El FT del 16 de mayo

LAs consecuencias económicas de la pazAyer miércoles el F.T. traía dos artículos que reverberaron en mi oído como dos comentarios a mis dos últimos posts.

En mi post sobre los tiempos oscuros en los que estamos entrando mencionaba yo las dificultades para poner en pie instituciones nuevas independientes que tengan credibilidad. La única institución realmente independiente es el Estado. Por eso todas las demás, como por ejemplo un Banco Central, tienen que ganarse la credidibilidad (o la reputación) si quieren ser realmente independientes. Y ganarse la reputación es una cuestión difícil. Sobre esta dificultad escribía John Kay aclarando esto mismo. La reflexión es importante en un momento en que el Gobierno ha elegido confiar en dos auditorías independientes para valorar los balances de los bancos. El Gobierno en cuanto delegado del Estado ha eliminado de un plumazo la reputación del Banco de España. Malo

En el post de ayer sobre Target2, y aunque fuera solo indirectamente, me planteaba algunas reflexiones para superar este momento de incertidumbre radical insinuando que hay que intentar repartirse el esfuerzo para pagar las deudas. Skidelski y Marcus Miller nos recurdan en su artículo del FT las ideas de un jóven Keynes en la conferencia de Versalles, plasmadas luego en Las Consecuencias Económicas de la Paz, y en las que se oponía a que se exigieran a Alemania unas reparaciones de guerra que le postrarían en la depresión por mucho tiempo haciendo sufrir de paso a todos los vencedores de la Gran Guerra.

Se trata de dos cuestiones cruciales no solo para el momento económico sino también para la democracia. Basta ya de lenguajes vacíos y tratemos de iniciar un conversación inteligente entre todos. Para empezar por estos pagos, pero luego por toda Europa y por todo el mundo.

Target2

Target2 logoNOTA PREVIA. Lo que sigue es el resultado de una conversación animada con dos buenos amigos, J.D-G y J.C. G-B sobre los efectos de los déficits comerciales de los países periféricos en le Eurozona y sobre el sistema de registro de pagos llamado Target2. Tengo que reconocer que no estoy seguro de haber entendido todo por lo que este post, mucho más largo de lo normal, aparece publicado a fin de que algún sabio lector me ilustre.

En estos días de nueva presidencia en Francia, de intensificación de la reforma financiera en España a partir del asunto Bankia, de la enrarecida escena griega, y de una especie de cansancio generalizado, junto al miedo al brote de desordenes sociales, parece que el sentimiento general se vuelve hacia una especie de borrador de un posible relanzamiento sin abandonar la austeridad. Para poder hacer esto con un poco de cuidado deberíamos ser capaces de responder a un par de acusaciones alemanas articuladas por Hans Werner Sinn: que Alemania financia a los PIGS y que la actuación del ECB produce un efecto de expulsión del crédito del que los bancos alemanes podrían disfrutar.

Creo que ambas ideas se pueden discutir en el contexto de una reflexión sobre el sistema de pagos intraeuropeo llamado Target2 que no es sino una manera de dejar bien apuntadas todas las operaciones realizadas entre residentes de distintos países miembros de la Eurozona.

El punto de partida para estas reflexiones debe de ser la puesta al día de la forma que toma la contabilidad nacional de un país en lo que respecta a la Balanza Exterior. Pensemos en España y Alemania. Sabemos que por pura convención contable todo país con un déficit comercial o por cuenta corriente (digamos España) ha de tener un superávit de la balanza de capitales, mejor llamada balanza financiera, que refleja su situación con el país con el que comercia (digamos Alemania). Mientras la balanza por cuenta corriente mide flujos, la balanza financiera mide cambios en el stock de reservas. La igualdad entre ambas balanzas con el signo cambiado no es ninguna propiedad económica misteriosa sino el resultado necesario de un sistema contable de doble entrada en el que el saldo de cualquier subconjunto de apuntes ha de ser igual al saldo del subconjunto complementario. Algo trivial que se deriva de las propiedades de la suma, la asociativa y quizá la conmutativa y que no debe preocuparnos ahora aunque cabe recordar que esa necesaria igualdad se obtenía debido a que el superávit comercial de Alemania le deja con un montón de pesetas que son derechos de giro sobre el PIB español, pero que seguramente el exportador alemán transformará en marcos a través del Bundesbank con apreciación del marco frente a la peseta lo que se apunta en Alemania como un déficit de la balanza financiera y, por necesidad de la doble entrada, como un superávit de esa balanza en España.

Así funcionaban España y Alemania hasta el momento de la introducción del Euro. En ese momento ya es imposible para Alemania saber si sus reservas de euros son derechos de giro contra España o contra Grecia por ejemplo. El sistema de cuentas nacionales debe ser complementado con un sistema de información que recuerde, a base de apuntarlas centralmente, en el banco central de cada país y en el BCE, las operaciones que se han realizado entre cada par de países y, en consecuencia, contra el PIB de qué país tiene Alemania qué cantidad de capacidad de giro. Este sistema es Target2, el sistema de pagos al que me refería al principio.

