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Completamente seco

portada-hoyEl número de asuntos de interés disminuye en proporción a su importancia. Es decir, más se concentra cada periódico en unos pocos asuntos cruciales y menos atención presta a un abanico de asuntos aparentemente banales que, sin embargo, configuran nuestra cotidianidad. Pensemos en el Estado Islámico o en la lucha yihadista en general, en Ucrania y las tensiones secesionistas en el Este, en Europa y su deflación, en el Ébola en África o en España en particular o, si nos sentimos animados, en la corrupción española con el ejemplo ridículo de las tarjetas opacas. Mi problema como bloguero es que de todo esto ya he hablado o no sé decir nada serio o no hay nada que decir. Al final estas cosas dependen de cosas muy básicas. Veamos tres.

  • El origen de la legitimidad, a elegir entre la fuerza o las convenciones o, lo que es lo mismo, Schmitt vs. Kelsen, algo de lo que, realmente, no se puede decir nada.
  • De las rentas (marshallianas) o cuasi-rentas y su erosión o su permanencia, de cuya [[disipación de rentas|disipación en el límite de la competencia estoy harto de hablar]].
  • De la forma de gobernabilidad, sobre lo que, de manera ex novo solo cabe decir que lo que debe primar es, otra vez, o la fuerza o la convención, y esta última, en este caso, debiera ser el principio de subsidiariedad y la confederación (no necesariamente de Estados) a la que ese principio nos lleva.

O sea, que me encuentro seco como una rama vieja de esas que caen en otoño. Nada que contar, me digo a mi mismo, aunque quizá mañana pueda contar algo sobre La Fille du Regiment con sus nueve dos.

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Webmenciones

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    […] dos miniposts (este y este) mostrando mi falta de inspiración y en el primero de ellos reconocía mi triste esperanza […]

  • Las ramas viejas y altas

    […] el último minipost les decía que me sentía seco como la rama de un árbol muerto, sin ideas nuevas y harto de repetir […]