XLVI: Celebrating Ned

Ned

nedEn el año 2001 se celebró en la Universidad de Columbia una conferencia en honor de Edmund Phelps al que por alguna razón que desconozco llaman Ned. En el 2004 se publicaron los artículos presentados en esa conferencia en forma de una Festschrift en honor de Ned. Y ese mismo año Axel Leijonhufvud escribió su recensión de ese libro colectivo en el Journal of Economic Lietrature bajo el mismo título que el de este post. Me acuso de no haber estado atento a estas dos publicaciones que me hubieran hecho más fácil el camino del desierto macroeconómico de los últimos años. Entre otras cosas la recensión ofrece una breve visión de lo que hoy llaman IKE (Imperfect Knowledge Economics) y algunos presentan como la salida más prometedora del impass en la que nos ha mentido la revolución de las expectativas racionales que desemboca en los moodelos DSGE de los que tantas veces hemos hablado en este serial en el que pretendo encontrar una nueva narrativa.

He ido leyendo poco a poco el segundo libro de los que adquirí en París a fin de postear, tal como prometí, un comentario sobre IKE y así, como de través, he tropezado con este artículo de Axel en el que pasa revista a los trabajos que conforman cada una de las cuatro partes en que se divide el volumen editado por Ph. Aghion, R. Frydman;J. Stiglitz y M. Woodford y cuyo título revela ya su contenido: Knowledge, Information, and expectations in Modern macroeconomics: In Honor of Edmund S. Phelps. Reservo para la recensión que debo muchas de los comentarios sobre aspectos relevantes de la Macro hoy en voga y me limito hoy a citar y comentar los comentarios finales de Axel sobre el estado de la macro moderna o no tan moderna.

Después de afirmar que la macro de hoy es una macro «domada» y de volver sobre sus ideas de treinta y cinco años antes va terminando su recension y escribe:

When an economy reaches a state where the ability to pay of a large proportion of agents is conditional on being able to collect from others whose ability to pay is itself conditional … and so on, the bursting of a speculative bubble or the failure of a large intermediary will trigger a crisis.

Fijémonos que en estas líneas podría estar hablando, en el 2004, del estallido de la burbuja inmobiliaria y del caso de Lehman Bros., y continúa:

The enforcement process that is then triggered does not have much to do with optimal calculation and the associated equilibria. It becomes rather a matter of the system mindlessly grinding away, ruining some and saving others in an often highly arbitrary manner. If market processes are just left to run their course, the eventual outcomes will then not conform to those notions of justice and fairness that have previously made people willing and accepting participants in the system.

A nadie nos puede extrañar que cuando hay lo que se ha llamado Effective Demand Failures, es posible e incluso probable que nos acordemos de la necesidad de la política. Así lo ve Axel:

Consequently, when default occurs on a large scale, the rules themselves end up in the political arena. In this process, the effective rights and obligations of agents become still more uncertain and ultimate outcomes very opaque. The resumption of full employment and of growth may then be long delayed.

Pongo en negrita esta última aseveración solo para reconocer que mychas cosas que hoy parecen cogernos por sorpresa ya debieran haber sido conocidas por los macroeconomistas no cegados por la supuesta propiedades estabilizaodoras del sistema. Y termina Leijonhufvud de manera radical:

It is important that we learn to understand better these «untidy» processes which, when they occur, threaten the social order. Much as I admire the papers in this volume, I am also left with the overall impression that modern macroeconomics leaves too little room for the extremes of instability.

Esta impresion final es la que debiera abrir ese intento simple de ir delineando un nuevo relato que nos haga comprender la situación presente y su más que posible larga duración a menos que, por motivos políticos y de bienestar general, llamamos al escenario a la intervención pública internacionalmente coordinada. En los últimos días creo entrever algunos pasos en esa dirección.

Obituario: so long Isabel

Ayer murió una amiga. Una amiga única: una mezcla de Oscar Wilde -uncle Oscar, diría ella- y de Reina de Inglaterra. Y la una, verdaderamente iconoclasta, podía muy bien acabar con la tonta altivez de la segunda. Pero la segunda, a veces, castraba la inteligencia de la primera.

Su sentido era el oído que le convirtió en una próspera editora de música. Con ella nos paseamos durante muchos kilómetros por Salzburgo a pesar de su natural y real pereza para el ejercicio a no ser que fuera acompañado por una conversación inteligente. Se trataba de preparar la obra de la sesión de la tarde ya fuera en el Neues Theater o en el Altes o en el Mozarteum.