Veamos cómo funciona. Supongamos una operación de un importador español de un BMW alemán. De esta operación queda constancia en el banco del importador español (Santander digamos), en el banco central del país de ese importador (Banco de España), en el BCE, en el banco del exportador (Deutsche Bank digamos) y en el banco central del país de ese exportador, el Bundesbank. De esta manera queda un rastro bien contabilizado de todas las (grandes) operaciones comerciales entre países y de sus pagos correspondientes. En el resumen del BCE, accesible para todos los países que integran el sistema, se puede ver qué país tiene derechos de giro contra el PIB de qué país. En el ejemplo que arrastramos todos sabemos cuanto poder de giro contra el PIB español tienen los residentes alemanes, cuanto poder de giro contra el PIB alemán tiene los residentes españoles y finalmente cual es el poder de giro neto. Los alemanes visualizan esto como una financiación a España por la cantidad correspondiente al poder de giro neto.

Sistema Target2

Notemos que el exportador de coches ha cobrado y que el importador español ha pagado. No parece que nadie deba nada a nadie. Pero al mismo tiempo es cierto que los residentes alemanes en Alemania o bien se gastan esa ganancia que han obtenido como exportadores netos a España en Alemania o bien acumulan los euros para gastarlos más adelante fuera de Alemania (digamos que en Mallorca). Se puede decir que España debe a Alemania o que Alemania ha financiado a España, pero me parece obvio que esa deuda es especial. El poder de giro neto de Alemania frente a España es como el principal de una especie de préstamo a tipo de interés cero y a plazo indeterminado. Por lo tanto la única manera que tiene España de pagarla es, en un ejemplo simple, dando servicios hoteleros a un alemán en Mallorca. Volveré sobre esto, pero añadamos ahora otra cuestión bilateral entre España y Alemania que necesitamos para completar el cuadro.

Es en efecto el caso que el Reino de España tiene una deuda pública generada por el carácter nada calvinista de sus ciudadanos incluidos sus funcionarios. Por lo tanto España tiene que financiar esos gastos y lo consigue emitiendo deuda que es comprada, digamos, por un inversor alemán. La situación no es delicada mientras se piense que esta deuda se va a pagar con ahorro o con una ganancia de la productividad española que iniciará un proceso inverso al descrito y que resulta compensatorio. Pero todo se complica si Alemania piensa que esa deuda es insostenible porque España no está dispuesta a ahorrar y solo va a poder pagar esa deuda pública con emisión de más deuda. En ese caso Alemania puede sentirse doblemente estafada por la deuda correspondiente al poder de giro neto contra el PIB español (que solo puede ser satisfecha mediante ese turismo en Mallorca por así decirlo) y a la deuda pública insostenible. Parecería razonable que Alemania exija que España garantice el pago de lo que debe en el tiempo y las condiciones pactadas en el caso de la deuda pública. La única manera que tiene España de garantizar esto es dejarse intervenir de forma que se le dicte los recortes a realizar para generar un excedente monetario suficiente para pagar a Alemania lo que contablemente se le debe. Equivalentemente Alemania puede dejar de comprar deuda española o vender la que ya tiene, de manera que el precio disminuye y el rendimiento aumenta.

Este es el problema en el que nos encontramos hoy con el condimento adicional de que es imposible que España pague si no crece y no puede crecer y ganar competitividad más que acumulando déficit público. Naturalmente está la posibilidad de la devaluación interior de España bajando los salarios, lo que acabaría equilibrando la balanza comercial, y quizá subiendo el IVA para atajar el déficit público que, como pasa en nuestro ejemplo, también ha sido financiado por Alemania (sus bancos) aunque no tenga nada que ver con la balanza comercial. Esto sería reflejado en la contabilidad propia del sistema de pagos Target2.

Notemos en cualquier caso que el superávit de balanza de capitales o financiera es, se transforma en, endeudamiento que hay que añadir al que se deriva del déficit púbico. Distingamos sin embargo. Para financiar el déficit público no hay más remedio que pedir prestado si queremos pagar a los que hacen las carreteras. Sin embargo en el caso del exportador y el importador ya han sido canceladas las deudas pues cada comprador español de un BMV ha pagado en euros al vendedor alemán. Como Target2 refleja todo, no distingue, pero deberíamos saber que parte del déficit macro-contable es «fantasmal» en el sentido que solo quiere decir que los alemanes tienen acumulados euros que pueden gastar si quieren en Mallorca, pero no obligatoriamente pues también lo pueden hacer en Atenas con quien sin duda también tienen superávit comercial. Para financiar el déficit exterior no necesitaría España endeudarse pues le deuda que tiene solo podrá ser pagada cuando los alemanes usen los euros, provenientes de España en nuestro ejemplo, aumenten su consumo interior, cosa que dadas las apariencias solo ocurrirá con esa revaluación interior que parece ya está empezando a ocurrir, o aumenten sus viajes a Mallorca o a las islas griegas.

