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Foixà

FoixàLleva prácticamente todo el día llegar aquí desde Madrid. Una jornada desértica pues no solo a uno no se le ocurre nada sino que si se le ocurriera algo sería algo propio del desierto. Pero al llegar a Lérida comienzas a bajar y lo verde va comiendo a lo descolorido. El Baix Empordà está intacto aunque los girasoles lloran por el sufrimiento del Alt Emporddà, al fin y al cabo un hermano. Nos juramentamos mientras el sol se acuesta: haremos ejercicio en forma de largos de piscina y de paseos por el borde del mar y no nos dejaremos llevar por las delicias gastronómicas. Este verano no tengo miedo a los Skoda, los bañadores no me causaran problemas pues son nuevos como corresponde a mi nueva edad y volumen y ya he chequeado que la bodega está vacía de manera que nadie impedirá mi imbatible estrategia inversora. Solo tengo que leer, escribir y pensar en alta voz mientras el mundo parece derrumbarse aunque sin mucha convicción.

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