Inside job

Magnífico documetal este Inside job que ayer visioné junto con amigos en esa maravilla que son los cines Verdi que, además, nos permitieron disfrutar del la HD que reconstruye visualmenete al mundo para nuestro disfrute. Es un documental de denuncia y no es otras muchas cosas que quizá hubiera podido ser.

Es una aterrorizante denuncia de la captura del regulador y los supervisores por parte del sistema financiero y el lobby que le apoya en Washington. Este es un tema enormemente importante y no solo en el campo de las finanzas, sin en muchos otros y, en consecuencia, para el problema central del diseño de instituciones pues no queremos que éstas puedan ser capturadas. No me será fácil olvidar las declaraciones de Rajan y la imágenes de Jackson Hole.

Y también es una denuncia menor de la falta de ética de la profesión. Digo que menor pues la acusación de que algunos economistas estarían a sueldo de clientes en sus trabajos profesionales y que prestarán su reputación a cambio de dinero sin confesarlo explícitamente, me parece dificilmente generalizable. Y, además, de esto solo se acusa a dos de los entrevistados que provien del campo de la economía financiera y no del campo de la economía general, sea esta mico o macro. Y es también menor pues no se apoya el documental en los principales economistas financieros.¿Cómo se puede llevar a cabo un intento como el que representa este documental sin mencionar siquiera la hipótesis de la eficiencia de los mercados financieros y a Eugene Fama, su defensor más cualificado?

Bien pues por la denuncia. Nos convence de que la desregulación ha sido un fracaso, pero pienso que sería injusto condenarla sin explicaciones adicionales sobre las posibles virtudes del proceso de completar mercados y sobre los riesgos de no hacerlo de golpe y sobre todo con unos supervisores tan laxos.

Pero el documetal no es una visión completa de lo que han sido los últimos cuatro años y sobre el papel que han jugado no pocos economistas en evitar el derrumbamiento total incluyendo a no ocos de loe mencionados, como claramente Ben Bernanke. Ahí tienen un regulador que es un conocido profesor universitario y que, como Presidente de la FED, ha sabido utilizar sus poderes para contrarestar el fallo de demanda agregada en que se tradujo inmdiatamente la crisis finaciera. Sin él Los USA estarían bastante peor de lo que están.

Y le sobren cosas al documental. Asociar a las finanzas desregulads con la prostitución y las drogas es una concesión a la sed de venganza de ls perjudicados por la crisis y una falsa alucinación pues esas dos “instituciones” sociales son utilizadas por cualquiera con dinero fácil ya venga del petróleo o del sector del automóvil.

Pero, sea como sea, les aseguro que Inside job da para una buena conversación posterioren en ese Jockey proleta que es Hilda.

Una magnífica noche de perros

Apenas acababa de conciliar el sueño después del escándalo de una tormenta aparatosa que le desveló cuando una pequeña sacudida le despertó de improviso. A esa edad no se despierta uno inmediatamente y el joven de la margen izquierda tardó unos segundos en caer en la cuenta que era la mano de su padre la que le golpeaba amorosamente su hombro derecho y le susurraba con dulces palabras que se vistiera rápido que tenían que hacer algo.

Pero ¿qué hora es?

Son las cuatro pero tienes que vestirte rápido si quieres acompañarme.

Pero ¿ a dónde papá? ¿Pasa algo?

Claro hijo, claro que pasa algo, pero nada que ataña a la familia, no te asustes, es solo que me gustaría que me acompañaras.

Pero tengo cole, ya sabes. ¿A dónde vamos? Volveremos a tiempo?

Espero que sí, pero si nos retrasamos ya te llevaré yo al colegio con una nota de justificación. Sigue leyendo

Groupon y los dineros complementarios

Me perdonarán pero la primera vez que oí hablar de esta sociedad denominada Groupon fue hace un par de meses aunque ahora su actividad parece ser imitada con variaciones por parte de otras compañías on line como Google o Facebook o incluso Prisa. Parece ser que Groupon rechazó la compra por parte de Google y convenientemente asesorada va a salir a Bolsa por un valor de aprox 15.000 millones de euros. Pero ¿qué hace Groupon? Mis respuestas solo tienen interés en la medida que desmbocan en la noción de dineros complementarios.

La idea básica es elemental y antigua. Se trata de la compra en grupo que facilita la obtención de descuentos. El fundador de Groupon se limirta a usar el poder que da el tener muchos asociados para obtener un decuento sustancial en ciertas compras en cietos establecominentos, descuento que subasta,o reparte de la manera que sea, pero siempre on line, entre sus asociados. El pago por esos bonos de descuento que obtienen los asociados se puede hacer en un dinero especial que sirve para otras operaciones realizadas dentro del grupo. Estos dineros reciben el nombre de dineros complemetarios.

