Deleuze y los dispositivos de Foucault

Deleuze y FoucaultErrata Nature ha editado un pequeño volumen (Contribución a la Guerra en Curso) que, además de un texto del movimiento Tiqqun, contiene un breve escrito de Gilles Deleuze que curiosamente me parece, además de esclarecedor de la Fª de Foucault, lo que es su objetivo, como una versión en un idioma «extranjero» de las ideas que estoy asediando con ocasión del decubrimiento arqueológico y que deberían acabar en la descripción de la evolución del pensamiento en el campo de la Macroeconomía y, si me apuran en cualquier campo. Trato a continuación de destacar algunas de las afirmaciones de Deleuze y a comentarlas

D. La filosofía de Michel Foucault se presenta a menudo como análisis de «dispositivos» concretos. Pero ¿qué es un dispositivo?…es una madeja, una unidad..que ..se compone de líneas de distinta naturaleza

No parece dificil aceptar, al menos provisionalmente, que podemos asimilar la idea de dispositivo a la de planteamiento. Pienso en los distintos planteamientos macroeconómicos y esto de los dispositivos me empieza a interesar.

D. Las dos primeras dimensiones de un dispositivo… serían en primer lugar… las curvas de visibilidad y las curvas de enunciación. Y es que los dispositivos son como las máquinas de Raymond Roussel: máquinas de hacer ver y de hacer hablar.

Si pensanos en el planteamiento DSGE de los ciclos económicos como continuación de los modelos de ciclos económicos reales y al tiempo recordamos la historia de la Macroeconomía del desequilibrio, no cabe la menor duda de que una y otra tuvieron muy diferentes formas de hacerse ver y de hacerse entender o de expresarse. La primera máquina ponía enfásis en la continuidad de un modelo mientras que la segunda en la discontinuidad de una tradición.

D. En tercer lugar un dispositivo implica líneas de fuerza y…por último Foucault descubre las líneas de subjetivación.

No es fácil entender éstas líneas para un lego en materia filosófica, pero creo que no me confundo mucho si entiendo que la máquina o dispositivo está sujeta a una fuerza que le mantiene y reflejaría el poder pero que también contiene otra fuerza que le obliga a sobrepsar ese poder e ir más allá.«Cruzar la línea, pasar al otro lado», una manera de devenir sujeto. Dejaría de ser sujeto aquel que se deja llevar por un planteamiento determinado por razones de poder y no aplica su manera personal e intransferrible de examinar y hacer suya una determinada máquina. Esta subjetivación ha de pasar forzosamente por líneas de cesura, fisura y fractura que son fácilmente detectables en lo que llamaríamos dispositivos macroeconómicos.

Se deducen dos consecuencias importantes para una filosofía de los dispositivos.

Si pensamos en los dispositivos como los palanteamientos macroeconómicos estas dos consecuencias serían las mismas que Deleuze examina.

D. La primera es el rechazo a los universales… La Verdad, o el Uno, no son universales sino procesos de unificación….o de verificación…inmanentes a un determinado dispositivo.

Claro que Deleuze se da cuenta de que si eliminamos los criterios transcendentales tenemos un problema pues no hay manera de comparar dispositivos o, en el caso que me interesa, planteamientos macroeconómicos. Pero entonces Deleuze nos recuerda que pensadores como Spinoza o Nietzsche demostraron que esas comparaciones debería hacerse a partir de criterios inmanentes como responsabilidad, creatividad o incluso estética. La cosa no está fácil aunque quizá debería mencionar a quí la figura de Rorty y su relativsimo pragmático.

D. La segunda consecuencia de una filosofía de los dispositivos es el cambio de orientación, que se escapa de lo eterno para dirigirse a lo nuevo….Pero Foucault rechaza explícitamente la originalidad…. Tan solo desea considerar la «regularidad» de los enunciados. Lo que cuenta es la novedad del propio régimen enunciativo en tanto que puede incluir enunciados contradictorios.