¿Y si España y/o Alemania no quisieran aceptar sus respectivas devaluaciones o revaluaciones interiores? Pues ya sabemos que, con independencia de los problemas sociales correspondientes, acabaremos viendo que ese es precisamente el resultado que se va a producir ya que no habrá más remedio por parte de los trabajadores españoles que bajarse el salario para trabajar más y ganar un algo más que será gravado, al consumir, por un IVA más elevado. En cuanto a Alemania tendrá que cargar con la deuda española que sus bancos han acumulado consumiendo más en el exterior y usando menos crédito proveniente de sus bancos que están poco dispuestos a concederlo dado el pobre estado de sus balances (no solo dañados por la deuda española).

Parece sencillo llegar a la conclusión de que no hay que orientar la discusión entre España y Alemania como lo haría Sinn en términos de Target2 o de cualquier otro sistema de pagos. Hay que discutir en términos de las relaciones marginales de sustitución entre trabajo y ocio de ambos países y en términos de las productividades relativas de los dos países junto con su competitividad comparada así como, finalmente, en términos de la solvencia relativa de los bancos de los dos países consecuencia de la gestión libre y propia de todos ellos.

Después de todas estas aclaraciones tan pesadas estamos en disposición de montar un argumento entendible a fin de poder refutar a Hans Werner Sinn y sus ideas sobre la financiación de alemana a los PIGS mediante la acumulación de euros y sobre el agravio a Alemania que representa la disponibilidad de liquidez generada por el BCE contra casi cualquier colateral.

Primero la financiación que Alemania proporciona a los PIGS. Afirma Sinn que Alemania hoy está financiando al resto de la Unión por así decirlo y que por ello es exigible la austeridad de esa periferia nada calvinista en sus referencias. Ahora bien, si la acumulación de euros en Alemania es una financiación de las economías periféricas no me parece, a la luz de lo analizado hasta ahora, que ello sea algo relevante. Además, si el tipo de cambio del euro actual es lo suficientemente bajo como para que Alemania pueda seguir exportando a los USA (p.e.) es algo que se debe a que no hay mucha demanda de euros justamente porque no se quiere prestar en euros a los países periféricos debido a su mala reputación dispendiosa y a sus malas perspectivas de recuperación. Y ese no es el único servicio que presta la periferia PIGS a Alemania ya que la imposibilidad por parte de cualquier país de la Unión de devaluar en un área monetaria con moneda única como la Eurozona deja a Alemania el campo libre y a cubierto de posibles competidores en la exportación a los USA. Quizá estos servicios a favor de Alemania se debieran tener en cuenta a la hora de dilucidar quién debe a quién. Quizá se podría argumentar que compensarían, en alguna medida a determinar, el esfuerzo que me gustaría poder exigir a los alemanes para que contribuyesen a garantizar la deuda de la periferia mediante su aportación proporcional a su PIB a un fondo especial bien dotado.

Segundo, la aseveración de que la financiación a los bancos de la periferia por parte del BCE crowds out la financiación a los bancos alemanes no se sostiene ya que nada impide a los bancos alemanes acudir a esa institución como cualquier otro banco, español por ejemplo. El hecho de que no lo hagan nada tiene que ver con las relaciones comerciales entre países de la zona euro, sino con la problemática propia de los bancos alemanes.

Ojalá estas reflexiones se puedan utilizar en estos momentos en los que España se encuentra en una situación delicada en relación a su sector bancario y en una coyuntura en la que Alemania debería aceptar su revaluación interna, pace Sinn.

Tiempos oscuros

MAFOBankia se interviene para que no se cargue a todo el sistema finaciero español y ¿qué es lo primero que salta a la opinión pública? Pues que la culpa la tiene MAFO. No nos interesan los detalles, la trayectoria seguida hasta ese momento por la institución, las características de su consejo. Tampoco elevamos el tiro hacia otros pros y contras de las Cajas, o sobre qué van a pintar las pocas viables que queden sueltas, o qué va a ser de la obra social o una reflexión más general sobre un sistema finaciero. No, nada de esto interesa. Lo que importa es quién tiene la culpa. O, más exactamente, lo que importa es que la culpa la tenga alguien.

Esto es un signo más de la decadencia y falta inteligibilidad del mundo en el que estamos. Es como si todos dependiéramos de algo arbitrario como la simpatía de un dios, un algo al que no vamos a renunciar mientras podamos decir como niños: «ha sido Juanito». Y así durará un poco más esa pequeña prebenda que me ha tocado por una concatenación de casualidades que, sin mérito alguno por mi parte, me han proporcionado una cierta cuota de poder.

