Hasta el fin de semana

Me voy a Pamplona para asistir a la runión 2010 de Saviálogos. Salimos dentro de un par de horas y volveremos, cada uno a su sitio, el viernes casi al anochecer pues ya se nota que estamos en otoño. El programa, bajo el lema de Sinfonía para el Nuevo Mundo, es bien atractivo. Es una pena no poder zascandilear por todas las mesas al mismo tiempo, pero no soy lo suficintemente senior como para permetirme esos lujos. No postearé hasta el sábado

Lecturas recomendadas

Para mirar en la red les recomiendo dos entradas interesantes. En primer lugar una buena presentación de Samuel Bentolila a la prensa especializada sobre la reforma del mercado de trabajo. Puede encontrarse en Nada es Gratis. De paso podrían explorar su última contribución aquí. En segundo lugar una intervención de un positivista irredento a un congreso de ontología colgada del blog de Jesús Zamora.

Todavía no en la red pero con un aspecto jugoso me encuentro con tres artículos que no habría más remedio que leer si estuvieran disponibles.

El primero ya se presentó en la Carlos III por uno de sus coautores, Antonio Cabrales, con un título que nos dice ya por donde tendrán que ir los tiros si queremos tomarnos en serio la literatura técnica sobre redes aplicada al sector finaciero. El título es «Risk-sharing and contagion in networks» . Parece prometedora la idea de que el sector financiero está sujeto a contagio, que queremos minimizar, y a reparto del riesgo que queremos maximizar. Todavía no está colgado de su página web aunque seguro que se puede solicitar del autor/presentador.

El segundo se presenta uno de estos días por Clare Leaver en esa misma Universidad con un título que pica la curiosidad: «Adverse selection with public information». ¿Cómo puede ser eso? Ha de ser que, además de esa información pública, ha de haber alguna información privada y que sea público que esa informacióm privada existe. No estoy seguro de que se pueda disponer de ese texto inmediatamente. Cuando no se está en la Universidad se llega tarde a casi todo lo interesante.

El tercer papel que recomiendo se presenta mañana en el Banco de España y lleva, una vez más, por título algo realmente provocador pero que a mí me suen muy bien:“Securitization is not evil after all” y su autor es Leonardo Gambacorta. Si me suen bien es porque estoy convencido de que la securitización no tiene nada de nocivo en sí misma. Supongo que la colgarán en la página del Banco de España

Quiero también recomendar un trabajo que se encuentra en la red y que ha sido encontrado por Nicolás Hernández Castilla. Está realcionado con el tema de los stakeholders y con el activismo accionarial y ojalá lo hubiera conocido antes de los problemas de las cajas

Y, finalmente, les recomiendo que exploren la web de la Carlos III a la búsqueda de la lección magistral de la apertura del curso 2010-2011 a cargo de Juan Zornoza, algo sorprendente para un economista y que sin embargo tiene tanta tralla que espero dedicarle un post independiente.

Iluminaciones. XXIX:Sinapsis seminecrosadas

Jorge Juan, Juan Bravo, Bravo Murillo. Cuando cojo un taxi y quiero ir a un restaurante asturiano llamado El Paraguas a menudo no recuerdo el nombre de la calle en donde está y me veo obligado a navegar por la red distribuída de mi crebro siguiendo una ruta alternativa que me lleva por el rodeo indicado pero al revés: Murillo me lleva a Bravo, éste a Juan y este nombre propio finalmente aterriza en Jorge Juan. El taxista alucina, pero a mí me sirve. El problema está en cómo dar con la clave «Bravo» que abre la ruta y aquí funcionan otros mecanismos. Bravo era el nombre de una familia que vivía en la misma manzana de casas que mis padres. Un hijo es el médico cirujano que operó a a mi padre de Parkinson allá por el principio de los años sesenta y una hija casó con Pedro Schwartz. Fácil. Lo malo es cuando no parecen existir esas rutas alternativas. Todavía no me ha pasadoa mí, pero les ocurre a muchos taxistas jóvenes que no han creado las sinpsis alternativas necesarias y me llevan a Viriato cuando les he pedido que me lleven a Vitruvio. Quizá ayudara saber quienes son los personajes que dan nombre a las calles, desde un guerrero lusitano a un arquitecto clásico, por ejemplo. Pero ¿quién fue Jorge Juan? Miren aquí, para eso está la wikipedia. También les dirá quienes son Bravo Murillo o Juan Bravo. supongo que tengo que comprarme un aparato de internet móvil. Es decir una prótesis de sinapsis seminecrosadas.

¿Capitalismo desatado?