Cuando llegaba el momento y todos salíamos sonrientes después del buen rato pasado, ella fruncía el ceño porque esa performance que acabábamos de escuchar no podía compararse con la de, por ejemplo, Lucerna de hacía un par de años. Pero enseguida se le cambiaba el humor cuando nos acercábamos al restaurante elegido con cuidado exquisito. Quiza el K und K, realmente Kaiserlich und Könilich.

El vino y la cerveza desataban su lengua mientras saboreábamos arenques y wiener schnitzels, su natural miopía parecía curarse como por ensalmo y tomaba la palabra para quejarse de la pobreza intelectual en materia de arte, especialmente de teatro Isabelino en donde, según ella estaba todo. Y lo que faltaba se podría encontrar «naturalmente» en Agatha Christie, musitaba como si ella, la iconoclasta,se lo creyera.

El tiempo hizo su trabajo sucio y la Reina ganó terreno poco a poco. Como tal ofició en los Teatros del Canal en Madrid la última vez que le vi poniendo en escena la «prueba» de la corrección de su solución al problema de la autoría en Shakespeare. El bardo patán no pudo haber escrito de esa manera tan elegante y acertada. Tendría que ser Marlow el verdadero autor de mucho Shakespeare.

La escena de la taberna sobre el Támesis me recordó unas memorables vacaciones remontando este río desde Londres hasta su casa de Windsor, exclusa tras exclusa, bebiendo sin parar con unas costillas sustituyendo al schnitzel.

La Reina se negó, como era de esperar, a ser tratada con mistificaciones químicas que no estuvieran en Hamlet y se ha largado tan serena. Mi amiga se llamaba Isabel y supongo que en el funeral de esta tarde sonará un trocito del solo de la Reina de la Noche de la Flauta. So long Isabel.

XLV: Durao Barroso

Durao Barroso

durao-barrosoJose Manuel Durao Barroso es el Presidente de la Comisión Europea, lo más parecido a un primer ministro estatal, desde hace ya casi 10 años. Su experiencia es pues suficiente y su bagaje político es variado así como su formación académica.Y sin embargo su capacidad para ejercer el puesto que ocupa no me parece demasiado sobrada. No solamente ha oscilado de la izquierda hasta la nada de la derecha europea, pasando por las Azores, sino que muy a menudo mete la pata en su intento de no molestar al poder para permanecer en donde está. Hace unos días cuando ya terminaba la ingrata tarea de corregir pruebas de un artículo, me permití distraerme mirando un telediario y vi a este señor diciendo una cosa que no puedo reproducir, pero cuyo contenido estaba claro.

Al rebufo de los pequeños síntomas de relajación de la austeridad por parte del FMI y de su discreto deseo de tomar medidas de relanzamiento, nuestro personaje dijo que aunque el diseño de una política económica puede estar bien, los problemas sociales pueden descarrilarla. Como parece evidente que no podemos quejarnos de falta de problemas sociales esa frase tiene una lectura muy desalentadora. En primer lugar quiere decir que en el pequeño giro del FMI no ve Durao Barroso sino una concesión que no justificaría revisar las ideas que hasta ahora el FMI hacía suyas. Y, sin embargo no había ahí ninguna idea que pudiera subrayarse. En segundo lugar esa declaración parece un chiste de El Roto en el sentido de los problemas sociales en Chipre, Grecia, Portugal o España no serían sino palos en las ruedas del carro de la inteligencia económica.

Esto último es especialmente grave cuando nos encontramos, en el contexto de este posible nuevo relato, oficialmente huérfanos de ideas que sirvan para unir la asignación de recursos y la distribución de la renta que hoy estaría tan sesgada que explicaría esos problemas sociales. Una horfandad esta de la que ya hemos hablado (por ejemplo aquí y aquí) en este intento de renovar el relato que da sentido a una faceta importante de nuestra vida.

Un simpático error

this-time-is-differentRecordemos el libro de Reinhardt y Rogoff sobre crisis financieras titulado, yo diría que irónicamente, This Time is different (Esta vez es Diferente), una frase errónea y común entre los que se dedican a la finanzas y creen descubrir una novedad cada mes. No lo leí a pesar de haberlo comprado a través de Amazon. Un amigo se lo llevó y, sinceramante, no lo he echado de menos hasta el momento en que saltó el escándalo a raiz de esta réplica on line en la que sus tres autores descubren un error en un artículo de los dos autores de referencia, ambos en Harvard,cometido en un artículo posterior al libro.

