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Bañador 2

Esto se va a convertir en una serie. Una serie sobre trajes de baño pasados de moda que se han ido acumulando a lo largo de los últimos 30 años y que me traje al Empordà revueltos y metidos a presión en una especie de mochila militar. Inicié la temporada con el de los rodaballos amarillos con el éxito que ya conté . La continué ayer con otro parecido, pero mucho más aristocrático. El fondo azul añil era el mismo aunque más nuevo y menos desleído; pero, en lugar de peces, exhibía una muestra de flores de lis color zanahoria y de margaritas blancas. Nada que objetar por el público, pero es que ellos no saben nada. De reojo me ví en un cristal a modo de espejo y me ví como un atleta de 1.500 metros, especialmente por la camiseta que me cubría después del baño matutino y que califica a su portador de rino-centista según dice un pajarito que acompaña a un rinoceronte. Esa visión me hizo el día.

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