¡¡Ha sido M.A Fernández Ordoñez!!. Pues igual sí, pero lo interesante entonces sería volver a pensar algunas cosas que en su día fueron objeto de atención privilegiada. Me refiero a la naturaleza de las instituciones de diseño y en qué medida son frágiles si no van acompañadas de su resonancia con los equilibrios de intereses. O igual no, en cuyo caso lo interesante no es quien la ha tenido, sino lo mismo que antes, la construcción de instituciones fuertes. Y en ambos casos el descaro para poder hablar de todo ello sin falsos pudores ya que nuestra única obligación es hablar sin restricciones mentales.

Lo horroroso de nuestro tiempo es justamente que nos quedamos tan tranquilos en cuanto encontramos una cabeza de turco y que esa tranquilidad nos dificulta el pensamiento libre y su expresión franca.

Boda en Toledo

Nudo windsordDecidimos quedarnos a dormir en Toledo pues, aunque la boda es temprano (a las seis de la tarde), volver a Madrid de noche y habiendo bebido no parece muy seguro. Y al llegar al hotel nos parece tan agradable con vistas al Tajo y a la ciudad, que decidimos quedarnos un día más para relajarnos en el SPA entre otras cosas. Una comidita ligera y una siesta para esta en plena forma.

Pero a las 4.30 me despierto sobresaltado. No tengo corbata. Se me ha olvidado en casa. Barajo todas las posibilidades. Boutiques en el hotel, pero es domingo y todas están cerradas. En el centro a estas horas no hay esperanza. Que Rafa venga rápidamente desde Madrid con la corbata que pensaba ponerme es una solución factible, pero exagerada.

Llamo a recepción y entre risas las recepcionistas me dicen que me van a buscar una pero que no garantizan nada. Ya me veo en la recepción a la acecho de cualquier cara conocida para dar un sablazo corbatil a su dueño.

Suena el teléfono y me dicen que me han encontrado una. Me presento en recepción y efectivamente allí tengo una corbata que entona muy bien con mi camisa banca y traje azul marino. pregunto si puedo tener una atención con su dueño y entre risas me dicen que es del director y que mañana pronto por la mañana la tengo que devolver.

No hay problema alguno en ella. Peor, pienso. ¿Y si la mancho cenando? Vuelve la angustia.

Noche de viernes

Unos cuantos amigos de toda la vida, pero que no nos vemos tan a menudo, quedamos para cenar en casa de una de las parejas del grupo despúes de asistir a la presentación de un libro en el que colabora la nuera de otra pareja. La presentación es un éxito, el libro parece apetecible y la librería donde se presenta rebosa juventud, vida, otra cosa.

Quizá por eso la cena es más juguetona que lo esperable a estas edades y quizá es hasta natural la pregunta planteada por la anfitriona. Nos emplaza a decir si preferimos cómo nos sentimos ahora en comparación con cómo nos sentíamos hace veinticinco años. Las respuestas son serias y sensatas; pero como yo sigo vigorizado por la juventud de la librería y no tengo ganas de profundidades, salto con una especie de boutade: «sexualmente mucho mejor ahora, pero intelectualmente he perdido mucho».

Tuve mi pequeño éxito social del día sin duda propiciado por el alcohol, me aproveché de el,pero algo se me rompio dentro y el peso de la verdad se fue imponiendo poco a poco. Una noche corta me ha hecho levantarme serio, cansado y sin ganas de pensar. Pero ya no me puedo escapar y tengo que enfrentarme a la verdad. Sí, antes el sexo era cuestión de «aquí te pillo y aquí te mato» mientras que la cabeza divagaba a la búsqueda de verdedes ocultas o a medio desvelar. Yo tenía, en terminología de M. Vargas Llosa, una mente erótica y un deseo pornografico.

Hoy, pienso, tengo un sexo refinado, como de satén, lleno de sutilezas y una mente que no pare en barras y se aferra a su ideas crudas y les aplica la misma brutalidad que enciera una experiencia pornográfica.

Mi malestar de hoy radica en que esta mañana pienso que mi salida no era un buen chiste sino una cruda verdad.Pude que la parte sexual no necesite explicaciones, pero la parte intelectual no la entiendo en esta mañana de resaca ¿Por qué me parece que una manera de pensar a martillazos es mejor que las distinciones finas de una mente en plena forma? Me voy tranquilizando a medida que me digo que no sé si la verdad se aleja o se acerca, pero que esa no es la cuestión (un pensamiento jóven por cierto) sino que la cuestión profunda nada tiene que ver con la verdad sino con el deseo y hoy quiero atrapar ls ideas como atrapaba cuerpos en la juventud, amb amor i força que cantaba Raimon.

