El lugar de los hechos y un primer párrafo arregladito

Lo que explica mi silencio en los últimos días es, por un lado la situación económica que, una vez bien diagnosticada, dicen, no parece responder rápidamente a las medidas tomadas a cualquier nivel. Pero por otro lado, la verdadera razón es que me he desplazado a nuestra casita de Foixà en el Baix Empordà a fin de visitar el lugar de los hechos y asegurarme y asegurar a otros que estoy vivo. Esta especie de seminario en supervivencia o postmortencia, como se quiera, me ha permitido rehacer mi agenda vital en general, pero también algo más prosaico y a tono con el silencio del lugar: encontrar otro primer párrafo reseñable aunque no comparable al Call me Ismael de Melville.

Se trata del primer párrafo de La Educación Sentimental de A. Flaubert, la mejor novela nunca escrita según Vargas Llosa. El primer párrafo del original no es gran cosa, pero cuando, a diferencia de otras, en una traducción al español el primer párrafo se presenta como la unión de los dos primeros queda algo bastante apañado:

El 15 de sptiembre de 1840, hacia las seis de la mañana, el Ciudad de Monterau, presto a zarpar, exhalaba grandes torbellinos de humo en el muelle de Saint Bernard. Llegaba gente jadeando; toneles, maromas y cestos de ropa blanca dificultaban la circulación; los marineros no respondían a nadie; chocaban unos con otros los pasajeros; subían los paquetes entre los dos tambores y el bullicio se disipaba en el zumbido del vapor, que, escapándose entre las planchas de palastro, envolvía todo en una nube.

Como ocurre muchas veces una traducción puede ser mejor que otras, cosa razonable, pero es que, además, pude mejorar el original, cosa esta ya no tan fácil de admitir.

Fogonazos III:Gimnasia y magnesia (o potasio)

No confundir la gimnasia con la magnesia es un buen consejo, pero no siempre aplica. Sobre la gimnasia ya he hablado muchas veces y he tenido ocasiones sobradas de ensalzar a los abdominales como la residencia del alma. Más recientemente he contado mi experiencia con los MBTs enfatizando la aparente paradoja de que sea la inestabilidad la que nos saca de apuros en economía en general y en los negocios en particular. Me parecía ese un tema muy apropiado para cualquier business school. Pero en este punto, el seminario correspondiente debería complementarse con la magnesia aunque no propiamente con esta sino con su inseparable compañero, el potasio del que, en efecto, está lleno el plátano. La enorme flexibilidad que nos proporcionan los MBTs se cobra su precio en términos de posibles agarrotamientos de los músculos que, de suceder, harían fracasar el ejercicio destinado a mantener el equilibrio o a crecer en términos económicos. El potasio es pues como la pócima de Obelix y ennoblece al plátano, una fruta que solo ha sido apreciada intelectualmente por Andy Warhol, pero que, sin embargo, es esencial para, continuando con este juego de ideas, mantenernos flexibles o, si queremos, resilientes. Ya vemos pues que a veces mezclar la gimnasia con la magnesia nos lleva a lugares poco comunes y muy inspiradores. Ventajas de la oblicuidad

Recuerdo y homenaje a L.A. Rojo

Hace menos de un año murió L.A. Rojo y esto es lo que escribí. De ello se desprende que esta persona era para mí objeto de curiosidad intelectual. Por lo tanto hace unos días me fue imposible no acudir a la presentación del libro de homenaje y recuerdo a él dedicado. Carlos Sebastián, coordinador del esfuerzo conjunto, nos recordó que algunos de sus exalumnos, y colaboradores en sus diferentes facetas, habían reunido fuerzas para elaborar un libro de recuerdos que las recordara en toda su variedad.

Pocos comentarios puedo hacer de lo que allí vi, pero me parece que quiero hacerlos.

En primer lugar me resultó llamativa la frialdad del acto comenzando por la puesta en escena con todos los contribuyentes al libro en la presidencia y solo tres intervenciones. Ya sé que eran muchos pero cinco minutos cada uno no hubieran alargado el acto que duró apenas una hora y le hubieran dotado de algo más de calidez y de interés al revelar, de manera más caliente de la que lo hizo la presentación del coordinador, la diversidad de sus intereses y de sus papeles varios a lo largo de cuatro décadas. Pero es que, además, de los que hablaron solo noté un cierto temblor en la voz de Samuel Bentolila.

