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Pozo séptico y la falla de San Andés

Ya es el segundo día que los técnicos de una contrata municipal cierran la calle del garaje de mi casa y parecen dedicarse a limpiar las alcantarillas o el pozo séptico de todo el barrio, pero yo me creo el único perseguido. No tanto por el hecho de que no puedo sacar mi coche sino sobre todo porque imagino que la porquería que subyace a mi casa debe ser tan intensa y pestilente que nos obligarán a dejarla por unos días mientras hacen un lavado intestinal a mi subsuelo y nos vemos obliogados a vivir en un hotel.

La cuestión se torna no solo incómoda sino ya peligrosa una vez que he dscubierto que la falla de San Andrés cruza mi amplio dormitorio. Lo he descubierrto gracias a un secretaire heredado y que no pega nada con el resto del mobiliario, pero que tiene dos puertas cubiertas en cada hoja con espejo y que vibran en cuanto pasó por encima de lo que podría dibujar como una falla. Una fisura justamente en donde duermo ¿no es horrible?

De acuerdo, como se ve puedo detactar el peligro, pero no se me ocurre nada al respecto aunque sé que un día de estos la vibración subirá de tono, se abrirá el suelo y acabaré en el pozo séptico.

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