Inazio gure patro aundía

Esta mañana me he levantado una hora antes pretextando el calor para no alarmar a nadie y he salido de casa a explorar otros itinerarios y con el himno de San Ignacio en la cabeza. Ahora que hay un nuevo Papa de militancia jesuítica ese himno casi parece un canto revolucionario especialmente cuando se entona en euskera y cuando por lo tanto, como es mi caso, puedo prescindir del contenido literario o programático y quedarme con la música. Escuchen esta marcha, que pueden encontrar aquí en castellano mientras procuran acompasarla a la música:

Inazio gure patroi handia
Jesusen konpainia
fundatu eta duzu armatu
ez da ez etsairik jarriko zaizunik
inolaz aurrean gaurko egunean
nahiz betor Luzifer deabrua
utzirik infernua!
Zure soldaduak dirade aingeruak,
zure gidaria da Jesus handia
garaitu ditu zure konpainiak etsaiak.
Ez dauka Elizak, ez Euskal Herriak
ez dauka beldurrik inongo aldetik.
Inazio hor dago
beti ernai dago
armetan jarria
dauka konpainia
txispaz armaturik
bandera zabalik,
gau eta egun
guk guztiok bakea dezagun,
beti gau eta egun
beti gau eta egun

ihs1A mí me da un subidón, tonto sin duda, pues nada tengo que ver con la compañía, pero es que me recuerda a mi infancia y adolescencia en un colegio de Bilbao en el que aprendí a jugar al fútbol y a proteger a los débiles, algo esto último que me venía a la mente cada vez que entonaba la marcha en castellano y decía aquello del triunfo sobre las huestes de Luzbel que con sus negros pendones el cielo enlutan.

Mi paranoia se disipaba con cada paso casi marcial especialmente cuando el camino descendía facilitando mi respiración. Ya casi llegaba a casa cuando he creído distinguir un cuerpo caído en una cuneta. Parecía un borracho durmiendo la mona; pero algo en su rictus me ha hecho acercarme. Sonreía y un hilillo de saliva se deslizaba por su comisura derecha de los labios. Me he atrevido a tocarle el cuerpo en un hombro a fin de despertarle. Y es entonces cuando me he dado cuenta de que la rigidez del cuerpo era total.

Llámenme cobarde si quieren pero tengo que confesar que me he alejado de ese camino estrecho a la carrera. Al llegar a casa y antes de llamar a la policía he contado mi experiencia a SB y éste, como quien no se da cuenta de mis paranoias me ha contado que parecía cosa del curare. He consultado Internet y los síntomas son inconfundibles. He salido como un loco a revisitar el cadáver y ver si no tendría clavado un pequeño dardo. Pero el cuerpo rígido ya no estaba donde yo le había visto y tocado.

No he llamado a la policía, me he encerrado en casa y he vuelto a cantar la marcha bélica jesuítica como una manera de darme valor para decidir qué hacer. Quizá debería acercarme a Manresa que tampoco está tan lejos y en donde podría meditar sobre la cercanía entre el veneno y la droga alucinógena.

He puesto el aire acondicionado y me he acostado con las persianas totalmente bajadas. No quiero pensar, solo imaginar que nunca más tendré que levantarme y enfrentar esta persecución de la que estoy siendo objeto.

Pero… es que no son solo los ruidos

leyendoLos ruidos del martillo pilón me asustan tal como ya dije; pero es que ahora mis temores no vienen solo de los ruidos de esa herramienta. Hay otros ruidos y otras cosas muy raras que no puedo ignorar amparado en mi presunta paranoia.

Están también los grupos de ciclistas que pasan despacio de frente al sentido de mi paseo matinal y van charlando en una voz demasiado alta y en un idioma que desconozco aunque suena eslavo. Y demasiadas veces como para ser pura coincidencia, se cruzan conmigo al mismo tiempo que un vehículo de motor me adelanta y se cruza con ellos. Si un disparo certero acabara conmigo en uno de esos momentos del frescor mañanero yo caería en una zanja del camino y nadie me encontraría en muchas horas o, incluso en días. Puedo dejar de pasear o hacerlo a pleno sol o comprarme una máquina de esas con las que te hacen las pruebas de resistencia, pero eso sería ceder a mi propia enfermedad.