En segundo lugar el ambiente general del acto era especial. Un salón bien grande y lleno de gente resultaba extrañamente homogéneo. Yo diría que allí estaba lo que un extraño llamaría, tal como hace un amigo mío, la Nobleza de Estado, ese conjunto de altos funcionarios que creen, seguramente con acierto al menos parcial, que hacen funcionar al país, pero que no dejan que se demuestre lo contrario o que simplemente se someta a escrutinio esa creencia.

En tercer lugar resultaba raro el localismo del acto. Un producto estrictamente madrileño que hace que los que no nos reconocemos de Madrid por muy bien que nos encontremos en esta villa, nos sintamos extraños. No conocemos lo que significa vivir en un barrio o en otro, no podemos juzgar la postura de nadie en épocas difíciles en las que los de fuera hacíamos guerritas en otro lado con significaciones bien distintas a las que se hacían en Madrid y no podemos imaginar lo que significaba ser un alto funcionario de España con actividades estrictamente madrileñas aunque algunos de sus efectos nos afectaran a todos.

Finalmente, y aunque hubiera quedado claro que Rojo era un tipo intelectualmente potente y versátil en sus intereses, una primera mirada al libro de recuerdo y homenaje, me hace pensar que la diversidad de su trabajo propiamente intelectual no está bien reflejada. Es como si solo hubiera destacado en abrir las mentes a la macroeconomía más o menos puesta al día, en intentar cambiar la enseñanza de la economía y en crear instituciones al pairo de esa universidad. Pero hay algo más. Escribió (con Victor Pérez Díaz) sobre Marx y marxismo tal como se recuerda en alguno de los trabajos y tradujo allí por 1966 el famoso libro de Srafa Producción de Mercancías a través de Mercancías, una cosa que cuando la leí y me fijé en su traductor me pareció esotérica hasta que me enteré más tarde que podría formar parte de la modelización del crecimiento multisectorial y que, además, algo tenía que ver con la discusión entre los dos Cambridges, una disputa intelectual fascinante que he vuelto a recordar hace un par de meses al rememorar la figura de Garegnani y de la que, que yo sepa, no se hizo eco Rojo, aunque floreció en la periferia.

Como ya parece que todos los economistas la han olvidado, su falta de actualidad podría tomarse como un acierto más del centro sobre la periferia, pero no es así. La periferia tiene siempre el mérito de ser más espontánea y capaz de no dejarse llevar por ningún gurú por estimable que este sea. Y ello por que los gurús de nuestro país solo parecen florecer en la capital donde se acumulan los altos funcionarios de cuerpos estatales ganadores de unas oposiciones que solo podías ganar si te acomodabas a las reglas de ese juego tan ineficiente.

Y cerró el acto Jaime Terceiro yo diría que con ciertas prisas.

Rentas y la parábola del administrador infiel

El pasado jueves un amigo, ESR, nos leyó a un grupo de gente supuestamente culta la parábola del administrador infiel confesando que no la entendía. He aquí el texto que nos leyó ESR:

Lucas 16, 1-9
1 Decía también a sus discípulos: «Era un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; 2 le llamó y le dijo: «¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando.» 3 Se dijo a sí mismo el administrador: «¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. 4 Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas.» 5 Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: «¿Cuánto debes a mi señor?» 6 Respondió: «Cien medidas de aceite.» El le dijo: «Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.» 7 Después dijo a otro: «Tú, ¿cuánto debes?» Contestó: «Cien cargas de trigo.» Dícele: «Toma tu recibo y escribe ochenta.» 8 El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz. 9 Yo os digo: Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas.»

Todos los presentes quedamos asombrados y yo en particular comprendí que, dentro de la historia sagrada que me fue sistemáticamente presentada en los primeros años del bachiller, nunca se encontrara esta parábola. Trato de enterarme ahora de su significado y no consigo entenderla aunque parece que la Iglesia ha sabido encontrarle un significado que tampoco entiendo y que ahorro al lector, pero que quizá pueda extraer de aquí.

Pero quizá podríamos tratar de ubicarla dentro del intento de comprensión de la emergencia y disipación de rentas. Parecería obvio que el Amo era un rentista por mera tradición basada sin duda en la fuerza de hace unas cuantas generaciones. Este rentista extrae rentas de unos cuantos proletarios que son vigilados por un capataz, nuestro administrador infiel.

