Diálogo y conversación

Comunismo hermenéutico de Heidegger a Marx 2012Mi lectura principal en estas vacaciones hasta ahora ha sido la de Comunismo hermenéutico. De Heidegger a Marx (Herder 2012), un ensayo de Gianni Vattimo y Santiago Zabala, entre brillante y simplón y entre iluminador y decepcionante pero que sin duda tiene párrafos tan brillantes como una verdadera iluminación. Me limito a continuación a copiar uno de esos párrafos, el que se encuentra entre las páginas 40 y 41 de la sección titulada La violencia de la verdad del capítulo 1.

…circunscribir la filosofía a lo que es necesario. Esa «necesidad» no es otra cosa que el silenciamiento del otro por medio del diálogo, es decir un acto de violencia por el bien de la preservación de la verdad. Ello apunta a la diferencia entre diálogos y conversaciones. Las conversaciones, al igual que el «desocultamiento» de Heidegger, representan la ruptura del orden que los diálogos protegen, porque en el intercambio conversacional la verdad no se presupone, sino que queda descartada desde el principio. Si una conversación jamás es aquello que nosotros nos proponíamos conducir, sino una situación en la cual nos vemos inmersos a medida que se desarrolla, representa el mayor enemigo del orden del diálogo: un acontecimiento inesperado… Mientras que el conflicto inevitable que tiene lugar en una conversación remite a un anarquismo, un relativismo y una debilidad del pensamiento latentes, las imposiciones del diálogo precisan en cambio de un realismo capaz de conservar el orden político.

Lo que regalo a las Indias con mis mejores deseos para un año nuevo en el que los pies polvorientos no dejarán de caminar… en plena conversación.

XXXV: Qué hacer? Bietan jarrai. Comentarios finales

Cuelebre

Comentarios finales: la desigualdad, la fuerza, la astucia

    cuelebre

  1. Las ideas manejadas en esta breve exposición, sean sobre hechos o sobre análisis, no son en su mayoría novedosas por lo que no parece que merezca la pena resumirlas. Es preferible dedicar un comentario final a ideas más generales. Para empezar quiero afirmar que poco lograremos con la tan deseada y alabada estabilidad institucional (territorial, regulatoria o investigadora) si no somos capaces de internalizar la idea de «competencia fraternal» (que no tiene nada de frailuno) así como la de una «vida decente» que juntamente exigen una involucración política de las buenas gentes y la sensibilidad social respecto a las líneas que no estamos dispuestos a traspasar en nuestra convivencia. En este último punto tendríamos que incluir esa pregunta sobre lo que sería suficiente para llevar una «vida decente», algo que deviene actualidad a la luz del último libro de Skidelski y Skidelski en el que vuelven a las ideas de Keynes sobre las posibilidades económicas de nuestros nietos.
  2. Y, en conexión con ello, tomar postura en el problema de la desigualdad que, sin duda, también influye en lo que algunos pensamos es la «buena vida». El movimiento Occupy Wall Street tiene como grito de guerra la declaración de un hecho: «somos el 99%». El hecho que se pretende denunciar es que, a pesar de que desde el principio de los años ochenta, cuando comenzó la desregulación, el mundo ha crecido mucho y la desigualdad en la distribución de la renta entre todos los seres humanos ha descendido debido singularmente al crecimiento llamativo de la superpoblada China, la desigualdad ha crecido escandalosamente en algunos países desarrollados. En los EEUU, por ejemplo, la renta per cápita del 1% más rico ha crecido en los últimos 30 años cuarenta veces más que las rentas medias. Estas cifras nos interpelan a todos, pero especialmente a los economistas, pocos de los cuales se ocupan de la integración de la desigualdad en el análisis del funcionamiento de un sistema económico. Con la excepción de la idea del multiplicador keynesiano (calculado en base a un modelo macro keynesiano sencillo y estático), que presuntamente aumenta cuando se redistribuye renta hacia los pobres de forma que cualquier estímulo de demanda es más efectivo mediante una redistribución progresiva, ni la macroeconomía ni la microeconomía parecen haber tenidos tratos serios con el problema de la desigualdad o de la distribución en general. Como desde hace unos cincuenta años el corazón de la Economía es el modelo de equilibrio general, nos encontramos cómodos con la separación entre la asignación de recursos que lleva a cabo una economía de mercado como la representada por ese modelo y la distribución personal de la renta. Sabemos, en efecto, que sea cual sea la distribución de las dotaciones de recursos, el mercado libre nos llevaría, bajo las condiciones generalmente aceptadas para la discusión, a una asignación eficiente en la que no se puede mejorar a nadie sin empeorar a algún otro.
  3. Sin duda es hoy conveniente que la ciencia económica se preocupe de integrar la desigualdad. Y el camino prometedor a mi juicio pasa por la Economía Política que nos avisa de que en el «mundo real» la regulación y las instituciones existen para tratar de evitar las consecuencias no queridas de la economía de mercado en un mundo democrático. Las elecciones americanas nos han proporcionado un ejemplo de por qué la desigualdad puede ser una consecuencia no querida que lleva a torpedear el buen funcionamiento de la democracia. Cuando, como es el caso, el 1% de la población ingresa un porcentaje escandaloso de la renta total, es muy difícil que las elecciones no estén sesgadas hacia aquel o aquellos partidos que más protegen a los detentadores de esas rentas y que, en contraprestación, apoyan financieramente las campañas de esos partidos. A pesar de eso ha ganado Obama consolándonos un poco a los que no queremos que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos vivan en un mundo dual y desestructurado.
  4. Quizá tenga algún interés insistir, para finalizar, en la idea del subtítulo. Para salir de nuestro impasse económico necesitamos el poder de la fuerza (democrática y, por lo tanto, pobremente simbolizada por el hacha) y la astucia e inteligencia de la serpiente. Este es un equilibrio difícil de conseguir en general y especialmente en momentos de conflictos sociales. De ahí que una de las mayores preocupaciones que debieran atormentarnos en estas fechas de tribulación y más allá de los argumentos discutidos en el cuerpo de este escrito es la fuertemente y rápidamente creciente desigualdad en muchos sitios, entre otros en España.

