Imagen de la serie Mad Men

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XLIII: La nueva temporada de Mad Men

imagen-de-la-serie-mad-menYa he escrito, aquí y como de refilón, sobre esta serie que parece sostener, junto con otras que están en la mente de todos, la creatividad de hoy en día y que cosechan un gran éxito entre críticos y degustadores en una coincidencia poco frecuente. Me referí a ella para compararla con una película de los finales de los cincuenta (Niágara) y con la pintura de Hopper porque pensaba que estas tres obras, de maneras no tan diferentes, nos hacían sentir la resaca de la enorme violencia con la que se salió de la depresión y la soledad del ser humano en un mundo incontrolable. Mad Men, decía allí, “construye sobre estos rescoldos y nos confronta, más allá de la manera de narrar aunque apoyándose en ella, con el aislamiento de los hombres y mujeres que han sufrido y todavía arrastran las heridas, no del todo cicatrizadas, de un mundo que se desmoronó y que solo supo curarse por medio de la violencia”.

Pues bien, la nueva temporada de esta serie insiste en este tono y, por lo visto en los dos primeros cápítulos,lo hace con la misma estética e insistiendo en que “los hombres (que) desde un pasado turbio tienen que sobreponerse con «alcohol y mujeres» sin dejar curiosamente de mostrar un cierta buena voluntad que no sabe cómo expresarse”. Y esta incapacidad o ignorancia me parece que va a reflejar con detalle, a lo largo de la temporada el origen remoto del desmoronamiento actual que estamos viviendo los que ya somos setentones y somos conscientes de nuestros traumas psíquicos más allá de aquella posible libertad en la que creímos en la juventud y que derivó hacia el sexo, las drogas y el rock-and-roll y desgraciadamente, en la estúpida persecución del poder como tabla de salvación de un naufragio que ya en los tiempos a los que parece la serie va a ceñirse,se ha convertido en una pesadilla personal difícil de superar rodeada de la estupidez de Vietnam.

Si en lo que escribí hace tiempo utilizaba la estética de Hopper de esta serie para tratar de apelar a la competencia deportiva infantil como una recomendación para poder vivir en el mundo que nos viene encima, me parece que ante las sombras que esta nueva temporada de Mad Men nos va a traer esas soluciones ingenuas que ya no nos sirven. El éxito profesional y unas cuantas escapadas sexuales acompañadas de lingotazos de licor destilado ya no van a ser suficientes para consolarnos ante los funerales de un mundo que se nos escapa de las manos. Como el socio de Don Draper ya vamos a necesitar el despreciado psicoanálisis, de tan poco prestigio entre los jóvenes entregados a la ciencia, para poder luchar no sólo contra la muerte que se acerca acallando toda esperanza sino contra la tristeza de un sombrío porvenir para nuestros descendientes.

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