Es dificil para mí tratar de entender esto como aplicable a planteamientos macroeconómicos. La tarea se facilita si seguimos leyendo y ecuchamos que lo importante de la comparación entre el dispositivo de la revolución francesa y el de la revolución bolchevique no está en la originalidad del enunciado sino en la novedad el régimen enunciativo. Y esta, si no leo mal, radica en la capacidad del dispositivo para transformarse o para fisurarse en beneficio de un futuro dispositivo. Si ahora pensamos en los dos planteamientos macroeconómicos de los que he estado hablando, nos encontraríamos con que el que está más abierto, pues no insiste en la pertenencia, ese y no otro dispositivo es justamente el correspondiente a la Macroeconomía del desequilibrio que, de alguna forma ya mostró su capacidad de desaparecer, algunos dirían de bifurcarse, en cuanto las fricciones quedaron como una huella más bien suya en los modelos de SDGE llamados neokeynesianos. Y una vez estás en un planteamiento dado y este es como un dispositivo nos topamos con esta nueva idea.

D. Pertencemos a los dispositivos y actuamos en ellos. Dentro de un dispositivo es necesario difrenciar entre lo que somos(eso es lo que ya no somos) y en lo que estamos a punto de devenir: la parte de la historia y la parte de lo actual.

He aquí el punto crucial de la aplicación que estoy intentando hacer de estas ideas. Para culminar esa aplicación es necesario escuchar con atención el siguiente párrafo

D. Pues lo que aparece como actual o nuevo según Foucault es aquello que Nietzsche llamaba lo intempestivo, lo inactual….. No predecir sino atender a lo desconocido que llama a la puerta.

Nada más intempstivo en este sentido, y pensando en el trasunto económico, que la Macroeconomía del desequilibrio que fue rechazada justamente por inactual, por no entender , según sus enemigos (amigos reconvertidos), que cualquier oportunidad que el desequilibrio te proporciona será aprovechada. Estos enemigos estaban encerrados en un régimen enunciativo antiguo que no prestaba atención a la actualidad puesta de manifiesto por los hechos, sino solamente a la historia aborreciendo toda discontinuidad.

La Visión había fracasado frente a la Técnica.

Descubrimiento arqueológico. 2. Breve historia: 2.3 Recordando Japón

Crisis japonesaCon el título de «El corredor neoclásico: Recordemos Japón» publiqué en Expansión, en marzo del año 2008 un artículo que ahora se me antoja adecuado para ir acabando esta introducción al decubrimiento arqueológico que quizá ya se hace esperar demasiado. Voy a reproducir ese artículo cuasi verbatim.

En el artículo del mes pasado en Expansión y en un intento de caracterizar la situación económica actual y de opinar sobre las medidas que se barajan, utilicé el concepto poco ortodoxo de corredor neoclásico. Es este un concepto que se debe a Axel Leijonhufvud (AL) quien lo introdujo hace cerca de cuarenta años. En mi opinión es un concepto bien interesante que se basa en la noción de effective demand failures (fallos de demanda efectiva) y que, por lo tanto, es difícil de pescar analíticamente en las redes de la microeconomía neoclásica convencional por lo que, en opinión de Laidler, en su laudatio reciente en un homenaje a AL en UCLA, ha tenido poco eco y su utilización ha sido escasa. Yo diría que el concepto se ha utilizado demasiado poco puesto que, como ahora trataré de mostrar es muy útil para entender lo que nos pasa y para orientar la política económica. Y esto no es baladí.

Como reacción al artículo del mes pasado ( «¿Qué nos pasa? Un toque de heterodoxia», Expansión, 6 de febrero del 2008) y más en concreto en relación a la vaguedad analítica del concepto de corredor neoclásico, he recibido algunos comentarios críticos por lo que quizá merezca la pena acercarse más a la naturaleza de este concepto escurridizo. Una manera de entenderlo es la que subyace al artículo de tres autores japoneses ( A. Dohtani, T.Inaba y H.Osaka, «Corridor Stability of the Neoclassical Steady State» en Time and Space in Economics, Springer Verlag, Japan, 2007) sobre crecimiento neoclásico en el que explican la noción de manera parecida a la que yo usaba hace un mes. Tratan estos autores de complicar el modelo de crecimiento neoclásico introduciendo una función de consumo dependiente de la renta permanente, y no de la renta actual, de manera tal que encuentran este resultado que se refleja en su abstract y que traduzco a continuación de manera libre: «este modelo de crecimiento modificado posee un estado estacionario único que es el mismo que el del modelo neoclásico de crecimiento. A diferencia de este modelo neoclásico, sin embargo, el modelo modificado genera “estabilidad de corredor”. Es decir, hay un corredor de estabilidad alrededor de la senda del estado estacionario dentro del cual cualquier senda converge a ella y de la que diverge cualquier senda fuera de él. Y así la visión neoclásica es cierta dentro del corredor, pero no se sostiene fuera de ese corredor y la histéresis emerge cerca del corredor». Ni qué decir que la histéresis a la que se refieren estos autores corresponde a los típicos procesos multiplicadores keynesianos.

