Coleccionismo, moda, cultura y…. ciencia

AL me dijo un día ya lejano que el coleccionismo no tenía nada que ver con el disfrute de la obra sino con la exclusión de otros de dicho disfrute. La moda es el infierno incluso cuando se exhibe en lugares insólitos, como el interior de un avión. Mujeres zombis demasiado altas o demasiado delgadas. Suzy Menkes me mata aunque le condecoren. La cultura me astraga especialmente cuando me la quieren vender como exclusiva para mí. Y es que estas tres cosas tienen la forma que tienen por exigencias de los correspondientes mercados. Proliferación de lo aparentemente exclusivo para las colas de la distribución de la sociedad junto con la obligación de renovar de las novedades con prontitud. ¿Y de la ciencia qué? Pues, en principio debiera ser lo contrario del coleccionismo, moda o cultura pero la proliferación de revistas aparentemente científicas que incluso llegan a solicitar el envío de tus trabajos en campos desconocidos para tí son como lo de las colas. Pronto lo allí publicado no valdrá nada o será sustituído por la última novedad manufacturada.

¿Es la Universidad mi isla?

Terminaba ayer preguntándome a dónde ir y D.de U. me comentaba que a cualquier sitio donde se pueda hablar franco y sin miedo a nada tal como querría Foucalt. ¿No será la Universidad un sitio así? Me lo preguntaba de hecho el otro día con ocasión del doctorado Honoris Causa que la Carlos III otorgó a Nicolás Sánchez Albornoz y a Maria Emilia Casas.

Creo que hace mucho tiempo que no había oído cinco discursos tan brillantes a cargo de los dos doctorandos, sus respectivos padrinos y del Rector. No solo las comas estaban en su sitio sino que además en todos los casos esas personas se enfrentaban con entusiasmo ante problemas que sabían de antemano que, al no tener solución, no hay más remedio que atacar oblicuamente y de la forma más inteligente posible sin dejarse llevar por la dependencia del recorrido del conocimiento.

Aprendí mucho sobre dónde están hoy la historia económica y el derecho y el sistema de relaciones laborales mucho más amplio este último que el (mal)llamado mercado del trabajo. Recordé maravillosas anécdotas de la vida de Nicolás, una vida llana de verdad y anécdotas que me recordaron aquel dictum de Aristóteles sobre lo malos que son un discípulo y su maestro si aquel no sobrepasa a éste.

Había en este acto y en los discursos mucho de posmoderno desde un discurso moderno, pero en la ceremonia se injerta todo ello con tradiciones medievales que mezclan la pureza de los guantes blancos con el anillo que te hace responsable de dar fe como si fueras un notario de la verdad, con la superioridad del birrete y la humildad que debes profesar por respeto a tus maestros. No estoy seguro que me guste este aspecto medieval por lo que tiene de conservador, pero creo que sí me gustaría el aspecto fraternal de la recepción en el claustro si la salmodia fuera cierta, pero desgraciadamente no lo es.

Luego tuvimos comida y me senté al lado de uno de los otros discurseadores con el que entablé una amable conversación sobre las rencillas internas dentro de un institución como la Universidad. Yo les llamaba “mezquindades”, pero él me iluminó al contarme que su maestro afirma que esas actitudes reflejan “poquedad de alma”. Una expresión que me gustó mucho y que pienso usar sin citar la fuente en defensa de la libertad de copia aunque con el mayor de los respetos y sin apropiármela.

Pensé que la Universidad tampoco es el sitio donde uno puede refugiarse de las acechanzas de un mundo que incita a la doblez.

Al hilo de Davos 2012

¿En qué medida el cambio de sentimientos sobre la situación económica y social refleja o es causa del cambio en el tono general de la prensa? Me parece difícil saberlo pues hay muchos sentimientos contradictorios y hay mucha y variada prensa. Pero la reunión de Davos creo que me permite decir que, por fin, los economistas comparten hoy en su gran mayoría el sentimiento de que, como el mundo en general depende en buena parte de Lo que pase en Europa, es necesario afirmar a los cuatro vientos que la austeridad en la UE hay que tomarla a sorbitos, que la coordinación fiscal no pasa por la centralización o, al menos no necesariamente, y que medidas de reestructuración bancaria y de impulso del crecimiento deben tomarse tanto desde el BCE como desde los gobiernos nacionales coordinados en Bruselas, pero no deben tomarse por Bruselas.

