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ILUMINACIONES XL:El malabarista malabarizado

Desciendo por la magen izquiera del Gran Río con las manos cruzadas a la espalda forzando los pectorales y así prosigo hasta el vado del gran afluente en el que cada dos minutos actúa “por la voluntad” un malabarista cuyo valor añadido es su capacidad de mantener un bolo en la nariz cuando juega con los otros tres manteniéndolos simultábeamente en el aire. Como salvo excepciones, todo el mundo me sobrepasa con su caminar ligero tengo tiempo de realizar mis preparativos con todo cuidado y absoluta impunidad. Me pongo las gafas de sol sobre las graduadas, abro la enorme embocadura del amplio zurrón que me agencié en Londres, en la London Review Bookshop y espero serenamente. Inicio el paso del río en último lugar de forma que cuando llego a la situación precisa del malabarista los que cruzaban en la misma dirección que yo ya me dan la espalda y los que venían de frente, arrastrados por la fuerza de la corriente del gran afluente, se afanan por llegar a la isla del medio del río. Me acerco al malabarista por detrás y de un solo gesto rápido le arrebato el bolo de su nariz y lo arrojo al fondo del zurrón mientras con la otra mano arrojo las gafas de sol en dirección al sombrero que, atracado en la orilla, parece contener algunas monedas. Continúo caminando y los bocinazos ahogan los gritos de protesta del malabarista vestido da payaso. El bolo robado con su pequeño pie pare ser sostenido en la nariz reposará desde hoy sobre mi mesa de la oficina y dentro de unos días reinará erecto en la sala de reuniones ya insertado en un pequeño soporte de madera ya en cargado que lucirá una inscripción sobre una placa de plata que dice: el gesto más radical…hasta ahora.

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Comentario

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  1. El malabarista anuncia un nuevo mundo antes de tiempo. Por eso privarle de su medio de subsistencia es lo más radical, es morder la mano que te da de comer o hinchar un ojo que ve el futuro. Los 300 millones para las cajas que acaba de afanar zapatero no son despreciables, pero ni de lejos suficientes. el resto es àra grandes empresas internacionalizadas que quizá no lo necesitan pero que pueden ayudar a equilibrar la balanza comercial y, en ese sentido, también acabarán ayudando al sector financiero.

Webmenciones

  • Venganza « Juan Urrutia 1 marzo, 2011

    […] juro que no fui yo el que se llevó a plena luz del día la maza del malabarista. Así que no entiendo porqué hoy por la mañana encuentro mi oficina, que está a diez minutos del […]