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¡Qué día!

DraghiAyer fue un día muy duro para la confianza en España. La confianza interna y la externa están en estado catatónico. La interna se hace trizas con asuntos como las comparecencias o la comisión de investigación en el caso Bankia. El cabreo empieza manifestarse por donde no esperábamos por lo que no hay planes de contingencia y altos funcionarios no pueden ocultar sus sentimientos de impotencia.

Pero lo peor es la falta de confianza en España en el exterior. El caso Bankia se ha dido de las manos de los responsables políticos últimos y en el mundo digital en el que vivimos esto es imposible de ocultar. Que Luis de Guindos envió su original plan al BCE o no lo hizo es lo de menos. El BCE contestó a ese misterioso, y sin embargo sobradamente conocido plan de capitalizar un banco con deuda pública con una nota que, por ,lo visto, llegó al FT dando origen a su artículo de ayer y después Draghi afirmó que no hay dicha contestación pues nadie la ha enviado un plan. Todo absurdo.

Estamos en un mundo muy veloz y parecería que la administración no le coge el paso. La renovación de la administración central es, creo, una necesidad perentoria.

El resultado fue muy malo para la llamada prima de riesgo y para la Bolsa. Esperemos que la sociedad no entre en una espiral de terror pues entonces no hay administración por mala que sea que pueda empeorar las cosas.

Y en esta situación tan irritante ¿cómo segur pensando en la creación de un nuevo relato? Bueno ya veremos.

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Webmenciones

  • La resaca del día después « Juan Urrutia

    […] Ayer fue un mal día y hoy observamos las consecuencias. Me atrevo a hablar de consecuencias, o de resaca, porque el artículo de la cuarta de El Pais de hoy parece, entre otras cosas, un ajuste de cuentas entre sus autores y el enemigo de Mario Dragghi, un enemigo que, dado el rifirafe de ayer, no puede ser otro sino el ministro de economía y competitividad. No hay otra manera de interpretar la insistencia de Fernández-Villaverde, Garicano y Santos en que el BCE es la única fuente de financiación con la que ha contado y cuenta la economía española. Pero no es esa la razón por la que me interesa ese artículo. Hacía mucho tiempo que no leía una cuarta de El País tan dura, tan como de tiempos de cambio de “régimen” y tan dramática como su mismo título: No queremos volver a la España de los cincuenta.Sus autores no quieren comprometer a FEDEA y por eso no firman como relacionados con ese centro de investigación y de movilización intelectual. […]