Intrusos

Entre tanto viaje no me ha dado tiempo de abandonarme al terror. Y sin embargo algo noté cuando ayer llegaba a Madrid desde San Sebastián. Sin duda la marcha de la gente que deja las calles vacías y mucho más a merced de los desprensivos. Pero había algo más. La cara de mi mujer mostraba signos de llevar días alterada y durmiendo mal. Pensé que dormir sola en esta casa tan grande no es plato de gusto y pensé también que el dormir con las ventanas del dormitorio abiertas para captar alguna brisa despistada te expone a los extraños ruidos de la calle o del jardín suficientes para alarmar a una persona un poco aprensiva. Sí, confesó ante mis preguntas, era eso hasta tal punto que un día había dormido con el aire acondicionado prendido y las ventanas cerradas. Espero que no se diera cuenta de mi cambio de expresión pues si me hubiera interrogado al respecto no habría tenido más remedio que confesar que, en ese mismo momento, me vino a la memoria aquella sorprendente llamada interior que nos golpeó una noche después de haber recibido el aviso de que se había encendido la alarma en la sgunda planta de nuestra casa. ¿Qué había ocurrido aquella noche? Desde luego que haciéndome el valiente revisé todas las habitaciones y pretendí que podíamos dormir tranquilo. Pero ¿realmente había explorado toda la casa?, ¿cómo explicar la llamada interior que me aterrorizó y que fingí que había sido un error mío?, ¿cómo he podido olvidarme de aquello? No, no había revisado toda la casa, no entré en las habitaciones del servicio vacías por las vacaciones. ¿Para qué habría de hacerlo? Ningún ladrón hubiera explorado esa parte de la casa si se quiere llevar algo de valor. Pero ahora que lo pienso, totalmente desvelado mientras mi mujer, por fin acompañada, duerme a pierna suelta, quizá no eran ladrones sino algo peor. Hace horas de eso, pero tengo que decir que agucé el oído y creí notar un ruidito imperceptible dos pisos más abajo. Me estoy volviendo un pelín paranoico, pero no puedo mostralo porque tengo que proteger a mi mujer de sus terrores. Ibamos a salir mañana pronto para llegar a Foixà con luz, pero no tendré más remedio que asegurarme de que no hay nadie en la casa. Mejor ahora mismo -pienso ante la la respiración acompasada de ella.No me parece prudente usar el ascensor pues su ruido avisaría al improbable intruso, así que bajo descalzo y con más miedo que Dantón ante la guillotina abro la puerta que conduce a las dos habitaciones de servicio. No hay nadie, es cierto, pero veo unas migas de pan integral en el suelo del baño que parecen poder responder a los comentarios de mi mujer sobre la posible sisa de la asistenta externa que estos días está viniendo recomendada por el cura de la parroquia. Almaceno esta información para procesarla mañana y vuelvo a la cama. Tengo que tomarme otro orfidal, pero creo que no tardaré mucho en conciliar el sueño. Mañana pensaré sobre una sospecha que se me insinúa allá lejos en esa parte del cerebro que uso menos de lo que debiera.

Dekanting Hume y Humanizing Kant

Ya de vuelta de la Urrutia Elejalde Foundation Summer School supongo que algunas de sus enseñanazas se irán filtrando poco a poco en este blog.

Quiero comenzar haciendo un comentario sobre una intervención que pretendía llevar a cabo un experimento que pusiera en jaque la Teoría de la Justicia de Rawls.
No podría, aunque quisiera, describir el experimento, pero me pareció que intentaba bajar dicha teoria del mundo de las ideas al de las realidades. Entonces recordé un seminario que Ken Binmore nos ofreció en Bilbao hace muchos años basado en un trabajo suyo que llevaba por título “Dekanting Hume”.
Un maravilloso título que admás de posibles dobles lecturas trataba con buen tino de liberar a la Ilustración Escocesa de servidumbres del Aufklärung exprimiendo ese néctar embriagador fuera del empirismo. Para ello nada como moverse en el mundo de los juegos evolutivos.

Es cierto que en Rawls, como en Kant, hay dos mundos ya evocados, el de las ideas y el de las realidades, mundos que generalmente se conocen con otros nombres más cultos. Estos dos mundos no se cruzan más que accidentalmente aunque el primero puede fácilmente impregnar el segundo como era el caso en Hume, según Binmore, y el segundo puede golpear al segundo como, por ejemplo, sería la aplicación del experimento mencionado.