XXXIV: Qué hacer? Bietan jarrai. Competitividad

Competitividad e investigación en España

  1. En el fondo de los problemas económicos de la España de hoy está su falta de competitividad en una situación en la que ésta no se puede adquirir o recuperar mediante la simple devaluación. Somos un país especializado en cierto tipo de producción de poco valor añadido. Caricaturizando la estructura económica española podríamos decir que España es un país de costureras, camareros y albañiles. Aun así gracias al turismo y a la innovación en sectores tradicionales como el de la confección, el de la construcción de infraestructuras o el de alimentación (que ahorra importaciones) hemos tenido y estamos recuperando un potencial exportador que acabará equilibrando, siempre que no nuestros clientes no entren también en recesión, el déficit por cuenta corriente lo que junto al desapalancamiento de los próximos presupuestos acabará doblegando la famosa prima de riesgo permitiéndonos plantearnos a largo plazo un intento por cambiar nuestra estructura económica.
  2. Pero este intento deberá estar apoyado en la investigación, un sector especialmente vulnerable a los recortes, tal como ya hemos visto en la reacción de las universidades y de los centros de investigación ante tales recortes. Se me antoja especialmente dramática la situación de este sector justamente en un momento en el que parecería que, tras los esfuerzos realizados desde el primer gobierno del PSOE y continuados luego por el PP cuando le ha tocado gobernar, nuestros jóvenes estaban escalando puestos en los diversos rankings.

    Como no espero sensibilidad alguna por parte del empresariado en relación a la investigación básica y es ésta precisamente la que es esencial para llegar a un sistema de ciencia equilibrado, pienso que hay que volver la atención a posibles aplicaciones de la denostada economía financiera al diseño de un sistema innovador de filantropía o mecenazgo en el que, por un lado, uno pueda convertirse públicamente en mecenas de la ciencia sin estar obligado a mantener eternamente el capital comprometido pudiendo intercambiar, aun coste, el título/valor de filántropo (tal como sugiere Shiller en su último libro) y en el que, por otro lado, se diseñe un sistema de propiedad intelectual que sirva para algo más que para frenar la innovación y dar trabajo a los abogados especializados. Los últimos casos que han saltado a al prensa parecen indicar que, en general, nos encaminamos a un mundo menos rígido que el existente en esta materia. Pero nada de esto servirá para nada si no conseguimos un sistema educativo que sirva para abrir la cabeza de los estudiantes hacia horizontes posiblemente utópicos y nada prácticos ni útiles para la emprendeduría. Esta es la labor de las matemáticas y del lenguaje. La aplicación y la creación de riqueza vendrá sola. El resto de las discusiones sobran por muchas ampollas que levanten.