Esto de decir “ya lo dije yo” es de muy mal gusto, pero ¡caramba! algún mérito tenemos los que desde hace años, no meses, estamos abogando por inflación y eurobonos como un eslógan reminiscente de lo que hoy finalmente parece imponerse como discurso dominante con independencia de la Dutsche Krankheit a la que ya casi nadie parece prestar demasiada atención.

Pero, por si acaso esta sensación mía refleja el tono de la prensa y ésta pudiera estar exagerando tal como le corresponde, no estaría mal que recordemos que hasta dentro de dos meses no podemos estar tranquilos pues ya hay al menos una bomba de relojería haciendo tic tac. Me refiero a que el 20 de marzo, tal como me recuerda AA, vence el plazo para que la banca privada internacional y sobre todo europea decida el % de quita de la deuda griega que admite voluntariamente. Si no se ponen de acuerdo y la quita se impone por parte de las autoridades europeas que corresponda, entra en funcionamiento un mecanismo financeiro diabólico. En ese caso, en efecto, los acreedores podrían reclamar el abono de los CDS (Credit Default Swaps) que muchas instituciones financieras, moviéndose en esa zona de sombra en la que se mueven, han emitido apostando por la no quiebra de Grecia. Si así fuera no solo quebraría Grecia sino que el sistema financiero europeo, y no solo éste, quedaría tocado de nuevo y de manera grave.

Quizá podríamos pensar que esta mala situación, especialmente bancaria, llevaría a una reestructuración continental y habría no solo perdedores, sino también ganadores, pero es que además de que esa reestructuración llevaría años, el crecimiento se retrasaría demasiado y, lo que me parece más grave, la reacción de la gente sería muy irritada y posiblemente con razón. Dado que en el caso hipotético resaltado aquí la causa de la debacle sería una vez más financiera y especialmente bancaria, me parece muy difícil frenar la indignación contra ese sector que ya recibe invectivas bien serias de mucha gente que es influyente aunque no tengan conocimientos específicos de economía.

Y el desconento social se extendería más allá de Europa a pesar de que en los USA no han cometido los mismos errores y el mundo se convertiría en un avispero del que huir, pero ¿a dónde?

Esto es lo que hay

Acabo de encontrar otra frase que detesto. Las otras que recuerdo haber glosado eran “las cosas claras”, “de una vez por todas” y “sentido común”.Lo explico.Parece que útimamente mientras pierdo vista gano oído de forma que escucho con empeño. Así que he reparado en parejas o gupos de mujeres jóvenes contándose sus cuitas sentadas en bancos públicos tomando un rayo de sol invernal o paseando a un paso cansino acompasado con el mío derrotado, haciendose confidencias e, inevitablemente, afirmando como con resiganción:”esto es lo quue hay”.Me molesta que sean mujeres pues yo pensaba que todavía allas tenían una cierta capacidad para no rendirese y me molesta todavía más que sean jóvenes. Me trannquiliza, sin embargo, pensar que, en general, se refieren a temas del corazón. No de asuntos vasculares, sino de amores y ahí, en ese asunto, igual tienen razón. Ya dije que “el amor es cosa de pobres” y me rafirmo: eso es lo que hay.

Fogonazos. II: Descendientes

Ví la película de “nexpreso” Clooney el otro día y me sentí incómodo, aburrido e identificado. No puedo resistir la naturaleza en su manifestación más arrogante, húmeda y amenazante con plantas que se me antojan carnívoras, ríos infestados de peces con dientes y manglares con lampreas y culebras. Me siento ahogado y apenas si puedo resistir la tentación de huir y pisar el asfalto liberador. No me interesa nada la trama, que no desvelaré, ni la ambigüedad calculada del título pues tan descendientes son sus hijas como lo es él en relación a su ascendencia hawaiana, para no hablar del ecologismo vengativo. Pero, sin embargo, me siento identificado con ese padre agobiado. Naturalmente por mi parecido físico con el seductor Clooney, pero sobre todo con dos de sus frases que no puedo reproducir con exactitud pero que decían más o menos así: “nada es nunca la culpa de una señora” y, hablando del dinero que una buena educación de los hijos exige que pongas a su disposición si lo tienes, esa cantidad “debe ser suficiente para que hagan algo y no tanto como para que no hagan nada”.