Se trata desde luego de poblar el mundo de Kant de seres humanos concretos que reemplacen al ser humano abstracto que Kant tiene en la mente al igual que el neokantiano Rawls. Esta operación deberá consistir en pervertir a Kant con unos toques de empirismo. Se trataía por lo tanto de “Humenizing Kant”.

Me encanta el invento, pero me temo que van a hacer falta muchos más experimentos. Y no me digan que el título no está bien para identificar el intento.

Summer School

Dentro de unas horas saldré para San Sebastián conduciendo relajadamente para llegar con tiempo a la cena previa al comienzo, mañana, de la Escuela de Verano patrocinada por la Fundación Urrutia Elejalde en el contexto de los Cursos de Verano de la UPV/EHU.

El progrma de este año cuya versión provisional puede verse aquí me parece atractivo dentro de este campo de Experimentos que está adquiriendo un status firme en muchos campos. Si lo miran con cuidado notarán que también los filósofos comienzan a atacar sus problemas intelectuales sobre la base de experimentos de laboratorio.

Pero la cena previa tiene para mí un encanto especial y facilita el desarrollo posterior del evento.

En cualquier caso me temo que voy a desatender este blog los próximos días así que me despido hasata el próximo fin de semana.

Publicaciones en prensa

Si hoy entran en mi blog se percatarán de que al costado de este minipost aparece Todo lo interesante es un punto de silla, mi columna de Expansión correspondiente al mes de Julio y que, naturalmente aparece en el apartado de Colaboraciones en Prensa en donde continuará hasta que se publique, si se publica, la columna correspondiente a Agosto. Me parece una pena que la entrega de Julio haya aparecido después de los días angustiosos que hemos pasado hasta que el acuerdo conseguido entre los jefes de Gobierno y Estado de hace unos pocos días nos dio un respiro. Si se fijan, y perdonen lo que puede parecer autopropaganda, de una manera oblicua se apuntaba a lo que luego ha ocurrido.

Todo lo interesante es un punto de silla

A finales de los años 80 acudía a menudo a una reunión que, convocada por J.A Sánchez Asiaín, se celebraba en la torre del entonces Banco de Bilbao y que reunía a un grupo de personas de distintos ámbitos para desentrañar los secretos de un futuro que, en aquellos años, no parecía muy halagüeño. Yo, catedrático en ejercicio a la sazón me sentía como un joven turco y no tuve inconveniente alguno en encargarme en preparar un papel con el pretencioso título que encabeza esta columna. En palabras menos pretenciosas lo que yo quería explicar era que cuando el horizonte económico no está claro, lo que siempre ocurre después de una crisis, no hay más remedio que intervenir y que el acierto de la intervención se mide por la oportunidad del momento en que se efectúa y por la magnitud de la misma. Esto era, creía yo, lo que se ve muy claramente en un diagrama de fase que representa la dinámica de un sistema económico en cuyo viejo equilibrio estábamos antes de la crisis y a cuyo nuevo equilibrio queremos acceder desde la situación en la que nos ha puesto el correspondiente shock. Muy a menudo ese diagrama de fase nos muestra que el equilibrio es un punto de silla y que, por lo tanto, no hay sino una única y estrecha senda de vuelta al equilibrio sobre la que nos encontramos, de forma que si no hacemos algo la dinámica imperante nos alejará de él y nos arrojará a un infierno lleno de desajustes. Esto es lo que propició que yo pudiera escribir sin rubor que todo lo interesante tenía esta característica extraña de que, si no actuamos en consecuencia, podemos despeñarnos y de que si no la entendemos bien no sabremos siquiera porqué nos hemos despeñado.

En aquella época la situación era bastante apurada pues la crisis que se inició en Méjico a principio de los años 80, debido al incremento de los tipos de interés en los USA como consecuencia de la política antinflacionaria de la FED, generó una especie de default en toda el área latinoamericana que tuvo que ser rescatada mediante el esquema subyacente a los bonos Brady. No había más remedio que intervenir y el asunto crucial era cuando y en qué magnitud. La solución tardó en llegar, pero se realizó correctamente en el sentido de que se aumentó la madurez de la nueva deuda y se jugó a elegir entre una quita del principal de un 25% o una rebaja del tipo de interés.

