• Elizabeth Bowen
    Artículos

    El dolor del capataz

    Ahora pasados los años creo que comienzo a entender que de esa tensión nace ese espíritu revolucionario mío, más bien solo teórico y con un pequeño toque anarquista, que me llevó a estudiar por el mero deseo de entender más allá de lo que se llevaba entre los de mi clase y a hacerlo fuera de la Ciudad (aunque no donde lo había hecho mi silencioso progenitor rescatador de barcos en apuros) a fin de huir de esa tensión castrante que humedecía cada día de nuestra vida cotidiana.

  • Breves

    Oído por la calle

    Un grupo de mujeres ya maduras, pero todavía de buen ver, salen de una oficina y una, que estaba diciendo «…pues bueno…», continúa después de unas frases que no oigo: «…a ver qué le echo de comer a mi marido». La analogía con el perro es obvia. Y merecida por nosotros los maridos que hemos hecho de nuestras esposas unas capataces siempre disponibles y que acaban quedándose con el «negocio» del dueño en lugar de unas compañeras de viaje.

  • Artículos

    Años de transición

    Y así es como ya perdí del todo el contacto con mis amigos y amigas de adolescencia y, en cierto modo con mi Ciudad. A cambio, mi cabeza se abrió a lecturas totalmente nuevas para mí, y a relatos de otra guerra ya pasada pero cuyas huellas no acababan de desaparecer de la tierra todavía embarrada de esa zona de Europa a la que me desplacé a pesar del deseo de mi padre, antiguo alumno de Durham, de que fuera al Reino Unido.

  • Parresia - Michel Foucault
    Artículos

    LXXXVII: Parresía, heurística y rentas

    El pensamiento que no es al bies es, en general, un pensamiento a la búsqueda de una renta y algo de eso hay en muchas columnas de opinión cuyos autores creen haber encontrado la fórmula para hacer cosquillas, para convertirse en bufones cercanos al trono del que algo se desprenderá en su favor.

  • Breves

    Breves comentarios al discurso

    El jueves pasado y desde Bilbao escuché el discurso de Felipe VI ante las Cortes Generales y otros poderes del Estado. He dejado pasar unos días para echar un vistazo a la opinión de algunos diarios y ya me encuentro en disposición de ofrecer la mía, que no tiene nada de original, pero es la mía. Lo primero que llamaba la atención más allá de las fórmulas rutinarias utilizadas, es el deseo del Rey de hablar de todo lo que ha preocupado a la opinión pública en los últimos tiempos sin dejarse nada en el tintero. Pero esto trae consigo la casi inevitable impresión de estar utilizando lugares comunes que…

  • Artículos

    LXXXVI: Por un liberalismo pequeño burgués

    Las tres ideas más elementales que siempre se asocian al liberalismo son las siguientes: primacía de la libertad sobre todo lo demás, incluida la felicidad, individualismo como ejemplo extremo de diversidad y confianza en la evolución autónoma de la sociedad. Sin embargo estas tres ideas no agotan las características del liberalismo, no pueden ser articuladas entre sí en ausencia de otras consideraciones y no sirven en sí mismas, y sin mayores precisiones, para poner en pie la contrarrevolución que persigo.

  • Breves

    LXXXV: El Hacker accidental

    Hace unos diez años Natalia Fernández y David de Ugarte se tomaron la molestia de editar varios textos míos de una época mucho más esperanzada que la que hoy vivimos. Estos textos se denominaron El hacker accidental y es solo por casualidad que los he encontrado. Los he releído muy superficialmente y me ha parecido que, aunque anticuados en ciertos aspectos, son todavía útiles para entender la actualidad y para, quizá, renovar la esperanza. En cualquier caso, seguro que pueden dar origen a una buena conversación. Nota: Este post fue publicado originalmente el 16 de julio de 2013.

  • Artículos

    LXXXIV: Dos bonitas ideas

    Aquí también se trata de comparar algo racional en el sentido de la Economía Neoclásica con algo distinto, que aunque no muy general, se observa en pequeñas comunidades identitarias. Se trata en concreto de comparar la performance de una Economía Neoclásica caracterizada por su equilibrio, con lo que sería el equilibrio de una economía en la que los agentes individuales no se rigen por el comportamiento de hacer lo mejor para ellos dado lo que hacen los demás (lo mismo que en un equilibrio de Nash), sino por la regla de oro con antecedentes bíblicos de hacer tú lo que te parecería bien que los demás hicieran suponiendo que los…

  • Artículos

    De Bilbao a Bilbao pasando por LA

    Lo que yo quería en aquel entonces, cuando el futuro era una palabra sin sentido, era aprender a relacionar todo con todo en la esperanza, la única que haya tenido nunca, de jamás quedarme sin respuesta cualquiera que fuera la pregunta.