Aunque ahora tengamos una idea más clara de aquello a que nos estamos refiriendo, lo interesante es saber cómo la utilizamos y porqué sirve para entender lo que está pasando. Ya sabemos que fuera del corredor neoclásico las fuerzas estabilizadoras no funcionan debido a las ya mencionadas effective demand failures. Estamos acostumbrados a reconocer una manifestación de estos fallos de demanda efectiva cuando un desempleado no puede ejercer su demanda de bienes debido a su falta de renta. Tampoco nos extrañamos si se nos dice que un acto de ahorro no conforma automáticamente una demanda efectiva de bienes futuros. Pero hay una tercera forma de fallo de demanda efectiva que AL describe de una forma que se me antoja sumamente útil para comprender los tiempos que vivimos. Esta tercera forma de manifestación de un fallo de demanda efectiva ocurre cuando el sistema financiero se encuentra en una situación tal que hace imposible a un empresario mostrar efectivamente su demanda actual de factores de producción por la imposibilidad de ofrecer a cambio bienes futuros.

En este punto lo más instructivo es escuchar al propio AL en una entrevista no muy lejana en el tiempo («Outside the Mainstream: An Interview with Axel Leijonhufvud», Brian Snowdon, University of Northumbria, 2002). Dice AL que ese tercer fallo hace imposible poder decir de manera creíble algo de este tenor : «tengo este proyecto de inversión que rendirá sus frutos en el futuro y desearía intercambiar hoy esa perspectiva por factores de producción que me permitan producir hoy los bienes futuros». Y continúa: «y es ahí donde llegamos cuando el sistema financiero está totalmente atorado con préstamos malos».

Insiste AL en que ésta fue la situación japonesa y de repente caigo yo en que aquella situación que observábamos a lo lejos hace casi veinte años no es muy distinta de la actual con la diferencia, no tan grande, de que la crisis inmobiliaria está ocurriendo en USA y no en Japón. Si aceptamos que debiéramos mirar y recordar lo que pasó en Japón hace 20 años comparándolo con lo que pasa ahora en el mundo, llegamos a comprender que las únicas diferencias serias radican en la brutal innovación financiera que ha tenido lugar en estos últimos años y en que la globalización es ahora mucho mayor que en aquella época con lo que parecería intuitivo que el contagio fuera hoy mucho más fácil. Pero esto exige unas precisiones que me recuerdan a algo que ya escribí con ocasión de la crisis financiera del sudeste asiático y su contagio entre bancos y países ( «Virtudes privadas, vicios públicos», en Economía en Porciones, Prentice Hall, Madrid 2003, pp.106-8). El contagio entre bancos argüía yo, ocurre porque los bancos no son lo suficientemente promiscuos y solo ponen sus fondos en otros pocos bancos. Ahora nos dice Krugman («A Crisis of Faith», The New York Times, february 15, 2008) que el contagio no es entre bancos ( o países) como ocurrió en la mencionada crisis, sino desde unos sectores financieros a otros, desde el segmento de hipotecas hasta los de otras asset backed securities, hasta los monolines y otros aseguradores y, finalmente y de momento, a los mercados de bonos corporativos, préstamos para la compra de automóviles, tarjetas de crédito y hasta préstamos a estudiantes

Pero estos comentarios de Krugman no son sino una forma de ejemplificar lo que estaba diciendo AL por lo que igual deberíamos escuchar lo que tenía que decir sobre la crisis de Japón. Que no bastaba con aumentar el gasto público sino que, además, se debiera haber fregado bien los desperdicios de las instituciones financieras poco eficientes. Una lección interesante que, a mi juicio, indica lo que va a pasar ahora sobre todo en USA, y que ya hemos visto en el Reino Unido con Northern Rock. Lo que va a ocurrir, en efecto, es que importantes instituciones financieras van a ser absorbidas de una u otra manera por otras quizá europeas con el beneplácito de los reguladores y supervisores nacionales. Y esto ocurrirá en cuanto se disipe el aroma pestilente de las bodegas crediticias.