Nos encontramos pues en el contexto de un problema de agente y principal y podemos aspirar a entender que existe una manera de disipar rentas mediante la aportación a la competencia del capataz, esa figura tan espantosa que quizá así comienza a hacerse respetable. Es gracias a él que las rentas del Amo se trasladan y reparten, a menos en parte, entre los distintos arrendadores (agrícolas) que conformaban lo que inadecuadamente he llamado proletarios. El agente, administrador o mayordomo también disfruta del botín pues se gana el reconocimiento de los deudores quienes desde ahora serán seguramente sus principales a los que cobrará más que lo que sacaba del amo-principal.

Es extraño el papel del Amo porque no trata de rehacer el contrato con el agente, sino que se limita a felicitar al agente-administrador por su prudencia y/o astucia. Este amo debía ser el teórico del análisis económico que admira profundamente a los aparentes hijos de la tinieblas que en verdad nos iluminan haciéndonos comprender la mecánica de una forma determinada de disipar rentas tratando de hacerlas tuyas en parte mediante el expediente, propio de esos capataces que son los intelectuales que se dan cuenta de que el amo es uno y los arrendatarios muchos, de forma que es el capataz el que está en la posición adecuada para apropiarse de una buena parte de las rentas excluyendo al amo y compartiendo con los proletarios-arrendatarios.

Esta forma de dinámica social hace del Nuevo Testamento algo realmente interesante para un economista interesado en la dinámica de rentas generada por el deseo de apropiarse de ellas.

Carlistas y liberales

El corresponsal que me corrigió la anécdota que relaté en el post de la boina y cuya corrección fue presentada como No fue así exactamente, continúa contándome cosas interesantes. La mujer ésta que tanto trabajo se tomó pera fingir el colaboracionismo con el Movimiento, era en realidad hija de liberales bilbainos y nunca dejó de celebrar el dos de mayo, una fecha ésta que, para un bilbaino, nada tiene que ver con Madrid, los franceses o Goya. Está más bien relacionada con el sitio de Bilbao en la segunda guerra carlista. Las huestes montaraces cercaban Bilbao pero la villa nunca se rindió haciendo uso, para repeler la agresión, de todas las manos libres que podían empuñar una escopeta. El dos de mayo los carlistas levantaron el cerco. Entre esas manos libres estaban las del padre de esta mujer de la que hablamos, un bilbaino que inculcó a sus hijos e hijas el orgullo del vencedor aunque el motivo último de la batalla no tuvo nada de heroico y sí estuvo muy relacionado con los privilegios anticompetitivos de los comerciantes de la villa. Aun así ese fausto día no dejó de ser celebrado por esta mujer paseando por el pasillo de su casa y cantando, no muy alto para no llamar la atención, el himno de los auxiliares:»somos auxiliares sin color ni grito, somos defensores de este pueblo invicto».

No fue así exactamente

El otro día comentaba, hablando de la boina y como de pasada la anécdota de aquel matrimonio en el que marido y mujer no parecían pensar lo mismo respecto a aquel 19 de junio de 1937 en Bilbao. Me escriben un mail que pone las cosas en su sitio y que agradezco pues me permite aclararlas, justamente aquellas de hace tantos años y de ese tipo. Supongo que es el hijo de ese matrimonio quien me explica que su madre no consideraba el día ese como una liberación. Es cierto, me dice, que su catolicismo le inclinaba por el bando nacional a pesar de la nula comprensión que su marido sentía por las huestes de Franco. Y también es cierto, continúa, que a medida que pasaron los años se sintió libre para repudiar la dictadura, al menos en privado. Sin embargo parece, por algunos comentarios de la comunicación de ese hijo, que su madre procuraba que se le viera con sus hijos en los festejos oficiales. Pienso -ahora yo- que en aquellos tiempos oscuros a nadie se le puede culpar por procurar proteger el futuro de unos hijos. Era posiblemente una simple pulsión de vida. No es fácil ser resistente, pero tampoco debe ser sencillo aparentar un cierto colaboracionismo.

Decíamos ayer

Con los cambios realizados en el servidor ocurren cosas raras. Una de ellas es que de repente se me parecen borradores de posts que por otro lado no encuentro colgados aunque creí haberlos colgado hace tiempo. Como el que ahora cuelgo, o vuelvo a colgar, y que estoy casi seguro que fue colgado, pero que no encuentro en este momento cuando quisiera resaltar que resulta muy adecuado como continuación del post de ayer. Al menos servirá como recordatorio de que ya hace algún tiempo me preocupaba de sistemas complejos.

