrementar la complejidad del trabajo de Miralles, tuve en el Vicerrectorado de Investigación de la UPV un ayudante judío israelí a pesar del nazi que llevo dentro.

Para colaborar en lo posible en esta búsqueda de tramas ocultas les cuento que no solo Goethe era vasco o que Jünger fue homenajeado en la UPV (campus de Lejona) sino que los alemanes que acuden al mismo supermercado que yo aquí en Madrid en busca de arenques visten exactamente como un bilbaíno de mi época con gabardina y boina (o similar) más paraguas.

Estos recuerdos me llegan de golpe en una entrada de otoño en que Madrid no brilla como suele y en la que me desplazo con todos los adminículos que me identifican como un vasco bilbaíno sospechoso de enredarme con islamistas, judíos e incluso nazis para cambiar el mundo a fin de que se reconozca de una vez por todas el liderazgo natural de nosotros los vascos. Pero sin Enrique, y con Jon ganando premios Euskadi de escritura en castellano, me encuentro solo y me abandono a una de mis nostalgias favoritas consistente en canciones folklóricas alemanas. Escuchen:

Verlassen, verlassen
verlassen bin ich
wie ein Stein auf der Straße
so verlassen bin ich
Keinen Vater, keine Mutter
kein Feinsliebchen hab ich
jetzt seh ich recht deutlich
wie verlassen bin ich

Jetzt geh ich zum Friedhof
zum Friedhof hinaus
dort knie ich mich nieder
und weine mich aus

Ach Liebchen ach Liebchen
was hab ich dir getan
du gehst an mir vorüber
und schaust mich nicht an

Sí, me encuentro abandonado como un adoquín sin que nadie me conozca.

Explotación vs. Exploración

Arrow y el Diversity Prize

Arrow y el Diversity PrizeLes contaba ayer mis dudas sobre mi próximo viaje, pero no he narrado bien el viaje anterior. Salí el pasado miércoles 4 y he vuelto el lunes 10. Muchos días para un señor mayor de Bilbao e infartao; pero sigo pasándolo bien por ahí con los ojos abiertos. Y bien abiertos los he tenido así como los oídos para mirar alrededor del ITER y la nueva Marsella (después de un año como capital cultural de Europa del 2013) y para escuchar algunas intervenciones del congreso de ASSET (fundada hace 35 años). Sin olvidar claro está la jornada del 9-N en Barcelona. En un momento u otro hablaré de todas estas cosas pero hoy toca el meeting de ASSET.

Más arriba, en el enlace correspondiente, han podido ustedes echar un vistazo a parte del programa pero aquí y aquí pueden ver el programa completo. Por mi parte hace ya cinco años que, después de años haciéndolo como académico, acudo a estos encuentros anuales porque la Fundación Urrutia Elejalde entrega cada año el Premio a la Diversidad y financia la sesión plenaria organizada por el ganador del año anterior, una sesión que debería mostrar esa diversidad en su investigación por la que ganó el premio. Le tocaba a Paul Seabright organizar la de este año y lo hizo con el nombre genérico de The Evolution of Economic Behavior muy apropiado para cubrir el esfuerzo de los cuatro autores elegidos reflejado en cuatro trabajos conjuntos cuyos otros autores pueden encontrarse en el programa general.

Jorgen Weibull disertó sobre Evolutionary Stable Strategies, Preferences and Moral Values. En segundo lugar Mark Schaffer y el propio Paul presentaron su trabajo Altruism and Exogamy. Luego llegó Alan Kirman, el primer ganador de este Diversity Prize que, como siempre, tuvo la habilidad de sorprendernos hablando sobre How did Men Learn to Rotate Crops y finalizó la sesión un trabajo de Rajiv Sethi sobre Perspectives, Opinions and Information Flows. Como podrán observar cuatro intervenciones nada convencionales. Doy fe de que da gusto escuchar a personas de gran habilidad técnica pero que se plantean problemas raros.

Por otro lado también da gusto escuchar a otros Key Note speakers disertando sobre la crucial y todavía mal comprendida importancia del sistema financiero para la comprensión del comportamiento macro de un sistema económico así como para su regulación correcta. Cada uno a su manera J.Ch. Rocher, F. Allen y M. Boldrin se explayaron de una manera que hizo renacer mi fe en mis viejas ideas sobre la necesidad de entender el desequilibrio para comprender cabalmente el dinero y todo el sistema financiero.

