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Iluminaciones XI: La primavera

Llegó ayer, justamente a las 16.30. Cruzan el Gran Río bellezas walkíricas que hacen atropellarse las aguas. Los estudiantes del Ramiro descienden por un afluente de la margen izquierda, por la ribera soleada, menos dos niñas aplastadas por sus mochilas, morenas, canijas y sucias: superdotadas. Más al sur, por otro afluente, esta vez de la margen derecha, desciende un mendigo timador que, disfrazado de banquero suizo en decadencia, intenta contarme por cuarta vez que necesita para el taxi que le lleve hasta su embajada. Y, en un recodo del Gran Río, se ha sentado, entre los dos afluentes, mi mendigo favorito: un campesino con camisa limpia que se corta el pelo a navaja mirándose en un espejito circular enmarcado en acero. ¿Qué habrá sido de aquella pobre que dormía en una barcaza de piedra del lecho del río envuelta en un abriguito ralo que fue de mouton racé? Sueño con reunirlos a todos en USUA (la Paloma… de la Pobreza). Subirá la Bolsa

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Webmenciones

  • Mi mendigo, el Otto Neurath y un poco de fisiognómica « Juan Urrutia

    […] mendigo favorito es ese al que merefería el otro día como un señor limpio y sereno que se acicala y repasa su ropa en el Pº de la Castellana. Mis […]