XXXIII. Qué hacer? Bietan jarrai. Confederación

La reforma territorial: la confederación

    la Flaca República Pacte Tortosa

  1. La situación de Cataluña y la de Euskadi, con unas elecciones recientes dejan el llamado Estado de las Autonomías en un escenario complicado en el que se mezclan intereses partidistas, un independentismo apoyado más o menos en ideas identitarias, una obsoleta financiación autonómica y una enorme incertidumbre respecto al futuro de Europa. Por todo ello parece conveniente que reflexionemos sobre la organización política interna de esas comunidades (en el sentido de Gemeinschaft, no de Comunidades Autónomas), más o menos grandes, en cuyo seno todos habitamos y nos relacionamos haciendo y deshaciendo memes, y sobre la estructuración de su interdependencia. Desde que se convocaron las elecciones catalanas así como a lo largo de la correspondiente campaña electoral, hemos asistido a una rotunda oposición al independentismo consistente en subrayar las dificultades de la secesión de cualquier Comunidad Autónoma española sobre la base de la Constitución que exige un referendum en todo el territorio nacional y teniendo en cuenta, además, el posible y discutible coste económico de esa secesión para esa comunidad autónoma así como la falta de protocolos para el mantenimiento del nuevo Estado en la UE y en la zona euro. Se escucha que tres son las posibles opciones: que Cataluña como nacionalidad se mantenga como Comunidad Autónoma (con retoques de la financiación autonómica más o menos a medida) que se cambie la Constitución para pasar a un sistema federal y que Cataluña forme un nuevo Estado.

    Que se discuta la modificación de la Constitución parece un adelanto. Ya se ha hecho, empujados por Europa, en relación al techo de gasto de las CC.AA. y se ha hecho en poco menos de quince días, pero que se vislumbre que se pueda hacer para, presumiblemente, facilitar la salida de España de cualquier comunidad autónoma es toda una novedad. Ahora bien, con ese viento en las velas, no parece debiera haber ninguna dificultad para plantearse la posibilidad de que España diera pasos significativos hacia constituirse en una Confederación, un arreglo simple y potente. La Confederación, en efecto ,se basa en un único principio relevante, el principio de subsidiariedad, según el cual nada que pueda hacerse a un nivel inferior de gobierno de la comunidad debe hacerse a un nivel superior de forma general aunque quepan los arreglos entre aquellas comunidades que deseen delegar conjuntamente poder hacia arriba. Y este simple principio hace que ese arreglo sea escalable de forma que puede aplicarse a nivel local, de comunidad más amplia e incluso de nación o del mundo global. El resultado es que en el límite (una manera de pensar muy de economista teórico) se hace posible imaginar la desaparición da la noción misma de Estado, algo que nos gusta a los que no hemos perdido del todo el gusto por la desmesura anarquista.

  2. Todas las cuestiones que hoy nos desasosiegan como el reparto de competencias entre comunidades y el centro o la forma de su financiación dejan de existir como problemas teóricamente insolubles en el marco de una Confederación. El reparto de competencias por niveles está gobernado por el principio de subsidiaridad con posibles arreglos asimétricos si así se desea y cada parte de la Confederación recauda lo que le de la gana para aplicarlo a lo que le de la gana. Si a los miembros de una comunidad no les gustan los servicios públicos que se les ofrecen pueden largarse a otra con la que tenga acuerdos, además de tratar de cambiar las reglas de esa comunidad. Pero contra una propuesta así ya oigo argumentar la imposibilidad de ponerla en práctica precisamente, en este caso, por la falta de un Estado (o punto culminante de la pirámide que sería la Confederación global) como último depositario de la fuerza. Incluso se hace ver que Euskadi no admitiría una generalización del sistema de concierto que traería inexorablemente una reconsideración del cálculo del cupo. Pero esa es justamente la gracia de la discusión que se abre sobre el eterno dilema acerca de en dónde reside la legitimación última del Derecho, si en la fuerza de un Estado o en un simple formalismo convencional, el del Derecho Puro: si en Schmitt o en Kelsen. Una distinción que me recuerda a la ya aparentemente obsoleta entre los partidarios del Big Bang y los del Estado Estacionario como concepciones alternativas del Universo. Dos concepciones que revelan las dos maneras de funcionar de nuestro cerebro: o desde un punto de apoyo o sin él. La Confederación correspondería a la idea del estado estacionario la única, según Fred Hoyle, sostenible por las matemáticas en las que se plasma nuestra mejor representación del universo.

Fogonazos XV: Calcetín mojado

Escribo descalzo del pie derecho. El calcetín cuelga del radiador eléctrico junto al pie mojado que se consuela de la humedad absorbida por un agujero en la suela del zapato derecho. Un agujero del tamaño del hueco abierto en Claudio Coello por los etarras de la operación ogro. Las ideas me bullen, pero acercarse al ordenador exige que doble el cuerpo apoyándolo solo en el único pie seco que conservo dentro de su zapato.Difícil operación incluso para un atleta como yo.

Fogonazos XIV: Un soneto

Sin medida

Deducía conclusiones con donaire
Cualquiera que fueren las premisas.
Me vi alabado por mil dos risas
Saludando al pueblo desde el aire.