Democracia vs. autoritarismo.

Ya me presenté en su día como un ARID (Ateo, Republicano, Independentista y de Derechas). Lo del ateísmo va bien pues ya muy poca gente cree de verdad, es decir cree directamente en la existencia real del dios personal de la Biblia. Lo del republicanismo me temo que ya se ha generalizado aunque el mérito no es de los republicanos precisamente. El independentismo empieza a proliferar y no solo aquí, donde aumenta en Cataluña claramente, sino en otros muchos sitios como Escocia, Holanda, Bélgica etc. A veces esto último ocurre a caballo de un cierto populismo, generalmente autoritario, pero otras veces puede resultar el banderín de enganche de una democracia no autoritaria. Algún día les hablaré de la deriva de mi independentismo que sería en cualquier caso democrático y no autoritario; pero hoy desearía comentar, desde mi derechismo, algo sobre el capitalismo de Estado como esa forma de pensar la economía que se correpondería con una democracia autoritaria como la húngara en el mejor de los casos o como una dictadura como, por ejemplo, la china en el peor de los casos o como la rusa en casos intermedios.

Quizá la mejor manera de empezar a analizar el asunto sea recordando que el The Economist de esta semana nos sorprende con una portada que muestra a Lenín fumándose un puro de excelente vitola. Nos “regala” un especial sobre el capitalismo de Estado que, de alguna forma, complementa las dos semanas sobre capitalismo que nos ha “regalado” el F.T. Se trata de tener en la cabeza el caso chino y desde ahí comenzar a elucubrar comparándolo con un capitalismo que llamaríamos democrático, o liberal, o ilustrado. En estos últimos casos el marco social que permite el funcionamiento de la economía de mercado no sería el Estado, sino la sociedad civil y a sus construcciones. La comparación parece pertinente puesto que parece ser que, posiblemente debido a la crisis financiera o a su última manifestación en Europa hay mucha gente en nuestro ámbito occidental preferiría ser china en lugar de europea o estadounidense. Hablando de oportunidad y casi como una nota déjenme decir que si la crisis en su inicio parecía poner en entredicho algunas de mis ideas sobre el Capitalismo que Viene, especialmente la fe en el desarrolo de las finanzas, ahora la “salida posible” de la crisis parecería darme la razón en lo que respecta a las finanzas pues nada ha cambiado significativamene en este campo (y nada debería cambiar de momento si queremos que el crédito fluya), pero parecería contradecirme en cuanto a la conveniencia de la competencia en la medida que el interés se vuelve hacia un capitalismo a la china.

El semanario The Economist, así como el diario F.T. defienden bien la ineluctabilidad de la economía de mercado, asociada a lo que hoy a veces llamamos capitalismo, como forma de generar bienestar para una gran mayoría de la población. Pero es justamente en este punto- en lo de la “mayoría”- que esa defensa se empieza a enredar pues nos lleva directamente al problema de la distribución que yo diría está por debajo de la fuerza que pudieran tener los recientes movimientos sociales. En efecto, si esa creación de riqueza no es para todo el mundo quizá fuera mejor un capitalismo autoritario o de Estado que obligara a repartir la riqueza que se creara. Pero en el fondo de este razonamiento está no solo el deseo de un poder fuerte y justo, sino la creencia en la benevolencia del líder (palabra abusada donde las haya) y la fe en su autoridad real.

Pero es que estas dos últimas cosas -la benevolencia y la autoridad- no pueden ser ciertas más que en una mente ingenua. Además de los peligros ya detectados hace muchos años de la falta de información para tomar las decisiones correctas por parte de la benevolente autoridad, nos topamos inmediatamente con los amigotes del líder que le sostienen y distorsionan la competencia en su propio favor. La única forma de librarnos de este peligro es exacerbar la competencia hasta que se eliminen todas las rentas o lo que es lo mismo no haya poder diferencial de nadie, no haya monopolio alguno de ninguna clase.

