LXX: Chantal Mouffe y mi toma de posición

Mouffe

Chantal MouffeLa red española de filosofía anunció dos charlas de Chantal Mouffe en Madrid. No pude acudir a la primera en la UAM pero sí a la segunda en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales el pasado viernes a una hora a la que los «mayores» ya tienen su plan de viernes establecido. Así que me encontré entre jóvenes latinoamericanos, seguramente miembros de un mismo grupo conectado con algún centro de esa región relacionado con la UAM, preparado para escuchar la segunda conferencia de Mouffe: «Democracia y representación: el desafío de los movimientos sociales».

Para hacer una recesión de su conferencia hay que jugar con conceptos como postmarxismo, democracia liberal o representativa frente a democracia presentista, hegemonía, antagonismo o agonismo, etc. que no estoy seguro de utilizar de manera totalmente correcta pero que pueden examinarse indirectamente en esta entrevista. Para saber de qué democracia estaba hablando distinguió entre democracia liberal (que pone el énfasis en la libertad) y democracia social (que enfatiza la igualdad). Ella se decantó por la segunda en ese momento aunque a lo largo de la conferencia reconoció que no hay razones sustantivas para sostener esa diferenciación como si esos dos valores fueran incompatibles. Yo tiendo a creer en su compatibilidad aunque estos años de crisis pueden hacer pensar en un guerra sorda entre una y otra.

Pero esto era solo el principio pues el objeto de la charla era el encajar en una democracia radical y plural los movimientos sociales que tanto han sonado en los últimos dos o tres años. Fue interesante escuchar por parte de una politóloga reconocida que no son homogéneos, introduciendo aquí las diferencias pertinentes no solo entre los correspondientes a la primavera árabe y los occicdentales y, dentro de estos, los griegos por ejemplo de los estadounidenses del movimiento Occupy. Y que el único posible trazo común no sería tanto las redes sociales, sino la televisión. De acuerdo; pero eché en falta que, fuera cual fuera la idiosincrasia de cada uno, no se fijara en el conocimiento común que proporciona la ocupación de espacios públicos.

También parecía ser una introducción la distinción que sobrevoló entre democracia representativa democracia presentista, siendo esta última conceptualizada por alguien cuyo nombre no pillé, y que pondría el énfasis en la participación de todos en todo momento. No le gustaba a la Mouffe esta última seguramente por un problema de puesta en práctica, pero yo ahí ya me desenganché un poco, pues si empezamos por hablar de lo imposible como lo inefable entonces mejor nos callamos. Me quedo pues con la democracia representativa aunque un poco de mala gana y solo a efectos de seguir con la reseña y, sobre todo, con la exploración de mi posición en estos asuntos en los que no se suele reflexionar a menudo o por lo menos yo no lo hago.

En estas condiciones lo que yo quería aprender es por donde va hoy ese postmarxismo que se va construyendo y que a veces parece como si fuera la única alternativa un poco culta y un poco radical. Pues, por lo que entendí, en el mundo en el que nos encontramos, antes de retirarse completamente de la problemática sociopolítica esperando, como Hard y Negri, que la multitud acabe por hacer que su peso cuente y actuar así de alguna forma, ella prefiere actuar siguiendo alguna idea Gramsciana. Aquí me quedo un poco pasmado pues entre el withdrawal from y el compromise with yo no estoy seguro de lo que sería mejor a efectos de cambiar todo o cual de las alternativas me hace sentir un pelín más de entusiasmo. O sea que sigo tratando de repensar lo que oí sin decidirme todavía.

Sí, de hacer algo y no abandonarse a lo que haya de ser me gusta la idea de luchar contra la hegemonía de un cierto poder que, estos días, es fácil de identificar y localizar tanto en el mundo como en nuestro entorno. Y está ahí en el mismo centro en donde no se puede distinguir al centro-derecha del centro-izquierda. Es pues necesario y a mí me parece que, en cualquier caso, es conveniente exacerbar los antagonismos hasta convertirlos en agonísticos, es decir imposibles de reconciliar de verdad aunque quizá sea posible que no se mate por ellos. No matar y no hacer trampas son dos de los pilares que me gustaría sostuvieran mi posición ante el mundo en el que vivimos. Añado que aunque lo de no matar parece que se va admitiendo, aunque muy lentamente, lo de no hacer trampas parece imposible de alcanzar pues son las mismas ideas las que a menudo son tramposas.

Y finalizo pensando que no he adelantado mucho, pero que es posible que me vaya acercando a una postura que me permita no retirarme del todo a base de esquivar las contradicciones para poder dedicarme al placer y, al mismo tiempo, apoyar con discreción posturas que puedan parecer extremosas pero que merecen nuestro espíritu conservacionista más que el lince ibérico. ¿Es esto garantía de soledad? Pues casi con seguridad, pero, ¿no ha sido esta siempre mi posición? Estudio, leo, escribo, converso, procuro ser generoso y amable pero me parece que sigo en el mismo sitio.

