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Gernika

He seguido con interés la discusión entre instituciones sobre la localización definitiva del cuadro icónico de Picasso conocido como el Guernica. El Prado lo quiere porque dicen que Picasso así lo deseaba. ¿Qiuén no? Pero, dicen otras voces, ¿qué sería del Rein Sofía sin ese icono? Y no puede viajar por razones técnicas zanja el Reina. Será que está cansado de viajar se le ocurre a alguien como yo que piensa que su sitio está en la villa vizcaina bombardeada como preludio al infierno que se desencadenó a los escasos dos años. Mi okupa favorito JBS encuentra la solución, iluminada por un buen vino: esté donde esté ese cuadro debería ser quemado el día de octubre del 2037 en una ceremonia humilde a organizar en Gernika. He aquí el gesto más radical que desaría Sadie Plant

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