Hablar, pensar o temer no podía
Tanto la soberbia me secaba el alma.
Y aunque un enano pidiese calma
Mi cabeza estaba ya como vacía.

Vuela el globo sin mayor resistencia,
Cien ángeles con la boca abierta
Cantaban en fa re do mi existencia.

Pero ese ave con agudo pico
En pleno vuelo el globo pincha
Y en el barro braceo, pobre rico.

XXXII: Qué hacer? Bietan jarrai. Finanzas

La reforma financiera. Sistemas complejos y el pasillo neoclásico

SAMSUNG

  1. Los recientes debates sobre las Cajas y sobre las nuevas ratios de capital son lo suficientemente bien conocidos como para no demorarnos en ellas y centrarnos en cambio en la necesidad de renovar la teoría macroeconómica para poder analizar con cuidado la influencia del sector financiero en el desempeño agregado de la economía de que se trate en cada caso. Comienzan a oírse voces críticas sobre la principal línea de investigación macroeconómica, la de los modelos dinámicos y estocásticos de equilibrio general (DSGE models), críticas que son especialmente significativas si provienen de un banquero central (son los bancos centrales los que han introducido rigideces en estos modelos) y que nos ponen frente a la reforma financiera iniciada y no acabada en España. Andrew Haldane (del BofE) en una reciente columna en VoxEU sobre el estado del pensamiento económico nos hace pensar sobre nuevas aproximaciones teóricas prometedoras y, como de rebote, sobre la posible recuperación de algunas ideas aparentemente obsoletas.
  2. Se queja Haldane de que esos modelos macro académicamente respetables que ya he mencionado no prestan la debida atención al dinero, al crédito o al sector financiero en general. Además suponen siempre expectativas racionales, lo que parece exagerado, y no dan cabida a la heterogeneidad de los agentes individuales, lo que simplifica los cálculos pero elimina los efectos de las relaciones entre individuos distintos. Esta crítica en boca de un banquero central es llamativa y tanto más cuanto que, de hecho, afirma que «todo esto nos llama hacia una reinversión intelectual en modelos de agentes heterogéneos que interaccionan entre ellos». Pero su llamada no se para ahí sino que, además, se inclina hacia una manera de pensar que hunde sus raíces en la física de los sistemas complejos (como por ejemplo puede serlo el universo, el ecosistema o sistemas bioquímicos, entre otros) para cuya comprensión se utilizan «modelos dinámicos altamente no lineales…con equilibrios múltiples», que pueden dar pie a consecuencias no queridas ni previstas y a saltos repentinos como los que parece estamos experimentando desde hace unos años. Una visión muy distinta de la suavidad del funcionamiento del sistema económico de mercado que siempre se ha supuesto aunque tuviera fallos, al menos de manera implícita.
  3. Por otro lado merece la pena en este punto recordar ideas aparentemente obsoletas y que sin embargo podrían dar pie a la utilización de este tipo de sistemas complejos para modelar algunos aspectos del sistema económico agregado. Entre estas ideas se encuentra la de un «pasillo neoclásico» alrededor de la trayectoria de equilibrio del sistema económico y fuera del cual las fuerzas de la demanda y la oferta no funcionan automáticamente dejándolo en un desequilibrio cuya dinámica puede sorprendernos con, por ejemplo, colapsos repentinos. Cuanto más estrecho sea este pasillo más fácil es que, ante cualquier shock, el sistema económico colapse. Este pasillo será tanto más estrecho, y el sistema más frágil, cuanto mayor sean el endeudamiento público y el de los agentes económicos privados, sean familias, bancos o empresas no financieras. Esta idea del «pasillo neoclásico», debida a Leijonhfvud, quedó arrumbada en la gran marea que acabó con la llamada Economía del Desequilibrio afinales de los años setenta por no encajar bien con la teoría microeconómica que había encontrado su modelo canónico en la Teoría del Equilibrio General en el que no había dinero ni ningún otro activo financiero y en el que no cabía que una u otra parte del mercado no actuara ante la oportunidad de negocio que representa un desequilibrio cualquiera.
  4. Y, sin embargo, cabe pensar que esto precisamente es lo que está ocurriendo en España en donde la necesidad de desapalancamiento de todos los agentes económicos, desde bancos y familias, hasta las empresas de cualquier sector, no aconseja aumentar el gasto publico indiscriminadamente, pues sería inútil ante las dificultades de la banca que no quiere prestar, ni tampoco pedir prestado. Esto es lo mismo que pasó en Japón hace veinte años sin que los economistas main stream se enteraran. Y es lo que debería orientar las discusiones incluyendo el examen de la relación entre agentes y entre sectores.