Tampoco me perdí alguna de las intervenciones en las sesiones paralelas, pero ahora solo quiero destacar dos trabajos en curso y con coautor de dos amigos «bilbaínos» como son David P. Castrillo y Salvador Barberá (uno de los fundadores de ASSET) con la curiosidad de que en sesiones distintas los dos se preocupaban de problemas de manipulabilidad o su imposibilidad un asunto que, bien conocido en general, cada vez se estudia más profundamente en contextos más variados.

Me gustaría terminar este post, dejando para más adelante otras aventuras del viaje, con una expresión de Alan Kirman que en su exposición titulaba una de sus diapositivas como Explotación o Exploración. Se refería naturalmente y dentro del contexto de su trabajo sobre rotación de sembrados a la no rotación explotando siempre el mismo sembrado o a la exploración de otras posibilidades rotatorias que resultan ser, especialmente en un cierto orden, más productivas. Pero yo leí la frase con otra clave en la cabeza: la investigación en general, y en Economía en particular, puede consistir en explotar las vías ya abiertas o en abrir otras nuevas. Premiar la valentía de llevar a cabo estas últimas es lo que el Diversity Prize pretende hacer.

Sobre otras experiencias vividas en esta corta excursión escribiré otro post más adelante, pero para terminar este les comunico mi alegría porque el Premio de este año otorgado a Joan María Esteban haya encontrado su sitio en las redes de Ken Arrow.

Esta semana

abside burgalésFui a Barcelona y a Marsella siguiendo lo que Susan Miller me predijo. Resulta que vuelvo de este viajecito (del que ya les contaré) y no puedo evitar volver a consultar a mi nueva astróloga para ver lo que los astros me tienen preparado. Es en efecto cierto que estoy pensando en hacer una nueva escapada, esta vez a Bilbao, y me topo con que ella me aconseja que:

… realice un itinerario que además de educativo también sea inspirador.

No se cómo podría variar el itinerario habitual de ida y vuelta entre Madrid y Bilbao, pero supongo que ahí está justamente el reto. Quizá debería no parar en Landa sino entrar en Burgos y recogerme un ratito en la catedral. En caso de que esta visita no pueda ser llevada a cabo, Susan me dice que tendré que ocupar mi tiempo

…con revistas y libros que le hagan viajar mentalmente,

lo que me lleva a preguntarme a donde querría viajar realmente y me contesto que creo que a Uruguay.

Pero me siento inquieto porque no se trataría de un viaje sustitutivo en todos los sentidos ya que mi nueva astróloga termina diciendo que:

… debe asegurarse de que su lista de lectura esté llena de publicaciones que son aceptables académicamente

Pero ¿es esto lo que realmente deseo? Creo que, antes de decidir cómo enfoco esta semana, no me queda otra que concentrarme y reflexionar sesudamente sobre mi viaje recién terminado y de ahí sacar consecuencias académicas.

Cambio de astróloga

zodiacoYa se sabe que me gusta la astrología y que incluso la defiendo frente al cientifismo, tal como se puede observar aquí y aquí. Hasta ahora me he dejado guiar por Karin Silveyra en el ABC, pero a partir de ahora, asombrado por sus predicciones, me he cambiado a Susan Miller, a la que descubrí en el suplemento de moda del País del último sábado. Justo cuando mañana salgo para Aix en Provence para la reunión de ASSET, Susan me anuncia como a cualquier otro piscis que:

Estará muy ocupado a lo largo de toda la semana, pues estará a punto de entregar un informe, dar un discurso o formar parte de una mesa redonda.

Es efectivamente asombroso pues el próximo jueves no tendré más remedio que hacer un pequeño discurso en esa reunión de economistas con ocasión de la entrega del premio a la diversidad en la investigación otorgado por la Fundación Urrutia Elejalde. Y ciertamente esta astróloga parece saber que ese discurso no será aquí sino que será fuera de la ciudad en la que vivo:

También existe la posibilidad de que realice un viaje rápido,

justo el que tengo programado para ir a Aix.

Y para terminar me asesora en la dirección a tomar en el futuro ahora que estoy más que jubilado y que se podría decir que trabajo por cuenta propia:

Si trabaja por cuenta propia… este sería el momento ideal para lanzar una campaña de publicidad o de rediseñar su propio logo,

cosa que ya he hecho pues, como se habrán fijado, ahora aparezco en caricatura sentado en mi sillón de orejas

Y termina Susan dándome ánimos:

¡Se pueden lograr muchas cosas!