Pero eso no es todo. Hay otras cosas muy raras que no sé descifrar. Por ejemplo ayer. Llegamos a la misma esquina de la playa en donde hace ya cuatro veranos me sentí acosado por los de la flecha emplumada, y me doy cuenta que todo el mundo lee Rayuela. Lo leen en distintas ediciones e idiomas, pero se trata justo del libro que mi mujer se traga estos días como tarea de su club de lectura además de un libro que, en su momento, nos abrió mucho no sé si los ojos o la boca, pero que fue muy importante en aquella juventud arrogante americana. Me paseo distraídamente camino de la orilla y verifico mi primera impresión. Hay una francesa vieja que parece romper la norma y simula estar rellenando un pasatiempo de esos que consisten en cruzar palabras o descubrir textos ocultos y que a menudo aparecen con una foto en el medio de la plantilla. Cuando me levanto de la hamaca para ir a darme un baño de agua de mar paso por detrás de ella y veo que esa foto es, imaginen mi sorpresa de …Julio Gortázar).

Todo es comprensible, pero yo me huelo algo y hoy no he salido de casa. Sin embargo no he podido evitar la visita inesperada del jardinero y la insospechada del reparador de la alarma que nunca se ha dejado ver en los últimos diez años. Pero tengo que pasear por prescripción médica así que mañana tengo que cambiar mi ruta y ver que pasa. Es el día de San Ignacio de Loyola así que andaré una hora cantando su himno en euskera a ver si espanto a los fantasmas.

Y vendrán sospechosos ruidos

martillo neumaticoDespués de bastantes años hemos conseguido una especie de paz espiritual libre de ruidos molestos. El aire acondicionado nuevo apenas si susurra. La limpieza de la piscina es solo un sustito intempestivo que siempre acaba en una sonrisa, el futbolín de Can Quel parecería haber desaparecido y las campanas de la Iglesia, o bien no las oigo pues duermo como un lirón, o el Ayuntamiento nos perdona el sueño de 12 a 7.

Sonriente y descansado salgo a andar por uno u otro de los caminos que he ido midiendo en duración y en pendiente media. Hoy, después de una cena nada frugal ayer y de la correspondiente noche toledana, no podía atreverme a caminar los cinco kms. habituales y he decidido tomar el camino que me lleva al Castillo y me devuelve al pueblo como en un atajo. Es cómodo deslizarse pendiente abajo para luego (pero ¿a quien le importan los pocos minutos que comenzarán dentro de diez?) volver a ascender hasta la carretera que lleva del Castillo a la carretera que es el punto más bajo entre el Ayuntamiento y el Castillo donde estaban instalando lo que mañana será sin ninguna duda un enorme martillo pilón supuestamente destinado a arrancar las piedras viejas que dificultan la circulación de bicicletas para luego asfaltar la zona para comodidad de los ciclistas, seres raros que por aquí pululan en bandadas que tampoco me tranquilizan mucho.

Digo «supuestamente» pues en cuanto empiece a resonar ese ruido infernal del martillo mecánico todo puede pasar, incluido el atentado del que hace un par de días comencé a temer arrastrado por mi habitual manía persecutoria veraniega.

Inquieto inicio de vacaciones

Hoy comienzan mis vacaciones en Foixá. Karin Silveyra me dice hoy en su horóscopo algo que espero sirva par todo agosto. Dice:

Un delicioso humor realza su lado artístico, poético, soñador. Varios astros le dan ¡más vida, más empuje, más placer!

Todo parecería propicio para un buen descanso pero lo malo es que, desde hace días, estoy convencido de que me quieren matar de un solo disparo, de un solo balazo, teniendo así tiempo de deshacerse del arma. Lo lograrían si consiguieran apagar el ruido de la explosión y los últimos días en Madrid he estado continuamente rodeado de operarios aparentemente municipales utilizando el martillo pilón más de lo que parecería razonable.

Hoy en Foixá no hay ningún ruido sospechoso y eso me ha tranquilizado. Ya iremos viendo

LIX: Educación integrada o segregada. ¿Qué queremos?

Segregación

segregaciónQuizá un poco como continuación al post de hace dos días ofrezco hoy otra columna de la revista CAPITAL, la correspondiente a Abril de este año. Es más intencionada que el post citado pues pretende comentar aunque de forma un poco tangencial y no muy profunda el estado de la Economía como rama del conocimiento.

