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Ruidos

No crea nadie que aunque no hable de ruidos no los oigo y no me preocupan. Lo que pasa es que no quiero asustar a mi familia relacionando esos ruidos con la posibilidad de que la bodega no esté vacía, posibilidad nada estúpida o paranoica puesto que la llave ha desparecido del bowl en donde depositamos las llaves, infinitas en número, de las diversas dependencias de esta casa.

Es cierto que no he escuchado ningún ruido sospechoso de presencia humana a pesar de mi sentido desarrolladísimo de oído.Pero alguno de los que sí esucho bien podrían ser una forma de tapar los sonidos producidos por los posibles intrusos en su entrada y salida en y de la bodega. Como, por ejemplo, la simulateneidad del canto del gallo y el de las ocas que yo siempre había pensado que eran menos madrugadoras. Pero las que se pasean por una especie de patio de unos vecinos ingleses cantan su horrorosa melodía de jazz a las siete de la mañana cuando la campana de la iglesia retoma su función horaria después de la tregua nocturna. Siempre pienso en levantarme y discretamente mirar por la ventana de la habitación en la que duermo, pero me da miedo enterarme de algo que turbe la paz.

Así que me limito, en lo que a ruidos se refiere, a los que yo mismo produzco solo para mi oído. Por ejemplo el casi imperceptible reventón de una mosca o moscón al ser aplastados con deleite entre mis dedos pulgar e índice de mi mano derecha. Una vez resecos los breves cuerpecillos los almaceno en un tarro de cristal que una vez contuvo una silenciosa ventresca a fin de acumular los suficientes y hacerme un delecioso plato de insectos con unos toques de adelfa. Lo he tomado con hormigas culonas pero creo que con moscones del Ampurdán puede quedar incluso mejor gracias al aderezo de adelfas.

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Webmenciones

  • Mi mosca

    […] agosto es muy distinto del del año pasado cuando el oído me jugaba malas pasadas con los ruiditos de la bodega. No siento que nadie nos persiga y he comenzado con buen ánimo mis ejercicios matinales […]