Ni la democracia ni la dictadura (o el capitalismo autoritario) garantizan nada a nadie en materia económica general o distributiva. Ambas parecerían ser compatibles con la economía de mercado por lo que hay que mirar a esta última para saber si es mas resiliente en un regimen o en otro. Por lo dicho en el párrafo anterior la cosa se me antoja clara. Pero quiero añadir que aunque no lo estuviera somos muchos los que estaríamos dispuestos a pagar un precio no pequeño por librarnos de la dictadura o del liderazgo desorejado que no está tan lejos como parece creerse.

Costa Concordia

El International Herald Tribune utiliza el escoramiento del Costa Concordia como una metáfora de la Italia de hoy. El capitán que abandonó el barco en contra de todas las normas y del honor de la mar sería representativo de la Italia de Berlusconi (ojo a la ucraniana que parece estaba en el puente de mando con él-esto no lo dice el IHT) y el otro capitán, el que controla la navegación en esa parte de la costa de Toscana que incluye la isla de Giglio, podría representar la forma de hacer las cosas que unos llaman tecnocrática pero que seguramente son simplemente ortodoxas de Mario Monti. ¡Bien trouvé!, sin duda, pero para mi el escoramiento es una metáfora del capitalismo de hoy, después de cuatro años de crisis financiera. Se hunde por estar escorado y eso ha ocurrido por querer construir los buques con demasiadas cubiertas, es decir por falta de razonable dimensionamiento de las cosas y porque la gente está mal distribuida entre la cubiertas, unos arriba y otros abajo. O los nivelamos o los remedios inmediatos serán simples arreglitos temporales.

El capitalismo como sistema complejo: continuación

Recordemos que siempre se ha acusado a la Economía Neoclásica de tener envidia de la Física. Acusación ésta que se tornaba en acusación política de compañero de viaje del conservadurismo por dejarse llevar por la presunta barrera de la formalización y no tener en cuenta la realidad económica en sí­.

Esta actitud de comenzar no por axiomas sino por datos es hoy defendida expresamente como postura metodológica por Alan Kirmamn en esta entrevista que tiene mucho interés porque sus respuestas nos fuerzan a pensar sobre la posibilidad de que sea la propia teoría la que haya precipitado la crisis.

Una alternativa posible a la teoría de la corriente principal es la Econophisycs (una panorámica de la cual se puede ver aquí) que trata de aplicar modelos de física a los “objetos” económicos (individuos, costumbre, instituciones, cultura, etc.)

Más en concreto modelos de sistemas complejos tal como ya indiqué en un post muy reciente. Allí ya sugería que esa nueva imitación de la físisca ya lleva muchos años en camino y no siempre de manera lineal. Ya sugería que el mejor ejemplo es el de Axel Leijomhufvud que no solo ha pensado siempre en términos de sistemas complejos, sino que además ha tratado de organizar la profesión alrededor de computational economics.

Respecto a lo primero es notable que se le trate de callar, que Barro abomine del Desequilibrium Approach y que se haya borrado de Google la entrada correspondiente al Corredor Neoclásico.

Esto plantea a su vez el porqué no ha sido escuchado como merece. Aquí hay una bonita explicación que no incide en lo que yo pretendo comunicar y que es que se trata de la dinámica de la ciencia y de la dependencia del recorrido ya enfatizada por Brian Arthur. Una cuestión de la que ya habló también Axel de forma quizá premonitoria.

Respecto a lo segundo es notable y significativo que Leijonhuvfud fuera un pionero en Computable Economics, una especie del género complex systems. En 1991 puso en marcha el Center for Computable Economics en UCLA y fue su director hasta 1997. No tuvo mucho éxito entre sus propios colegas. Pero no se doblegó y, pienso que cabreado, se fue de UCLA de manera que se acercó todaví­a más a la Universiadad de Trento en donde fue desde 1995 profesor de Teoría y Política Monetarias y en cuyo Computable and Experimental Economics Laboratory (CEEL) pudo volver a involucrarse en esa rama que hoy gana adeptos y que de alguna forma subyacía a su aportación a la macroeconomía.

Pero quizá merezca la pena ir un poco más allá todavía y explorar las conexiones de la Economía y la Física más allá de la posible aplicación de los sistemas complejos. Pensemos en primer lugar en ese problema computacional tan famoso que contrasta proposiciones P y proposiciones NP poniendo énfasis en la posibilidad de que lo demostrable pudiera ser no computable.