Desde hace ya bastantes años la Economía como ciencia social no se entiende como el estudio del funcionamiento del sistema económico en su conjunto. Lo que ahora hace rebosar las publicaciones de mayor impacto de la profesión y conforma un buen curriculum investigador son, más bien, exámenes minuciosos, apoyados en la microeconometría, de datos surgidos del examen de mercados específicos o , mejor dicho, de subsistemas como la salud , la educación, las relaciones laborales, las pensiones o la organización industrial junto a la geografía económica, el desarrollo económico o la economía institucional. Entre estas especialidades tiene hoy un interés especial la Economía de la Educación pues se prepara una ley con distintas novedades. Una de éstas, especialmente controvertida, es la de la posibilidad de segregar el alumnado sea por capacidad intelectual sea por género. En ambos casos contamos con estudios serios que parecen favorecer dicha segregación por una u otra razón.

En el caso del género un análisis de un caso italiano aparecido hace poco en VOXEU parece indicar que una posible explicación del wage gap, o brecha salarial, entre hombres y mujeres en el mundo laboral podría deberse a la educación secundaria integrada que hasta hace poco nos parecía un adelanto social indudable. Veamos, parece ser que en el caso de que en esta educación integrada la ratio entre hombres y mujeres esté sesgada hacia el género femenino, la proporción de estas chicas que deciden entrar en grados universitarios de científicos o tecnológicos es mucho mayor que la misma proporción cuando la coeducación está sesgada hacia el género masculino. En este último caso el estudio italiano muestra que la mayoría de las chicas deciden apuntarse a un grado universitario de letras o de ciencias sociales. Como los salarios son sistemáticamente más altos en el mundo tecnológico el hecho estadístico relatado estaría en la base del wage gap. Si a esto añadimos que las notas, tanto de chicas como de chicos, parecen ser más altas en colegios no integrados parecería que la carga de la prueba en caso de que quisiéramos defender la integración de la educación preuniversitaria recaería sobre las espaldas de aquellos de nosotros que, aunque no sabemos muy bien por qué, preferimos la integración a la segregación ya sea por género o por talento. ¿Por qué querríamos defender la integración? ¿Cómo lo haríamos?

Primero, a mí como a muchos se nos antoja que la educación no segregada ni por género ni por talento constituye una forma de igualación social que no podemos desechar sin más aunque solo fuera porque ha sido fruto de un gran esfuerzo colectivo. Pero entonces ¿cómo explicamos el wage gap entre géneros? No puede explicarse por la capacidad intelectual o el interés pues en general las chicas son más aplicadas que los chicos a juzgar por las calificaciones. Pero eso, sin embargo, no nos lleva a admitir automáticamente el argumento explicado más arriba. Segundo, ¿en qué podríamos basarnos entonces? La elección de un grado universitario u otro podría estar determinada por otro tipo de razones. Podría tratarse, por ejemplo, de una manifestación animal del cortejo según la cual las hembras actúan de manera más pasiva. Si esta fuera nuestra argumentación estaríamos entrando en el apoyo de la modificación de hábitos por muy naturales que éstos nos hayan parecido hasta ahora. Un terreno sin duda peligroso y que, por lo tanto, no puede abordarse sin contar con experimentos naturales o de laboratorio que vayan cercando el conjunto de posibles factores que apoyan o dejan de apoyar la segregación escolar.

Esta discusión no pretende ser sino un ejemplo que pone de manifiesto que le Economía cada vez se parece más a las ciencias experimentales que, en general, persiguen tareas menos universales, excelsas y totalizadoras y se acercan cada vez más a estudiar datos experimentales que permitan iluminar los debates sociales de cada momento sin caer en apriorismos.

Pensemos sobre becas

becasEn una agradable noche ampurdanesa de luna casi llena y con cierto frescor debido a la tormenta del día, cenamos seis amigos y se nos hace tarde cotilleando de esto y de aquello. Entre otras cosas del posible reemplazo de Rajoy. Cada uno da el nombre de su candidato y el mío, por llevar la contraria, resulta ser Wert por la forma “simpática” con la que lidia con la educación. Después de un trago adicional de champán los demás acaban hablando de lo del 6.5 para aspirar a una beca o a su renovación. Me molesta ahora, a posteriori, no haber tenido nada que decir. Mi disculpa fue que no había pensado sobre ello, pero como no me sonó convincente voy a ver si me exprimo un poco el magín.