Unos años más tarde, en el verano de 1997, cuando el baht tailandés perdió súbitamente un veinticinco por ciento de su valor, nadie anticipó que podía tratarse del comienzo de una crisis general. Sin embargo en el siguiente semestre la caída brutal de su moneda dejó a la economía en una situación bien descrita en los términos utilizados en mi pretenciosa aportación de hacía una década. Esta crisis financiera llegó a los vecinos (Indonesia, Corea, Malasia) y se propagó rápìdament a Rusia, a África y a América Latina otra vez.

Las enseñanzas de estas dos crisis para nuestra situación presente son bastante claras. La crisis mejicana nos debería advertir de que tiene que haber y hay una manera de ajustar una economía muy apalancada alargando el plazo de madurez, modificando el precio y aplicando medidas de ahorro soportables. Pero hecho en falta la aritmética y el cálculo de la tasa de crecimiento necesaria para cancelar la deuda en distintos escenarios caracterizados por un abanico de períodos de medurez, quitas y precios. La crisis del sudeste asiático, por el otro lado, nos debe alertar sobre los peligros puestos de manifiesto por Stiglitz cuando acusó, desde su puesto en el Banco Mundial, al FMI de confeccionar un único traje para todos y del estragulamiento de las economías en desarrollo por la exigencia de medidas fiscales exageradamente severas. Su polémica con Kenneth Rogof, a la sazón economista jefe del FMI, nos recuerda que el único camino a seguir es distinto para cada país. Pero en Europa hoy nadie parece acordarse de este debate.

No me parece a mí que la situación europea sea especialmente idiosincrática ni que la teoría haya cambiado tanto como para olvidar las enseñanzas que he reseñado. Hay que intervenir pero de una forma ad-hoc para cada país haciendo las cuentas de manera transparente, eligiendo el momento oportuno (ya pasado) y la magnitud adecuada según un esquema un poco más sofisticado que el de Brady y que permita a cada banco y a cada país elegir el nuevo vencimiento y el nuevo precio, manteniendo o no el mismo valor dependiendo de las normas contables que permitan o no considerar el arreglo como un write-off total o parcial, como un default o no. Es lo que, en el caso de Grecia, Francia ha empezado a anunciar y a lo que parece que Alemania no hace ascos. ¡Por fin!

Tampoco España es muy distinta de lo descrito. De hecho, como en todos los países, con muy pocas excepciones, se ha intervenido tarde y no se ha sabido diferenciar entre distintas líneas de gasto ni dosificarlas correctamente. Sin embargo lo que más me molesta de la situación española no es eso, sino que el gobierno no ha sabido escuchar a quienes tienen ideas y no solamente en cuestiones como el mercado de trabajo sino tembién en las cuestones aquí planteadas. Con la ayuda de estos investigadores España podría de hecho hacer una aportación significativa a la construcción de Europa que o bien se para sine die o bien, como suele, aproveha la ocasión para diseñar las instituciones que le permitan continuar con un experimento entusiasmante. Estas nuevs instituciones no tienen porqué ser necesariamnete las que se citan con frecuencia reclamando una mayor centralización política en general y fiscal en particular. Pero plantearán sin duda discusiones distributivas entre rentistas y trabajadores más o menos espúreas, pero que como todo lo interesante se presentan una vez más como un punto de silla dificil de alcanzar.

Un cuento de miedo

De vuelta a casa después de una fiesta en las afueras recibimos en el coche la llamada de los de la alarma para decirnos que ésta había saltado en dos puntos de la planta principal. Eran las 2 de la madrugada y pasamos miedo. Especialmente cuando ya dentro de la casa sonó el teléfono interior.

¿La izquierda?

El artículo de Nicolás Sartorius en El País del viernes 15 de este mes, me ha hecho pensar en algo que tenía reprimido. Escribí El Capitalismo que Viene en un momento inoportuno, justo cuando parecía que esta forma de organizaciçon social hacía aguas con lo cual era muy dificil argumentar de una forma que, aparentemente, era una llamada a profundizarlo. Así que en su presentación y después me he limitado a hablar, de vez en cuando, de aspectos adjetivos de la argumentación general. Leyendo a Satorius, sin embargo, pensé en que es posible que lo que, según él le pasa a la socialdemocracia sea algo parecido a los dolores del parto de ese capitalismo que yo imaginaba hace casi tres años. Por fin creo advertir algunos síntomas que me hacen pensar que ese capitalismo de una época global, y centrada en el conocimiento como factor de producción más importante y en plena disposición de las TIC está ya aquí aunque no lo parezca.

