Pero…ya está bien!

Basta!El ¡ya está bien! es una expresión que se me escapa sin querer ante el espectáculo económico-financiero de los últimos días y que quizá ha quedado mediáticamente oscurecido por las las lagrimas de cofrades que no podían lucir el santo por la lluvia. Pero ya estamos todos de vuelta, los cofrades a lo suyo, algunos al trabajo, otros a la cola del paro y los políticos jugando a no sé muy bien qué.

Una vez que ya medité sobre la cesión del sillón de Rajoy, sería bueno preguntarnos que está pasando y hacerlo, de momento y en contra de mi primer impulso, desde la mentalidad de aquellos que, en Europa y basándose en nada, mantiene una extraña teoría del crecimiento según la cual la confianza es el principal input del crecimiento que permitirá pagar las deudas privadas y públicas a un ritmo adecuado. Los USA son otra historia de la cual no diré nada hoy excepto que cada vez están más alejados de Europa… en todo.

Pero, quizá por el mal uso de la aritmética, el ritmo es excesivamente rápido y la consolidación fiscal aunque debería presuntamente hacer que se gane confianza, resulta que presiona la tasa de crecimiento hacia abajo. Este contraejemplo es especialmente notable estos días en España. ¿Por qué?

Mi interpretación es doble. Por un lado estos de los Ayuntamientos y Comunidades del PP parecen un poco aprovechadetes y eso se valora negativamente por ahí fuera de manera que el mero cambio de gobierno no ha servido para ganar la suficientemente confianza. Tampoco colabora a esta ganancia de confianza la mezcla gallega no fácilmente comprensible de valiente afirmación de la soberanía nacional española, pronto corregida, con la cesión del sillón en reconocimiento de quién es el dueño. Y mucho menos las aparentes contradicciones entre el ministro que sí habla inglés y portavoces del partido, o las risitas de Montoro.

Por otro lado no parece que en Hacienda hagan las cuentas muy bien a tenor del retraso doloso primero y de las sucesivas modificaciones del presupuesto y de los acuerdos para completar el presupuesto con recortes complementarios después. Quizá el gobierno del PP no ha empezado por la reforma administrativa que permitiría conocer bien los datos para aplicar la simple aritmética de la deuda, el déficit y el crecimiento. Me parece que falta capacidad técnica además de datos pues no parece muy difícil llevar a cabo ejercicios como el que realizaba ya hace tiempo Der Spiegel en inglés.

Y sin embargo no hay que desesperar. Seguimos teniendo esa capacidad en la sociedad y si no lo creen echen un vistazo al artículo reciente del periódico El Mundo firmado por tres excelentes economistas que nos remiten a él desde NeG y que debían ser escuchados no solamente entre nosotros sino también en Europa y especialmente en Alemania que parece creer que lo que cualquier otro país tiene que hacer es lo mismo que lo que ellos ya hicieron en su momento pero que ahora, parece claro, puede no ser lo oportuno en otros países.

¡Ya está bien!

Rajoy cede el sillón a su dueño

Según la foto de El Periódico de Cataluña del pasado martes santo Rajoy, entre la intérprete y Herr Volker Kauder, el emisario de Frau Merkel, aparece sentado en el lugar que normalmente ocupan los invitados a la Moncloa. Lo normal, en efecto, es que el anfitrión político ocupe el sillón propio e invite al huesped a ocupar una de las plazas del tresillo adjunto dejando un huequito para la intérprete y su sillita.

Herr Kauder venía, parece ser, a enterarse de primera mano de las intenciones de un gallego presidente de cuya actuación soberanista y orgullosa, como si fuera castellano, recelan los alemanes aunque sean de la misma cuerda ideológica.

Si usted fuera Rajoy y supiera lo anterior ¿le habría dejado al emisario el lugar preferente? No es fácil la contestación. Yo, si fuera Rajoy, hubiera seguido siendo orgulloso en las formas y seductor en el fondo afirmando el inquebrantable deseo de convencer a todos de la necesidad de los ajustes. Pero es que yo no soy gallego sino vasco.

Ya, pero entonces no creo que nunca habría estado en la necesidad de ganarme la confianza de los acreedores pues siempre me han enseñado que jamás pida prestado a no ser que se trate de un verdadero amigo. El pedir prestado no es ciertamente un signo de pobreza sino de confianza y de amistad. Pides prestado para que sepan que eres su amigo pues si no lo fueras no osarías hacerlo.

Rajoy pues tiene un deseo atávico de generar confianza y la pregunta es una vez más para qué sirve la confianza, cual es la teoría subyacente. Se espera una respuesta un poco más audaz que la simple constatación de que si no tienen confianza en que vas a generar lo suficiente como para devolver lo prestado, no te prestarán. Y, además, ¿qué?

