Fin del estado nacional

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LXVII: The end of the Nation-State?

findelestadonacionalEste fin de semana largo de Todos los Santos he tratado de reescribir un trabajo que ha aparecido como en curso durante al menos 10 años. Se trata de «A la Individuación por la Pertenencia» que puede verse aquí en su versión antigua. Ya entonces escribía que coincidía con los liberales en relación al derecho de autodeterminación, pero también decía que eso no era lo más importante, sino que lo realmente interesante era, y es, la posibilidad de caminar hacia la búsqueda de la autenticidad en sentido heideggeriano. En la versión actual que colgaré dentro de poco (y procuraré publicar) las cosas se complican un poco, pero, en cualquier caso, creo que empiezo a tener un fundamento sólido para otros trabajos que han visto la luz en Política Exterior.

Repasando la versión inicial se ve con claridad que ya entonces buscaba la parresía, el ser franco y expresar mis ideas con respeto pero sin tapujos, una intención esta que me proporcionó algunos pequeños disgustos que agravaban aun más mi via crucis privado ante la Justicia, una experiencia que ya pasó y con bien para mí pero que, sin duda, habrá dejado secuelas. Alguna de las estaciones más amargas fueron ciertamente las reacciones airadas, y yo diría que ridículas, de no pocos autonombrados liberales ante mi columna de Expansión que puede volverse a leer aquí.

Aquello que yo llamaba Oportunidad Histórica y que se interpretó como una llamada furibunda a la ruptura de España reflejaba en el texto original y en las reacciones que suscitó un clima que hoy en día parece haberse generalizado e incluso vulgarizado. O, al menos, así lo entiendo yo cuando leo en la revista dominical del New York Times hace escasamente un mes una columna de Parag Khana con un título significativo «The End of the Nation-State?». Si la leen con cuidado y merece la pena hacerlo, tendrán que admitir que por fin es posible que el mundo se de cuenta de que no se puede restar atención a lo que las cosas cambian llevadas por las tecnologías y la devolution.