Y es aquí donde vuelve a entrar en escena mi optimismo reflejado el mes pasado y que sostengo. Hoy sabemos fusionar bancos o despiezarlos con mucha más habilidad que hace veinte años y el mercado de valores está mucho más preparado para aceptar estas prácticas sin detrimento para accionistas inocentes. Pero aparte de esto, que no es sino una opinión más dentro del torrente de las que ya van apareciendo, más importante es, creo yo, saber cómo pensar sobre la situación y mi pequeña aportación solo pretende decir que, a veces, ideas que se arrumbaron sin saber porqué pueden ser útiles.

No pretendo subrayar que en esta ocasión fuí un pelín profético, sino solamente decir que si lo fui fue debido a esta nanera de plantearnos la Macroeconomía que pertenece al planteamiento de desequilibrio y que no acaba solo en la introducción de fricciones en los modelos SDGE.

Fogonazos. VII: Emulando a Keynes

KeynesEl famoso biógrafo de Keynes, Robert Skidelsky, nos cuenta en algún lado que Keynes era una personalidad compulsiva que, entre otras cosas, no podía para de hacer simples cálculos numéricos.

Me he acordado de eso cuando, sin pensarlo, hoy he vuelto a contar por enésima vez los escalones de mi casa. Esos que me bajan del despacho a la cocina y el comedor. Son 19. En la cocina he visto una especie de bandeja que compramos en un mercadillo de París justo hace un año y que ahora hace las veces de frutero. Es ovalada y tiene 21 puntas. Hoy estaba llena de frutas: 5 kiwis, 4 mandarinas, 3 plátanos, 2 manzanas y una pera. La distribución de especies frutales no sigue la ley potencial tan observada en la naturaleza. Debe ser porque mi frutero no forma parte de la naturaleza.

Quizá esa manía estuviera por debajo de la aportación de Keynes a la teoría de la probabilidad subjetiva, pero en mi caso no me lleva a nada más allá de maravillarme una vez más de los números, unas entelequias que no me parece formen parte de la naturaleza tampoco pero que, además, se resisten a no se más que entelequias y nos plantean verdaderos rompecabezas. He aquí uno bien curioso que nos plantea si hay más números enteros que enteros pares. Paradojas del infinito. ¿Es esto parte de la naturaleza? ¿Hay algo infinito en la naturaleza?

Descubrimiento arqueológico 2, Breve historia 2.2. Estabilidad e inestabilidad en la Economía

Axel LeijonhufvudRamon M me envia como comentario a este post un articulito relativamente reciente de Axel Leijonhufvud traducido al castellano no sé por quien y que añado como un elemento más a la saga construida alrededor del descubrimiento arqueológico que ya se acerca. Es un artículo muy largo que voy a editar drásticamente quedándome solamente con aquelas partes que me interesan y que tienen una relación más directa con el corredor neoclásico. El artículo original completo y en inglés puede verse aquí.

Introducción

Cerca del inicio de este siglo los macroeconomistas llegaron a un consenso conocido como la “Nueva Síntesis Neoclásica”. Los Nuevos Keynesianos adoptaron el modelo dinámico estocástico de equilibrio general (DSGE, por sus siglas en inglés) desarrollado por los Nuevos Clásicos, mientras que estos últimos aceptaron las “fricciones” de mercado y las “imperfecciones” de los mercados de capitales sobre la que tanto insistieron los primeros.

Esta Nueva Síntesis, como la Vieja Síntesis de hace cincuenta años atrás, postula que la economía se comporta como un sistema de equilibrio general estable cuyas propiedades auto-reguladoras son dificultadas por las fricciones. Los economistas de estas creencias ahora luchan para explicar que lo que recientemente ha pasado es en realidad lógicamente posible. Pero la crisis no encaja.