En terminos de sistemas ecológicos la existencia de dineros complementarios puede constituir un sistema de cortafuegos que dota al sistema de una capacidad de resiliencia que no existiría si esos dineros complementarios no exitieran. He aquí un artículo que en su día me recomendó TM y que ahora viene a cuento.

Tampoco esta idea es nueva pues el intercambio en especie de cortes de pelo por masajes o de ropa usada a cambio de piezas de ordenador es algo conocido que puede dar origen a tiendas físicas en las que se intercambia con unos papelitos que sirven como dinero.

Lo nuevo está en que las TIC permiten hacer esto de forma más rápida y transparente y, además, unir estas actividades a otras de forma que todas ellas se sostienen mutuamente.

Oblicuity

Alguien cercano y querido solía hacer mofa de sus amigos universitarios, entre los que me encontraba, describiédoles, describiéndonos, como alguien que para rascarse la oreja derecha lo hacía de una forma muy rara y aquí se acompañaba por un gesto pasando el brazo izquierdo por detrás de la cabeza y usando la mano izquierda para rascarse la oreja derecha. Todos reiamos pero yo pensaba que igual estaba en lo cierto y que quizá éramos muy raros, pero me obligaba a pensar que seguramente lo éramos por alguna razón.

Para empezar era una forma de ejercitarse en el horror al sentido común que, además de no haber descubierto nunca nada,consigue a menudo llevarnos al abismo. Con eso me contenté durante años, pero ahora me parece que ahora, con este libro, voy a explicarme mejor las ventajas de la aparente excentricidad que nos lleva a muchos a despreciar las respuestas obvias.

A la vuelta de estas vacaciones de semana santa, me encuentro con que ya me ha llegado el último libro de John Kay con un título fascinate, oblicuity, y un excitante lemacontenido en el título del capítulo 6:the ubicuity of oblicuity. Es simplemente observable que muchas cosas valiosas se entienden o se encuentran porque hemos evolucionado hacia el ejercicio del pensamiento oblicuo (que podríamos llamar también transversal), hacia una manera de mirar que enfoca la visión un poco más allá del objetivo aparente.

Y si hemos evolucionado en esa dirección debe ser debido a que tiene ciertas ventajas para la supervivencia. Los despistados que pasean con la mirada perdida en el infinito caen en todos los agujeros del terreno y a veces se rompen un brazo o una pierna, pero ven venir los aviones de guerra y olfatean los peligros realmente letales con tiempo suficiente para ponerse a cubierto de una muerte segura.

Pero no pensemos que el pensamiento oblicuo es necesariamente un pensamiento dubitativo. El que lleva años pensando de través es más rápido en la toma de decisiones que quizá parecen difíciles a los que piensan en directo, pero que resultan naturales para los que cultivan el capital intelectual como si fuera un rodeo del pensamiento lo mismo que Bömh Bawerk pensaba del capital económico como the round about method of production.

O sea que paradójicamente el capitalista del pensamiento diría con Dylan: don`t think twice. It`s allright.

Un cierto desorden neurológico

Me he levantado esta mañana con un deseo irreprimible, de esos que creía que ya nunca más se me daría sentir. Quería y todavía quiero, sentado delante el ordenador escribir un pequeño cuento de ese curator del Museo de mi ciudad que debido a un pequeño desorden neuronal está perdiendo las coordenadas de la vida.

El mal vendría de lejos pues ya en la juventud había tenido experiencias extravagantes. La primere fue en Franckfurt a donde había ido de paso para Salzburgo y aburrido se metio en un cine para ver El Castillo, o quizá El Proceso, de Orson Wells. Su pobre alemán fue compensado por el conocimiento previo de la obra de Kafka pero lo extraodinario es que durante los pocos minutos que esperó al comienzo de la proyección escuchó y entendió toda la conversacion de dos matrimonios sentados en la fila siguiente aunque, eso sí, no podría decir de qué estaban hablando. De naturalexa aparentemente distinta fue una experiencia de Venecia en donde años más tarde pasó instantáneamente de entender todos los carteles a no entender los pictogramas en que se habían convertido. Pensó lietrariamente en la memoria reptiliana y en el hecho de que seguramente en La Serenísima cualquiera recobraba la influencia bizantina sepultada entre neuronas más jóvenes.

Sea como fuere, por su gusto por la escritura cuneiforma o por el allfabeto arameo, o sea por su enorme afición al cine, acabó estudiando Historia del Arte y ganó unas oposiciones de curator de arte antiguo en ese Museo del que tan orgullosos estamos todos.

Pasaron los años y cada día pasaba más horas frente a las telas que debía estudiar. Todo comenzó a ser plano y sobre todo lo eran los rostros femeninos cuyas sombras y toques de colores oscuros allí en donde había que pintar una bella quijada le revelaron todos sus secretos. La pincelada se adueñó de él y solo veía su huella en todo incluyendo la mancheta del periódico que había dejado de leer.