Comités científicos

nobelAyer celebramos el Andoni de Navidad. Nos reunimos en la Dolores y, una vez calentado el buche, nos colocamos el gorrito navideño y con la máxima dignidad damos el paseo hasta el Palace en el que entramos, liderados por JCGB, como Tarzán en su viaje de vuelta a Londres, completamente indiferentes a la incomprensión de clientes y empleados. Una vez ubicados corre el champán y se desata la lengua que, hablándose a sí misma, alcanza cimas inexploradas. Ayer hizo cima con este discurso de JDG que, escrito por él mismo esta mañana, copio eliminando aquellos nombres y otros detalles que, a mi juicio, no son necesarios. Hablábamos del comité científico de una cierta institución y mientras el saxofonista que animaba el cocktail previo a la cena de la Asociación de Periodistas Parlamentarios, enfundaba el instrumento se oyó algo así:

Como su nombre indica, los comités científicos son comités formados por científicos. Definición de científico: Persona cuyo CV cumple al menos uno de estos dos criterios:

  1. Flujo: persona cuyo cv de los últimos 3 años obtenga 21 puntos o más en la escala de Getafe o una puntuación equivalente usando otro índice bibliométrico mejor.
  2. Fondo: persona cuyo cv vital obtenga 151 puntos o más en la escala de Getafe o una puntuación equivalente usando otro índice bibliométrico mejor. Podríamos escribir un paper o, mejor todavía, colgar una página en internet con los economistas españoles aptos para formar parte de Comités Científicos, Jurados de Premios Científicos y Consejos Editoriales de las Revistas Científicas y no digamos para recibir premios científicos, todos debidamente ordenaditos de mayor a menor. La caterva de inútiles que serán lo que queráis menos científicos y que han recibido premios supuestamente científicos, o que pertenecen a los jurados que conceden esos premios o a comités supuestamente científicos no tiene fin. Con los Comités Políticos, con los Jurados de Amiguetes y con los Premios para los Coleguis del Pesebre haceis lo que os de la gana y yo no tendré nada que objetar.En otra pestaña de esa misma página podríamos hacer con una lista con los miembros actuales de los Comités, Jurados de Premios y con los Premiados y ponerles su puntuación correspondiente. Y a los Comités que tuvieran menos de un 80 por ciento de científicos les podríamos llamar, por ejemplo, Comité Político de…, o Jurado de Amiguetes del Premio …. Qué pena que no tengamos huevos para hacer de esta bonita idea una realidad. No tenemos remedio. Así somos y así nos va.

    Estoy viejo y lento de reflejos de forma que no reaccioné a tiempo; pero mientra JJ me devolvía a casa y me regalaba lo último de Bob Dylan, pensé que el premio Nobel en sus diversas modalidades no tiene comités científicos y que para solicitar candidatos se dirigen a cualquiera, como por ejemplo a mí. Y, sin embargo, todos parecemos admitir las decisiones de la Academia de Ciencias Sueca (o la que sea en el caso de la Economía) sin demasiada discusión y, a juzgar por los de Economía, sin protestas interesadas de otros posibles candidatos que esperan tranquilamente su turno. Ya en casa recordé que un cierto premio español que lleva ya años convocando a varios premios Nobel en distintas especialidades consigue acertar solo a veces. ¿Será porque los premios Nobeles asistentes fueron ellos mismos mal elegidos? ¿O será que se dejan comprar por una paella?

    Ya hoy por la mañana, más lúcido, he pensado un par de contestaciones adicionales al argumento de JDG. La primera es que, como ya he escrito mil veces, un jurado muy científico serviría, entre otras cosas, para reforzar aun más la dependencia del recorrido propia de un sistemma complejo como es el que conforman los científicos con sus trabajos, sus formas de cribar las publicaciones y sus sistemas de medición de los méritos científicos o de colocar los trabajos aceptados en un orden determinado en el cuerpo de una publicación. El segundo es que, aun admitiendo una cierta ventaja por parte de los científicos en esto de la Verdad, también hemos de aceptar que no dejan de mostrar una cierta propensión al corporativismo, al cabildeo y al pesebrismo.

    Y todo esto lo escribo para celebrar las fiestas, contestar a JDG y quizá excitar la imaginación de aquellos que se interesan en la ciencia, en la Verdad y en los constructos sociales. Yo me voy a Bilbao en donde, naturalmente, no usamos comités de nada para nada. Ni siquiera para decidir si las angulas de este año están mejor o peor que las del año pasado. Si es que las cosas importantes no tienen discusión.