A dos días de la huelga general del próximo miércoles la recensión de la traducción del libro de Andrew Glyn Capitalism Unleashed es oportuna. Aparece como Capitalismo Desatado con casi tres años de retraso y la recensión se realiza sin firma y, pienso, que con una ausencia de sensibilidad evidenciada por la ausencia de mención de la muerte de su autor. Era bien conocido entre lo esconomistas marxistas, no necesariamente analíticos y tuvimos ocasión de contar con él en la edición del 2002 de la Escuela de Verano de la FUE, Approaches to Equality dirigida por Bob Sutcliff y por Alfonso Dubois ambos de la Universidad del País Vasco.

A pesar de que la recensión anónima de la traducción del último libro de Glyn pone énfasis en las nuevas variables que juegan un papel en el problema de la distribución entre capital y trabajo, lo que me interesa del libro es que, como no podía dejar de ser cierto en el análisis de un economista marxista, cada una de las novedades del capitalismo, desde la globalización y las nuevas tecnologías hasta la explosión de las finazas o la geopolítica, puede ser entendida con gran claridad cuando se visualiza desde la influencia que tienen sobre la distribución.

A pesar de que se dice que una de las constantes más firmes de la economía capitalista es la de las participaciones de capital y trabajo en el producto de un sistema económico, lo cierto es que solo lo son cuando se estiman a largo plazo, una forma de mirarlas que encubre la razón por la que aparecen como constantes. Esta razón es justamente que, ante cualquier novedad que amenaza esa constancia, entra en juego sea la huelga de los tarabajadores, como la del próximo viernes, sea una especie de huelga de inversiones como la que apareció como evidente en la ya olvidada crisis del petróleo.

Esta es la gracia de este libro y, más en general, la de Andew Glyn: convencernos de que esta categoría conceptual, la de las participaciones del trabajo y del capital, es muy poderosa a la hora de ordenar los cambios que se producen y que no acabarán siendo tendencias hasta que no pasen el test de su impacto distributivo.

Por otro lado esta forma de mirar a lo que pasa ha de tener alguna relación con la disipación de rentas a la que me refería en El Capitalismo que Viene pues cada una de las ventajas que capital o trabajo parecen sacar de los cambios que detectamos no son otra cosa que rentas. Confirmar esta intuición sería un buen tema de investigación. Llevarla a cabo, bajo la hipótesis a explorar de que el capitalismo no se desata nunca del todo, sería el mejor homenaje que podríamos realizar a la memoria de Andrew Glyn.

Un cuento: Venganza

Me cuenta, después de varios vinos, que ha tenido que pasar el tiempo pero que ya tiene claro que las nuevas amistades y complicidades están variando por razones falsas disfrazadas de verdaderas o al revés. Estima más y más cada día a aquellos que creyeron en él y se lo dijeron en su momento. No crece tanto su estima por aquellos otros, no tan pocos, que simplemente se callaron y está cultivando su resentimiento – me confiesa muy bajito- contra aquellos, que los hubo, que no creyeron en él y lo dejaron traslucir aunque tuvieran el buen gusto de callarse. Y odia con total franqueza a aquellos pocos que explicitaron su envidiosa certeza presciente acerca de su, de él, evidente, para ellos, codicia y doblez.

Su venganza, prosigue relatando con un tono monocorde como de oración, comienza con la denuncia de aquellos a los que odia (o contra los que siente rencor) ante el inapelable tribunal que él mismo constituye y continúa con el compromiso firme de no ser débil ante la tentación del perdón. Nadie es él para perdonar, asevera. Lo único que puede hacer es usar su intelegencia, todavía viva (de ello doy fe) para denunciar su mezquindad y sus escasas dotes perceptivas así como su moral torticera (expresión literal).

Pero todo ello desde la astucia y el dismulo. Es decir, que no es que no quiera que la providencia les castigue aunque sea por razones equivocadas. No sé si creerle, pero se regocija en ello y le da igual que les atropelle un coche o que se despeñen por un acantilado o que la gota les haga la vida imposible. Ni siquiera desea ser él mismo el agente de su venganza.

Pero, termina, «no se me tiene que notar pues ello disminuiría mi placer». Es esta última frase la que me hace dudar de la veracidad de estas cofesiones que, desde luego, preferiría no haber oído.