La equivocación

Creo que las síntesis, la Vieja y la Nueva, están equivocadas. Las futuras innovaciones teóricas en la modelización económica no traerán reales progresos mientras que el paradigma siga siendo el de “estabilidad con fricciones”. Las genuinas inestabilidades de la economía moderna deben ser enfrentadas.

La economía es en realidad un sistema dinámico adaptativo. Este posee propiedades “equilibrantes” de auto-regulación que usualmente llamamos “mecanismos de mercado”. Pero estos mecanismos no son siempre suficientes para asegurar la coordinación de las actividades en un sistema complejo.

El corredor neoclásico

Casi cuarenta años atrás, propuse la “hipótesis del corredor”. La hipótesis sugiere que la economía podría mostrar las deseables propiedades de ajuste “clásico” dentro de un “corredor” cercano al hipotético sendero de equilibrio, pero que sus capacidades de auto-regulación estarían dañadas en las regiones “keynesianas” fuera de este corredor. Entonces, para grandes alejamientos del equilibrio, el sistema de mercado podría no ser capaz de recuperarse sin la ayuda de una política de estabilización.

El argumento original para el corredor se preocupaba por las condiciones bajo las cuales se deberían esperar significativos efectos de desviación y multiplicación y podría no ser tan persuasivo por si mismo. Sin embargo, todos los otros sistemas dinámicos complejos que son conocidos, tanto los desarrollados por el hombre como los naturales, tienen la propiedad de que sus capacidades homeostáticas son limitadas. Es extremadamente poco probable que la economía sea diferente en este aspecto.

Es razonable creer entonces, que el espacio-estado del sistema –en adición a las regiones que tienen propiedades de auto-regulación- tenga regiones donde los procesos de desviación y multiplicación hayan anulado estas propiedades.

Notemos que seguimos sin una descripción clara de la naturaleza del corredor neoclásico y que sin ella dificilmente legaremos un entendimiento satisfactorio que nos saque del confusionismo presente puesto de manifiesto por la crisis.

Descubrimiento arqueológico 2. Breve historia; 2.1 Disequilibrium Macroeconomics

Escultura funeraria, figura portando un fémur, símbolo de la clase dominante (Lambityeco-Oaxaca)Aprendí macroeconomía en los años setenta del pasado siglo. Primero en mis estudios de doctorado que me llevaron a escribir una tesis doctoral en dos de cuyos ensayos las ideas de Clower y Leijonhufvud eran utilizadas, además de las de Patinkin, para el estudio del funcionamiento de una economía monetaria en crecimiento. Más adelante continué trabajando sobre estas ideas en UCLA donde pude discutir con estos dos macroeconomistas y en donde, en 1974, escribí una nota sobre el corredor neoclásico que dentro de unos días pondré a disposición del lector como un verdadero hallazgo arqueológico pues la tenía completamente olvidada.

Mi carrera era prometedora en estos años del reinado, en cierto sentido, de la Macroeconomía del Desequilibrio pero se desvaneció un tanto a medida que este planteamiento se iba disipando tal como muestra con detalle este artículo de Backhouse y Boianovski.

Pues bien, estos últimos días he estado tratando de prologar la presentación del hallazgo por obvias razones biográficas, pero también porque sigo creyendo que si los procesos que están por debajo de la dependencia del recorrido no hubieran hecho su trabajo tan bien y por razones yo diría que no necesariamente científicas sino más bien sociológicas, hoy estaríamos mejor pertrechados para lidiar con no pocos aspectos de la crisis actual que ya va para cinco años.

Recomiendo seriamente examinar esa pieza de estos dos historiadores y metodólogos para empezar a aceptar que los modelos SDGE complementados por las fricciones del keynesianismo por muy hegemónicos que sean hoy no han estado, ni están, a la altura de las circunstancias. En buena parte yo diría que este cierto fracaso brillante ha ocurrido porque no han sabido recuperar los aspectos menos simples del trabajo de gente como Clower y Leijonhufvud.

Por lo tanto en este post me voy a concentrar en traducir un párrafo largo de esa historia relacionado directamente con la idea de corredor neoclásico y que también se conoce como stability corridor.