De entrada hay algo obvio. Para estudiar lo que quieres tienes que tener una nota de selectividad superior a la nota de corte en esos estudios en ese centro, siendo la nota de corte la del que la tiene más baja de entre los que aspiran a entrar en ese centro a fin de realizar esos estudios una vez fijado el total que se van a admitir dados los presupuestos y programación de la Universidad correspondiente.

Mi primera propuesta es naturalmente que si un estudiante cumple esa condición y él o su familia no tiene los medios económicos prefijados, le sea concedida una beca. Ahora no me importa cómo se fije esa cuantía económica; lo que me importa es que esa nota que actúa como pasaporte sea una nota controlada por los parámetros adecuados del centro donde el estudiante cursó en bachillerato. Como cada centro pretende que sus estudiantes tengan abiertas cuantas más oportunidades mejor, parecería que controlar la nota del estudiante por la media y la desviación típica de su centro sería lo adecuado.

La segunda parte del problema es establecer cómo se renovaría esa beca de la que estamos hablando, qué notas se exigirían para ello. Pensemos que alguien que ha recibido una beca para estudiar una titulación muy demandada igual la ha conseguido con una nota muy alta pero se ve sometido a unas costumbres propias de la titulación cuyo profesorado puede llegar hasta jactarse de poner unas notas muy bajas. No parece pues sensato exigir al becario que en el primer año consiga una nota igual superior a la de entrada. Una vez más tendremos que exigirle que obtenga una nota mejor que la correspondiente media de sus pares estudiantiles. Y eso en caso de que queramos incentivar el trabajo bien hecho y desincentivar la chapuza en el estudiante becado lo que no está muy claro en términos de equidad ya que, por otro lado, todo estudiante de una universidad pública ya está siendo subvencionado dado que no llega a pagar una matrícula que cubra el coste.

Me parece que este procedimiento no sería difícil de consensuar entre todas las universidades y no me parece que sea fácil encontrarle pegas serias. Otra cosa es si hay muchas o pocas becas o cual es el montante de las mismas dependiendo de las tasas establecidas legalmente.

Mete-saca poético

present shockEl jueves pasado les mencionaba la Paleopoética así como la lectura de un texto, «Paleopoetics», sobre la materia que intentaba leer en la playa y que parece ser básico sobre esa materia. No es la playa un buen lugar para este tipo de lecturas; pero en cualquier sitio se puede leer una cotraportada y lo óptimo es elucubrar libremente antes de comenzar la lectura seria, de principio a fin, para hacerse una idea de lo que uno ya sabe aunque no sepa que lo sabe.

Heidegger dijo algo así como que «salió el Sol y todo se hizo oscuro». Esto es lo que pasa con el lenguaje tal como lo concebimos hoy. Que del resplandor de la verdad que la ciencia descubre poco a poco no surge sino la oscuridad que corresponde a la falta radical de sentido. Nadie lo expresa mejor que el compositor Daniel Catán cuya ópera «Il Postino» veré y escucharé el próximo jueves. Vela del Campo cita, en su reseña sobre esa ópera en El País del jueves 18, el siguiente párrafo del ensayo del compositor «Partitura Inacabada», en el que, refiriéndose a su oficio de compositor, dice:

Esta especie de locura voluntariamente inducida que el compositor vive, no parece ser necesaria, que yo sepa, para la adquisición de ningún otro oficio. Pero ningún otro oficio permite al artista la tremenda satisfacción que representa el manejo del tiempo. Es algo así como viajar libremente sin el peso del cuerpo; algo así como una probadita de eternidad

Pues a eso, creo yo, se va a referir Paleopoetics. Al eterno presente (la «probadita de eternidad») frente al devenir de los acontecimientos datados en un calendario (quizá un magnífico acorde que marca una época). Pero ¿cómo distinguir estas dos formas de sonar o de hablar o de pensar?

Para un economista los teoremas límite alcanzan su pleno sentido desde los teoremas en el límite. Saber que el núcleo de una economía se encoje a medida que aumenta el número de agentes individuales de esa economía acercándose hacia el conjunto de asignaciones de equilibrio es, qué duda cabe, interesante pero no tanto como el correspondiente teorema en el límite que nos dice que, si el numero de agentes es el de números reales entre 0 y 1, núcleo y conjunto de asignaciones de equilibrio son idénticos, ambos conjuntos contienen los mismos elementos. En el límite nadie de los infinitos agentes tiene peso alguno, podría suicidarse y nada cambiaría. Su poder monopólico es cero y por lo tanto la competencia es perfecta. En el camino hacia el límite eso nunca es del todo cierto. En el límite tenemos una «probadita de eternidad», en el camino un acorde significativo.