Excelencia, Liderazgo e Innovación

Hoy, en el discurso del Rector en la apertura de curso de la Universidad Carlos III, el discurso del rector con el quese cierra el acto, hablaba de docencia y de investigación, de liderazgo y de innovación con unos datos, por cierto, bastante apabullantes. Pero me ha llamado la atención que se refiriera a la excelencia de la investigación y solo a la calidad de la enseñanza. ¿Qué tiene la investigación que se merece un adjetivo mucho más generoso que la docencia? Y, puestos a preguntar ¿por qué el liderazgo es algo admirable y la innovación imprescindible para estar entre las instituciones-de cualquier tipo-que cuentan? Sigue leyendo

El llanto de los árboles

Llega el otoño y hoy veo a los podadores-herodes descansando mientras se fuman un pitillo. Solo algunos percibimos el suave llanto de los árboles ahogado por esa máquina ramasefeuilles inventada para que el pueblo no perciba el rumor de la matanza. Un jóven adolescente de fina sensibilidad y bajo el influjo del plenilunio aprovecha el ruido para descerrajarse un tiro en la sien. Yo lo oigo. Los herodes continúan su trabajo de poda sin piedad.

Caparazón y Esqueleto

«Mamam ça va pas!» Esto es lo que decía un niño de dos años, amigo de nuestro hijo Rafa, en el verano de 1974 en Los Angeles a su madre, francesa casada con un médico español, Juan Tovar. Me ha venido a la cabeza al pensar en que los analistas se empeñan en decir que esto (es decir los efectos de la crisis) va para largo. Hace 36 años de mi recuerdo y a mí me parece ayer. El tiempo tiene distintas maneras de sentirse y hoy me parece que cuarenta años no son nada. Así que puedo hablar de la pérdida de la hegemonía occidental como si fuera inminente.

Pues bien, cuando occidente se de cuenta de que ya no tiene un caparazón que le aisla de oriente y puede ser invadido por los orientales y/o succionado por ellos, no tendrá más remedio que plantearse muy seriamente el desarrollar un esqueleto que evite el desparrame o la descomposición.

Este esqueleto protector consiste en una especie de corsé hecho de varillas. Estas varillas son las comunidades identitarias transversales que resultan ser transnacionales y son las que van a conducir a la verdadera globalización. Y el esqueleto permite una flexibilidad mucho mayor que el caparazón y, por lo tanto, mayor resistencia o resiliencia ante la adversidad.

A mi juico, evidentemente sesgado, están más cerca de entender esto y, desde luego, más preparados para ser sujetos de esa nueva globalización los pueblos, aunque estén dispersos, desde los gitanos a los vascos, los judíos, kurdos, armenios o tamiles, que las naciones constituídas en Estado.

Pensaba eso cuando escuchaba a Cebrián atacar a la identidad como última responsable de los males fundamentalistas que nos aquejan y a BHL defenderla con demasiado poco fervor, algo sorprendente en un francés culto y refinado de origen argelino y judío. Hace falta haber leído a Akerloff y Kranton para empezar a entender lo que es una red identitaria o, al menos, recordar la distinción de Tönies entre Gesellshaft y Gemeinschaft

Usura (o mezquindad) en Ezra Pound

La usura nunca ha estado bien vista en ninguna cultura. Merece la pena no verla solo como un excesivo tipo de interés o como una manifestación contra natura de la adoración del becerro de oro ya que el dinero sería estéril. Pero hoy ya sabemos que esto no es así y que por lo menos tenemos que entender distinciones elementales entre austeridad y exuberancia de forma que las viejas ideas sobre la crematística me parecen realmente rancias incluso en este momento delicado de la situación económica. Yo hablaría hoy de mezquindad trascendiendo el ámbito económico y pasando al moral.

O sea que yo traduciría lausura como mezquindad en todo el canto XLV de Ezra Pound. Un cambio que debería arrastrar a la traducción entera, un buen trabajo para Daniel Bellón quien me deslumbró en su contribución a la irónica diagnosis de Dylan. Miren cómo queda: Sigue leyendo

Amor tirano

En el preuniversitario me tocó Góngora. Entiendo que hoy no se entienda la frase, pero aun así no pienso explicarla. Hubo un tiempo en el que después del bachillerato había un curso denominado preuniversitario. Pues bien, para preparar el examen en Valladolid, pues Bilbao no tenía Universidad y dependía del distrito universitario de esa ciudad castellana, tuvimos que leer, entender y escribir sobre el Polifemo y las incomprensibles Soledades apoyándonos en Dámaso Alonso.
Todavía los cantautores no nos habían encantado con sus trabajos y, por lo tanto, no habíamos escuchado este trocito de un poema que cantado por Paco Ibañez decía esto:
Amadores desdichados
que seguís milicia tal,
decidme qué buena guía
podéis de un ciego sacar,
de un pájaro qué firmeza,
qué esperanza de un rapaz,
qué galardón de un desnudo,
de un tirano, ¿qué piedad?
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz.

El desprecio del Amor no se limitaba a esta estrofa. El poemita entero se puede leer aquí.

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