Flamby

El domingo pasado a las 8 de la tarde ya sabíamos que Francois había batido a Nicolas por un escaso millón de votos y que Francia volverá a tener el viernes un Presidente de la V República socialista después de muchos años. Antes de la aparición de Hollande en TV desde Tulle escuchamos un discurso de despedida de Sarkozy, ese pequeño Napoleón que cuando le ganó a Royal me caía bien por su falta de respeto a las normas no escritas de un país terriblemente elitista y por su aparente heterodoxia económica tal como escribí aquí y aquí justo el verano en el que comenzó la crisis. No era «enarca» y no creía en alguna de las instituciones indiscutibles del capitalismo a pesar de que todavía el mundo vivía bajo la influencia de la Great Moderation

Poco a poco nuestro pequeño Napoleón se doblegó ante el invierno, esta vez alemán, y mostró que su heterodoxia era de saldo y que su concepción de la tarea presidencial era la de siempre. Y añadió un poco de xenofobia que ha acabado cebando a la extrema derecha. Así que los franceses han preferido volver al gobierno de las élites a pesar de que Hollande no parezca miembro de ellas pues más bien parece humilde y nada creyente en el derecho natural de los educados en les Grandes Ecolès a dirigir el país. Parece en realidad una persona de no muchas convicciones propias y con una fe escasa en aquellas que sí parece tener. Pero igual nos da la sorpresa.

Le llaman Flanby, un famoso flan, y se mofan de su campaña comparándola con la de Sarkozy. Si éste decía querer una France forte a Flamby se le ridiculizaba como defensor de una France molle. Pero quizá ha llegado la hora de un cambio en la tradición francesa traído de la mano de un insider,de un funcionario diríamos por aquí con un tono conmiserativo. Pensemos que el flan si bien es gelatinoso y aparentemente poco firme conserva su forma y no es como la plastilina que es igual de suave pero puede tomar cualquier forma.

Por eso igual no están descaminados los que piensan que puede domar a la canciller alemana reconduciendo la política Europea hacia una ortodoxia menos calvinista. Una ortodoxia que sea más solidaria en términos de tamaño de los fondos de rescate y menos homogénea en los plazos concedidos a cada país para consolidarse fiscalmente. Pero recordemos también que la globalización, realmente en el origen de la crisis a través de los desajustes en los flujos del comercio mundial, va a propiciar una nueva división internacional del trabajo en la que Europa tiene que encontrar su sitio. Si quiere hacerlo como una unidad, cada país tiene que equilibrar su balanza de pagos intraeuropea.

A propósito de Bankia

Después de la reunión del Consejo del BCE en Barcelona los comentarios propiamente financieros o bancarios son tan anodinos que parece como si nos quisieran hacer creer que son ellos, nuestros gobernantes actuales, los que se han dado cuenta de que una buena parte de los problemas que España experimenta en los mercados de su deuda se debe al estado del sector financiero. Me parecía una buena ocasión para seguir con la conmemoración del décimo aniversario de este blog y en ello estaba, recordando posts sobre Cajas escritos hace dos años, cuando recibo la noticia de la dimisión de Rato y su posible sustitución por José Ignacio Goirigolzarri en Bankia, institución esta que, como ya nos dijeron ayer, va a recibir una inyección de dinero público en CoCos, unos bonos convertibles en acciones y con un rendimiento del 8%.

Ambos cosas, la rememoración y el comentario de última hora, parecen extrañamente coincidentes. Antes de comenzar seriamente con mi tarea es, sin embargo, conveniente recordar el orgullo que sentíamos por nuestro sistema financiero que creíamos era tan inmaculado, tan bien supervisado y con una regulación tan modélica que llegaba hasta incluir prohibiciones de jugar con activos derivados tóxicos e incluso hasta la obligación de efectuar unas provisiones genéricas anticíclicas, una idea de la estábamos orgullosos y no sin razón. Fue en julio del pasado año que nuestra fe se comenzó a resquebrajar al ver la comparecencia del Gobernador del Banco de España explicando que no quedábamos tan bien en los últimos stress tests porque la EBA no admitía esas provisiones genéricas a efectos de comparaciones con los sistemas financieros de otros países. Esto era en julio del 2011 y a partir de ese momento nuestra confianza se comenzó a resquebrajar y nos dimos cuenta de que los balances de muchas entidades estaban enfermos, de que el sistema estaba sobredimensionado y de que las Cajas estaban, en general, mal gestionadas.

Ante esas sensaciones la reforma estructural del nuevo gobierno aparentemente diseñada por el Ministro de Economía y Competitividad resultó esperanzadora pues por fin parecía que se atacaba de frente la situación de las Cajas. Con un gran retraso ciertamente pues, como se puede comprobar en La Crónica de una Crisis de aquí al lado en este blog, en mayo y junio del 2009, es decir hace dos años, cuatro artículos de Expansión seguidos clamaban por un cambio de legislación inmediato y mucho más valiente que el que se ha efectuado.