No estaba al tanto de este artículo publicado en la American Economic Review, Papers and Proceedings (mayo 2010) y en el que precisan más sus mediciones sobre cual es el umbral de la Deuda publica a partir del cual el crecimiento se resiente de manera clara. Me he enterado a través de NesG hace un par de días, de otros muchos blogs desde entonces y hoy en el País Negocios. Ese umbral sería el 90%

No creo que de haberlo leído en su momento me hubiera impresionado mucho y, desde luego, nunca me habría parecido un buen fundamento para justificar los procesos de desapalancamiento que estamos sufriendo. Especialmente a la luz del tamaño de la deuda pública japonesa que alcanza un 240% el PIB y que sin embrago no ha caído en un abismo terrible a pesar de la deflación continua.

Y francamente tampoco me impresiona mucho que Reinhart y Rogoff hayan cometido algunos errores detectados por estos tres autores. Frente a la falsa utilización de correlaciones como si indicaran causalidad, el hecho de que en su tratamiento se hayan olvidado de algunos datos relevantes debido a una mala utilización de Excel me hace hasta gracia.

XLIV: La independencia de los Bancos Centrales

Abenomics

abenomicsAprovechando la puesta en práctica en Japón de la llamada Abenomics– por el nombre del nuevo primer ministro que ha anunciado la lucha contra la deflación- vuelve a los foros de discusión la problemática de la independencia de los bancos centrales pues parecería que el BoJ no ha puesto ningún inconveniente a la política monetaria laxa que desea el gobierno para comprar bonos a largo retirándolos del mercado, bajando así los tipos y, finalmente, devaluando el valor de mercado del yen con los correspondientes efectos estimuladores de las exportaciones y de la demanda agregada.

Ya tenemos pues dos Bancos Centrales, la FED y el BoJ, que aparentemente se olvidan del objetivo antiinflacionario con el que nacieron y ponen en entredicho su independencia. Como el BoE parece que, bajo las órdenes de su nuevo gobernador canadiense, parece estar sopesando medidas monetarias nuevas supuestamente relanzadoras de la actividad, resulta que solo el BCE se mantiene más o menos firme en su objetivo antiinflacionario. Como al mismo tiempo parece que Europa necesitaría algunas medidas relanzadoras y no poca ingeniería institucional para salir de los efectos del desapalancamiento, ha llegado el momento de volver a pensar no solo sobre la independencia del BCE sino también sobre la posible centralización de la política fiscal. Y en general sobre la posible precariedad de algunas instituciones siguiendo este viejo trabajo al que reenvío a aquellos interesados en cuestiones técnicas.

En ese trabajo pretendía

elaborar algunas ideas relativas a la fragilidad de aquellas instituciones en las que interviene algún agente que, al estar relacionado con el Estado, no puede comprometerse irrevocablemente. Se arguye que esas instituciones son, en general, inestables a no ser que estén enraizadas en convenciones sociales que se expresen en un lenguaje inequívoco.

Cuando nos encontramos con el Estado se plantea un problema serio pues este agente es el único que no puede autoobligarse. Si bien esta característica no es muy limitadora en el ámbito micro ( como sería, por ejemplo, el diseño de mecanismos de revelación de preferencias que permitan la implementación del óptimo de Lindahl en una economía con bienes públicos) lo es y mucho en el funcionamiento de las instituciones macroeconómicas como, por ejemplo, un Banco Central independiente. Veámoslo.

El punto de partida es el sesgo inflacionario que se produce indefectiblemente en un juego entre el gobierno-que quiere inflar la economía para reducir los salarios reales- y un sindicato que querría aumentar estos últimos. Ante este sesgo y teniendo en cuenta que cualquier juramento gubernamental de que no jugará la estrategia inflacionaria no es creíble pues no constituye un equilibrio del juego, no quedaría otra que sustituir al gobierno por un banquero central furibundamente antinflcionista y dotarle de independencia frente a ese gobierno que ahora no podría hacer trampas pues no tiene autoridad sobre el Banco Central. El juego entre ese banquero central y el sindicato sí que ahora tiene un equilibrio en el que la inflación está ausente. El problema ha sido estudiado en otros escenarios con juegos repetidos, con distintas nociones de equilibrio, con diferentes supuestos sobre el conocimiento de la racionalidad ajena y con lenguajes más o menos ricos a la hora de expresar las estrategias. La moraleja es que hay condiciones relativas a esos nuevos esxcenarios bajo las cuales se alcanza el resultado óptimo que alcanzaría un banquero central no amenazado de remoción por parte del Estado o del gobierno como su agente. Nótese que, por lo tanto, la independencia del Banco central no es estrictamente necesaria.

