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París

1er mai, place Victor-Basch, Paris, 1950Escribo por obligación, porque no quiero París alguno que me distraiga de mi blog; pero esta vez París me ha decepcionado. Mucho de todo, poco de calidad. No brilla y no consigue elevarte el espíritu a pesar de que desde que llegamos nosotros sale el sol entre las nubes. Las calles no están limpias y las huellas del botellón son más visibles que, por ejemplo, en Madrid. Lo más moderno en ópera es «Einstein on the beach» y en teatro no hay nada apetecible. Quedan las exposiciones de arte, pero las colas son enormemente largas. Los restaurantes son siempre buenos y muy caros. Lo mejor es pasear y reconocer los lugares como si acabáramos de volver de la guerra.

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Comentario

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  1. No es lo que uno espera al viajar a una capital tan histórica y cultural como París, y más si uno lo hace con cierto espíritu cosmopólita, pero no hay nada en París como perderse sin rumbo fijo a través de los cercanías a los alrededos de la capital francesa donde, además, es mucho más fácil y amable interactuar con sus gentes.

  2. Perderse por las calles del centro tampoco está mal, pero me parece que esta vez no estoy de buen humor. No encuentro un solo libro que me gustaría comprar y me quepa en la maleta. Ahora bien es estupendo que se subvencionen las editoriales y las librerías pues puedes acariciar libros justo antes de retirarte y echarles un vistazo antes de quedar sopa después de horas de paseo.

Webmenciones

  • Love letters y los Brueghel 4 enero, 2014

    […] recuperada la salud mental creo que quiero incidir en lo que decía en el minipost anterior. Sí, París está decaído como esas mansiones llenas de dorados a los que no se les ha frotado […]