Zu zara nagusia

athleticSí, eres el más grande,y eso se nota en los momentos cruciales, no en cualquier partidito de liga. Ayer era uno de esos momentos especiales pues el Barcelona era la primera vez que visitaba el nuevo San Mamés (que espero siga siempre sin terminar y con el busto de Pichichi errante) y el Athletic necesitaba sostener lo que Josu Urrutia llama esa «filosofía» propia que no cede ante la presión de los ingresos tal como hubiera querido Llorente y deseaba, además, dar las gracias al txingurri alguien que es de los nuestros. Así que la hinchada se puso seria y apoyó sin remilgos a los nuestros, jóvenes, fuertes y con no demsiado control del pelotón (con la excepción de Muniain). No jugamos muy bien, ni ayer ni nunca, pero como concedió Sergio Busquets en una entrevista a puerta de vestuario: «son muy fuertes». Y en base a esa fortaleza, y no solo física, consiguieron romper el juego bello y preciso del Barça. Los locutores de canal+ repetían sin cesar que era cuestión de raza y de corazón. Y yo, después del gol y a pocos minutos del final, cuando ya se veía el triunfo, estallé: ¡pues claro!, ¡como siempre!. Es que si además jugáramos bien sería la hos….

LXIX: Burbujas científicas

Neurociencia

NeurocienciaDesde hace no menos de un lustro le doy vueltas a una perversión que creo detectar en el trabajo científico y trato de explorar sus causas. La perversión radica en la ausencia del par diversidad/rebeldía que, excluído por razones variadas, impone una monotonía y falta de novedades que no pronostica nada bueno. Las razones o causas de este agotamiento o de esta perversión podrían ser variadas. Ya he comentado, en el contexto de la elaboración de la Economía, lo que llamamos la dependencia del recorrido propia de sistemas complejos tanto en el mundo de la Macro como en el de la Micro, una dependencia que resulta especialmente decepcionante cuando está en juego una crisis peligrosa como la que se inició hace ya más de un lustro.

Pero no es esa la única posible razón para un desarrollo científico poco prometedor. En un momento u otro me he referido al uso de rankings curriculares bien definidos como la causa no deseada de una deriva científica poco esperanzadora o a los incentivos perversos que se introducen en el mundo de la financiación para la investigación al basarse en las publicaciones mejor colocadas de acuerdo con el número de citas o, en el mundo de la promoción académica, al tener en cuenta de manera diferenciada el lugar de publicación en lugar del contenido.

Siempre he tenido la sensación de caminante solitario aunque nunca he pretendido investigar sobre la existencia de compañeros de viaje. Y ahora me entero que ideas como aquellas mías relativas a la Economía empiezan a alumbrarse en relación a áreas de conocimiento correspondientes a ciencias duras. «Research funding has become prone to bubble formation», una pequeña pieza en Internet, escrita el 22 de noviembre y que me llega a través de D.T. me alerta sobre el trabajo, «Science Bubbles», de V.F.Hendricks y D.B. Pedersen de la universidad de Copenhagen publicado recientemente en «Philosophy and Technology» y en el cual se trazan los caminos que pueden resultar en Burbujas Científicas.

El nombre está bien elegido porque el nombre común de burbujas se usa en Economía y especialmente en teoría Financiera. Y, en efecto:

In finance, the first condition for a bubble occurs when too much liquidity is concentrated on too few assets. The second is the presence of speculators. In science, similarly, if too much research funding is focused on too few research topics, and all researchers speculate in the same fashionable scientific templates to attract funding, a potential science bubble may be forming

dice el profesor Hendricks. Y en el artículo citado junto con Pedersen tratan de ilustrar esta idea en el campo de la muy prometedora Neurociencia. Esta disciplina parece prometer verdaderos avances en casi todos los campos relacionados con la psicología y, por lo tanto, con todos los problemas que envuelven el comportamiento humano. Dos fenómenos bien conocidos parecería explicar por qué la neurociencia atrae últimamente una proporción inusitada de financiación para la investigación. Por un lado tenemos un problema informacional consistente en que nadie en particular parece creer en los éxitos prometidos. Cada investigador piensa que seguramente los otros tienen informaciones de las que él carece y que sí serían suficientes como para perseguir esos caminos que se dicen prometedores. En segundo lugar, en esas condiciones podemos esperar un llamado «lemming effect» consistente en que los científicos y sus financiadores son como esos roedores que acaban todos suicidándose por no alejarse del grupo. Y el resultado final puede ser muy negativo:

When researchers choose to ignore their private information and instead mimick the actions of researchers before them, they initialise a so-called lemming effect in which everybody publishes in the same journals and applies for funding for the same type of projects. Such a scientific bubble will eventually bust when the programmes’ scientific explanations are put to the test, but the problem is that they may already have drained the research system from resources. And then the system will be faced with an investor confidence crisis.

Termino diciendo que, aunque suene muy poco progresista, la ausencia de una financiación generosa puede tener sus ventajas pues evitará la formación de burbujas y la eventual explosión que puede llevar a un cierre total de las fuentes de financiación. Para enfrentarse a este peligro no hay más remedio que no dejarse llevar por las modas y organizar verdaderos grupos de investigadores que sepan de lo que hablan de primera mano y que ayuden a repartir la financiación basándose en el contenido de los trabajos y no en otros indicadores que pueden estar contaminados por los motivos insinuados en este post.