Además, como esas condiciones tienen que ver con la complejidad del lenguaje que se permite y con la naturaleza epistémica de la racionalidad, resulta que se abre la puerta a plantear problemas relevantes para otras cosas especialmente en Europa, una zona con evidentes problemas de diseño institucional. Pensemos en la aparente necesidad de crear una unión fiscal o en el anuncio que se ha hecho en España de montar una agencia Fiscal Independiente. En otro artículo incluido en este libro mostré que por un lado la descentralización de la política fiscal estabilizadora podría ser buena para alcanzar la reputación suficiente deseada del Banco Central y que, por otro lado, el juego entre la Agencia Fiscal Independiente y el Banco Central puede ser de una naturaleza tal que el equilibrio sea el óptimo. Esto ocurrirá bajo condiciones, como el tiempo real, la repetición y un lenguaje complejo, que no tienen porqué ser aceptables para todos los miembros de una zona económica como Europa.

Como vemos, ideas ya antiguas todavía nos sirven para seguir construyendo un nuevo relato en el que las instituciones son cruciales, pero no siempre se diseñan de manera adecuada y consistente con lo culturalmente aceptable por todos los Estados de la Unión. Por ejemplo, algunas formas de alcanzar el óptimo pueden exigir que culturalmente sea aceptable el actuar como si no conociéramos la racionalidad ajena, algo que pudiera ser incompatible con la cultura alemana y perfectamente compatible con la cultura inglesa (es un decir)

Para concluir me permito ahora citar selectivamente las conclusiones del trabajo de Isegoría enlazado.

La aportación de este trabajo, si es que existe, puede resumirse muy fácilmente. Es posible que la introducción de estas instituciones macroeconómicas sea algo precario y hasta peligroso a no ser que estén sostenidas por convenciones sociales, en cuyo caso quizá no sostengan un óptimo y, desde luego, no tienen por qué ser comunes a todas las sociedades, ya que las convenciones sociales, en cuanto representan equilibrios relativos a una dinámica determinada y a unas condiciones iniciales dadas, pueden no corresponder a un óptimo que no tuviera en cuenta estas restricciones y difícilmente serán comunes a todas las sociedades…

…Esta opinión queda reforzada si además nos percatamos de que, en abstracto, un Banco Central, aun siendo independiente, quizá no pueda alcanzar la reputación necesaria, quizá la pierda de repente si llega a alcanzarla y quizá imponga a la economía unos costes muy grandes en su intento por alcanzarla. Sin embargo es posible que todo esto no ocurra si el Banco Central de un país concreto está enraizado en las costumbres de dicho país. En ese caso, y bajo ciertas condiciones, el Banco Central puede ganarse una reputación mediante unas actuaciones que correspondan a unos anuncios emitidos en un lenguaje propio.

A lo largo de la exposición ha sido posible examinar algunos temas de raigambre filosófica y enfocarlos con óptica de economista. Asimismo hemos sido capaces de perfilar una sugerencia que permite a un economista tratar de entender la comunicación entre dos éticas distintas, correspondientes a sociedades distintas, como un problema simultáneo de creación de lenguaje y de determinación de la acción en el contexto de un juego dinámico jugado por las poblaciones correspondientes.

Finalmente hay que referirse a un tema subyacente a todo el ensayo… Se trata de la tensión entre la universalidad exigida por la racionalidad y la potencialidad de un «toque de irracionalidad» que redunda, sin embargo, en diversidad. La racionalidad total, que presumiblemente nos llevaría a un óptimo, implica sin embargo la fragilidad de algunas instituciones, las que hemos llamado macroeconómicas. Para que éstas fueran menos precarias deberían estar entroncadas en las costumbres del país y desarrolladas a través de un proceso en el que la racionalidad es limitada. Pero en ese caso podría pensarse que cada sociedad, con condiciones iniciales dadas y con cultura diferenciada, tendría sus instituciones propias ninguna de las cuales tiene en principio ninguna presunción de optimalidad. El contraste entre dos pares, homogeneidad/optimalidad por un lado y diversidad/suboptimalídad por otro, puede ser muy rico en implicaciones.