El 4 de mayo de ese año escribí Las Cajas y la Consolidación Financiera en donde argüía que el orden en la toma de medidas era importante y que la consolidación del sector financiero, es decir la eliminación rápida de las Cajas, era prioritaria. El 13 del mes anterior en una columna titulada Oportunidad para España trataba de hacer ver que, dada la firmeza de nuestro sector financiero, excluidas las Cajas, este era la gran palanca en la que apoyarnos para iniciar una recuperación. El 1 de junio en Crisis y la Stakeholder Society volvía a la carga recordando que la idea de la Stakeholder Society no podía ser desatendida especialmente en momentos críticos en los que las condiciones sociales deberían ser tomadas en cuenta. Cerraba el ciclo en la columna del 8 de junio titulada justamente La Stakeholder Society y las Cajas en donde discutía si la Obra Social no podría y debería ser sustituida por un Consejo de Vigilancia a la alemana en donde se sienten representantes de los concernidos por la actividad de las instituciones financieras y que, entre sus finalidades estuviera también la elección del Presidente Consejo de Administración y la vigilancia de su remuneración.

Desde hace dos años el tiempo no ha hecho sino confirmar las sospechas y recomendaciones que entonces me parecían obvias y que en mi ingenuidad pensaba eran posibles. Pues bien nada se hizo, quizá por prudencia regulatoria o por cuestiones de reputación y hasta aquí hemos llegado, hasta estas semanas en las que la confianza internacional en España parecía desplomarse justamente por la tardanza en llevar a cabo la consolidación del sistema financiero. Y ahora la bomba de Bankia.

Comenzarán los rumores inmediatamente. Se dirá que Rato va al gobierno para hacerse cargo de una vicepresidencia económica, que dada su trayectoria de los últimos años eso sería lo peor que podría hacer Rajoy por la confianza en su gobierno que ya empieza a flaquear. Esperemos que la sustitución de Rato por Goirigolzarri sea para bien de este último y no una mera encerrona. Pero se diga lo que se diga, y mucho se va decir, espero que el propio sector mueva ficha y comience a pensar en serio en el activismo accionarial del que hasta ahora se han librado y en esa idea del Consejo de Vigilancia que me parece la única que puede salvarle del rencor popular.

¡Levantate y anda!

Si quisiera cambiar el nombre de mi blog lo rotularía ¡Levántate y anda! Como una fórmula mágica para levantarse todas las mañanas y echar a andar pero no de cualquier manera sino hacia la construcción de ese relato que tenemos que llevar acabo entre todos. Se trata de una consigna muy adecuada contra la melancolía que nos aqueja a los exiliados y huérfanos. No ataca esa debilidad del ánimo a los solamente huérfanos ni a los solamente exiliados ni, por supuesto, a los que no son ni una cosa ni otra.

Los empresarios y los políticos no son ni una cosa ni la otra. Estas dos clases de personas no pueden ser considerados exiliados pues están enraizados por una u otra razón en su país o patria. Y tampoco huérfanos pues su empresa o su partido son como su familia, una comunidad en miniatura en la que se puede descansar. El científico o el intelectual tienen la suerte de ser solo exiliados. Lo son porque para ser lo que son necesitan evitar toda cotidianidad que la patria les proporcionaría, pero no son huérfanos pues se sienten parte integrante de una larga estirpe. Y el sabio ¿sería ambas cosas? Este personaje que trasciende toda ciencia o todo arte, es desde luego un exiliado pues en ningún lugar encuentra su patria estable y parecería que también es un poco huérfano. Pero ¡ojo! que también hay una toda una estirpe histórica de sabios.

¿Dónde estaría pues el exiliado y huérfano? No tengo más que mirar a ese amigo ya ido que nunca fue fiel a nada, anduvo de aquí para allá tratando siempre de entender algo de algo, pero siempre le faltó la confianza en sí mismo necesaria como para seguir un camino propio. O le faltó interés. O le sobraron prisas. Siempre fue intempestivo pues siempre creyó estar más allá. Pero nunca llegó. Como todo sabio este amigo se asombraba y abría la boca incapaz de articular palabra ante las maravillas de lo extraño del exilio y como todo huérfano se entusiasmaba con ello y trataba de construir una comunidad de iguales que pudiera conformar su patria. Pero carecía del apoyo de su estirpe y fracasaba en sus intentos redentores deslizándose inexorablemente a la melancolía.

Por esta caracterización de esta última figura ese blog rotulado ¡Levántate Y anda! deberá tener un subtítulo como este: «Blog para huérfanos y exilados». Este es el blog que quiero hacer para apoyar a aquellos que, como yo mismo, nos reconocemos en la conjunción (y) y tenemos tendencia la melancolía agudizada por la edad. Hoy me vendría muy bien pues al ver el facsímil del descubrimiento arqueológico del que tanto he hablado esta última temporada me doy cuenta que mi estirpe ha sido truncada y que mi patria está por construir mediante el desarrollo de las ideas de hace cuarenta años. O sea que, animoso a pesar de todo y como siempre, me digo a mí mismo: ¡levántate y anda!.

Respuesta al Profesor Rossi

Juan José RossiEl largo comentario que el profesor Rossi dedica a mi post sobre el miedo que me produce el autoritarismo en materia cultural (y en toda otra actividad debo añadir) y sobre el escalofrío consiguiente cuando caigo en la cuenta que ese autoritarismo no es sino parte de un dispositivo de poder, merece una respuesta contundente y clarificadora sin caer en la verbosidad e independiente de los comentarios que ese post ha merecido.