REZABA ASÍ:

La Gran Moderación era un espejismo. Esta fue la proposición de El Capitalismo que Viene (Planta 29, octubre 2008) que resalté, junto con sus corolarios, en su presentación y lo hice para que estemos preparados a resistir a los salvadores del sistema que caerán sobre nosotros con nuevas ideas sobre regulación, supervisión, intervención o, en general, sobre la política económica definitiva y, finalmente, sobre la conveniencia o la necesidad de derivar hacia un capitalismo más humano cuando no a un sistema totalmente alternativo. La «prueba» de la proposición requiere varios pasos y, a su vez, es fuente de corolarios interesantes.

Comencemos por resaltar la imposibilidad técnica de cualquier tipo de compromiso irrevocable por parte del Estado. Es este el que, como monopolista de la violencia, puede asegurar ante terceros la irrevocabilidad del compromiso de otros agentes económicos; pero nadie puede forzar al Estado. De ahí que toda política para ser creíble haya de ser intertemporalmente consistente. De lo contrario nadie se creerá las declaraciones de los responsables de esas políticas económicas a aplicar mañana porque cuando llegue mañana no irá a favor de sus intereses el aplicarlas. En consecuencia surgen las agencias independientes (como, por ejemplo, el Banco Central o la tan deseada Agencia Fiscal, independientes naturalmente) que hay que suponer que son intertemporal y enfermizamente consistentes. La proposición parecería refutada más bien que probada.

Pero ese no es el caso porque ya hemos sido testigos de que, cuando es necesario, el Banco Central se apiada de los pobres ciudadanos y deja que su consistencia se resquebraje. El problema es justamente que la delegación desde el Estado a una agencia independiente siempre puede ser revocada y, lo que es peor, que en esa tesitura inevitable siempre existirá la tentación de la captura. Para evitar la revocación o la captura solo cabe que esa política económica de la que estamos hablando sea, de hecho, un equilibrio evolucionariamente estable, es decir que sea una política alcanzada en el tiempo como resultado de un juego evolutivo en el que esa política acaba sobreviviendo sobre otras ensayadas y es tal que no se sale de ella aunque haya algunos agentes que desearían cambiarla. En efecto, la política económica de referencia tiene que cumplir los dos requisitos que definen la evolución darwiniana.

Claro está que cuando la política de que se trate es a prueba de mutantes, la autoridad que la pone en funcionamiento alcanza una reputación de firmeza ya que ha tenido que enfrentarse a otras políticas alternativas. Este parecería el último argumento necesario para rechazar la proposición que quería probar; pero no es así. He aquí el final de la prueba: ese equilibrio evolucionariamente estable y a prueba de mutantes cambia con el ámbito de actuación de la autoridad y su reputación se evapora o puede evaporarse en cuanto dos Estado se unen o se separan.

Esta especie de paradoja tiene su elucidación a través de la demostración, reproducida en El Capitalismo que Viene, de que el juego entre dos agencias independientes (el Banco Central y una Agencia Fiscal) solo puede sostener en su equilibrio una reputación de inflexibilidad e independencia de la política monetaria y la fiscal si ninguna de las dos agencias actúa de manera «fanática».

Vayamos ahora con los corolarios que, como suele ser el caso, son más interesantes que la proposición. Como la reputación de las agencias independientes no es en general sostenible, siempre estaremos atrapados en un poco simpático capitalismo de amigotes (crony capitalism) con la presencia de diferentes grupos que, en una Sociedad de la Información y en presencia de las TIC, siempre estarán a la caza de las rentas que se generan con la captura del Estado o de las agencias en las que éste delega.

Lo interesante sin embargo no es este corolario poco halagüeño, sino la constatación de que son esa misma Sociedad de la Información y esas mismas TIC las que, después de haber hecho posible la apropiación de rentas por parte de un grupo garantizan que esa captura será efímera pues siempre hay otro grupo competidor que acabará desplazando al primero, lo que no deja de ser un consuelo.