Pero estas implicaciones deberán esperar a otra entrada sobre el elogio de la imperfección que se seguiría de ellas.

Grisura escurialense

Quelle-joie-de-vivre-afficheHace bastantes días que nos perseguía lo azul y yo no podía eviter las gafas de sol. Han sido tres semanas llenas de luz. la luz continúa en Madrid después de Foixà, París y Bilbao, pero el alma se entristece ante los tiempos muertos de la vida diaria de un señor mayor necesitado de una mochila llena de piedras de granito para mantenerse erguido y hacerse la ilusión que cada mañana va a trabajar, pactando con la gota, junto a los muchos jóvenes con quienes se cruza y no parecen muy preocupados o tristes, al menos comparados con sus colegas parisinos.

Ya no necesito gafas de sol, sino más bien un casco de minero para ser capaz de leer en lo hondo de una cueva ciega. Leer los signos cada vez más amenazadores de un mundo que se derrumba. En la clase media las familias se desintegran a través de la emigración de los menores de cuarenta años que no ven gracia alguna en el horizonte y que, sin embargo, sí que la ven saltando sobre cualquier mar por ancho que sea. Como los emigrantes de antaño volverán por nostalgia para recuperar las señas de identidad de un nombre que poco a poco dejará de brillar. Los mayores de cuarenta y hasta los de cincuenta son los únicos que todavía sonríen pues los sesentones se resignan al aburrimiento consecuencia de las modificaciones en el entretenimiento, con los cines de autor en vías de clausura, con los clubs de golf públicos en manos de los que se cuelan en las listas de espera, con la poquedad de las nuevas aventuras culturales de todo tipo que, a pesar de la valentía, no consiguen levantarnos el ánimo y, desde luego con una prensa que se ha empequeñecido como resultado de la necesaria adaptación del empleo.

Y no hablo de la enfermedad y los arreglos físicos, sin duda precarios, o de la muerte de los contemporáneos. ¿Cómo sonreir? Pues caminando con la mochila empedrada en la espalda y adelantando la alegría de quizá comer con un hijo y animarle a disfrutar de la vida, de su vida, de la alegría de vivir.

La Santísima Trinidad y la Fraternidad

Bilbao visto desde AltamiraAyer por la tarde asistí a un bautizo en la parroquia de la Santísima Trinidad en Altamira, un barrio de Bilbao desde el que la perspectiva del bocho es sorprendentemente diferente de la que tenemos los que, para hacernos una idea, solo se nos ocurre subir a Artxanda. Lo pude comprobar mientras mataba el tiemo fuera del templo a que llegara el cura y comenzara la ceremonia. Pero una vez dentro no pude atender como dios manda a las lecturas o a la liturgia del sacramento pues quedé mesmerizado por la alegoria pictórica que me contemplaba desde detrás del altar: la Trinidad de los hombres en la Tierra.

En un enorme círculo correspondiente al universo podíamos ver una imagen del globo terráqueo focalizada sobre el oceáno Atlántico y, sobreimpresionda la palabra DIOS. Todo esto dentro de un triángulo un poco masónico. En el vértice superior izquierda vemos escrito: «Dios Padre, el Creador», «la fe» y todo ello sostenido sobre una lámpara como la de Aladino. En el vértice superior derecho, y de forma simétrica a su gemela de la izquierda vemos «Dios hijo, el Redentor», «la esperanza» y un ancla. Para terminar leemos en el vértice inferior del triángulo: «Dios Espíritu Santo, el Santificador», «el amor» y un corazón muy naif.

Cuanta sabiduría acumulada en la obra de ese pintor, seguramente local, que no sé identificar. Recordé una sensación infantil en la que creí haber descubierto el Gran Misterio y que me ha perseguido hasta ayer cuando, por fin, todo lo vi claro. La fe nos elige para jugar un juego entre los elegidos, la esperanza nos hace jugarlo repetidamente entre los hermanos en la fe y el amor, o la caridad, nos lleva a pararnos sobre esas estrategias que todos practicamos porque pensamos que los demás también las practicarán justamente porque creen que los otros también lo harán.

Y entonces supe que el DIOS del centro del círculo y del triángulo central no era sino la Fraternidad. Y me pareció natural que esa divisa revolucionaria estuviera en un viejo barrio de emigrantes de la margen izquierda.