Dice Sartorius que a la izquierda lo que le pasa es que no sabe liberarse del poder financiero acumulado en los últimos años, que en consecuencia la democracia se deteriora sin que desde la izquierda se proponga nada que mejore la participación posible gracias a las TIC y que la distribución está segada a favor de los poderosos. Ninguna de estas tres cosas debería resultarnos extraña.

El poder financiero se ha reforzado justamente por la capacidad de las instituciones para utilizar los conocimientos existentes en materia financiera que siguen siendo útiles a pesar del fracaso de los bancos de inversión sobre todo americanos que tuvieron que ser rescatados. No me parecería inteligente caer en la tranquilidad que proporciona el poder asignar responsabilidades. El sistema financiero sirve para completar mercados aunque ya sabemos que esto puede no ser beneficioso siempre a no ser que se completen totalmente, cosa solo imaginable en un límite inalcanzable.

Que la democracia se deteriora parecería ser un simple estado intermedio transitable dolorosamente hasta que las TIC se empleen para mejorara la participación, cosa que no interesa demasiado a los que en el statu quo lo están pasando muy bien. No creo que falte mucho para que esas tecnologías del conociminto y la comunocación acaben movilizando, no solo a los electores, sino también a los accionista de las grandes empresas que, en cierta manera han capturado al Estado.

Y en cuanto a la distribución hoy es más claro que nunca que la circulación de las élites es más rápida que en ningún otro momento de la historia justamente a causa de que el conocimiento es cada vez más dificil de privatizar de forma que puede ser utilizado por quien primero sepa darse cuenta de su importancia en una u otra dirección.

Concluyo diciendo que no es la izquierda la que parece desorientada o no es solo la izquierda. Nadie entiende lo que pasa si no es capaz de vislumbrar ese capitalismo que distrazado de crisis está a punto de brotar. Eso que llaman algunos la nueva austeridad será posible solo si no hacemos ascos a la competencia a la que nos empujan los signos distintivos de los tiempos y sabemos jugarla con buenas dosis de fraternidad, es decir sabiendo quienes son “los nuestros”.

El estatuto del personal docente e investigador

Hace un par de días murió Theodore Roszak, un gurú de la contracultura que marcó mi juventud con su anticientifismo justo cuando yo pretendía acercarme a lo que creía era algo así como la ciencia económica. Esa desaparición ha hecho que relea un par de declaraciones recientes que han aparecido en El País en realación a la última versión del borrador del Estatuto del Personal Docente e Investigador (PDI).

Comencemos por el artículo firmado por algunos conocidos investigadores y sostenido por más de dos mil investigadores Por la calidad de las Universidades públicas del 9 de julio. Denuncian la burocratización innerente a la consolidación de la gestión como mérito para el progreso en la carrera docente e incesigadora en particular y la sindicalización en general. Añaden que el borrador se olvida de la tarea básica de generar y transmitir conocimiento, ciencia y tecnología, todo ello riqueza cultural (¿?), como garantía de la igualdad de oportunidades (???) y, finalmente, que los perjudicados son lo jóvenes.

Aparte de no entender lo que es riqueza cultural y mucho menos que esa riqueza sea garantía de la igualdad de oportunidades, no todo lo aparentemente obvio en esa declaración lo es realmente. No lo es, al menos para mí,que los perjudicados sean los jóvenes ni que la gestión académica no pueda ser un mérito de ascenso aunque, en este caso, no se debiera mezclar con la carrera docente e investigadora. Lo más importante para mí, sin embargo, es al aparente prejuicio que se causaría a los jóvenes profesores universitarios. Si realmente se está preocupado por los jóvenes debe ser porque la rotación en la dirección de la invetigación debería ser rápida, pero entonces la manera mas fácil de conseguir esto sería dejarles paso de acuerdo con el mérito y redefinir éste para que no prime (tal como hace ahora el sistema basado en el índice h a los mayores). Para ello se debería utilizar un sitema que no solo acumula puntos sino que, además, los reduce cuando uno comienza a no estara la altura de sí mismo.

Es en este punto en el que el recuerdo de Roszak me vuelve a la cabeza. No estoy en contra de la clasificación, pero no comparto algunos efectos colaterales de la forma aparentemente científica de confeccionarla. Si bien contamos con caracerizaciones axiomáticas del indice h no soy consciente de que nadie se haya preocupado de la caracterización de métodos alternativos como el que se utiliza por la ATP para rankear a los tenistas.