Amen

Dos reflexiones II: La rémora de la Macroeconomía

great moderationLes anuncié en un pequeño micropost que la reunión en la Fundacion Areces para rememorar la obra de Jean Tirole me sugirió dos reflexiones. La primera apareció hace dos días y se refería a la temática suya por excelencia, la Organización Industrial, exponiendo tangencialmente cómo ésta surge del desarrollo natural del modelo básico de la micro y terminaba rumiando la necesidad de saber cómo entender y modelar el posible funcionamiento de las instituciones regulatorias después de haber pensado sobre la posible privatización de la ciencia básica.

Y es esta característica, consistente en el desarrollo de un modelo básico, la que me lleva al segundo tema que me fue sugerido ese día, un tema un tanto metodológico, como ya avisé, y que tiene que ver con las diferencias entre la micro y la macro y sobre cómo el progreso es más difícil en esta última. En la micro, en efecto, el modelo básico de determinación de precios es tal que la estructura de mercados es completa y solo en ese caso límite la correspondiente asignación es un óptimo de primer orden. Cualquier fallo de mercado puede entenderse como una falta de algún mercado de forma que se necesita la regulación de una autoridad, sea para sustituir esa ausencia o para acercarnos a un cierto óptimo de segundo orden. Así se va desarrollando la rama denominada Organización Industrial en la que tanto ha brillado Tirole.

Lo interesante de la existencia de un modelo básico es que con él no es tan difícil entenderse entre unos y otros agentes, unos más teóricos y otros más aplicados, cuando se habla de algún problema real cuya comprensión mutua es necesaria para encontrarle solución. Esto es precisamente lo que falta en la Macroeconomía. Si tomamos como modelo básico ese modelo con expectativas racionales que recibe el nombre de Dynamic Stochastic general Equlibrium (DSGE) model resulta que, en primer lugar, la multiplicidad de equilibrios es la regla, debido, diría yo, precisamente a la racionalidad de las expectativas. En segundo lugar, no hay manera de ir corrigiendo el modelo para adaptarlo a las cosas que le faltan o que le sobran para que pueda responder a las preguntas relevantes en cada momento.

Ambas dificultades están relacionadas. En el origen del modelo singularizado más arriba está justamente el modelo de Equilibrio General Micreconómico debido a la exigencia de unificación que nadie sabe de dónde viene como no sea del monoteísmo. Pero sea como sea el origen de esa exigencia o venga de donde venga, parece que debemos tratar de unificar ambas ramas. Pero si existen todos los mercados no hace falta dinero, y sin dinero un modelo macro no parece muy útil para responder preguntas de Política Económica. Y si no existen todos los mercados tenemos que saber cómo modelar los mercados existentes ya que, a pesar de que no se suela tener en cuenta, el dinero sirve justamente para que no todos los mercados tengan que estar en equilibrio permanentemente.

Pero si no lo están, ¿cómo pensamos? Aunque la deriva general de la profesión llevó al abandono de lo que se llamó en su día la Economía del Desequilibrio, resulta que muchas de las actitudes ante los problemas de hoy se describen de tal forma que parecería que se echa de menos aquellos intentos de los años sesenta. Piénsese, por ejemplo, cómo Olivier Blanchard, al hablar de los «rincones oscuros» de la evolución de la economía globalizada nos recuerda, quizá sin quererlo, a aquel «pasillo neoclásico» de Leijonhufvud tan atractivo como concepto y que fue abandonado por mera desidia, tal como pretendí explicar en el 2013 en el número 100 de Cuadernos de Economía en un trabajo que, en una versión no del todo final, puede leerse aquí.

Esto es la rémora de la Macroeconomía, que carecemos de un modelo básico y central que pueda seguir siendo guía cuando queremos plantearnos problemas serios y relevantes. Pensemos hoy en el problema del endeudamiento, ese lío que por una u otra razón parece estar en el centro de los problemas de Europa, su desempleo, falta de crecimiento y peligro de deflación. Nos ponen al tanto de la estructura del endeudamiento global, lo clasifican en interno y externo, púbico y privado y este último en el de personas y el de empresas, sean éstas financieras o no. No hay ninguna duda que su sostenibilidad, y por lo tanto las expectativas de una economía dada o de la economía global, depende hoy de las ratios correspondientes entre esos conceptos y entre estos y la riqueza correspondiente del endeudado o de su renta o de su PIB si se trata de una economía nacional y, desde luego, del crecimiento. Aquí por ejemplo tenemos toda esa información y evidencia pasada sobre las crisis y la falta de crecimiento posteriores a una crisis financiera. Parece que en el centro de este problema está la Política Monetaria con sus tipos de interés nominales y/o reales y la tasa de inflación, aunque nunca sin tener en cuenta la Política Fiscal. Un poco a la buen tuntún se nos dice que parece ser que nosotros no saldremos de esta situación precaria, en el sentido de volver a las magnitudes anteriores a esta gran recesión, hasta dentro de unos 15 años.

