Acolchando

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LVI: Debe ser la edad

acolchandoQue la crisis va a cambiar casi todo en nuestra manera de vivir se proclama por doquier. Se ponen muchos ejemplos en muy diversos ámbitos, pero en general se pone énfasis en los efectos de un incremento generalizado del grado de aversión al riesgo (una idea intuitiva pero que exige ciertos tecnicismos para su compresión correcta) de los agentes individuales debido al atracón de riesgo que muchos se han dado. Se menciona el Decrecimiento como una experiencia sanadora y si se descubre la [[decrecionismo|trampa de esa idea]], se nos refiere al necesario cambio en nuestro estilo de vida. Quizá hay algo en este sentido de culpa que no sea del todo tonto. Me refiero a la vuelta al campo de mucha gente joven que la ven como un cambio que permitirá convivir y educar a la prole con desembolsos razonables apoyados en ciertas formas de cultivo de tomates u hortalizas. Me interesa ese movimiento lateral, pero no creeré en él a no ser que en esa actitud vislumbre yo un poquito, aunque sea solo una pizca, del espíritu de Fray Luis de León en su Beatus ille:

¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

Pero ya no hay sabios sino solo científicos o, lo que es peor, especialistas o expertos. Y para vivir se necesita un marketing continuo de tu propio nombre. La sabiduría se me antoja imposible. Va se eso: la edad.

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Comentario

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  1. Se que si escarbo lo encuentro, pero por no trabajar sobre suposiciones: ¿alguna pista sobre la trampa del decrecimiento?

    Muchísimas gracias.

  2. La vuelta a una vida pretecnológica no puede ser sino renuncia al conocimiento (con independencia de que se viva de rentas o del producto del trabajo agrario). No conocemos, no aprendemos de forma independiente a nuestro entorno. La sofisticación de las preguntas tiene que ver con la complejidad de las relaciones entre sociedad, comunidad y medio. Se puede ser sabio en el campo, como en la ciudad. Pero no se puede generar conocimiento nuevo en una visión tecnófoba del campo, como tampoco en la ciudad. Como dice Alan, minimalismo no es decrecionismo, más bien todo lo contrario.

  3. Bien visto David. En efecto minimalismo no es decrecionismo, sino que es la elegancia en el pensar y en el actuar y es un buen camino hacia la sabiduría que, efectivamente, no puede hoy vivir de espaldas a la tecnología. Pero tampoco todo tecnófilo es necesariamente sabio.

  4. Pienso que no hay que subestimar la sabiduría del entorno rural ni sus posibilidades de generar economía por una visión “reducida” , decrecionista” de la dirección en cuanto a pretender “volver” al “campo”.
    Por favor, si “vamos” repartamos sabiduría también en el “campo”. Miles de hectáreas despobladas, vapuleadas y mal gestionadas con grandes valores culturales, agrarios, ganaderos se están echando a perder por falta de aplicar conocimientos. Caciquismo, repartos absurdos de planes leader destrozando cualquier iniciativa, peores planes de reactivación económica basadas en ignorancia pura del medio.
    Si generemos economía, no nos olvidemos del “campo”, donde urge sabiduría, “savoir faire”. Introduzcamos tecnología, cooperación y valores.
    No volver: ir