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La sucesión de Bernanke y las elecciones alemanas

mario_draghi_2330989bHoy nos hemos levantado en Europa con la decisión de la FED (todavía presidida por Ben Bernanke, de continuar con la política monetaria que estaba llevando a cabo a pesar de los auguruios de que finalmente cedería ante la presión conservadora y anunciaría su final. Esta es, a mi juicio, una buena noticia, pues la alternativa podría haber propiciado unas expectativas pesimistas que habrían resultado en una frustración más de las esperanzas de una recuperación sólida. Desde un punto de vista doméstico los americanos necesitan un cierto espaldarazo después de la marcha atrás de Obama en el asunto de la guerra siria y de lo que algunos pensarán es una capitulación ante Rusia. Desde el punto de vista europeo se necesita algo más que apoyo sicológico, se necesita el mantenimiento, o aun mejor crecimiento, de la demanada sobre sobre su producción, demanda que solo puede venir de los EE.UU. de América o de algún país emergente como China.

Ayer mismo compré como todos los miercoles, aunque no solo los miércoles, el FT para leer la columna de John Kay y el artículo de Martin Wolf cuya firma ya empezaba a echar de menos. Aprovecha este columnista su vuelta para recordarnos en el quinto aniversario de la caída de Lehman Brothers que no fue esta caída el detonante de la crisis sino que esta venía de atrás y se debía haber visto venir por el exceso de endeudamiento privado por parte de aquellos que pensaban que el precio de la vivienda no pararía de subir. En el desarrollo de su argumento nos cuenta que una política monetaria expansiva que compre sin tregua deuda pública estadounidense (quantitative easing) pudo frenar la debacle y es solo al final que revela que por las razones apuntadas la sucesión de Bernanke al frente de la FED debería recaer sobre Yanet Yelen y no sobre Summers quien no parece apoyar la continuidad el QE.

Parecería que para cuestión tan importante no debiera contar la personalidad de aquellos candidatos a gobernar la FED, pero cuentan y mucho. Pensemos en las declaraciones de Mario Draghi de apenas hace un año diciendo que el BCE haría todo lo necesario para mantener el euro a la sazón sufriendo de una crisis de credibilidad causada por el lamentable estado de las finanzas públicas del sur de Europa. No quiero ni pensar lo que hubiera ocurrido si los acontecimientos hubieran seguido el curso que llevaban.

Es posible, pero solo posible, que en dos días las elecciones alemanas nos deparen sorpresas no en cuanto a la victoria, sino en relación a una cierta relajación de la postura alemana que, con su famosa austeridad, está generando ya problemas sociales en su propio suelo. Ojalá ocurra así pues contamos con Draghi quien a la menor señal de debilitamiento de la nueva Merkel mostrará sus cartas para aligerar la deuda global y permitir una salida por la parte de la demanda ante la pequeña probabilidad de un resurgimiento de la inflación.

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