Tarea escolar antiestoica

Es mi tarea que los míos me encuentre, cuando vengan a visitarme, limpio y resplandeciente. Y mi placer solitario, ya perdida mi ansiedad.

Que por muchos cables que salgan de mi pecho, este no parezca solo una charca donde se crían los sapos; sino lo que es: una armadura de emperador romano.

Que mi rostro no pierda la sonrisa que refleja la imposibilidad de creerse del todo el espectáculo humano en toda su variedad.

Que mi reloj automático nunca quede parado por falta de meneo. Que mis moribundos compañeros de habitación no frenen mis ganas de bailar.

Deportes de riesgo

El pasado domingo 21 hacia las 10 de una preciosa mañana levanté los dos peces más grandes que nunca se hayan visto en la bahía de Roses. Desde la popa de una menorquina que navegaba proa al puerto deportivo. El esfuerzo casi me revienta un corazón ya herido y hasta que ingresé en el CAP pasó una hora, una hora no como cualquier otra, la hora más cercana a palmarla que nunca haya pasado. El diagnóstico, infarto, me dejó indiferente. Solo recuerdo un pudor extraño producido por la constancia de estar dando la lata a mucha gente que me quiere.
Supongo que ya no tiene gracia contar nada sobre los intrusos de la bodega.
Y aquí lo dejo hasta que me recupere de esa operación anunciada a «corazón abierto».

Surrealismo ampurdanés

Hoy echo de menos la tramontana que todo lo limpia. Hace un día caluroso. Con viento africano, de manera que no hay forma de sacar de esta tierra sus secretos tapados por la arena de desiertos lejanos. Lo que me molesta de un día así no es tanto el calor sino que el surrelismo de esta zona privilegiada se adormece y las rocas son meras formaciones calcáreas en lugar del escenario final de Belle de Jour. No se donde filmó Buñuel el sueño final, pero podrían haber sido las Medas que por cierto no son islas sino cuerpos de sirenas varadas.

El revés de la trama

Un juego de las llaves de entrada ha desparecido durante días y, en todos estos días no he podido encontrar la llave de la bodega. Creo que se han marchado con ella, porque estar han estado, me juego el cogote. Tampoco me cabe duda de que estuvieron en la bodega de Madrid. Y ahora veo claro lo que querían todo este tiempo.

Querían y han querido desde hace un mes y medio enterarse del análisis psicológico de la Bolsa que en su día inventé e hice público. Ya se conoce el sistema que empleo para hacer mis inversiones. Imagino los pensamientos de cada CEO basándome en noticias que recabo con un poco de astucia a partir de noticias y chismes que me llegan por parte de esa mucha gente que he conocido en la vida, siguen estando en posiciones de poder empresarial y toman el aperitivo conmigo pues saben que conozco los mejores cocktails del mundo.

Pues bien, basándome en eso he ejercido de gurú familiar para hacer inversiones intradía siempre a la baja. No es un simple ejercicio de ventas al descubierto pues no necesito pedir prestados los títulos para comprometerme a vender mañana. Ya cuento con los títulos registrados en el Mercado de Valores. Lo que hago es vender por la mañana y con esos ingresos comprar por la tarde mucho más barato. Claro que tengo que revisar y a veces rehacer operaciones a partir de la información que surge con la apertura de Wall Street, pero aunque eso es algo pesado no tiene más que un secreto. Un simple secreto. Un secreto cuyos detalles no pienso desvelar.

Y ahí entran los ruidos y las bodegas. Ellos intentan saber cómo decido las operaciones a realizar. Es, desde luego, una formulita que me he inventado a partir de las cotizaciones instantáneas en Tokio al anochecer, de las de Madrid retrasadas con las de Frankfurt y luego las de New York. La fórmula es tan sencilla que asusta que funcione pero su aplicación lleva mucho tiempo aunque su aplicación cada día se me hace agradable porque la llevo a cabo acompañado de mi mujer mientras ella lee en alta voz novelas elegidas cuidadosamente a partir de mis estudios psicológicos. Si alguien nos escuchara podría replicar las operaciones y hacer tanto dinero como nosotros, o más pues nosotros paramos para comentar la perspicacia adquirida a base de conocimientos literarios y psicológicos siguiendo esa máxima de que el último duro lo gane otro.

Pues bien, alguien nos ha escuchado y nos imita, cosa que podemos saber por la huella que su imitación deja en las cotizaciones examinadas en microsegundos. Pero ¿cómo nos ha escuchado? Sí hay una trama para espiarnos, pero ¿cuál es el revés de esa trama?

Los árboles y el bosque

No siempre es el caso, pero algunos días El FT está sembrado. En una de las editoriales de hoy titula algo así como que el bosque no deja ver los árboles inviertindo así la sabiduría convencional.

