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Atando cabos

¿En qué se parecen la Hegemonía de Laclau y Mouffe, The Wire, la previsible nueva imposición a los bancos y la Descomposición?

En pocos días he tenido ocasión de asistir a la presentación de Guerras Posmodernas y al debate que la culminó y de, gracias a Iberia que me tuvo en tierra un buen rato debido a la huelga de controladres franceses, comprar y leer The Wire mientras que, por otro lado, he tratado de poner al día las ideas Gramscianas de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe a través de la lectura de un libro más reciente de Laclau para, fianlmente, asistir al seminario organizado por la Fundación Ideas en el Círculo de Bellas Artes sobre mercados financieros y la oportunidad de regularlos. Y, curiosamente, me ha parecido que todo ello tenía un aire de familia, como de imágenes especulares.

La imagen especular de la descomposición está en la hegemonía, concepto éste sobre el que Laclau y Mouffe construyen una nueva estrategia y un nuevo análisis de izquierda. La hegemonía sería como el tono, el dar la nota para el análisis de lo político de una forma que siga a Gramsci y supere a Schmitt. Digo esto último porque donde este teórico tan peligroso y listo proponía el lenguaje de amigo/enemigo estos dos autores proponen una especie de antagonismos flotantes que se deslizan bailando entre el primer plano y el fondo de la imagen social siguiendo el mero tono de un diapasón que trata de imponer su ritmo al juego social.

Donde la noción de amigo/enemigo permite un centro, esta posibilidad desaparece en un mundo en descomposición en el que las instituciones están podridas por el ejercicio sin restricciones de ningún tipo de un capitalismo de amigotes que no consigue ser vencido por la fuerzas que se destacaban en El Capitalismo que Viene. Jeffrey Sachs nos pintó una escena de la sociedad americana que pone los pelos de punta respecto a la distribución desigual de la renta y a la pobreza, justo lo que refleja la serie de la HBO, la televisión de pago americana, The Wire. El tráfico de drogas, la educación el periodismo o la policía y la judicatura no es que estén corrompidos, es que no hay perspectiva de mejora que no se vea obligada a admitir ese equilibrio de interese bastardos, ese deterioro de éstos y de su juego de forma que no podamos salvarnos más que tratando de deslizarnos por un borde del precipicio sin caer en él.

Y en medio de este infierno posmoderno aparece una extraña esperanza en el gusto que muestra The Wire por el territorio propio, por Baltimore. Es solo desde ahi que podemos no tanto recuperar una cierta fraternidad, sino inventar una nueva competencia fraternal que nos lleve por ejemplo a poner freno a la exasperación financiera sin cargarnos simultáneamente la innovación que complete mercados.

Sí, un nuevo espectro recorre el mundo, la descomposición social, pero no todo está perdido si nos empeñamos en apoyarnos mutuamente.