Leijonhufvud sugiere que para cuando Barro y Grossman (1973) fue publicado ellos ya se habían desplazado hacia adelante. En una carta a Erroll Glustoff, escribió que tanto él como Clower ya habían dejado de hablar de restricciones de las ventas a favor de restricciones de dinero. Esto ocurría como reconocimiento del hecho de que en una economía monetaria la gente mantiene stocks de dinero líquido y no necesitan responder a las restricciones de ventas reduciendo inmediatamente sus compras. En la misma carta Leijonhufvud criticaba a Grossman por no tener en cuenta esos stocks. Estas ideas fueron incorporadas en Leijonhufvud (1973) (un trabajo) que puede ser considerado como su última contribución al campo de la macroeconomía del desequilibrio per se. El artículo de 1973 introducía la noción de que el sistema económico es estable dentro de un cierto rango de circunstancias normales llamado “corredor”. Dentro del “corredor” una caída de la demanda agregada es suavizado por los ajustes de salarios y precios. Esto ocurre porque la presencia de una especie de colchones mullidos de activos líquidos, la inelasticidad de las expectativas sobre la renta permanente y la acumulación de inventarios contribuyen a suavizar el potencial proceso de ampliación de la desviación propio del multiplicador. Sin embargo las cosas son distintas si la caída inicial de la demanda agregada es grande y persistente. Los fallos de la demanda efectiva se mostrarán prominentes, con los vendedores reaccionando a la bajas demandas efectivas constreñidas por la renta corriente en una economía monetaria en lugar de a las demandas nocionales (ver Howitt 1990,p.35). Grossman (1974) rechazó el concepto de corredor y criticó a Leijonhufvud por visualizar los ajustes de cantidades y de precios como siempre alternativos.

Basta este pequeño párrafo para concluir que por muy prometedora que fuera la visión de Leijonhufvud su formalización se ha demorado hasta hoy y puede seguir demorándose. A pesar de todo sigo creyendo que la idea en sí es lo suficientemente iluminadora como para que nos sirva de idea-guía para entender lo que nos pasa desde hace casi cinco años. En el próximo post resumiré un reciente artículo de Leijonhufvud sobre las inestabilidades macroeconómicas que valida esta intuición mía y en el último post de esta saga-prólogo volveré a publicar un artículo publicado en este blog y en Expansión y que creo avanza un poco en la delimitación conceptual de la noción discutida para finalmente presentarles el descubrimiento en sí.

Fogonazos VI. La lista de la compra beste bat

Lista de la compraEn relación a la semana pasada he comprobado que la destrucción lenta y segura del Journal que citaba en el fogonazo anterior continúa a ritmo de termita. A pesar de ello he aprendido que la destrucción funciona hacia delante y recoge solo las páginas impares. La de hoy continuaba con el artículo de Kurz et al. que citaba y no contiene más que una frase para meditar. Dice:

The availability of under-employed resources which can be mobilized in response to expectations is central to our approached.

Como no sé de qué va el artículo y, en el mejor de los casos, me llevaría varios sábados averiguarlo, estas frases deben ser utilizadas como mantras que sirven para ordenar el pensamiento en una dirección determinada.

En este caso “la disponibilidad de recursos subempleados” parece jugar el mismo papel que los buffer stocks que, según la idea de Leijonhufvud sostienen la amplitud apreciable del corredor neoclásico.

Business Schools

DeustoParece que España lo hace muy bien en cuanto un grupo privado pone en funcionamiento una Busiiness Schhol. Pensemos en en el IESE, dependiente de la universidad de Navarra, o en el IE que se ha creado su propia Universidad en Segovia para cumplir con la legislación que les obliga a estar asociadas o a depender de una Universidad, o en el ESADE que está conectada con la Ramon Llull. Dejando aparte la Deusto Business School obviamente asociada a la más que centenaria Universidad de Deusto y que parece se ha lanzado en serio al reconocimiento internacional, hay muchas otras con asociaciones y dependencias realmente fantasiosas, pero esas tres mencionadas en primer lugar llevan muchos años en los primeros lugares del ranking mundial y están por delante de muchas americanas que son como departamentos de Universidades muy conocidas tanto públicas como privadas.