Y ¿de la poesía qué? Pues que se trata de una forma de acción lingüística que funciona como el límite en economía, como una especie de eterno presente en el que el tiempo cronológico no es importante. Sería pues como una especie de Ursprache (o Protolenguaje) que suavemente se habla a sí mismo en una burbuja que no distingue entre partes ni entre pasado y futuro. Quizá por eso el lenguaje cotidiano deja, a veces, traslucir ciertas aparentes paradojas.

Ayer en la playa le dije a mi mujer: «entro y salgo» para indicarle que me daba un chombito y que inmediatamente volvía a tierra firme indicando con claridad que entro en lo profundo, tenebroso, primigenio para salir luego a un mundo en el que las tinieblas se han despejado quizá al precio de la eliminación del sentido unificador del horror. Algo similar podría decir del «mete-saca», que entro en lo profundo visceral de mi ser y luego «saco», es decir vuelvo a mi tiempo pudoroso, ese en el que cumplo años. Si no hubiera ursprache y mi experiencia fuera solo la mía, más acá de cualquier memoria primitiva, creo que lo normal sería decir en estos dos ejemplos, «saco-meto» y «salgo y entro» pues mi circunstancia normal es no estar dentro y desde luego estar en la playa y no en el fondo del mar siempre poblado de seres terroríficos.

Veremos si estas elucubraciones tienen algo que ver con el contenido de este libro.

El surrealismo me mata

casa_de_dali_portlligatNi siquiera llevo dos días en el Municipi de la Noble Vila de Foixà y ya he sido atacado por el surrealismo que se ha hecho fuerte en esta zona que me atrae de una forma yo diría que casi morbosa. Mi casa está muy cerca del museo de Gala-Dalí de Púbol y del santuario de Els Angels donde este ampurdanés matrimonió con Gala. Tampoco está muy lejos del Teatro-Museo Dalí de Figueras y de los mágicos pueblos de Cadaqués y de Port Lligat. Siempre he sabido que estoy rodeado y cada vez que llego aquí, desde donde ahora escribo, dejo la carretera que lleva de la salida de la autopista hacia Girona Norte en dirección a Palamós y giro a la izquierda en dirección a Rupià, hay un punto a pocos metros del giro hacia Foixà desde el que de repente se vislumbran Las Isles Medas y creemos estar en otro mundo.

Este Baix Empordà, por hablar del que conozco mejor, es efectivamente «otro mundo». Para empezar, en cuanto llego me creo en el extranjero, algo que siempre me excita la imaginación. Y todo lo que se me ocurre se hace realidad casi instantáneamente. Creo recordar que ya he hablado algún verano de las playas que se enfrentan a las Medas y desde cuyas arenas blancas creo estar asistiendo a una escena casi final de Belle de Jour de Buñuel, ese otro surrealista amigo y colaborador de Dalí.

Pero hoy me han ocurrido dos cosas inusitadas en una playa al norte de las de Pals y un poco al sur de la desembocadura del Ter en donde opera nuestro chiringuito favorito, un local gerenciado aparentemente por un sosias de Fernando Vega al que solicito reserva de mesa para dentro de una hora. Sus dueños manejan también las hamacas que tienen de original que incluyen una especie de visera que me permite deshacerme de mi nuevo sombrero de paja cuando me tumbo y comienzo a leer Paleopoetics. No llevaría ni treinta segundos en esa posición cuando la visera de la hamaca ha cedido y durante un milisegundo he pensado que ya se cerraba mi féretro y que nunca volvería ver ni las Medas ni esos cuerpazos de pelo rubio y piel canela cuyo idioma reconozco pero no entiendo.

Esa es una de las cosas con las que el aire surrealista me ha premiado hoy. Pero hay una segunda aparte de una idea que ese minisegundo me ha proporcionado y en la que entraré en un momento. En cuanto les cuente que después de servirnos a nosotros Fernando Vega se ha sentado en una mesa larga en las que, entre otros, se encontraba Antonio Cabrales. Algo difícil de imaginar pues no parece este lugar el adecuado para lo que parecería una pequeña reunión de investigadores de redes, un tema este en el que los dos han colaborado y creo siguen haciéndolo.

