en maxiposts

Iluminaciones. XXIII:Los girasoles desnucados

Los girasoles de los campos alrededor de Foixà están desnucados. Se les han roto las cervicales de tanto tratar de girar la cabeza para seguir con la mirarada un sol elusivo. No es que el cielo se oculte o se disfrace de lo que no es. Lo que ocurre es que estos días el cielo del Empordà aparece como un juego de espejos que se reflejan unos a otros y no sabes en dónde está el verdadero sol. Me recuerda al turbador final de la dama de Shanghai con la figura de Rita Hayworth y su marido repetida al infinito en espejos que a su vez se refejan unos a otros para aturdimiento del girasol Orson Wells.Buscar la verdad (el sol) en un mundo así es meramente una manera de hablar. Disparemos en serio y la verdad se reirá de nosotros o aparecerá… muerta. Si queremos mantenerla viva quizá sea mejor no disputarla mucho y disparar solo con balas de fogueo.

Deja una respuesta a Juan Urrutia Cancelar respuesta

Escribe un comentario

Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  1. Juan Urrutia,

    mil veces gracias por leerme y contestarme, en este nada aburrido Agosto, mientras escucho por la radio que la Economía Española (unidad de imputación-PIB) ha salido de la recesión “técnica”, curioso concepto de larga tradición política, o sea, no técnica.

    Expectativas es un concepto sagrado que hace que nos sintamos enraizados con el pensamiento “antiguo”, a través del Marginalismo; pero que también nos conecta con un hipotético mundo futurista “matematizado”, lleno de ordenadores y segundas derivadas, presidido por una supuesta Ciencia Económica experimental (no empírica) y robotizada, autosuficiente en el espacio antropológico, es decir, capaz de idealizaciones autogeneradas que desembocarían en modelos infalibles y, por tanto, inapelables.

    “Es la Ley de la Oferta y la Demanda, muchacho”. Así es como se ha perpetrado la depredación intergeneracional de la burbuja inmo-hipotecaria.

    Pronunciamos la palabra Expectativas (que parece creada para Sarita Montiel… “equespequetativas”) sabedores de que cualquier frase que construyamos con ella nos hace partícipes de “La Secta” mejorando la imagen de nuestro discurso, como cuando ponemos pianos de cola para ennoblecer espacios arquitectónicos, como decía Mies van der Rohe.

    Apadrinada por Keynes y encumbrada por Lucas, para bien o para mal, en torno a ella parece que deberíamos orbitar todos… guiados por los “apóstoles posibilistas” (o sea, los estocásticos y sus acólitos).

    El concepto conjugado con Expectativas es el representado por otra palabra sagrada, Equilibrio, que viene a ser esa quimera que los médicos llaman Salud.

    (Continuará)

  2. De nada; pero dentro de esta entrada tus comentarios sobre la situación de la llamada ciencia económica no encajan bien así que, querido filetante, lo dejamos para oc asión más propicia. Hasta pronto.

  3. También debería estar claro que lo que comenta pisitófilos-creditófagos se refiere al post titulado pequeña crueldad innecesaria.