Parece obligado agradecer (hipócritamente) sus cortesías y sus confidencias. Las primeras son parte convencional de la cultura que incluso llega, como es el caso, a agradecer lo escrito como ocasión de pensar sobre estos asuntos y expresar el total rechazo de lo escrito por el autor del post original. Las dos confidencias que comparte con dicho autor, yo, no son sino maneras de sostener una narcisista biografía que querría hacernos ver que no solo es él, el profesor Rossi, un antropólogo de campo sino alguien cosmopolita que siente como nadie las injusticias de un mundo en el que los poderosos son los mismos que los expoliadores de hace siglos. Ni por unos ni por otras, ni por los agradecimientos ni por las confidencias, se siente obligada mi verdadera y genuina cortesía pues no trata el profesor Rossi de llegar a un entendimiento mutuo a través de una conversación fraternal.

Resulta especialmente poco creíble su agradecimiento a mi reflexión por hacerle pensar en asuntos serios en base a ciertas ideas que me atribuye erróneamente y convierte en muñecos de paja que inmediatamente procede a denunciar. Me atribuye una noción de cultura que es justamente la contraria a la que defiendo en mi post. Lejos de sentirme cerca de la añoranza de una vida bucólica propia de una élite que en realidad está hablando de objetos culturales y no de cultura como tal, me encuentro cerca de esa noción de cultura que consistiría en ese vivir y dejar vivir que asocio a la fraternidad, una actitud que permite dejarse convencer. O sea que el comentario parte de un malentendido difícil de aceptar como inocente. Que mis ejemplos se refirieran a productos culturales europeos no prejuzga distinción alguna entre culturas sino que más bien se refiere justamente a la idea de cultura desde ese punto de vista (despreciado por Mario Vargas Llosa en su última publicación) y que correspondería a la noción antropológica de dicho fenómeno humano. Confunde pues el profesor Rossi lo que él llama mi epistemología. Mi intención simple era solamente continuar mi denuncia de un mundo sin heurística para ajustar cuentas con amigos que, como tales, nos dejamos convencer unos a otros.

Por este malentendido inicial no trataré ahora de aclarar nada sino de denunciar justamente lo que tiene que decir en la línea que él pretende seguir pues él sí que parece sentirse un juez autoritario de muchos desaguisados, tanto colonialistas como capitalistas, responsables, según él, tanto de la desaparición de verdaderas culturas, como de la posible desaparición final de la especie humana.

  1. Tanto el colonialismo como el capitalismo serían los responsables de asesinar algunas culturas. Para empezar nos avisa de que desde hace 500 años Europa vive a costa de los demás de manera que acabó con la autosuficiencia de pueblos culturalmente ricos por mor de su colección de pautas sociales. No seré yo el que vaya a defender la gran colonización de Latinoamérica ni las pequeñas colonizaciones internas a la zona. Pero sí citaré a un profesor mío, mi director de tesis, que decía: «ya se sabe que la colonia explota a la metrópoli». Y hay ejemplos bien estudiados de ello.
  2. La continua acusación a Europa resulta extraña y poco rigurosa pues Europa nunca ha existido hasta ahora y no es la única inventora del individualismo ni éste es definitorio del capitalismo que exige solo propiedad respetada y mercado y ninguna de esas cosas está en contra de la cultura en cualquier sentido y mucho menos en el que yo propongo que solo exige fraternidad a la hora de colaborar a generar las prácticas, costumbres y valores propios de la comunidad.
  3. Es imposible no reaccionar contra algunos falsos lugares comunes repartidos aquí y allí en el comentario a mi post.
    • Tengo la sensación que algunos gobernantes latinoamericanos o/y las correspondientes clases dominantes continúan con ardor la labor destructiva de los «conquistadores».
    • Pienso que de mi post, bien leído, se deduce justamente que el patrimonio cultural o los objetos culturales no agotan la cultura ni siquiera son definitorios de ella. Por lo tanto tomar a pueblos indígenas como un objeto cultural no solo es algo ajeno a mí, sino más bien es algo cercano a algunas formas de defensa de esos pueblos cuyo destino es todo suyo.
    • Los ejemplos usados en mi escalofrío lo son por ser lugares comunes para los interlocutores a los que iba dirigido mi post y no representan ni por asomo la añoranza decadente de ninguna élite.
    • La falta de relato sobre el que indirectamente yo trataba de elaborar sobre todo en el primer artículo sobre cultura («Un mundo sin heurística») no es responsabilidad europea, sino que es resultado de la globalización y nos concierne a todos.
    • Pintar, tal como hace el profesor Rossi, la posible destrucción del planeta como una decadente película de Visconti en la que la gente se muere de hambre mientras que los ricos disfrutan en la podrida Europa de buenos conciertos y delicados manjares, me parece cuanto menos exagerada, por no llamarla efectista y poco rigurosa.