    XXXI: Qué hacer? Bietan jarrai. Fiscalidad

    presupuestos 2013

    presupuestos 2013

    Presupuestos 2013. Tamaño del estado y regulación

    1. Se acaban de aprobar y ya están en entredicho por la cifra de crecimiento en el que está basado el modelo de crecimiento sobre el que se asientan. El gobierno trabaja para el 2013 con una bajada de solo el 0.5 % mientras que los organismos europeos e internacionales dan la cifra de 1.5 % de bajada. De una u otra forma ya se cuenta con que España necesita más tiempo para estabilizar sus cuentas pues, además de las pobres cifras de crecimiento, no lo puede hacer demasiado rápido si se quiere evitar problemas sociales serios. Esta posible moratoria sería en la práctica algo bueno para nosotros siempre que supiéramos utilizar ese tiempo con la vista puesta en el superávit primario de forma que podamos pagar los intereses de la deuda sin necesidad de endeudarnos para hacerlo. Francamente no sé si los presupuestos de este año van por este camino.
    2. En este punto es el momento adecuado para comentar la guerra de multiplicadores. El interés político de esta guerra está en las diferencias entre los partidarios de incrementar el tamaño del Estado a través del incremento del gasto público y aquellos que creen que esto último no lleva a ningún sitio puesto que el multiplicador fiscal, lejos de ser de magnitud significativa como creen los primeros, es muy pequeño y posiblemente inferior a la unidad. Lo que importa aquí, en efecto, es si un euro de mayor gasto financiado por un euro de incremento impositivo es mayor o menor que la unidad. En este segundo caso la austeridad sería la receta adecuada, pero solo en ese caso. El asunto es pues crucial, pero no estamos seguros de cuál es el caso pues el cálculo da la magnitud relevante depende de cómo se haga: si en base a modelos puramente estadísticos tipo VAR, o en base a la estimación a la antigua de modelos macro estáticos o, finalmente a partir de los modelos estocásticos y dinámicos de equilibrio general (DSGE models) a los que me referiré con un poco más de cuidado más adelante. Y lo que ocurre es que nadie tiene buenas razones para usar uno u otro método más allá de la vanidad académica y técnica o de la ideología: ¿estabilización de las cuentas o relanzamiento?, ¿en qué orden?
    3. Lo que quizá subyace a esta discusión huérfana de buena teoría, más allá de la vanidad intelectual, es, en mi opinión, la ideología y sus sesgos respecto al tamaño del Estado. Demorémonos aquí un poco. Una de las enseñanzas de la campaña electoral americana es que la discusión sobre el tamaño del Estado es algo que no se puede dar por zanjado y que vuelve a la atención pública y a la discusión académica a caballo de la posición de uno y otro candidato sobre el liberalismo de la política económica, un asunto que creíamos olvidado durante los años de la Gran Moderación en los que pensábamos que no había lugar para la discusión pues la libre competencia se había mostrado un magnífico arreglo para la creación de riqueza y las desigualdades que pudiera acarrear eran aceptables pues la acumulación de riqueza estaba abierta a todas las personas dispuestas a trabajar y eran en parte solucionables mediante un sistema impositivo razonablemente progresivo. La discusión en los EE.UU. de América es fácil de resumir o, si se quiere, de caricaturizar. Obama querría que nadie se quede fuera de los cuidados médicos, para lo que hay que gastar bastante, y Rommney no quiere que los ricos paguen más al fisco porque son ellos los que crean riqueza. Los empresarios quieren pues disminuir el tamaño del sector público para que no se inmiscuya en decisiones o en las formas de gestión en las que no parece que se desenvuelve muy bien y los profesores, por hablar de otra capa social en la que se encierran la mayoría de los intelectuales e investigadores (incluidos algunos economistas, pero no todos) les gustaría que el Estado estuviera a cargo de la financiación de los bienes públicos en general y, en particular de los fondos para la investigación y el desarrollo, especialmente para aquella pues la básica no es muy apreciada por los empresarios que solo la apoyarían en la medida en que fuera cierto que, sin ella y al final, la fuente de las innovaciones tecnológicas aprovechables por la industria acabaría secándose.
    4. Esta discusión es asunto viejo para cualquier economista que esté al tanto de la discusión entre dos liberalismos, el escocés y el austriaco, que creen firmemente en la competencia, a poder ser perfecta, pero que crecen en dos viveros distintos. En uno, el escocés, cada uno de nosotros nos sentimos irrelevantes ya que somos tan pequeños que nada de lo que hagamos puede influir en el bienestar de los demás a no ser que haya defectos de mercado de cualquier tipo en cuyo caso la única solución es la intervención regulatoria del Estado. En el otro liberalismo, el austríaco, no hay defectos de mercado y es la propia fuerza de la competencia la que, por un proceso de interacción no muy bien conocido, consigue que se llegue a una situación estable sin intervención del Estado. Este enfrentamiento nunca ha sido dirimido en la teoría, pero hoy en día, a cinco años del inicio de la crisis financiera después de dos décadas de éxito fulgurante de la iniciativa privada, parecería que la desregulación en general no ha sido a la postre demasiado exitosa al menos en el sector financiero. En este sector, y yo diría que en todos los demás aunque con mayor recato, se ha observado a dónde nos lleva la falta de regulación propia de un liberalismo a ultranza. Bajo el disfraz de competencia han crecido hasta límites obscenos las rentas apropiadas por los que tenían ocasión de hacerlo sin que esa competencia catalítica haya sido freno a esa captura solapada.
    5. Es por esa razón que junto a la discusión del tamaño del Estado surge de golpe, como si nos percatáramos del problema de repente, la sospecha de que la desigualdad ha crecido mucho tal como nos lo indican los índices generalmente utilizados y nos damos cuenta de que esa desigualdad es peligrosa y genera una envidia, y un resentimiento en la época de las vacas flacas, que no se puede obviar mediante llamadas a la responsabilidad individual o mediante la condena de la actitud que pide a los demás, y más concretamente al Estado, la solución de sus problemas. En los comentarios finales hablaremos con más detalle sobre el problema de la desigualdad. Baste ahora con apuntar que, sea a través del Estado o de cualquier instancia empoderada por la votación de todos, es necesario que no dejemos que la presunta eficiencia de la gestión privada acabe con la equidad que a todos nos interesa al menos desde detrás del velo de la ignorancia en nuestra situación originaria. Cualquier reforma fiscal que se plantee hoy (como en Francia por ejemplo o en los USA) tendrá que estar basada en principios básicos hace tiempo desatendidos que se relacionan con la equidad. Se necesitaría un Libro Blanco ad hoc que nos recuerde la maraña de excepciones, subvenciones y demás y trate de simplificarla para aumentar la transparencia de quién paga y quién no lo hace.

