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Desembarquemos en las playas de Nueva Inglaterra

Ya ha llegado nuestro turno pues son nuestro hijos. Ellos, nuestros hijos, nos salvaron en la primera guerra mundial y se presentaron en París prestando sus respetos a quien ayudó a su liberación: Lafayette, nous voici!. En paz pues. Pero es que años más tarde nos volvieron a salvar desembarcando en Omaha Beach, en Normandía, donde un mar de cruces o de estelas con su estrella nos lo recuerdan. Estamos en deuda con nuestros hijos. Les va mal y nos han pedido ayuda. No podemos negarnos sin sonrojarnos, nos toca desembarcar en Nueva Inglaterra. En este mundo de hoy basta con que aquí, en Europa, donde nos quedamos viédoles partir, enerbolemos el estandarte de la libertad, la igualdad y le fraternidad: !inflación y eurobonos!

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