• Euskalduna
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    LXXII: Ya toca

    Sin esos tambores tan poco expresivos no hay grupo humano, no hay ciudad que pueda significar algo. Cuidarlos como oro en paño es mi misión en esta recta final y si para ello tengo que acariciar su piel como de pergamino o besarla sin pudor lo haré. Mañana empiezo lo que hace ya siete años creí iba a ser la obra de mi vida y que constituiría la gran novela de Bilbao.

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    Escapada

    Dentro de unos días me pasearé bien acompañado por París y me parece que quiero visitar algunas exposiciones a ver si soy capaz de deshilachar lo conocido y sumergirme en lo incomprensible.

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    Yeserías

    Y el grito se va transformando en «¡a Yeserías!» tan vacía como aquella. Qué más da que ya no exista. Sus muros de cristal siguen encerrando mujeres.

  • Breves

    Bernhard y Ferreira

    Recientemente he leído dos libros que recomiendo y que, curiosamente, me han redordado el uno al otro. El primero es Tala, de Thomas Bernhard, un autor éste que me dejó pasmado hace ya muchos años y del que no había vuelto a leer nada hasta la lectura de este libro ya antiguo dentro de su bibliografía. Son unas doscientas páginas sin un punto y a parte llenas de improperios a sus viejos amigos, improperios que se corresponden con lo que el piensa un día triste sentado en un sillón de orejas esperando a que una cena tardía, a la que no debería haber acudido, comience de una vez. Se va…

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    La grande bellezza

    Me siento muy libre para cultivar un nihilismo que, cuando pretende renovarse, cae indefectiblemente en la crítica descarnada de todo un entorno tontamente decadente.

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    Paseo por la memoria

    Con esa mezcla de orgullo y de nostalgia por haberme perdido algo en los últimos años, comencé mi camino de vuelta hasta LA, un largo paseo por la memoria de antaño. Una memoria llena de detalles guardados a veces en la retina y casi todos desparecidos en la realidad, tal como pude constatar.

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    Lo último de Woody

    La causa del desarreglo de la protagonista no es, como solía ser el caso, la ligereza del amor, sino una corrupción que, solo si se descubre impúdicamente, nos llevará a cambiar de vida haca una nueva más interesante y, según Allen, mucho menos bella.