Usua

Sobre el pavimento que lleva al garaje hay una paloma muerta boca arriba. No sabía que morían así y no boca bajo o de costado. La he tomado todavía caliente en mis manos y cuidadosamente la he depositado en mi cartera de bandolera. Me la traigo a Usua (underground space urrrutia arúspice), el nombre de la oficina en la que trabajo en la calle Fortuny de Madrid y que podría no ser sino una deformación del nombre «paloma» en euskara (usoa). Como arúspice bajo tierra que soy voy a desentrañarla ahora mismo y mirar lo que nos espera en esta era de la incertidumbre que no del riesgo. Espero encontrarme con las trazas del sentido común y de la sabiduría convencional como guías o tendencias con vigencia para rato. Una paloma que no anuncia la paz.

Atando cabos

¿En qué se parecen la Hegemonía de Laclau y Mouffe, The Wire, la previsible nueva imposición a los bancos y la Descomposición?

En pocos días he tenido ocasión de asistir a la presentación de Guerras Posmodernas y al debate que la culminó y de, gracias a Iberia que me tuvo en tierra un buen rato debido a la huelga de controladres franceses, comprar y leer The Wire mientras que, por otro lado, he tratado de poner al día las ideas Gramscianas de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe a través de la lectura de un libro más reciente de Laclau para, fianlmente, asistir al seminario organizado por la Fundación Ideas en el Círculo de Bellas Artes sobre mercados financieros y la oportunidad de regularlos. Y, curiosamente, me ha parecido que todo ello tenía un aire de familia, como de imágenes especulares. Sigue leyendo

Zu zara nagusia

Ayer jueves aterricé en Bilbao a las ocho de la mañana y compré como siempre un periódico local. Me enteré que la Nueva Alhondiga ya había sido inaugurada hace una semana y que se había puesto la primera piedra del nuevo San Mamés. Me las arreglé para hacer mis recados que se pueden hacer rápìdamente en ese centro pequeño que sin embargo es tan dinámico como la quinta avenida y me fui a la alhondiga de Phillip Stark. Sigue leyendo

¿Esterilizar deuda?

Creo que Tabellini ha dado en el clavo. La decisión del BCE de comprar bonos soberanos de dudosa garantía y luego esterilizarlos no tiene sentido. Como explica Tabellini, esa esterilización no influye en la oferta monetaria cuando ésta está dominada por la demanda de liquidez por parte de los bancos. De manera que la esterilización es un gesto para la galería queriendo significar que siguen preocupados con la inflación cuando no es momento de estarlo sino de inundar el sitema de liquidez y hacer lo que es bueno cualquiera que sea el impacto en la reputación. La de ser inflexible ya está perdida luego lo mejor sería que cultive la de ser un agente independiente que entiende antes que nadie lo que hay que hacer. Mucho me temo sin embargo que Alemania imponga a Herr Weber como sucesor de Trichet y volvamos a una ortodoxia que no es sino mera susperstición

El período de ajuste

En unos momentos como los actuales en los que el problema es la resaca de la inundación de gasto público que ha sido necesario improvisar para salir del shock de demanda que sufrimos especialmente a partir de finales del 2008, me parece importante distinguir entre países a efectos de cómo hay que orirentar el desapalancan¡miento para volver a la ortodoxia fiscal. Sigue leyendo

Rebeldía

Ya casi no me acordaba de Aburrimiento, Rebeldía y Ciberturbas y, mira por donde, a través de David de Ugarte aquí llega Ivan y explica cómo aquellas ideas se están poniendo en práctica a fin de rebelarse contra Facebook. Nunca he acepetado las numerosas invitaciones a inscribirme en ese libro de caras y la razón, creo, es que me parece un sometimiento inmerecido. O sea que no me extraña que surja la rebeldía y me encanta que el día 31 haya una ciberturba para quienes quieren expresar su descontento con una cierta forma de micropoder. Pero lo más interesante es que la red sirve justamente para conjurar ese conocimiento común que es necesario para activar el umbral de la rebeldía de Chwe.

Ajustes improvisados

Las medidas adoptadas por el gobierno Zapatero no me parecen ni bien ni mal. Ciertamente de momento parecen poco equitativas, pero hay que esperar a medidas adicionales por parte del ingreso fiscal que pueden eliminar esa inequidad si se manejan bien los tipos o se hace un esfuerzo en la presión recaudatoria.

Lo que me preocupa es la aparente energía, prontitud e improvisación con la que a partir del famoso fin de semana del 8/9 de mayo se adoptan medidas de ajuste fiscal reduciendo el gasto que de una u otra manera se había incrementado mucho para paliar la caída de demanda efectiva que siguió a la debacle de Lehman Bros. Sigue leyendo

La coronacion de Popea

Hace unos 400 años Monteverdi estrenó en Venecia una ópera en la que, además de deleitar el oido mostraba, pienso yo, las debilidades y miserias de la Republica Serenísima reflejándolas en la el comienzo de la Roma Imperial. Para que el mensaje esté claro, La Coronación de Popea comienza con un prólogo musicalmente precioso, al menos para mi oído poco educado, montado con gracia en el Real, en el que discuten su poder relativo la cool Fortuna , el abnegado Amor y la serena y estoica Virtud, los tres envueltos en ropajes de diseño. Estos tres pricipios me recordaron correlativamente al de la incentivadora amenaza, el del amor que une y el del sobrio intercambio con los que Boulding pretendía cooperar a la unificación de las ciencias sociales. La virtud o el intercambio pronto son abandonados a favor del juego complicado entre el Amor y la Fortuna , entre ese amor y la amenaza. Popea se adelanta al político de hoy que ya no distingue el amor, la empatía o la fraternidad de la ambición por el poder. Y curiosamente alcanza ambos. No, no había en Venecia justicia ni siquiera poética; el poder despótico exalta el amor como era el caso del Fürher que amaba a los niños y a los animaltos mientras se encogía de hombros ante el sufrimiento humano.

Malas pulgas

Es una farmacia y el señor, realmente mayor y de malas pulgas, está recibiendo los cambios de su compra.»Gracias caballero» le dice con retintín la jóven manceba. El señor mayor que ya había girado la cabeza par dar la vuelta y enfilar la salida vuelve la cabeza a su posición inicial y dice, casi grita, en voz clara y un poco mitinera: «señorita, yo no soy un caballero, soy un proletario- con dinero, eso sí- que, junto con otros proletarios que igual no son todos los del mundo pero sí son amigos míos, trato de acabar con los caballeros». Y se va poco poco. Les juro que es cierto. Ocurrió en la Glorieta de Rubén Darío. En Madrid

El Wealth Effect

Desde que vivo de una pensión y me pago los caprichos con mis rentas, he comprendido lo que tantas veces enseñé: el llamado Wealth Effect. El consumo dependería no solo de la renta corriente sino muy importantemente del valor de la riqueza acumulada. Cuando ésta varía es como si hubiera variado la riqueza permanente y el agente económico representativo ajustaría su consumo. Nunca pensé sin embargo que este efecto-renta funcionara tan a corto plazo. Chequeo las cotizaciones del Ibex cada dos horas durante 16 horas al día y dependiendo de sus movimientos tomo o no un taxi, me permito un descafeinado con o sin pastas y los fines de semana voy al cine o me quedo en casa. Entenderán que en estos días de volatilidad y de sustos serios en los mercados me acuerde a menudo de Frau Merkel madre.