en miniposts

Bañador turbo rosa

Sí, ya se cómo termina la saga de los bañadores. Con un corte de mangas urbi et orbe y con una renovación de mi petate de bañadores. Entre los nuevos está el bañador 7, o quizá 8, uno que, sigiuiendo la terminología de amancio en su comentario a un post anterior, se llamaría turbo de color rosa. Pero ¿cómo llegar al cap de creus y tener la suficiente energía para entonar el requiem de la paranoia? No puede ser sin dar una oportunidad a los nuevos amigos de Herr Kan. Me ha llevado tiempo y energía acostumbrarme al extraño idioma que hablan los pastores alemanes, pero una vez hecho el esfuerzo, creo que debo tratar de aclarar las cosas. Quizá con el turbo rosa la domadora Marlene me de una oportunidad de razonar sin prosas. Iré a Herr Kan una vez más.

Escribe un comentario

Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  1. Pues ha hecho requetebien , que conste que hay una vecina que cada vez que me ve con él , se descojona,pero el caso es que a mi mujer le dice que me queda bien, a mí plín.Voy cómodo y me sujeta lo que tiene que sujetar.Encima hoy voy al Xanadu y me compro otro rosa aunque solo sea por chinchar , pero ésta es hawaiano de pata ancha que ya sería mucho abusar.Siga con su sentido del humor y ayúdenos a disfrutar de la red que poco más nos vamos a llevar de “éste otoño calentito”
    Un abrazo

Webmenciones

  • Las horas de espera …hasta esta noche « Juan Urrutia 22 agosto, 2010

    […] los invitados hayan dejado nuestra casa, me enfundaré el turbo rosa y sin más me dirigiré a Herr Kan en donde espero aclarar mis ideas para estar preparado para el […]