La competencia, en efecto, funciona como tal consuelo porque es justamente la competencia por hacerse con rentas procedentes de la captura lo que lleva a la innovación, una actividad ésta que no tiene nada de lineal en contra de su descripción simplona. No funciona transitando ordenadamente desde la Investigación (I) al desarrollo (D) y a la innovación (i), sino que muy a menudo, el desarrollo exige una vuelta adicional por la investigación y ésta es a veces estimulada por una previa innovación. Pues bien, este proceso no lineal que da forma a la competencia, junto con una política económica estabilizadora que no se sabe si es discrecional o reglada, dan origen a un sistema dinámico que es complejo en el sentido de que su solución no puede ser reproducida por ningún algoritmo finito y de que sus condiciones iniciales no nos dicen nada respecto a esa solución.

En efecto, cuando se nos pase la resaca de esta recesión prácticamente global nos daremos cuenta de que la innovación financiera, tan denostada hoy, puede cubrirnos de casi todas las contingencias que no sean sistémicas y de que la igualdad de oportunidades estará sostenida por la posibilidad de que cada uno tenga sus 15 minutos de gloria lo que le permitirá hacerse con unas rentas suficientes como para poder vivir en su época pasiva.

Los que quieran mejorar el mundo deberán saber que el sistema capitalista no solo no es tan malo como ahora se le quiere pintar, sino que además puede contribuir a disipar rentas mediante la competencia. Ahora bien, se trata de un sistema complejo, de forma que cualquier intento de mejorarlo, aunque pueda conseguir algo, puede acarrear consecuencias inesperadas.

Crony capitalism, ¿un nuevo modo de producción?

Perdonenme, pero es que he estado leyendo a Terry Eagleton y más en concreto su último librito (Por qué Marx tenía razón) y me he vuelto a empapar de aquella terminología marxiana tan clarificadora que tenía un poco olvidada.

La crisis actual debería llevarnos a la pregunta sobre el modo de producción es decir sobre la forma en que se combinan las fuerzas producctivas, hoy realmente en ebullición, y las relaciones sociales que en esta crisis parecen estar ahí, no para sostener las fuerzas productivas añejas (aunque se percibe un deseo de no dejar pasar la ocasión de una posible vuelta a la industria sucia tal como revela tangencialmente la fusión Glencore-Xstrata) y ni siquiera para empujar unas nuevas, sino para, mediante los amigotes, rapiñar las pocas rentas que se desprendan de los cambios en esas fuerzas productivas. El modo de producción es pues hoy el del capitalismo de amigotes o crony capitalism. Pero ya lo sabíamos al menos desde hace siete años y si no se lo creen lean este post.

Por otro lado es curioso que en mi excursión de hoy a La Central he visto cómo se singularizaba lo último escrito en torno a ese pensador romántico que ya no parece representar un peligro, pero cuyo análisis quizá no debiéramos olvidar del todo.

Una de las palabras más repetidas en el librito de Eagleton es la de «complejidad» y sus derivados. Se me ocurre que el marxismo original no estaba tan alejado de considerar el capitalismo como un sistema complejo y que su falta de pegada intelectual de los últimos años tenga la misma explicación que la que usaríamos para explicar el presunto fracaso actual de la teoría económica mainstram tal como explicaba en este post o en su continuación.

La boina: signo de identidad

El frío y este post me hacen pensar sobre identidad, pero no en general, sino sobre la mía y nada más de momento. El puente más elegante que nos muestra JLF me ha remitido a la boina que estos días gélidos uso, aquí en Madrid, un signo de identidad fácilmente reconocible a juzgar por los piropos que echan a mi Txapela y las conexiones que hacen inevitablemente con la final de copa ganada brillantemente frente a otro grupo de chicos vascos de Miranda. Pero no todas las connotaciones de la boina son así de simpáticas. Me contaron que aquel hombre dejó en el armario-paragüero sus dos sombreros Hombug tipo Eden, uno negro y el otro gris, el mismo día que cayó Bilbao o, como decía su mujer, el día de la liberación de Bilbao. Pero lo importante es cómo te pones la boina, hacia que lado de tu cuerpo la haces inclinarse con ese toque de distinción imprescindible. En general se lleva hacia la derecha, pero algunos nos la «calzamos» hacia la izquierda y dejamos que vuele en esa direccion correspondiente a nuestro lóbulo frontal que maneja lo que pasa a la derecha de nuestro orgulloso caminar. Los que somos zurdos reprimidos no distinguimos bien entre la derecha y la izquierda debido a ese deseo de festejar la liberación y la obligación de honrar a a los perdedores Y quizá confundidos por ese puente colgante, elegante como ninguno pero enredador, que trata de confundirnos.