Pero, mire usted por donde, hay un párrafo que me gusta aunque nada tiene que ver con su línea argumental o quizá precisamente por eso. Dice así:

Desde hace tiempo los europeos empezaron a añorar todo eso (que no es «cultura» sino «algunas manifestaciones culturales» en «algún» lugar del planeta) por varias razones, no sólo porque ahora están en crisis (en especial la «católica» España) sino porque la globalización imparable del planeta (precisamente por la creación de la tecnología comunicacional del mismo hombre), aunque muy lentamente, hace reflexionar a la humanidad sobre su deseo de libertad, arraigo a su tierra y autosuficiencia en todos los órdenes

Bien dicho, aunque no se trata, como ya he escrito, de un fenómeno europeo, ni especialmente español, sino más bien de un problema cabalmente global.

Voy terminando. Sospecho malévolamente que el paralelismo que el profesor Rossi establece entre la destrucción del planeta y la falta de respeto por el indigenismo es una petición de principio que, a mi juicio, no es sino una inesperada expansión del espíritu propia de alguien que vive apasionadamente el problema indígena aunque desde un país en el que los pueblos indígenas han desaparecido aniquilados no sé por quien ni cuando.

Y ahora sí termino. Y lo hago con dos comentarios marginales. Por un lado esta conversación no puede depender de los libros que uno u otro hayamos podido escribir por lo que la propaganda de los suyos es completamente innecesaria. Por otro lado hay algo en el largo comentario del Profesor Rossi que sí agradezco. Me refiero a que aunque solo aprenda de mí «por la negativa» reconoce que Juan, es decir yo, «no pretende engañarnos ni tiene mala intención como otros que sí la tienen». Me regocijo pensando en la inmensa suerte que, por lo visto tengo, de estar rodeado de gente que no pretende engañar.

Largo comentario del profesor Rossi

Libro del profesor RossiMauro Oliver me envía el siguiente comentario del profesor Rossi a mi post Escalofrío (al que llama el «segundo sobre cultura») al tiempo que disculpa su extensión. Es esa extensión la que me induce a subirlo como un post adicional al que luego yo podré hacer comentarios o referirme a él si lo considero oportuno.

Me encantó leer el segundo artículo (acerca de la cultura) porque me hizo revivir y entender un poquito más lo que es añoranza de una vida bucólica, de una élite sin mala intención; de ese sector de la humanidad (obviamente Europa, aún las personas más digna y brillantes en cuanto a la producción de «cultura», en el sentido que asume el autor) al que le cuesta entender que «cultura es vivir» y «dejar vivir» con autosuficiencia o «hacia» la autosuficiencia y «respetar» el modo de vida de los demás.

Creo entender lo que Juan quiere decir, pero no comparto su epistemología subyacente y aplicada en su medio; sí, en cambio, su añoranza por «ciertas», unas pocas, manifestaciones y estructuras sociales que necesariamente dieron, dan y darán paso a otras realidades. Así como al principio la gente eran 2 o 3 y ahora ocho mil millones de individuos.

Antes (hasta no hace mucho: aquí hasta hace unos 500 años, en Europa hasta hace más tiempo porque desde hace mucho viven a costa de los demás) íbamos al monte a buscar el alimento o la autosuficiencia, ahora es imposible por cuestiones obvias.

Antes «cultura» era (lo sigue siendo pero se lo quiere ignorar por diversos intereses) la creación misma de estrategias de autosuficiencia sin límites y la aplicación y difusión de esas estrategias era libre y gratuita, ahora no.

La mentalidad y estructura capitalista y absolutamente individualista que inventó Europa (porque así es, y lo que es «más pior», a costa de nuestra humanidad y la de África) neutraliza (al menos en su intención profundamente etnocéntrica) en su exclusivo beneficio todo intento del resto de la humanidad de ser autosuficiente, de buscar sin tantos problemas su felicidad (según insinúa el autor que sería cultura o ser culto).

Por supuesto, hay un fondo de verdad en la reflexión del autor, es real la pérdida de una manera de ser en todo el mundo, al menos el conocido por nosotros que, en realidad, no conocemos nada… pero creo que, desde una óptica netamente europea (fijate los ejemplos que pone: es decir, fuera de Europa no hay cultura, al menos no menciona otras), se confunde con la definición de la realidad ‘cultura’ y la confunde limitándola enormemente a «patrimonio cultural» que no es solamente su listado (música clásica, museos, delicadeza, diálogo comprensivo o tomar el té a las 17 hs. etc. (a esa misma hora nosotros tomamos mate, los brasileros caipiriñha, escuchamos folklore, disfrutamos de la belleza de la montaña, el viento y del río …) todo casi un estado paradisíaico que ellos –y no otros– destrozaron y arrasaron en África, América y en otras regiones del planeta. Sigue leyendo