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Fisiognómica: Monti y Malo de Molina

Hace unos días Mario Monti visitó el Elíseo. Había algo en su rostro y en su mirada que me recordaba a alguiien. Por fin caí. Esa mirada y esa seriedad que parecen ocultar un secreto y guardar a buen recaudo una información que, de saberse, podrían ser letales me era conocida. Malo de Molina, el director del Servicio de Estudios del Banco de España, me evoca la misma sensación como si estuviera al tanto de algo solo accesible a los humanos dotados del humilde espíritu notarial o del carisma sacerdotal. El parecido entre ambos personajes, especialmente dede que el segundo adelgazó, es realmente notable. Servidores del Estado.

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