Jamás el tiempo..

En la presentación del anteúltimo libro de David de Ugarte y coautores, como parte de mi comentarios sobre esos hackers y sin razón aparente, recité mi poemario completo consistente en dos poemas cortos. El más largo suena así:

Jamás el tiempo
hará en mi su maldita obra
ni dejaré que las treas de mi oficio
empañen mi visión de águila.

Lo pongo aquí sin saber muy bien porqué aunque creo que me vino a la cabeza leyendo cómo Vicente Verdú en El País (Vejez y juventud de la soledad) se reía de los bienintencionados que tratan de encontrar entretenimientos para los viejos. No saben que por fin pueden librarse de las tareas de su oficio y recuperar, en caso de que la hayan perdido, su visión de águila.

Encrucijada

Este post se podría llamar La difícil conceptualización de lo endógeno total. Aunque la Economía aparece ya como casi una rama de la retórica sin haber llagado todavía a una simple psicología aplicada, deberíamos reconocer que su modelo estándar sigue siendo el mejor instrumento disponible para entender eso de lo totalmente endógeno.

Pero a pesar de esto lo he titulado simplemente Encrucijada pues la mencionada dificultad de conceptualización nos lleva a la encrucijada en la que creo nos encontramos y de la que no deberíamos despreocuparnos. Un encrucijada, en efecto, que proviene justamente del aparente fracaso de la Economía en lo que respecta a diagnosis y a prognosis de la Gran Recesión. Sigue leyendo

Roman vs. Bigelow

Con el fondo de la guerra de Irak, las dos son comparables, The Hurt Locker (intraducible y aquí titulada En Tierra Hostil) y The Ghost Writer (aquí traducida como El Escritor). Entre las dos hay dos diferencias. La primera se refiere al ruido de fondo. Donde Katrhyn se calla sin tomar partido en favor o en contra de la guerra de Irak, Roman toma partido claro contra el seguidismo británico y contra la adminstración Bush. La segunda diferencia radica en que la historia individual que las mueve, aun siendo de raiz psicologíca en ambos films, representa una pulsión distinta en cada caso y con capacidad distinta de ser elevada a una cierta universalidad. En un caso tenemos, como ya dije algo tanático y en el otro una especie de timidez o terror a la vida que, sin embago, puede leerse como un deseo de sentirse pleno sin necesidad de pregonarlo. Yo entiedo el placer del «negro» pero no puedo sentirme a gusto con lo que me parece una simple rareza mórbida.

Fraternidad y revolución

La fraternidad en una comunidad permite ,entre otras cosas, una forma de hacer compatibles la «carnalidad» ( como algo opuesto al mero formalismo abstracto) y «lo situado» (frente a lo universal). Nos preguntamos inmediatamente ¿tiene pues la fraternidad potencial revolucionario? ¿ Lo tiene el situacionismo «carnal»?

¿La pregunta no es simplemente retórica, sino que trata de llamar la atención sobre la presunta (im)posibilidad de que algo no universal sea revolucionario. Por un lado está claro que lo meramente formal dificilmente puede constituir la base de un impulso revolucionario. Y por otro lado, cabe imaginar que la «carnaliad» pueda bastar para el nacimiento de ese impulso. Pero ¿cómo se transforma el impulso en un verdadero entusiamo suficiente? Mediante el contagio, desde luego. Y lo interesante es que el contagio en una sociedad fraterna organizada en red distribuída puede ser muy rápido especialmente en el caso de topologías de red que permiten localmente umbrales de la rebeldía muy bajos tal como se explicaba aquí hace ya años.

Igualdad

Estoy orgullosos de Itziar Urrutia, mi hija. En medio de una discusión apasionada sobre las delaraciones de la Ministra Aido relativas a un cierto % de mujeres (solo 90 mujeres estarían capacitadas para los más altos destinos empresariales) esta jóven arquitecta, sin perder la compostura y en un tono mucho menos agresivo del que usa habitualmente, fue contestando todas las objeciones que se proponían hasta que, por fin, se lanzó a sugerir que debería imponerse por ley que todo padre reconocido como tal debería compartir, a partes iguales, el llamado permiso por maternidad. De esta forma a la hora de encontrar trabajo ninguna mujer estaría en condiciones desfavorales respecto al varón por su capacidad reprodutiva. Esta «niña» sabe de incentivos.