Se refiere naturalmente a la reunión del Eje (nombre siniestro) Francia-Alemania que anteayer celebró su cumbre Sarkozy-Merkel en el Elíseo. Las cuatro cosas que acordaron me parecen sosas, feas y antiguas. La tasa Tobin no solo puede ser inútil si no es universal, sino que, además, puede ser injusta según cómo se traslade al público. La homegenización de la base impositiva del impuesto de sociedades no basta pues es una figura llena de retoques distorsionadores y necesariamente cambiará el reparto geográfico de la radicación de empresas por razones tan poco serias, según dicen, como las que animaban a las «vacaciones fisacales vascas» denunciadas por La Rioja.Llevar a la Constitución de cada país un límite máximo de deficit público es, a mi juicio, no solo tonto, sino también peligroso y me recuerada al catecismo de Aznar. Y en cuanto al Gobierno Económico Único no se sabe lo que es ni como encaja en el entramado institucional comunitario.

Estas medidas son como el bosque en el que esperamos vivir en el futuro, cálido y protector; pero los árboles de hoy exigen ser contemplados y ya basta de eufemismos e incompetencia. No es suficiente decir, como la Lagarde, que se necesita fomentar el cecimiento sin abandonar la consolidación, sino que esperamos de esa institución que ella dirige nos diga qué viene antes y qué después y ello en cada país pues no están necesaraimente acoplados.

A mí, como a Rogoff, gran jugador de ajedez y que esta vez sí estaría de acuerdo con Stiglitz,me parece que lo más expeditivo sería alimentar una buena inflación y solo cuando esto haya animado los espíritus emprendedores y haya reducido el valor real de las deudas, comenzar un programa de despalancamiento ordenado. Pero los USA tienen al GOP (un Great Old Party que desvaría) y Europa a su Alemania que, como era de esparar, ya ha comenzaado as ufrir los males de su política malsana, sin por ello aparse del burro.

Por mi parte, indignado, voy a organizar una ciberturba en mi jardín bajo la consigna de «inflación y eurobonos».

La Pasion de Juana de Arco

La primera vez fue en Edimburgo hace ya casi veinte años, la segunda vez en Torroella el verano pasado y la tercera vez ayer mismo en ese magnífico festival de música.
Como con el Napoleón de Abel Gance en el fesival de la ciudad escocesa, como con El Acorazado Potmkin de Einsestein en la Plaza de Torroella, la de ayer en la Iglesia de San Genis con La Pasión de Santa Juana de Arco de Dreyer, la experiencia de ver una gran película muda que tenía que ser expresionista para subrayar el sentido acompañada ahora de una adaptación fiel de una música apropiada, es bastante fuerte. La de ayer resultó casi reveladora. Sigue leyendo

Ruidos

No crea nadie que aunque no hable de ruidos no los oigo y no me preocupan. Lo que pasa es que no quiero asustar a mi familia relacionando esos ruidos con la posibilidad de que la bodega no esté vacía, posibilidad nada estúpida o paranoica puesto que la llave ha desparecido del bowl en donde depositamos las llaves, infinitas en número, de las diversas dependencias de esta casa.

Es cierto que no he escuchado ningún ruido sospechoso de presencia humana a pesar de mi sentido desarrolladísimo de oído.Pero alguno de los que sí esucho bien podrían ser una forma de tapar los sonidos producidos por los posibles intrusos en su entrada y salida en y de la bodega. Como, por ejemplo, la simulateneidad del canto del gallo y el de las ocas que yo siempre había pensado que eran menos madrugadoras. Pero las que se pasean por una especie de patio de unos vecinos ingleses cantan su horrorosa melodía de jazz a las siete de la mañana cuando la campana de la iglesia retoma su función horaria después de la tregua nocturna. Siempre pienso en levantarme y discretamente mirar por la ventana de la habitación en la que duermo, pero me da miedo enterarme de algo que turbe la paz.

Así que me limito, en lo que a ruidos se refiere, a los que yo mismo produzco solo para mi oído. Por ejemplo el casi imperceptible reventón de una mosca o moscón al ser aplastados con deleite entre mis dedos pulgar e índice de mi mano derecha. Una vez resecos los breves cuerpecillos los almaceno en un tarro de cristal que una vez contuvo una silenciosa ventresca a fin de acumular los suficientes y hacerme un delecioso plato de insectos con unos toques de adelfa. Lo he tomado con hormigas culonas pero creo que con moscones del Ampurdán puede quedar incluso mejor gracias al aderezo de adelfas.

Asuntos veraniegos

En vacaciones, domingo y víspera de fiesta. Una magnífica ocasion para no salir de casa y atiborrarse de periódicos que, en manos de becarios, nos sorprenden con la puesta en evidencia de buenos temas mal tratados y, en el fondo, ya antiguos. Hoy me he deleitado con las opiniones de expertos sobre la sorprendente situación económica y con el análisis de los acontecimeiento de Londres y otras ciudades del RU.