No puede haber respuesta a este aspecto aislado ni tampoco con referencia a España aislada de Europa y abstrayendo de lo que pasa en el mundo. Hasta que alguien me diga quien debe qué a quien en el mundo seré incapaz de dibujar una idea. Y mientras los alemanes no puedan pergeñar una respuesta respecto a ese asunto tampoco entiendo que les hagamos caso hasta el punto de cederles el sillón.

Viernes Santo

RosasEn La Bisbal está todo abierto porque es día de mercado e incluso funciona el trenecito para paseo de padres y madres jóvenes con sus retoños diminutos. Es pues el día para alejarse del interior siempre menos descreído que el borde del mar y, esta vez sí, volver al lugar de los hechos, ese lugar que he evitado hasta ahora.

He vuelto a Rosas. He aparcado en donde hace unos nueve meses aparcamos SB y yo. Mi mujer y yo hemos recorrido el pantalán hasta su punta donde estaba atracada la barca sobre cuya amura de estribor vomité mi corazón en carne viva. Hemos rehecho el camino hasta el restaurante Panoràmic que nada de esto tiene, pero en cuya barra, en la tercer banqueta contando desde la izquierda tomé el agua tónica que pensé me podía entonar el estómago. Hemos caminado hasta el banco en el que derrumbé y pedí ayuda sin palabras.

Y desde allí hemos conducido, esta vez sin vacilaciones o errores hasta el C.A.P. donde me depositó mi Salvador antes de aparcar el coche. Esta vez lo hemos aparcado con tranquilidad al lado del campo de fútbol desde donde sin duda despegó el helicóptero que me trasladó al Hospital Trueta de Girona. He caminado con mi mujer unos cien metros antes de entrar en este centro de atención primaria en el que le he indicado la silla precisa en la que hice la espera y en qué box me metieron luego.

Ya está, ahora ya sé que no quiero volver a navegar ni tampoco a comer o tomar nada en estos puertos deportivos en los que huele a barbacoa y a ketchup.

Me voy a cenar al Bo.tic de Corçà

Descubrimiento arqueológico: FIN

borrascaDesde el 8 de marzo estoy empeñado en llevar a cabo una especie de presentación dramatizada de esas hojas amarillas que encontré entre mis papeles tal como relaté aquí. Mi intención tenía algo de intención autobiográfica, pero sobre todo pretendía entender cómo se había abandonado todo una línea de investigación macroeconómica a mi juicio prometedora, porqué se insiste en que lo único aprovechable de esa línea de investigación (la fricción relativa en los precios) ya esta incorporado en los modelos llamados DSGE neokeynesianos y si hay algún indicio de que la sleeping beauty una vez despertada y desperezada podría añadir algo menos descorazonador a la diagnosis y prognosis de nuestra gran recesión que lo que pretende seguir diciendo la macro hoy mainstream.

A lo largo de casi un mes he llevado a cabo un intento humilde aunque esperanzado de despertar a la princesa dormida. En primer lugar volví a los posts sobre la crisis ya recogidos en la Cronica de una Crisis tratando de recordar que yo, por alguna razón secreta, había usado la noción de corredor neoclásico con cierta profusión ya desde la crisis del petróleo, con ocasión de la crisis de Japón y en otras ocasiones, (como esta y esta) que hacían ver que yo actuaba como un abuelete contando batallitas. De ahí que, en segundo lugar, parecía necesario mirar a la historia de la Macroeconomía del Desequilibrio, una preciosa pieza escrita en el 2005 por Backhouse y Boianovski cuyo párrafo sobre el corredor neoclásico reproduje junto con un poco de análisis. Así mismo todavía más luz podía arrojarse a dicha noción si reproducía en parte un trabajo reciente de Leionhufvud, el padre de la noción, y si volvía a hacer uso de este otro artículo de Crónica de una Crisis. En tercer lugar y de sopetón topé con un articulito de Deleuze sobre la noción de dispositivo de Foucault y decidí incorporarala pues me parecía que arrojaba alguna luz sobre el contraste entre esa época de la Macroeconomía del Desequilibrio y la aparente ortodoxia única de hoy representada por las expectativas racionales y los modelos de la nueva síntesis neoclásica que representan los DSGE.

Toca por lo tanto despedirse en dos etapas. En la primera terminaré este post al mismo tiempo que aparece entre los Work in Progress el descubrimiento arqueológico convenientemente transcrito. En la segunda espero poder ofrecerles el documento original escaneado para que disfruten del tipo de letra de las mejores máquinas de escribir de la época y del tipo de papel usado a la sazón y ya amarillento.