Gernika

He seguido con interés la discusión entre instituciones sobre la localización definitiva del cuadro icónico de Picasso conocido como el Guernica. El Prado lo quiere porque dicen que Picasso así lo deseaba. ¿Qiuén no? Pero, dicen otras voces, ¿qué sería del Rein Sofía sin ese icono? Y no puede viajar por razones técnicas zanja el Reina. Será que está cansado de viajar se le ocurre a alguien como yo que piensa que su sitio está en la villa vizcaina bombardeada como preludio al infierno que se desencadenó a los escasos dos años. Mi okupa favorito JBS encuentra la solución, iluminada por un buen vino: esté donde esté ese cuadro debería ser quemado el día de octubre del 2037 en una ceremonia humilde a organizar en Gernika. He aquí el gesto más radical que desaría Sadie Plant

Descentralización de ingresos y gastos

Hace ya unos días en la úlima página de Expansión Eduardo Martínez Abascal escribía sobre la coveniencia de descentralizar no solo el gasto público por CC.AA. sino también el ingreso fiscal. Eliminaba de un plumazo las posibles objeciones remitiendo a la experiencia del Concierto en Navarra y el País Vasco. Proporciona siempre un subidón, aunque no sea muy intenso cuando ya ha pasado mucho tiempo, que alguien reconozca, aunque no explícitamente, que tus viejas ideas no eran tan malas. Es pues el momento de repetir justo ahora que esa solución tampoco es mala para Europa en la que se habla insistentemente de un gobierno único europeo. Si nos parece oportuno quizá habría que decir que se podría financiar mediante un cupo pagado por todos los países y repartido según criterios claramente establecidos.

Tocados masculinos

Ya no todos los varones se peinan igual. Los que pueden elegir, quiero decir, pues los que solo tenemos melena en el cogote no tenemos demasiada elección: o nos rapamos la cabeza o nos disfrazamos de Einstein. Durante una «interesante» conferencia el otro día clasifiqué el tocado masculino en varias categorías. El hombre tradicional sigue trazando una raya a la izquierda siempre que las entradas se lo permitan. El hombre un poco mayor en cuya cabeza compiten la nieve y la desertificación, se peina todo hacia atrás habiendo pasado por una etapa intermedia, y muy transitoria, de raya méramente insinuada. y Luego tenemos los hombres jóvenes y modernos en dos versiones. La versión Zapatero con una cabellera rizomática reflejo de su pluralidad interior o el que porta una cría de visón en el zenit de su cráneo. Que elijan los que puedan.

Grupos de interés

He pasado un fin de semana en Bilbao y me he vuelto a topar con Joseba Arregui en las páginas de El Correo. Su columna del sábado 20 se titulaba escuetamente «Redes» lo que le servía para ironizar sobre el uso demasiado profuso de esta noción que, según él, apanas si aportaría algo a las viejas ideas sobre redes de intereses de las que ya se hablaba hace siglos. La noción no merece ese desprecio pues ahora tenemos ideas no solo de que existen grupos de interés sino de su conformación en un tipo u otro de red con efectos bien distintos así como de la forma en que se van creando y desarrollando. Sigue leyendo

Iluminaciones VIII: Gozne

Yo he nacido y vivido un buen montón de años en un mundo (no es una simple ciudad) en el que la distinción entre margen izquierda y margen derecha era crucial y no solo en términos ideológicos, sino también económicos, sociales y culturales. Así que no es de extrañar que tienda a ver a las cuidades como separadas en dos por un río que las cruza. Y eso pasá en Madrid también; pero con una difrencia: que los madrileños en general no distinguen el norte del sur desde dentro de la almendra y por lo tanto no saben si están al oeste (margen derecha) de la Castellana o al este de la misma (margen izquierda). Sigue leyendo