Y tras la calma ¿qué? (II)

Volviendo a la aparente calma chicha de la situación económica general a la que me refería en el último post quiero sugerir que quizá el momento sea delicado y propicio a la sospecha para pues el caso de Europa empieza ya a irritar a los Estados Unidos y a los organismos internacionales. Esto no es de extrañar pues debe de ser difícil aguantar la absoluta ineficacia ante los problemas de Grecia que solo son cuestión de aritmética y de distribución del sacrificio que esa aritmética exige. Es claro está crucial que lo que vaya a pasar estos próximos días condicione el futuro de la economía global pues los países como China o Brasil, por poner solo dos ejemplos, no pueden continuar solos durante mucho tiempo sin que su propia tasa de crecimiento se resienta.

Es en efecto crucial lo que pase estos días en la negociación de la troika con las autoridades griegas y de esta últimas con los bancos europeos pues está en juego no solo la declaración de bancarrota del país heleno el 20 de marzo sino también la salud de no pocos bancos que juegan en el mercado de CDSs a que ese arreglo será voluntario pues si no lo fuese por parte de los acreedores los bancos o entidades emisores de esos derivados se verían una vez más en serios aprietos. Es un peligro lo suficientemente real como para que ese acuerdo voluntario acabe imponiéndose. Si así es continuará la calma, pero si no es así entraremos en una situación realmente extraordinaria que es difícil hasta de imaginar más allá de la retahíla conocida sobre el contagio de otros países, la disolución del euro, el efecto negativo sobre la economía estadounidense y etc.etc. Pero a mí gustaría elucubrar, por el mero gusto de hacerlo, sobre la forma de continuidad del capitalismo en caso de que los malos augurios se hagan realidad.

Desde luego me parece perfectamente posible que, ante el empecinamiento de unos y otros, ya sea demasiado tarde como para creer en la continuidad del capitalismo tal como lo conocemos. Casi todo apunta a cambios bastante drásticos. Desde los movimientos de ocupación, más o menos significativos, a la demanda de la nacionalización de la banca por parte de una izquierda tradicional, pasando por la existencia acusadora de una generación perdida, por modificaciones exigibles en la gestión inmobiliaria, y sobre todo, por la carrera profesional, y en definitiva la forma de vida, de los jóvenes estén o no integrados en movimientos de ocupación. Estos jóvenes ya no van a tener más remedio que asumir que Monti podría estar en lo cierto y que su vida va a ser muy poco aburrida pues van a cambiar de puesto de trabajo y de país mucho más a menudo de lo que lo hicieron sus padres. Pero esto no es trivial.

La tempestad puede surgir justamente de esos desplazamientos de jóvenes en edad de trabajar y de su generalización de forma que se haga realidad una verdadera globalización que junto a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación ponga en juego ideas económicas básicas a través de su capacidad para tejer redes y acercarse a una economía que, debido a las economías de escala por el lado de la demanda, pueda empezar a denominarse con propiedad como economía de la abundancia. Es necesario volver a mirar a aquellas ideas de los años de la burbuja punto.com que, como siempre, se abandonaron antes de reconocer su potencia. El efecto Mateo o una forma de tejer redes parecida a dicho efecto en cuanto a sus efectos, puede hacer surgir esta vez en serio y debido a la disponibilidad de jóvenes bien formados, negocios inimaginables que generen mercados nuevos que prosperen hasta donde no imaginemos. Nuestras nociones teóricas más elementales se ponen en juego y, lo que es mucho peor, convicciones políticas deberán de ser revisadas dando origen a tensiones difíciles de desactivar. Por ser breve no me detendré sino en algunos ejemplos simples. Será muy difícil mantener durante mucho tiempo posiciones de monopolio sin tener que dedicar mucho tiempo a su defensa incluso por medios nada santos ya que la mera competencia no bastaría dados precisamente esos nuevos rendimientos crecientes que trabajan a favor de cualquiera. La defensa de esos privilegios adquiridos puede doblegar a gobiernos con convicciones poco democráticas y estos movimientos tectónicos pueden desembocar en reorganizaciones políticas que hagan emerger nuevas formas de convivencia.

Frente al pensamiento inercial que traduce la globalización en mayor centralización y más férrea jerarquía cabe pensar, como horizonte teórico, en superficies de poder horizontales y hasta deslizantes.