Pensemos luego en el posible enriquecimiento de la idea de punto de silla. Un punto de silla es globalmente estable SI Y SOLO SI ocurre que estamos sobre el path adecuado. Si sabes cual es ese camino y te colocas en él acabas en un punto conocido y a menudo óptimo. Si no te colocas sobre él no sabes en donde acabarás.

Y terminemos con una locura. Reflexionemos sobre esta frase: “cualquier parte es un todo y todo todo tiene partes”. Hay veces que no entendemos el funcionamiento de las partes pero sabemos cómo computar su funcionamiento de forma que explica lo que queríamos saber del todo, justamente como la mecánica cuántica. Y esto se puede poner en relación con la diferencia entre explicar y comprender.

Para explicar X bastaría con algo reduccionista e individualista que diera cuenta de cómo X ocurre porque los agentes son funcionalmente racionales. Comprender X exigirí­a conocer los mecanismos psicológicos que determinan esa racionalidad funcional. Pero no podemos parar ahí. En efecto, sea X la dinámica social. Este todo -la dinámca social- tiene partes, agentes individuales. Y esas partes son a su vez todos que tienen partes… que son un todo.

Pero esto nos hace pensar que el elemento básico de una explicación puede ser una partícula (individo) o una onda (la psicología social) o ambas cosas a la vez. Como las partículas elementales de la física cuántica. Todo ello nos permitirí­a calcular una trayectoria de un sistema complejo (siempre que fuera P) pero quizá no comprender que ese individuo pueda ser dos cosas a la vez. Y aun así es posible que el cálculo o la explicación sea NP.

Serie Fogonazos I: De mujeres, pordioseros, limpiabotas y expertos

Se acabaron las Iluminaciones. Ahora tocan Fogonazos, una manera de poner juntas ideas sueltas no necesariamente relacionadas entre ellas.

  1. Después de la operación me paran las mujeres por la calle. Ya no solamente las mayores que tanto me gustan, sino también las jóvenes que me sienten inofensivo. Pero claro, de estas últimas solo aquellas que no tienen los ojos fijos en sus manos que acarician un smart phone de manera muy poco decente. Una forma que han encontrado de no encarar ese mundo que siempre ha sido peligroso para ellas.
  2. Por primera vez en cinco años me he comprado, por orden de mi mujer (“no puedo verte como un pordiosero” me dijo), una prenda de abrigo más moderna que mi viejo tabardo o mi trinchera desbotonada. Mientras cumplia con la orden pensé que no me llamó vagabundo o mendigo, palabras que me hubieran traído a la cabeza esos seres que tanto me interesan y a los que quiero y admiro como nómadas tristes, sino que me llamó “pordiosero” algo que, francamente, no le encuentro nada que admirar. Me evoca solamente un retrete mal lavado. Así que mi nueva prenda está reluciente. De diseño italiano.
  3. Charlando con un amigo he visto y comprobado lo que me decía DT. He visto ante mis narices cómo un hombre mayor y enjuto lustraba las botas de otro viejo, éste bien gordo. Por un lado un ejemplo, supongo de trueque, pues aparte de la remuneración establecida este gordo no dejará de ayudar al “limpia” en cualquier gestión inutil. Pero sería menos chocante si en lugar de estar de rodillas el “limpia” recogiera los zapatos de sus clientes y los limpiara bien sentado en un cuartito ad-hoc. Es como el tabaco. Habría que prohibirlo para no herir a otros y no maleducar a los niños como el nieto del gordo.
  4. Odio a los expertos por el mero hecho de serlos. Tendré que preguntarme por qué.

¿Un inicio de memorias?

No pienso escribir mis memorias por al menos tres razones. No serían lo suficientemente interesantes si quisieran ser veraces; serían lo suficientemente alegres como para generar envidia y, en cualquier caso, a mí me parecería una tarea vana y aburrida. Pero estas tres buenas razones no son óbice para preguntarse de vez en cuando por un contrafactual plausible que se te impone especialmente cuando has resucitado. El contrafactual que yo me planteo es bastante plausible: ¿qué habría ocurrido si me hubiera quedado unos años más en los USA después de acabar el doctorado tal como nos aconsejaban mis profesores y siempre que mi mujer no hubiera tenido ideas propias al respecto? La carrera de uno de nosotros se habría tenido que sacrificar por la del otro por lo menos de momento. Malo, pero olvidemos eso. Sigue leyendo