Ahora ya simplemente improviso un final de esta mal llamada saga y trato de cerrar con unos comentarios sueltos. No me cabe la menor duda de que la aplicación de la idea de corredor neoclásico nos hace entender mejor esta Gran Recesión en sus dos fases. La política monetaria entendida en sentido amplio determina la anchura del corredor y la política fiscal debe efectuar el salto suficiente como para volver dentro de ese corredor posiblemente estrechado por la falta de reacción temprana a las primeras alarmas sobre el estado de la banca. Este comentario tan simple explica las diferencias en el manejo de la crisis en los USA y la UE.

Si esa línea prometedora se abandonó es en mi opinión por dos razones. Porque era difícil seguirla ya que, como se verá en el texto in progress desde hace 38 años plantea un cambio difícil de conceptualizar y, sobre todo, de modelar pues, desde que lo importante es seguir la manera de hacer que presuntamente es la única legítima, toda otra forma de expresarse no es aceptable, y porque se cruzó esa otra forma de mirar a la Macroeconomía que parecía que la convertía l de una vez en una especie de ciencia dura como la que hacen los científicos de bata blanca. Esta línea de investigación se comió toda posible alternativa y construyó toda una línea defensiva a su alrededor forjada en un material fácil de vender: la racionalidad de las expectativas.

Estamos todavía lejos de comenzar el examen de conciencia que la crisis debería exigirnos, pero quizá estas líneas puedan indicar su necesidad y algunas de las líneas de la penitencia debida.

Esfuerzo crowds out Talento

El esfuerzo expulsa el talentoEn estos tiempos tan raros que estamos viviendo se multiplican las contradicciones. Entre las más recientes mencionaba ayer la amnistía fiscal y hoy se me ocurre otra un poco menos obvia. Por un lado cada día se habla más del talento e incluso se barajan ideas de fomentarlo o no dejarlo agostarse mediante medidas especiales en los programas educativos. Por otro lado se predica insistentemente la cultura del esfuerzo como única forma de salir adelante individualmente y como país.

Se podrá decir que no hay contradicción entre ambas cosas, que cuanto más talento y esfuerzo más probable que las cosas vayan bien. Ya dice una especie de refrán que el éxito artístico, científico y de cualquier tipo exige un 20 % de inspiration y un 80% de transpiration: genio y sudor, talento y esfuerzo.

Sin embargo yo no lo veo así. O, al menos, no lo veo así para el tipo de talento del que creo queremos o podemos esperar algo. Ya insinuaba en el post de Deleuze/Foucaeult que ese talento no se trata de una visión especial para la Verdad, sino de una manera de ser intempestiva, de esas que siempre están indagando en lo improbable como en las películas de crímenes. Para ser talentoso hay que ser intempestivo, fuera de tu tiempo, y para ser esforzado eso no tiene importancia. De hecho solo se esfuerza uno cuando recorre el camino trillado pero lo hace más deprisa sin que quepa la nota de que también requiere esfuerzo bifurar el camino, tomar por la tangente.

Ojalá fuera cierto que esfuerzo y talento se complementan siempre, pero me temo que no lo es o, lo que todavía es peor, que no lo puede ser. El esfuerzo ha de ser reconocido y para ello la tarea que lo exige ha de ser conocida y entendida como prometedora. Si no lo es es inútil esforzarse….a no ser que te lo exija el talento. Pero entonces estamos en un régimen distinto con otras reglas.

El talento se obsesiona y no deja en paz al cuerpo en el que se instala. Le hace imposible mirar alrededor sin sentir la impostura de la mayoría de las tareas que se aprecian en la sociedad. Esta maldición mina la salud: la física y la social. Convierte a la persona con talento en un ser insoportable solo merecedor de la soledad. Y como este exilio es para casi todo el mundo insoportable, es comprensible que el talento acabe por encerrarse en sí mismo o concentrarse en una tarea esforzada pero banal. ¡Hay que vivir!

Sí, nos guste o no, el esfuerzo crowds out, expulsa, el talento. Tanto en arte como en ciencia el esfuerzo solo merece la pena si se ejerce sobre la idea genial o al menos original. Que la inspiración te coja trabajando dicen que decía Picasso. Cabe añadir, creo, que no podría ser de otra manera pues quien tiene talento es siempre utilizado por una fuerza superior para desarrolalar ese talento de una u otra manera. No siempre de la manera que querrían los sacerdotes del esfuerzo.

Amnistía fiscal

Como siempre, de venida al Ampurdán hemos escuchado a Cohen. Justo el mismo día en que rodos los periódicos titulaban con ese anuncio de Amnistía fiscal. Comentabamos eso cuando Cohen decía:

Everybody knows that the dice are loaded
Everybody rolls with their fingers crossed
Everybody knows that the war is over
Everybody knows the good guys lost
Everybody knows the fight was fixed
The poor stay poor, the rich get rich

Muy apropiado aunque hubiera sido mejor si la última palabra hubiera sido “richer” en lugar de simplemente “rich”