Sin embargo no hay manera de sentirse obligado a creer nada de esto pues estas variables, más todas las relacionadas con la psicología de los individuos, la sociología de los grupos o la política de las instituciones, no forman parte de ningún modelo concreto y no sabemos cómo juegan por muchos datos que tengamos. El período precrisis de la «gran moderación» es cosa del pasado, la macroeconomía vigente no sabe usar las variantes del modelo básico y no parece dispuesta a cambiar el rumbo y utilizar modelos complejos para lidiar con estos problemas. Esto, la incapacidad y la pereza juntas, conforman la verdadera rémora de la macroeconomía.

Dos reflexiones. I: ¿Privatización de la ciencia básica?

SolarLa primera de estas reflexiones sugeridas por la presentación de la obra de Tirole tal como indicaba aquí, está relacionada con un working paper que escribí hace muchos años y que posteriormente utilicé en El Capitalismo que Viene, cap. 4. Estimulado en aquel entonces por el caso de Celera y Craig Venter y justo en una época en la que me interesé por las patentes y otras formas de propiedad intelectual, traté de entender por qué la ciencia básica, un bien que por sus características no podría ser producido óptimamente por la iniciativa privada ni distribuido adecuadamente por los mercados, al menos en principio, podría bajo ciertas condiciones ser objeto de propiedad privada y cómo esa propiedad, como ejemplo de la autoridad que, como mencionaba Garitano, coexiste con el funcionamiento de los mercados, podría llevar a un óptimo social en contra de lo esperado.

Lo que podríamos esperar y temer es que el científico se deje llevar por los incentivos económicos sin que el ethos científico sirva de contrapeso. Si esto fuera así, es muy posible, parecería, que el sistema de Ciencia Abierta podría acabar clausurándose, con el correspondiente daño social, mediante la apropiación de los resultados por el científico que, como Venter intentó, podría convertirse en un empresario detentando la propiedad privada de la empresa científica.

A pesar de este razonamiento, cabe intentar un contraargumento. Aunque no dispongamos de una teoría económica seria de la propiedad, me parecía que entendiendo la empresa científica como un haz de contratos, necesariamente incompletos, entre la administración o el Estado (que construye la instalación) y el Científico (que la explota) podríamos dar pasos hacia la justificación de que los derechos residuales no especificados en un contrato incompleto, es decir la autoridad y, en definitiva, la propiedad, pudieran recaer en el Científico.

Trabajemos sobre un ejemplo específico. Pensemos en que el Estado y el Científico especulan sobre la posibilidad de colaborar en la generación de neutrones mediante la construcción de una gran instalación científica. La administración no está interesada por el resultado científico a obtener en sí mismo, mientras que el científico sí que lo está. Como había explicado Hart, en un trabajo sobre la naturaleza de la empresa, si el bien a producir es un bien privado la propiedad debe recaer, en nuestro ejemplo, en el Estado. Ahora bien, si el bien a producir es un bien con características de bien público, como la investigación básica, entonces Besley y Ghatak muestran que la propiedad debe recaer sobre el Científico y, a poder ser, sobre ese Científico que más aprecia los resultados científicos básicos para cuya obtención el Estado y el Científico se proponen colaborar. En este caso, en efecto, el Estado sabe que dadas las preferencias del Científico, en caso de desavenencias el propietario decidirá continuar la construcción y la explotación y, por lo tanto, no tiene miedo a quedarse con una instalación inservible, por lo que estaría interesado en financiar la gran instalación.

La explicación cuidadosa de este resultado se encuentra en el working paper citado, pero ahora no se trata de ser exhaustivo sino de mostrar cómo la microeconomía aplicada, y no otra cosa son los trabajos citados de Hart o de Besley y Ghatak así como los de Tirole en este campo del diseño de incentivos a través del diseño de instituciones, puede ser bien útil para encontrar soluciones teóricas a problemas prácticos de regulación sin tener que confiar siempre y ciegamente en el funcionamiento de los mercados.