Perdió el sentido del relieve y esto, junto con la preocupación de las consecuencias de esa pérdida, le convirtieron en una especie de loco pacífico al que todo el mundo reconocía por la calle y al que todos ayudaban a cruzar las pocas calles que separaban su casa del Museo.

Lo que me gustaría es terminar esa historia, una vez estruturada, con una historia de amor con una amiga de juventud en la que nunca se había fijado pero cuyo rostro acariciaba con un dedo ahora que, pasdo todo el tiempo del mundo, se cruzaban por esa calle en la que ambos habían vivido en la juventud y a la que ella había vuelto hace unos años, más o menos cuando él desarrolló plenamente este desorden neuronal que le hacía ver todo como si fura un lienzo. Como le dijo ella un día:”has perdido una dimensión en algún recoveco de la parte vieja”

Sí, querría terminar poéticamente esta historia, pero me faltan recursos estilísticos. Otra vez será

San Anselmo

Mi madre, Anselma Elejalde Odriozola, era famosa en su pequeño círculo de amistades y familiar por una frase célebre de su infancia:”No me llamo Anselma, me llamo Paquita”. No recuerdo si esta anécdota aparecía en Souvenirs d`Enfance, pero la recuerdo como un aburrido recitativo propio de los cumplaños pelín etílicos que siempre celebraba.

Se llamaba Anselma por su madre lo que no es decir nada o solamente que hoy, día de San Anselmo, no era el día de su nacimento. Pero por qué la abuela Odriozola se llamaba así es un misterio. Quizá, pienso, porque ella sí nacería un 21 de abril, un día tal como hoy hace muchos, pero que muchos años.

Para cuando yo recuerdo todo esto, ella estaba orgullosa de su nombre y estaba dispuesta a cantar los méritos de San Anselmo, doctor de la iglesia y autor de unos argumento sobre la existencia de Dios que revelan un trueno propio del salitre del Cantábrico por donde , que yo sepa, nunca se había paseado este monje benedictino. Creo recordar que, en mis tiempos de estudiante de bachillerato, su argumento ontológico se resumía como credo quia absurdum o quizás verum quia absurdum.

Por cierto, esto me recuerda al acto poético según Celan/Derrida del que hablaba el otro día.

Prefería Ansela Elejalde, tal como subliminalmente revelaba su frase célebre, la pobreza y el amor de Francisco que el poder, aunque solo fuera intelectual (que no era el único) que poseía Anselmo de Canterbury.

Menos mal.

Momento Gatza

Al llegar el buzón de correos rebosaba de tal forma que un papel doblado con pinta de anuncio comercial casi no llegaba a entrar por su estrecha boca. Quizá por eso olvidé que la compañía eléctrica local nos anunciaba un corte de luz de unas horas uno de estos días. Se me olvidó totalmente y el plan que hoy teníamos de visitar algo del románico catalán se ha visto atrasado cuatro horas. Lo inquietante ha sido que la puerta de entrada al jardín y seguido a la casa funciona con un mando que sin electricidad no va. Estábamos una vez más encerrados en esta casa maravillosa que nos somete al test de lo surreal y la tramontana cada vez que venimos. La cárcel era maravillosa con vistas inigualables pero el ánimo iba decayendo a medida que íbamos llenando un folio con todas las cosa que no puedes hacer sin electricidad. Cuando con un cierto retraso ha vuelto “la luz” hemos pasado por un momento de pánico al fracasr en un primer intento de abrir el portalón. Pero cuando ha funionado todos hemos tenido un momento Gatza y hemos brindado simbólicamente por la libertad. He recordado la foto de Gatza en el balcón de su casa en Amorebieta. No sé si se ha aplicado bien la ley o no y no olvido lo que hizo según sentencia firme; pero entiendo la exaltación de salir de prisión. Se lo aseguro.

Hacia el límite y en el límite

En al año 1960 Paul Celan recibión el Premio Büchner y, en su discurso de aceptación produjo una especie de acto poético realmente misterioso que tituló Meridiano. El acto poético, lo poético, sería como un meridano a lo largo del cual no pasa el tiempo y todo es claro y límpido sin sombre alguna. Entresaca ejemplos de las escasas obras de Büchner y especialmente de la Muerte de Dantón que acaba extrañamente con un grito poético de la apoética Lucile que no entiende del lenguaje sino únicamente los sonidos y quien al paso de la carreta que lleva a Dantón y amigos al cadalso responde al grito hamletiano de “¿qien vive?” con un extemporáneo “larga vida al rey”.