Fogonazos XXXII: Regalos

Vuelvo a casa para unos días y, como siempre, llego cantando al monte Gorbea. Nunca me defrauda y es que mi tierra siempre me regala cosas por caminos insospechados. Ayer, recién llegado, caí en [[Bilbao-Gran Vía|Gran Vía]], entendiendo por tal la sede indiana y me colmaron de regalos como corresponde a la [[lógica de la abundancia]]. Unos blinis con yogurt griego y unos aderezos especiales que estaban de rechupete, un señala libros con la imagen de mi grúa favorita y un vasito de vino delicioso. Todo señal de una buena vida, sin aspavientos y si grandes necesidades pero con exquisito gusto. Además me llevé unas cuantas copias de libros correspondientes a las últimas publicaciones de la Biblioteca de las Indias, y una hora de conversación sobre… la conversación. Más la promesa de recopilar unos cuantos documentos sobre Venecia para Marisa. Y,quizá, después de una investigación minuciosa los detalles del traje de doguesa y del tejido adecuado para elaborarlo.

Hoy he abierto los ojos a un mar azul y a un vientito que, a pesar de no ser ese nordeste que transforma el Abra en la charca primigenia de la belleza, era un suave «gallego» suficiente para hacer un placer de la navegación o del remo un soberano placer aunque sean otros los patrones o los remeros.

Ya he terminado mi paseo obligatorio para darle cuerda a mi renovado corazón y al llegar a casa me encuentro otro regalo de DdeU. Se trata de esta cita del Arcipreste de Hita que muy bien podría adornar los libros libres que edita la Biblioteca:

Cualquier hombre que lo oiga, si bien trovar supiese
puede aquí añadir más, y enmendar si quisiese,
ande de mano en mano a cualquiera que lo pidiese,
como pelota a las chicas tómelo quien pudiese.
Pues es de buen amor, prestadlo de buen grado,
no le neguéis su nombre ni os hagáis de rogar al darlo,
no lo deis por dinero, vendido ni alquilado,
porque no tiene gusto ni gracia, ni buen amor comprado.

Y todavía me quedan unos días que sin duda serán buenos. Llegamos al Empordà, cambió el viento y salió el sol en contra de la predicción. Continuamos en París y dejó de nevar para que el cielo gris se tornara azul. Y ahora llegamos a casa y el sol suave nos saluda respetuoso. Bendita sea la vida: The good life

El teorema de la farola

farolaDe los dos libros que me compré enla nueva localización de la la Hune, que se ha pasado del Boulevard a la Place Saint Germaine, el más fácil es el del «viejo» conocido Jean Paul Fitoussi. Es reciente, lleva por título «Le theorème du lampadaire» («El teorema de la farola») y ha sido editado por LLI (Les Liens Que Libèrent). Me resulta muy iluminador que un economista ortodoxo acuse a los economistas de no ser capaces de ver lo que está más allá del espacio iluminado por la farola, como en el chiste. Hoy les presento aquí la recensión de Philippe Arnaud en Le Monde del 25 de marzo.

Comme aurait dit Coluche, c’est l’histoire d’un mec qui cherche ses clés sous un lampadaire. Question : pourquoi sous un lampadaire ? Réponse : pas parce qu’il les a perdues là, mais parce que c’est le seul endroit éclairé de la rue.
De cette situation comico-absurde, Jean-Paul Fitoussi a tiré un théorème, qu’il formule ainsi : «Si les objectifs que la politique économique met en pleine lumière ne sont pas ceux qui importent vraiment pour les sociétés, nous n’aurons aucune chance de comprendre pourquoi le fait de les avoir atteints ne résout nullement le problème initial.”

La science économique, explique M. Fitoussi, se réduit à ce qu’elle est capable de rationaliser, ou d’éclairer. Le problème est qu’elle se révèle de moins en moins apte à résoudre les problèmes majeurs de notre temps, notamment celui du chômage, et celui de l’environnement.

“Nous continuons pourtant d’agir, à quelques exceptions près, comme si nous nous trouvions dans le monde d’avant, comme si les crises successives que nous venons de traverser n’étaient que des parenthèses appelées à se refermer au plus vite”, affirme le professeur à l’IEP de Paris, qui trouve désespérant de mettre en parallèle les préconisations de politique économique des années 1980 et 1990, et d’aujourd’hui. “Ce sont les mêmes”, écrit-il.