Este hecho se cita muy a menudo como una singularidad difícil de explicar ya que las universidades españolas, incluyendo las que dan cobertura a estas tres Business School, no aparecen en lugares respetables de cualquiera de los rankings al uso. Este hecho ha de estar relacionado, con toda seguridad, con el uso inteligente de los conocidos criterios clasificación que permite a una institución privada adaptarse a esos criterios y luchar por aparecer en los rankings pues ello les proporciona alumnos dispuestos a pagar unas matrículas elevadas.

Parecería seguirse que la manera de triunfar en esa competencia es aislarse de la universidad madre y funcionar con independencia sin necesitar aparentemente el apoyo de profesorado de otros centros o departamentos de la Universidad que los ampara. Tomemos el ejemplo de la Economía. Parecería que cualquier alumno a cualquier nivel de una de estas Business Schools tendría necesidad de buen profesorado en ciertas materias relacionadas con la Economía propiamente dicha como , por ejemplo, la Macroeconomía o la Organización Industrial, como parte aplicada de la Microeconomía. El hecho es, sin embargo, que estos profesores suelen ser contratados directamente por estas escuelas exitosas y que no se apoyan en otro profesorado no menos bueno pero que está sujeto a las maneras de hacer de la Universidad con sus formas de promoción y sus obligaciones investigadoras además de docentes.

En algunos casos aparece la posibilidad de compartir profesorado. El caso más llamativo es el de la Economía Financiera, algo central para una Business School, pro que sin la cual no se entendería hoy la Macroeconomía. Este caso casi único puede ser el comienzo de una reflexión interesante. En mi opinión cada vez va a pesar más la investigación del profesorado en la elaboración de los indices que se utilizan para elaborar los rankings. Es algo que estamos viendo en el mundo y en las tres instituciones a las que me estoy refiriendo y en la Deusto B.S. Existe pues la oportunidad para cualquier universidad de entrar en el mercado de una manera repentina sin necesidad de construir una reputación costosa en tiempo. También cuesta atraer al profesorado adecuado, pero el quid consiste en adelantarse al mercado y atraer profesorado de excelencia en materias que hoy habitan en los márgenes de la economía. Esta no puede seguir anclada en un programa investigador o, si se quiere, en un paradigma, que parece perder aliento. Cada día es más evidente que todas las nuevas tendencias, fragmentarias todavía y quizá a años del desarrollo de un nuevo paradigma, ocupan un topos intelectual que se acerca más al contenido propio de una Business School.

Concluiré pues con una afirmación arriesgada. Lo que hoy nos interesa a os economistas es entender bien sistemas complejos ya que hemos aprendido que lo que a menudo se llama mercado, el de trabajo por ejemplo, es más bien un sistema complejo lleno de recursividades y de consecuencias no esperados que dan origen a la dificultad de predecir y van dando prioridad al hacer. Y, concluyo, esto, hacer, es lo que les escuelas de negocios han enseñado siempre. En consecuencia es posible que lo “interesante” hoy quizá debamos buscarlo en las Business School mañana.

Descubrimiento arqueológico 1. El corredor neoclásico en el blog (y d)

Cuando escribí sobre el capitalismo como sistema coplejo no había leído todavía este artículo de Durlauf, así que me he quedado contento cuando he reparado en que lo que éste tiene que decir hoy no es muy distinto de lo que yo decía en estos dos posts (este y su continuación) que ahora trataré de resumir para pasar ya a otro estadio en la preparación de la presentación del descubrimiento arqueológico.

1. Decía en el primero de esos posts que la dinámica de cualquier campo de conocimiento es compleja y puede generar comportamientos inesperados no necesariamente óptimos en el desarrollo del pensamiento y que esto es, en mi opinión, lo que ha pasado en Economía en los últimos treinta años durante los cuales sí que se han explorado nuevas vías de análisis más allá de los modelos de Dynamic Stochastic General Equilibrium (DSGE) aunque sin llegar a fraguar un verdadero nuevo paradigma. Continuaba diciendo que “hay en efecto una enorme variedad de planteamientos que ponen en entredicho los fundamentos de la economía neoclásica o mainstream. Desde la Behavioral Ecconomics que reuniendo resultados de la Experimental Economics, de la Experimental Psichology y de la Neuroeconomics pone en entredicho la noción canónica de racionalidad ya bajo sospecha desde las ideas propias de la Bounded Rationality, hasta las nuevas ideas de incertidumbre que esperanzan tanto como humillan a los econometristas dedicados a la predicción, pasando por el estudio de Redes y…. por… la dinámica de sistemas complejos alrededor de los cuales y ya desde hace (más de) un par de décadas en el Instituto de Santa Fe están permitiendo aclarar la diferencia entre entender (erklärung) y comprender (verstehen) (o como dice Durlauf entre explain and understand)” Sigue leyendo

