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15 M

Esta especie de sentada redentora está siendo remarcada y subrayada por la prensa internacional además de haber sobrepasado la prensa escrita en lo local y haber empezado a invadir la red. Según conocidos que han ido a explorar la sentada en la Puerta del Sol en Madrid los acampados son simplemente una colección de perroflautas. Justamente por eso me han entrado las ganas de defender el movimiento y hacerlo desde el principio o desde lo profundo que, como se sabe, está en la superficie de las cosas. O quizá es que ya solo hay sitio para lo que se llamaba profundo en lo superficial, el resto de las localidades, más caras, habiendo sido ya agotadas.

Creo que el 15 M es un movimiento en medio de una campaña, electoral en ese caso. Y la distinción es pertinente pues explica parte de la incomprensión que percibo. Rorty hace esta distinción en un trabajo (de lectura obligada) del que destaco el siguiente párrafo reconstruido en el que no aparece como muy simpatizante de campañas de cualquier tipo aunque fueran exitosas:

Los movimientos por el contrario, ni tienen éxito ni fracasan. Son demasiado amplios y demasiado amorfos para hacer algo tan simple. Comparten lo que Kierkegaard llamó «pasión por lo infinito». Buenos ejemplos serían el cristianismo y el marxismo…… Los movimientos… exigen aportaciones de todas esas áreas de la cultura. Las necesitan para proveerse de un contexto más amplio dentro del cual la política ya no es simplemente política, sino la matriz de la que surgirá algo así como «el nuevo existir en Cristo», o «el nuevo hombre socialista» de Mao. La política de movimientos…. asume que las cosas podrían cambiar completamente, que surgirá una belleza extraordinariamente nueva.

He oído que se discute el posible parentesco entre este movimiento del 15 M y la primavera árabe que moviliza a la juventud de algunos países mediterráneos y también he escuchado la crítica aparentemente obvia de que ahí no hay libertad y aquí sí, de que allí no hay democracia y aquí sí tal como se manifiesta justamente en la campaña electoral que toca a su fin, pero que no parece vaya a poner punto final a la protesta difusa del movimiento Democracia Real Ya!.

Es seguramente cierto que en el origen de este movimiento estén las obscenas diferencias de ingresos, la ayuda oficial a l sistema financiero o la ausencia de porvenir para esos supuestos perroflautas que abarrotan la Puerta del Sol. Pero mi punto de partida es que debiéramos afinar el oído por si acaso hay algo más. Escuchemos lo que decía ayer Teo Millán en las últimas líneas de su post:

……una elecciones a las que concurren como candidatos más de 100 imputados en procesos civiles-penales. Una situación en que lo político busca anteponerse en su validez a lo meramente civil. Mientras en la opinión pública surge un clamor de deslegitimación política por ese hecho.Tal vez no falta como en el caso de Edipo, la componente moral, por la que los imputados, con independencia del veredicto de los jueces, comprendan que hay una deslegitimación absoluta por el mero hecho de haber quedado contaminados por las causas abiertas. Efectivamente, no basta con las apariencias en la mujer del César.

De ese párrafo inferimos que ante la evidente falta del componente moral, el movimiento podría ser oportuno. No dice que no Natalia, pero, en cualquier caso, mira al movimiento con un ojo severo al que dice que haga el favor de tomar la vida en sus manos y que cada miembro, solo o en comandita, haga algo por sí mismo:

En este minuto lo que parece que es obligatorio hacer es alabar una organización espontánea basada en el uso de herramientas digitales. Bien, como movilización ha prendido, es caso de éxito, es emocionante en sí mismo. Volvemos al fondo de la cuestión, ¿dónde están las propuestas? Sí, por un lado está la democracia más real, la articulación de formas de participación más directas, en algunos artículos hasta se podían encontrar alusiones a la pluriarquía. Sin embargo, esto requiere hacerse una pregunta previa, pensar en el «quién» para poder delimitar un demos, y la pertenencia al demos exige un compromiso, algo que hace tiempo se ha dejado de trabajar.

La reconvención moral y política de Teo y el distanciamiento y recriminación de Natalia dejan, creo, espacio para una reflexión diferente y seguramente complementaria. Esta reflexión nos hace volver a hablar sobre el poder, los micropoderes aparentemente asépticos que sin embargo son ejemplo evidente de que la disipación de rentas no ha hecho su trabajo. El listado de micropoderes sería larguísimo, desde patronal y sindicatos a los medios de comunicación pasando por la inteligentzia y por la «gente honrada». Todos ellos generadores de rentas que, encima, son legales y éticamente impecables. Estos micropodres son los que sin nombrarlos rechaza la actitud de los acampados aquí y allí tratando de articular en un lenguaje nuevo el grito del dominado, el lamento del privado de todo, del excluido de reconocimiento como nos dice Teo en post de ayer, pero excluido especialmente de lenguaje en un mundo en el que la retórica dominante ya ha abarcado todo medio expresivo y deslegitima cualquier intento de participar en la conversación general que, en consecuencia, no es que sea aburrida, sino que no existe. La Puerta del Sol está llena de dominados y excluidos, además de parados y sin porvenir. Son como aquel Homo Sacer de Aganbem que puede ser asesinado sin responsabilidad penal pero que no puede rebelarse sin que alguno de esos micropoderes le reduzca a su estado natural de infusorio. No hay mejor ejemplo de esta situación vejatoria, de la denegación de la palabra, del no reconocimiento, que la suave bronca que les caído encima hoy de labios de Esperanza Aguirre porque adjetivan la democracia, como hacía Franco (democracia orgánica) o el socialismo real (democracia popular).

No, no hacen propuestas, Natalia, pero reivindico aquí la fuerza de lo negativo tal como hizo Savater allí por su juventud. No creo en las propuestas que no salen de una buena rabieta que anuncia la lucha por ocupar un lugar. Seguramente quedarse ahí es inane y patético, pero admitir los horizontes que se dibujan en el lenguaje oficial es una entrega a la fatalidad y una renuncia a la redención o la sed de absoluto. Son de estas rabietas de donde salen formas nuevas de vida y de entender quienes somos. Les doy la bienvenida en buena parte, supongo, porque me rejuvenecen. Me gustaría tener una guitarra, saber tocarla e ir esta noche a la Puerta del Sol para cantar little boxes que ya no está en You Tube porque se han detectado infracciones de derechos de autor. ¡Mira por donde! Sin embargo su letra dice mucho del desencanto de los que ahora llamamos perroflautas porque no se acomodan ni a la meritocracia ni a los valores simpáticos que representaban los años cincuenta por medio de la voz de Frankie Lane que, ¡claro está! sí que puede ser ecuchada aquí.