Respecto a lo primero mencionaré lo del punto de silla que pueden leer aquí al lado. Me parece relevante pues las diferencias de opinión entre los que hubieran preferido cebar la bomba para generar actividad y empleo causando inflación y los que se empecinan en la necesidad de consolidación fiscal ahora para garantizar un crecimiento sano dentro de un tiempo,parecen poder explicarse muy sencillamente como diferentes percepciones de cuan lejos estamos de la única trayectora estrechísima que nos lleva a ese punto de silla que resulta ser el único equilibrio posible en una situación como la actual.

Respecto a lo de Londres topamos primero con distintas y embrolladas opinones sobre sus causas y sus dferencias con lo que ocurrió bajo el gobierno de la Thatacher. Yo creo que lo que ocurre es que ahora vemos los efectos del multiculturalismo como solución británica a la inmigración. Nunca me pareció buena y siempre pensé que el pluralismo con rozamiento era mucho más prometedor de diversidad y de evolución. Recuerdo con horror aquella historia de sordas que subrayé en el el Capitalismo que Viene. La separación de las culturas engendra el odio mutuo y éste salta por algún lado.

Por ejemplo y en segundo lugar está el estallido de ira en esta situación económica nos planta ante un cierto problema filosófico que atañe a la economía y del que hablé hace mucho tiempo.La endogeneidad de todo nos deja sin explanans.

Más sobre short sales

JFV rompe hoy una vez más la tregua vacacional en NesG para dar su breve opinión sobre la prohibición de las ventas en corto. A lo que ayer comentaba añade algo, pero también se olvida e algo. Es cierto que ayer no se mencionó el escenario de equilibrios múltiples algunos de los cuales puede ser eliminado mediante la prohibición. Pero también es cierto que ante no convexidades, producidas esencialmente por el efecto rebaño, puede no existir equilibrio alguno. En cuanto a la evidencia empírica pues no sé…tendría que examinarla de primerea mano y con cuidado.

Short sales

¿Por qué hay que prohibir las ventas en corto? Una bonita conversación durante un aperitivo en un día caluroso en el Ampurdanet. O bien contamos con buenas razones teóricas o bien lo único que se persigue es un respiro para hacernos con ellas e intentar acumular alguna evidencia empírica (siempre útil) sobre el impacto que esas operaciones hayan podido tener en los acontecimientos bursátiles de estos últimos días.

Esto último es dificil pues se trata de operaciones OTC que no se registran centralizadamente como si se tratara de un mercado propiamente dicho.

Pero pasemos a las posibles razones teóricas para regular algo que en principio parecería completar mercados o, lo que es lo mismo, al menos en principio, reducir riesgos.

La primera y sólida razón es que el carácter asímetrico de la información en cuestion de valores bursátiles hace que sea posible que funcione el efecto rebaño con lo que cabe pensar que esa actividad podría tener rendimientos crecientes incompatibles con un equilibrio competitivo y con sus virtudes en términos de competencia y de número de operadores de forma que podemos toparnos con estructuras de mercado muy lejanas a las que suponemos necesarias para el buen funcionamiento de los mercados.

Pero pénsandolo bien nos encontramos como en el caso de la creación de dinero por parte de los bancos. Si lo hicieran sin límites inundarían el mercado y, como sabemos, generarían una tendencia inflacionaria que solo podría atajar el Banco Central con operaciones que harían subir lo tipos de interés. Por esas razones el sector bancario está regulado de manera que que para crear dinero sin límite tendrían que saltarse los coeficientes y, sobre todo, se requeríría un incremeto constante del capital o instrumentos equivalentes, cosa muy cara.

Por lo tanto podríamos pensar en la regulación; pero no necesariamente en esa regulación tan drástica que es la prohibición. Si pensamos en regulación podríamos examinar las formas usadas al efecto en otros mercados y, a imagen y semejanza de ellas, imponerlas a los operadores que llevan acabo estas operaciones que pueden precipitar bajadas desbocadas de la valoración bursátil. Para empezar quizá se debiera construir un verdadero mercado en el que si una de las partes involucradas en una operación no cumple con lo contratado es el propio mercado el que tiene la resposabilidad subsidiaria de hacerlo. Esto haría que a partir de ese momento la información requerida para perfilar medidas más ambiciosas estuvese disponible.

Pero a corto plazo caben muchas formas de eliminar los rendimientos crecientes imponiendo tarifas bien pensadas para la entrada en ese mercado y para el manejo de esas operaciones. Pero esto no parece nada del otro mundo con lo que la pregunta es por qué no se ha ha hecho algo así en el pasado máxime cuando algo parecido existe en mercado de futuros sobre materias primas y otros.

Ni AB, ni PB, ni PT, ni TZ, ni JV llegaron a ningún acuerdo de forma que he de pensar que la cosa tiene más intríngulis que el que yo le atribuyo. Y no tengo más remedio que preguntarme si no habrá intereses poderosos envueltos. Pero si esto fuera así estaríamos en otro terreno todavía más peligroso: el de la captura del regulador.