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Una noche de perros… y ranas

cuidado-ranasParece que la borrasca se va alejando, pero ayer sufrimos una de esas que no se olvidan. Los rayos y los truenos fueron casi constantes y la luz eléctrica se iba y volvía sin ninguna prisa. Si una vez hace años nos quedamos encerrados fuera, ayer corríamos el peligro de no poder salir, pues la puerta para el coche funciona con electricidad únicamente. Creíamos que el tejado no tenía fisuras, pero comenzaron las goteras, y llenamos el piso de arriba con baldes como los que se veían en los años cincuenta en cualquier casa. Fue sin duda una tarde-noche de perros, y esta mañana en mi paseo matinal he visto muchos perros solos, como si hubieran salido huyendo de su encierro, a cazadores gritando por los cotos de caza sin duda llamando al perro extraviado, y a varios automovilistas dubitativos vagando a la búsqueda de sus mascotas, o decididos una vez recuperadas éstas. Pero la mayor muestra de la dureza de la borrasca han sido las ranas. En mi paseo he visto cuatro cadáveres de rana, cada una con manos y patas estiradas como si se hubieran ahogado en un medio que no es el suyo, algo solo explicable por la cantidad de agua que la tierra no podía absorber. Esto de la naturaleza es algo realmente cruel en lo que nos encontramos inmersos.

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