La contestación que un grupo de sindicalistas de CCOO ofreció a los pocos días no responde a esta preocupación básica sino que se fija en otros aspectos entre los cuales quiero destacar dos. Si leemos con cuidado lo que dicen en Peligrosa propuesta para la universidad del 15 de julio, encontramos, naturalmernte, la defensa de la calidad de la docencia y la investigación aunque implícitamente parecen afirmar que esa defensa la puden llevar acabo los sindicatos. Pero lo interesante es que acusan a los investigadores de casta (o mafia añado yo) que no hacen sino defender su poder y, sobre todo que mencionan tanto a las autonomías y sus competencias en la materia que nos ocupa, como la autonomía universitaria.

No son dos puntos desdeñables.El “neocentralismo” debería ser reconocido como presunto culpable de ciertas cosas en el mundo de la ciencia en las que ahora no puedo entrar. Y la autonomía universitaria debería ser respetada permitiendo la iniciativa en materia de progreso académico y de establecimiento de una carrera paralela de gestión que si bien no debería permitir llegar a catedrático sin investigación, sí podría permitir alacanzar cotas retributivas similares.

Pero no quiero quejarme más. Al fin y al cabo ninguno de los dos comentarios menciona la generación de riqueza asociada a la investigación, una justificación que no me gusta. Ahora que lo pienso quizá sea la mención a la riqueza cultural la prueba de que lo que los investogadores aprecian es el conocimiento en sí mismo.

ILUMINACIONES. XLVI: Resistencia a la doma

Dice Wayne:”Asesinato a sangre fría. Pero yo puedo vivir con eso” Y Javier Marías expresa su admiración por lo que esa frase siginifica. El tiro certero libró al pueblo del malvado Liberty, entregó a la chica que amaba al hombrecillo del este y y sumergió al hombre libre en la corriente de su destino que aceptó con estoicismo.

El hombre libre que asume su destino cultiva sus odios con esmero regándolos todos los días sin perdonar y sin vengarse, simpre a la espera de que otros destinos o los destinos de otros le marquen una sonrisa en el rostro.

Pienso que así encara un matador un toro o así entra en el campo de concentración un patriota, cantando, o así recibe el castigo un indomable, sonriendo por mucho que duela. Todos ejemplos paradigmáticos de lo que no es un hombre humillado u ofendido. A menudo te oprime la ley, el carcelero que asiste impasible a una venganza rastrera o el garrulismo del tendido xx de forma que no te queda alternativa: perdonar o matar. El hombre libre rechaza esa disyuntiva y sabe que tiene que sonreir, dejarlo todo y desparecer quizá para renacer en otro lugar, en la Patagonia imaginada o real en la que ya hace tiempo los mercados vencieron al gobierno y ocupan el lugar de la naturaleza.

Pero no lo hacemos los flojos ni siquiera cuando la nueva austeridad que la crisis nos regala llega a nuestra puerta y se identifica sin ambigüedades. No, no hacemos eso y admitimos la doma a la que nos someten tanto la naturaleza como la cultura consolándonos con el ejemplo de los estoicos. Pero siempre podemos quemar Bolsas o bibiotecas me dicen; pero estos dos actos hermosos no son solución a mi búsqueda de libertad. Mejor alejarnos de unos y otras viajando sin parar y parando solo en un claro del bosque para leer el único libro que siempre llevo conmigo.

Ya lo cantó Cavafis:

Honor a aquellos que en sus vidas
custodian y defienden las Termópilas.
Sin apartarse nunca del deber;
justos y rectos en sus actos,
no exentos de piedad y compasión;
generosos cuando son ricos, y también
si son pobres, modestamente generosos,
cada uno según sus medios;
diciendo siempre la verdad,
mas sin guardar rencor a los que mienten.
Y más honor aún les es debido
a quienes prevén (y muchos prevén)
que Efialtes aparecerá finalmente
y pasarán los persas.

Vuelta

Vuelvo del sur con dos kilos menos y el veneno de una avispa en mi pantorrilla izquierda.Me he pegado un enorme porrazo en el muslo derecho contra una especie de bolardo en una calle cercana a mi casa y tengo un moratón que se va tornando violáceo. He tomado un aperitivo en un maravilloso bar de pinchos y solo he probado agua.Creía haber agotado ya las desgracias del día cuando he visto la subida del IBEX 35, pero los editores del VOXEU me recuerdan que mañana los jefes de Gobierno y de Estado pueden comenter el enésimo error y no decidir algo que parezca creible respecto a la crisis de la deuda en Europa.