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Limosnas

Mi asistencia al IMEBE 2010 en Bilbao hace un par de semanas me ha rajado el lóbulo prefontral y por la hendidura manan ideas alocadas.

Contaba hoy a un amigo que estoy a la búsqueda de un experimento de laboratorio que me diga cual es la razón de la falta de sistemática en mi forma de dar limosna a los indigentes con los que me cruzo en mis idas y venidas de casa a la oficina y vuelta. A menudo doy solo una sonrisa, pero de vez en cuando vacío el bolsillo de las monedas y de tanto en tanto doy todo el papel que llevo en el bolsillo derecho del pantalón.

Mi amigo se ha desentendido de mi vocación de economista à la page y me ha contestado más o menos lo siguiente. Mi falta de sistemática sería una muestra de que la contingencia es como la base de la racionalidad individual. Si uno no fuera asistido por una racionalidad en el fondo contingente, entoces sería como un artefacto predecible y, por lo tanto, sustituíble.

Gracias Teo por tu limosna, me has hecho sentir como todo un Banco Central.

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