    XXX: ¿Qué hacer? Bietan jarrai. Introducción

    Lehman

    lehmanComienzo hoy como con un prólogo.

    La respuesta rápida a la famosa pregunta de Lenin, si bien referida a nuestros problemas socio-económicos actuales, se encuentra justamente en el lema del subtítulo, que reivindica el uso general de una expresión secuestrada por ETA y que significa, en traducción muy libre, seguir adelante por los dos caminos. En este caso por el de la astucia de la serpiente y el de la fuerza del hacha, figuras ambas que forman el logo de esa organización terrorista que esperemos esté ya inoperante para siempre.

    El título y el subtítulo han de servir también para distinguir metafóricamente los dos caminos a seguir ante la total incertidumbre en la que nos movemos y que tiene dos posibles facetas. Por un lado la incomprensión de lo que pasa por falta de teoría formal sobre una crisis financiera que puede o no ser como las anteriores y, por otro lado, la desconfianza acerca de lo que dicen que hacen los políticos o incluso acerca de lo que dicen los institutos especializados. Es decir, vivimos una época sin heurística o como dirían los postmodernos sin relato.

    Ante esta incertidumbre doble y ante la falta de relato solo cabe tratar de comprender teóricamente una situación que, en cierta medida parecería que escapa a nuestra comprensión (la serpiente y su astucia) y obrar con decisión (la fuerza bruta del hacha). Es decir construir una heurística.

    Y esta estrategia doble puede servir también para indicar el doble objetivo de las ideas que expongo. A saber: contribuir a la Economía como forma de conocimiento (o a su crítica) así como a la solución de los problemas de una economía real y concreta de un espacio determinado políticamente ordenado. Y continuo con la Introducción

    Introducción y temas a tratar

    1. A estas alturas ya tenemos una historieta montada sobre el origen, la explosión y el desarrollo de una crisis que comenzó en julio del 2007 aunque cuasi-oficialmente se suele fechar en el 2008 con la caída del Lehman Brothers, y a pesar de que algunos piensan que las semillas estaban ya sembradas desde el tiempo de la burbuja punto com. El desequilibrio del comercio mundial acumulado desde principios de siglo generó una demanda de activos seguros por parte de los países con superávit comercial que hizo descender mucho los tipos de interés en los USA, ya bajos por los apoyos de Greenspan desde la FED a crisis previas. Los bancos tuvieron que incrementar la oferta de productos para mantener el tamaño del margen financiero y para ello inventaron los productos derivados mal entendidos y erróneamente calificados por las correspondientes agencias lo que propició su diseminación casi universal. Entre estos derivados se encuentran, entre otros, los basados en la titulización de las hipotecas que se extendieron más allá de lo razonable ante la expectativa de un incremento continuo del precio de la vivienda. La primera hipoteca impagada desencadenó toda la cascada posterior, cascada que todavía dura entre nosotros. El resto es conocido.