O quizá sí, pues todos esos cuerpos de los que hablaba, incluyendo el mío, formaban, formábamos, como una red distribuida cuyos enlaces discurrían por los caminitos que cada uno de nosotros transitaba para darse un chapuzón sorteando las muchas toallas extendidas sobre la arena. Quizá estos dos amigos habían encontrado el lugar idóneo para estudiar sobre el terreno el posible trade-off entre contagio y aseguramiento que toda red representa. Cuanto más tupida más fácil el contagio de lo que sea, de dermatitis por ejemplo, pero también tanto más seguro me encuentro cuando me adentro en el mar. No hay medusa que me vaya a arrastrar en presencia de estos fornidos nórdicos que nadan a mi lado. Y esta es la segunda cosa que me ha aportado el aire de esta Baix Empordà donde me encuentro muy bien.

En realidad todavía he tenido otra iluminación este mediodía, pero de ella hablaré próximamente en cuanto les cuente algo sobre esa paleopoética que he mencionado.

Ciencia básica y privatización

edisontrabajandoAhora que, por unos días, he podido librarme del calor de Madrid y he conseguido caer en un calor aun peor, puedo guarecerme del sol en una habitación con aire acondicionado y concentrarme en el diseño de mis planes intelectuales.

En un primer movimiento he sido capaz de unificar hasta cierto punto mis distintos compromisos clasificándolos de acuerdo con el mapa de Euskadi, lo que me ayuda a recordarlos para, a continuación, tratar de rastrear sus posibles conexiones a través de viejos trabajos que escribí y que, como nunca publiqué, constan en este blog como Works in progress, trabajos en elaboración o en marcha. No están bien editados como era el caso del Hacker Accidental y, en consecuencia, están llenos de errores tipográficos y de lenguaje, pero algunos de ellos me han llamado la atención como si fueran de otra persona.

Es el caso del trabajo titulado en forma interrogativa ¿Hacia la privatización de la ciencia? un título especialmente escandaloso si además se refiere al caso de la ciencia básica tal como es el caso. El escándalo es aun mayor en estos tiempos en los que no solo las Universidades lo están pasando mal, sino que hasta el CSIC sufre de recortes. Hay algunas citas que igual les animaría a echarle un vistazo. Por simplicidad me voy a limitarme a una:

Queda pues mostrada la posible compatibilidad entre propiedad privada y provisión de ciencia. No sólo puede proveerse ésta en cantidades adecuadas; sino que, cabe esperar, que la iniciativa privada, lejos de generar un problema epistémico, constituya su solución. Cuando florezca la pasión por la verdad el empresario-científico, a la vez un autor y un héroe, traerá la rebeldía y la experimentación que, curiosamente, caracterizan no sólo la óptima estrategia investigadora, sino también la competencia perfecta.

Está feo que lo diga yo, pero si esto fuera «verdad», me parecería que no está nada mal.

La libertad

La Libertad llevando al pueblo a la DevoluciónAyer noche un amigo mencionó que la palabra libertad había pasado de significar un impulso revolucionario de nuestra juventud a no ser sino el estandarte de la (inmoral en su opinión) economía financiera heredera de la Thatcher. Me acordé, cuando esto se decía, que ya era el 14 de julio y recordé que siempre me ha enardecido esta fecha y la imagen de Marianne enarbolando la bandera de la Revolución. Un año más celebro la fecha entonando la Marsellesa con la preciosa letra de Rouget de L´isle:

Allons enfants de la patrie
Le jour de gloire est arrivé!
Contre nous de la tyrannie
L’étendard sanglant est levé!
L’étendard sanglant est levé!
Entendez-vous dans les campagnes
Mugir ces féroces soldats?
Ils viennent jusque dans vos bras
Ecorger nos fils, et nos compagnes

Aquí elevo el tono y canto:

Aux armes citoyens!
Formez vos bataillons!
Marchons, marchons,
Qu’un sang impur abreuve à nos sillons!

Y ya un poco más tranquilo me olvido de lo que sigue:

Nous entrerons dans la carrière
Quand nos aînés n’y seront plus!
Nous y trouverons leur poussière
Et la trace de leurs vertus.
Bien moins jaloux de leur cercueil,
Nous aurons le sublime orgueil
De les venger ou de les suivre.

He pasado el día entonando el estribillo a voz en grito y ahora que el sol comienza a ponerse decido escribir este post.