La pieza de Celan es un acto poético en sí mismo de manera que no es fácil de analizar para los que no nos arreglamos bien con la poesía pero que debe ser domado si, a pesar de todo no renunciamos a entender lo que es un acto iluminador sin referencias pasadas, un acto puro que reviste la majestad de la Presencia que diría Derrida a cuyo comentario sobre Meridiano se ve uno obligado a recurrir si quiere acercarse a la comprensión de lo que quiere ser el acto gratuito, irreductiblemente original y posiblemente originador de un lenguaje nuevo.

Como Celan era rumano y estamos acostumbrados a reconocer en esos personajes de un origen tal, como Ionesco, Tzara o el mismo Cioran, la puesta en acto de lo absurdo mediante su conversión en otra cosa a través de, o gracias a, lo extarño de su postura vital, no nos extraña que Derrida nos conduzca en su comentario presuntamente clarificador por el camino de la majestad de lo absurdo como lo realmente y únicamente originador que se inmola instantáneamente en un fulgor que diríamos clarificador e inmediatamente olvidado, una iluminación.

Pero todavía cabe en la mente de Derrida una distinción más, el “camino imposible” de recorrer de manera sistemática por quien quiera iluminar como antorcha encendida y a costa de su vida el “camino de lo imposible” que con independencia de su creador sigue ese presunto héroe de la creación ex novo.

Y es justo en este punto en donde se cruza en mi mente la analogía con la Teoría Económica que yo practiqué y admiré y que distinguía los teoremas en el límite de los teoremas límite. En el límite, es decir en una economía formada por un continum de agentes nos encontramos con el Teorema de Equivalencia, un resultado como un fogonazo, lo más brillante que nunca me haya cegado. Lo absurdo, en el sentido implícitamente sugerido antes, se hace real en ese límite que es la irrelidad misma y entendemos cual es el “camino de lo imposible”: el estrecho filo de una situación extrañamente estilizada en la que nadie puede amenazar a nadie con retirarse pues su contribución al grupo es nula. Pero lo que querríamos saber también a fin de comprender si ese absurdo podría ser relevante en el “camino imposible” de la competencia en una economía finita en donde todos tienen una mayor o menor capacidad de amenaza. Para ello necesitamos saber si nos acercamos (de una manera continua) desde la realidad a la absurda irrealidad.

De esta forma lo imposible se transforma en oráculo de lo real y los que persiguen el siboleth de lo absurdo se constituyen en arúspices escuchados absurdamente por los actores de la realidad.

Studiositas vs. Curiositas

Jose Antonio Marina, JAM, escribe en Crónica del perióico Mundo de hoy una especie de tweet plus de unas 250 palabras refiriéndode a la distinción de los filósofos medievales entre la Studiositas, o serio afán de saber, y la Curiositas o divagadora curiosidad que JAM llama hiperactividad cognitiva.

Esta segunda,según él, se caracteriza por un deficit de atención que lleva a un deseo desordenado de instantánea y novedosa información y que, a diferencia de la studiositas, nunca llevará a aprender nada relevante y mucho menos a crearlo.

Pues bien, yo querría celebrar este Domingo de Ramos argumentando que esa aparente divagación mental de la curiositas está en el origen de mucha obra seria y concienzuda. Es cierto que no nos imaginamos a Kant persiguiendo las noticias de sociedad de su tiempo ni cambiando su rutina diaria por algo frívolo, pero tampoco imagino yo a Oscar Wild llenando su tiempo poniendo en hora el Big Ben.

Que Kant es más importante que el tío Oscar es algo que podríamos discutir, pero hoy me basta con especular con la plausibilidad de que por debajo de mucha obra sólida haya no poca imaciencia y curiosidad apparentemente frívolas y que mucha obra de las que pasan como contribuciones duraderas no son sino diarea mental unida a la necesidad comercial de hinchar el número de páginas editadas con vaciedades repetidas hasta la saciedad.

A la altura de mi ombligo

Instalado ya en el Empordà caigo e que no he traído conmigo un lbro que necesito, o creo necesitar o, en cualquier caso, deso hojear para estar seguro de que no lo necesito, para escribir algo sobre la problemática del endeudamiento que se diría es nuestra tarea económica más apremiante en opinión de los hombres de empresa leídos que me rodean. Como mi hija llega mañana le he pedido que pase por casa y me lo recoja y lo meta en su maleta pero esto ha exigido que trate de ubicarlo sin ambigüedad en el marasmo de mi despacho ya que no recuerdo ni título ni autor. “Entrando justo a la izquierda y en una balda a la altura de mi ombligo. Sobresale un poco de los demás pues así lo dejé para no olvidrme de él”. Bien es cierto que SB, el anteúltimo día que pasó por casa apoyó su dedo índice sobre su lomo para ponerlo al ras con los demás libros más o menos de economía Pública, pero recuerdo que corregí su gesto explicando que esa era la única manera de encontrarlo más adelante.