IMPASSE

Pour celui qui est aussi membre du Conseil d’analyse économique auprès du premier ministre, nous sommes dans une impasse. La faute en revient à l’économie dominante, qu’il qualifie de “conte pour enfants”. Elle en revient, aussi, à ceux qui nous gouvernent, qui n’ont pas vu le ver qui était dans la pomme néoclassique.

Avec la théorie des anticipations rationnelles (qui considère l’inflation comme un leurre), ils ont avalé le poison libéral sans sourciller. Conséquences : les marchés financiers se sont détournés de leur fonction première, le financement de l’économie. Des politiques d’austérité ont été décidées, qui, estime-t-il, n’ont aucune chance d’améliorer les conditions de vie des Européens. La démocratie a régressé.

Jean-Paul Fitoussi pourfend avec sa verve habituelle et “classiquement” les dogmes de la rationalité des agents, de l’efficience des marchés, et de la neutralité de la politique monétaire. Malgré tout, une inflexion semble s’opérer, par rapport à ses précédents livres.

Si la théorie néoclassique est désormais une “étoile morte”, selon son expression, qui ne permet pas de penser la soutenabilité du développement économique et social, et si le keynésianisme classique a du plomb dans l’aile, nous avançons désormais à tâtons, reconnaît-il mezza voce.

Dejo para otro día el segundo libro que,a demás de cubrir en su primera parte las mismas críticas en relación a la economía científica, ofrece en la segunda un posible nuevo camino para realmente hacer un poco de ciencia, es decir para buscar fuera del circulo de luz que nos ha tenido tan deslumbrados.

XLIII: La nueva temporada de Mad Men

Imagen de la serie Mad Men

imagen-de-la-serie-mad-menYa he escrito, aquí y como de refilón, sobre esta serie que parece sostener, junto con otras que están en la mente de todos, la creatividad de hoy en día y que cosechan un gran éxito entre críticos y degustadores en una coincidencia poco frecuente. Me referí a ella para compararla con una película de los finales de los cincuenta (Niágara) y con la pintura de Hopper porque pensaba que estas tres obras, de maneras no tan diferentes, nos hacían sentir la resaca de la enorme violencia con la que se salió de la depresión y la soledad del ser humano en un mundo incontrolable. Mad Men, decía allí, “construye sobre estos rescoldos y nos confronta, más allá de la manera de narrar aunque apoyándose en ella, con el aislamiento de los hombres y mujeres que han sufrido y todavía arrastran las heridas, no del todo cicatrizadas, de un mundo que se desmoronó y que solo supo curarse por medio de la violencia”.

Pues bien, la nueva temporada de esta serie insiste en este tono y, por lo visto en los dos primeros cápítulos,lo hace con la misma estética e insistiendo en que “los hombres (que) desde un pasado turbio tienen que sobreponerse con «alcohol y mujeres» sin dejar curiosamente de mostrar un cierta buena voluntad que no sabe cómo expresarse”. Y esta incapacidad o ignorancia me parece que va a reflejar con detalle, a lo largo de la temporada el origen remoto del desmoronamiento actual que estamos viviendo los que ya somos setentones y somos conscientes de nuestros traumas psíquicos más allá de aquella posible libertad en la que creímos en la juventud y que derivó hacia el sexo, las drogas y el rock-and-roll y desgraciadamente, en la estúpida persecución del poder como tabla de salvación de un naufragio que ya en los tiempos a los que parece la serie va a ceñirse,se ha convertido en una pesadilla personal difícil de superar rodeada de la estupidez de Vietnam.

Si en lo que escribí hace tiempo utilizaba la estética de Hopper de esta serie para tratar de apelar a la competencia deportiva infantil como una recomendación para poder vivir en el mundo que nos viene encima, me parece que ante las sombras que esta nueva temporada de Mad Men nos va a traer esas soluciones ingenuas que ya no nos sirven. El éxito profesional y unas cuantas escapadas sexuales acompañadas de lingotazos de licor destilado ya no van a ser suficientes para consolarnos ante los funerales de un mundo que se nos escapa de las manos. Como el socio de Don Draper ya vamos a necesitar el despreciado psicoanálisis, de tan poco prestigio entre los jóvenes entregados a la ciencia, para poder luchar no sólo contra la muerte que se acerca acallando toda esperanza sino contra la tristeza de un sombrío porvenir para nuestros descendientes.