en Breves

Bañador

No encontré para inaugurar la temporada de piscina más que el traje de baño azul añil desvaído estampado con rodaballos de ración coloredos de amarillo y cerrado con un cordel como soga de ahorcado. Se me sale en el primer largo y quedo desnudo, sin escamas y sin poder mover los pies, el bañador enredado en los tobillos. Solo mis potentes biceps me permiten llagar al borde de la piscina, al pie de la escalerilla, respirar, tomar aliento y salir victorioso y… en pelotas. Entusiasmo descriptible entre el escaso público asistente a estas horas de la mañana.