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ARCO Y MARCH

El sábado visité ARCO y MPH tuvo la amabilidad de acompañarme pacientemente por todos los pasillos de los dos pabellones mucho más esponjados que otros años. Lo divertido para mí es pasear con los ojosabiertos, escuchar a MPH e ir haciendo mi lista de obras que me llevaría a casa. Aparte de un Morandi, creo que entre otros muchos candidatos me quedo con el retrato de un extremeño(?) posiblemente ilustrado transformado por Benjamín Palencia en un campesino ukraniano. Ese es el poder del arte: no tanto captar la realidad encapsulándola sino comenzar por ver en ella algo no evidente y eneseñarlo luego de forma que transforma la mirada y, en consecuencia, la misma realidad. Parece que eso mismo sería la misión de la abstracción, el constructivismo y otros ismos de entreguerras que, en su vertiente latinoamericana, se muestran en la Fundación March y que exploré ayer al mediodía. Parecería que lo nuevo que ven en la naturaleza es una especie de geometría que nos muestran y que querría ser la esencia de esa naturaleza. Pero no funciona, seguramente porque la geometría que utilizan como filtro visual es la euclidiana que ya nos resulta casi trivial. Podrían haber anunciado la fractal, pero no fueron capaces.

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Comentario

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  1. Es difícil reparar en que ARCO es la “feria de arte contemporáneo”. Desgraciadamente, el 70% de lo que muestra comienza a parecerse más a un museo (muerto) que a una exhibición de arte contemporáneo (vivo).

    Basta darse una vuelta por JUSTMAD, que se define como Feria de Arte Contemporáneo Emergente, para ver dónde está el arte contemporáneo estos días en Madrid.

    Es un poco como los movimientos del mundo árabe, que cuando menos lo esperas, te ha pillado el tren.

    Pues bien, una sola vuelta por Justmad, y se comprende rápidamente dónde estaba la pulsión de estas ferias que pelean por la toponimia. Al final, probablemente el único test de la contemporaneidad es algo así como “si el nombre del artista les dice algo, están en la feria equivocada”.

    Aunque lo más importantes es, claro está, ver lo vibrante que puede ser ese arte contemporáneo madrileño de la crisis!!.