      Ante la fragilidad del sector financiero americano, y de todos los demás contagiados por esos productos tóxicos triple A, los grandes bancos de inversión entraron en caída libre y proliferaron los problemas de liquidez y también de solvencia con los correspondientes procesos de quiebras y de suspensión de pagos tanto empresariales como personales. La reacción americana y la europea fueron diferentes. En los USA y desde el final de la segunda presidencia de Bush se pusieron en práctica ayudas públicas a diversos sectores y, ya con Obama al frente, se dedicaron voluminosas ayudas a diversos sectores, entre ellos el financiero que, además, contó con una FED que rebajó muy rápidamente los tipos a prácticamente a cero.

      En Europa ni los tesoros nacionales ni Trichet estuvieron rápidos probablemente por incredulidad sobre el tamaño y duración de la crisis en los peores escenarios, y ralentizaron la reacción. Alemania comenzó su prédica sobre la austeridad como forma de sufrir ahora para luego crecer en base a la confianza recuperada través del descenso del endeudamiento hasta límites sostenibles. La situación europea se deteriora más allá de lo razonable no solo porque la reacción fuera tardía sino también por la existencia de un área monetaria mal diseñada que ahora muestra sus fallos. esto último ha hecho que la crisis haya entrado en una fase muy centrada en europa y los países miembros de la UE.

    2. El caso de España es particular. La banca no podía por ley generar esos productos incomprensibles ni invertir en ellos y se sentía tranquila al socaire de la tormenta aunque sufría la suya propia, la del exceso de hipotecas de condiciones fuera de lo normal, un exceso de crédito poco razonable pero que ningún banco se podía permitir frenar ante la actitud de los demás pues le hubiera supuesto una seria caída de la cuota de mercado. Este era un pecado sobre todo de las cajas, aparte de otros de otra naturaleza en las que éstas incurrieron, y ante la pereza del BCE, el gobierno no reaccionó y el BE solo lo hizo con un intervencionismo tímido. El carácter no integrado del mercado de trabajo precipitó el desempleo de forma que los estabilizadores automáticos generaron déficit público y un peligroso incremento de la deuda pública sin que la privada se ralentizara a tiempo. Así surgió ese discusión de fondo entre los que creían que el problema era uno de demanda agregada deprimida y los que pensaban que todo el secreto estaba en la falta de confianza y se inspiraban en la virtuosa Alemania. Las reformas laborales y financieras del gobierno nuevo no están todavía completas de manera que estamos en un momento en el que la incertidumbre es ya de segundo orden: no estamos seguros de qué es lo que no sabemos.
    3. No es mi intención abundar en un análisis cuantitativo, pero parecería bueno que tuviéramos en la cabeza las grandes cifras comparativas entre los EE.UU. de América, la Eurozona y España. La Eurozona se ralentiza por problemas de falta de demanda agregada, los EE.UU. crecen bastante tímidamente y España no volverá tener una tasa de crecimiento positivo (si la tiene) hasta finales del 2013. En cuanto al desempleo tanto la Eurozona como Los EE.UU. muestran unas tasas que parecerían estar claramente por encima de lo que fue en su día su tasa natural. El desempleo español es dramático como ya se sabe y seguirá siéndolo hasta el punto que el BIAM pronostica una tasa del 27 % para 2014. La inflación no es problema en ningún sitio. Estas cifras son suficientes para darnos una idea del escenario en el que nos vamos a mover a corto y medio plazo y no necesitamos insistir en otras variables como la tasa de mora, que se va acumulando al menos en España, los movimientos de capital hacia destinos menos amenazadores o las variaciones en los costes laborales unitarios que ya han comenzado a doblegar su crecimiento en España en comparación con su entorno conformando así el comienzo de la llamada devaluación interna.
    4. En este escenario pretendo ahora compartir algunas ideas sobre algunas de las reformas pendientes de esas que llamamos estructurales. Creo que soy exhaustivo si menciono las siguientes: la financiera, la laboral, la de las pensiones, la fiscal, la territorial, la educativa e investigadora y la relativa a la mejora de la competitividad. Nada diré sobre la laboral y la de las pensiones, no porque no lo merezcan sino porque no creo tener nada que decir que sea relativamente original. Comenzaré por decir algo sobre Presupuestos, incluyendo la posible reforma fiscal y la guerra de los multiplicadores, pero me centraré luego en el examen de algunas de las otras reformas pendientes, opinando con mayor o menor extensión sobre la reforma financiera que nos tiene en vilo por lo del rescate por parte de Europa del sistema bancario, sobre la sumamente emocional reforma del modelo de Estado y, finalmente, sobre la (falta de)) competitividad subyacente a todo esto y su relación con la investigación y la educación.

    Continuará…