Conversacion robada:el párrafo perfecto

El tren, por CaroLeía tranquilamente en el vagón de metro a cinco paradas de mi destino cuando escuché una conversación que me hizo abandonar el libro, cualquier título,esas páginas que siempre llevo conmigo para estos viajes subterráneos. Dos paradas antes había subido a este vagón un señor de unos 60 años que se topó de bruces con quien parecía, por el tono de los saludos mutuos, un viejo amigo de edad parecida. La salida de viajeros en la siguiente estación les dejó a ambos muy cerca de donde yo ocupaba un asiento y, desde hacía un rato, simulaba leer mientras escuchaba una conversación algunos de cuyos retazos me había llegado desde los primeros abrazos confirmatorios de que llevaban años sin verse.

-¿Y que haces ahora? -preguntó el recién llegado.
-Pues ya te imaginas, lo de siempre-contestó el ya embarcado en el momento del encuentro.
-Pero, dime, ¿tu no estabas en la Universidad?
-Pues sí, y allí sigo.

Supuse que había algo que no encajaba pues siguió un pequeño silencio.

-Pues entonces darás clase, no?
-Claro, claro…pero aparte de eso siempre he hecho lo mismo- pretendió zanjar el profesor.
-¿Y qué es ello? si puede saberse
-Pues mira, llevo treita años tratando diariamente, incluídos los sabados y los domingos, de escribir el párrafo perfecto.

Hubiera querido seguir escuchando, pero el amigo recuperado, aunque solo fuera brevemente, llegó a su destino y salió al andén. Era el momento de reabrir mi libro, pero no pude concentrarme y me quedé tan meláncolico, pensando que nunca se volverían a ver esos dos, que casi me paso de mi estación.

Descubrimiento arqueológico 1: El corredor neoclásico en el blog (c)

Ya en septiembre del 2010 me preocupaba en este post, posterior a la conferencia de Oslo, de la necesidad de empezar a introducir medidas incentivadoras del crecimiento y, por lo tanto, no era un post dedicado directamente al corredor neoclásico. Aun así se decían algunas cosas de interés para esta saga preparatoria del destape del descubrimiento arqueológico al que trato de poner un poco de perspectiva.

En este contexto merecía la pena volver a insistir en que cualquier impulso a la demanda agregada no funcionará hasta que el sistema bancario no esté totalmente limpio y renovado. En ese momento ya había hablado yo de la noción de corredor neoclásico y lo había hecho con ocasión de la defensa de esa noción utilizada en el artículo de Cuadernos de Economía y que, a pesar de la actitud desdeñosa al respecto de los teóricos mainstream, puede recuperarse fácilmente desde la economía computable. Volvía sobre este punto con una cita de Kobayashi relativa a la situación japonesa de hace años cuando fue allí donde estalló la burbuja inmobiliaria:

One big lesson from Japan’s 1990s is that Keynesian policy per se did not work for the financial crisis due to the collapse of asset prices. While Japan undertook huge fiscal stimulus packages repeatedly in the 1990s, the government did not pursue a serious policy effort to make banks dispose of their nonperforming loans. As a result, a huge amount of hidden nonperforming loans swelled under implicit collusion between the government and banks. Naturally, the payment uncertainty and economic shrinkage persisted for years

Esto era cierto porque mientras una institución financiera no se haya deshecho de las non performing loans que atiborran sus sentinas no tiene capacidad para financiar el endeudamiento adicional que genera el incremento en el gasto público. En el caso de Japón esto ocurría por una especie de pacto implícito entre gobierno y banca. Un tema del máximo interés, pero que conforma otra historia que no se refiere directamente al corredor neoclásico que es lo nos ocupa ahora.